CINE INGLÉS: In Brugges (Escondidos en Brujas)

“Like a fucking fairy tale”

Por: Mónica Heinrich V.


Ajá. Ahora que mis noches terminan invariablemente con tres películas, una detrás de otra, es cuando me quebro la cabeza tratando de recordar QUÉ ME FALTA ver, y es tanto que dan ganas de llorar.

Fue así como de lo más profundo de mi psiquis surgió In Bruges. Este filme del 2008 se había quedado como un must see (debe verse) gracias a las buenas reseñas que leí por ahí y a que el pelón de Ojo Crítico dijo que mereció mejor suerte en los Oscar porque era quizás la mejor película de las nominadas.

Claro que con el pelón hemos tenido nuestros desencuentros, pero desde que gracias a él vi Entre Copas, surgió una hermandad cinéfila que borra cualquier exabrupto anterior.

En una lista de alquiler que incluía La Ola, Paper Heart, Las Trillizas Belleville, Satanás, Numb, Más allá de la duda, Teniente Corrupto y Pandorum, llegó In Bruges.

Su título en español es Escondidos en Brujas y está protagonizada por Colin Farrell, Ralph Fiennes y Brendan Gleeson. Al leer el nombre de Colin Farrell varios ya estarán pensando en recular, no hagáis tal muchachos…In Bruges es, sin duda, un filme que me reconcilió con el cine después de la traumática experiencia vivida con Luna Nueva.

Primero, los ubicaré en el espacio: Brujas es una ciudad de Bélgica, famosa por su arquitectura medieval y por ser quizás una de las zonas más turísticas de ese país. Su casco histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad, y se llama Brujas no por las criaturas con poderes mágicos, sino porque la palabra flamenca significa puente, y en Brujas hay una enorme cantidad de puentes.

Hace falta ser muy talentoso y tener una elevada sensibilidad artística para crear un guión con una ciudad tan espectacular de escenario, y al mismo tiempo, tan olvidada por directores de cine menos inspirados.

La trama es la que sigue: Colin Farrell y Brendan Gleeson son dos matones que se ¨esconden¨en Brujas luego de un trabajo que salió mal. Dicha decisión se hace a instancias del jefe de ambos, Ralph Fiennes.

Mientras Colin interpreta a un irlandés bonachón, descarado, pero de buen corazón, Brendan personifica a un hombre mayor, sediento de cultura, que disfruta el arte y que a pesar del duro oficio que realiza también tiene buen corazón. El problema en esta ecuación resulta ser Ralph Fiennes cuyo personaje posee rígidos principios, a los que no piensa traicionar bajo ningún concepto.

En esta película hay de todo: Obesos, enanos, prostitutas, dealers, skinheads, curas, cuando pensás que ya no sucederá nada más, aparece un nuevo personaje freak, un nuevo diálogo para partirse de risa que hace que pensés que el que escribió ese guión es un jodido genio.

Sólo con la introducción, podés intuir que vas a ver una gran película:
¨Después de matarlos tiré el arma al Támesis, me lavé las manos en el baño de un Burger King, y me fui a casa caminando a esperar instrucciones. Al rato llegaron las instrucciones. ¨Váyanse ya de Londres, estúpidos. Vayan a Brujas¨. Yo ni siquiera sabía dónde carajo quedaba Brujas. Queda en Bélgica.¨

¿Acaso miento?

Al mismo tiempo que se nos plantean charlas existenciales sobre la vida, la muerte, la moral, el director nos pasea por la bella arquitectura de Brujas, es como un nuevo género, ¿turismo-cine?, pero no esas cagadas que se ven cuando Spielberg o Cameron se van a alguna selva a filmar, aquí hay un genuino amor por la ciudad elegida como marco de la historia. Vemos museos, calles, puentes, escuchamos a través de Brendan Gleeson anécdotas, referencias históricas, y es imposible que los que no conocen el lugar, no deseen ir a verlo.

El ritmo y las actuaciones del filme están tan bien logrados que jamás te aburrís, y esperás atento cualquier otro destello de humor fino y descarado. Colin Farrell y yo nos hemos reencontrado, fue casi como en slow motion con una canción de Celine Dion de fondo, después de tantos ¨No sé qué le ven a ese crispín¨, hoy puedo decir que ya sé qué le ven. Me divertí muchísimo, quedé muy muy satisfecha, de hecho la volví a ver al día siguiente junto a compañero de butaca, y me dije que antes de sangrar por la herida escribiendo sobre Luna Nueva, tendría que empezar de manera positiva el 2010.

¿Cosas a criticar? Hay ciertos detalles que están cantados, y que le quitan frescura a una propuesta que sí es fresca en su planteo y en sus diálogos.

Filme con una excelente fotografía que sin duda debe todas sus virtudes a su genial genial director y guionista Martín McDonagh, que en sus trechos (Inglaterra-Irlanda) es conocido por ser un seguidor del teatro de la crueldad, y que en sus obras siempre se destacó por puestas violentas, grotescas e irreverentes. Un tipo de 40 años, que vivió en la calle desde los 16 y que ha ganado cantidad de premios en el ámbito teatral.

En el 2005 ganó el Oscar a Mejor Cortometraje y, para que vean que no es excusa eso de ¨es mi primera película¨ (ñoños) este crispín por el que seguramente nadie daba un peso partido al medio a nivel cinematográfico, tuvo como ópera prima In Bruges.

Seguidor de Tarantino y Harold Pinter, detractor de Shakespeare y Chéjov, McDonagh regresará al cine con la película Siete Psicópatas, que ni siquiera está en preproducción. El título promete, mientras él viaja y monta obras de teatro, esperaré ansiosa su segundo filme y ustedes podrán disfrutar de In Bruges, que parece un jodido cuento de hadas, pero que está muy lejos de serlo.

Lo mejor: divertida y fresca

Lo peor: algunos facilismos de la trama

La escena: todo lo referente a los enanos suicidas y la del confesionario

Lo más falsete: el romance

El mensaje manifiesto: hasta los asesinos tienen sentimientos

El mensaje latente: el que la hace la paga

El consejo: Hay que verla.

La pregunta: ¿cuándo llega la segunda película de McDonagh?

CURIOSIDADES

Contando con la total cooperación de Brujas, gracias al apoyo del burgomaestre Patrick Moenaert, y con cientos de extras contratados en la ciudad, el rodaje empezó a principios de febrero de 2007 y duró dos meses.

Ya se habían filmado un par de películas en la ciudad (por ejemplo, Historia de una monja, de Fred Zinnemann, con Audrey Hepburn, en 1959), pero ESCONDIDOS EN BRUJAS ha sido el rodaje de mayor envergadura hasta la fecha.

Los productores obtuvieron permiso para rodar dentro del museo Groeninge, donde Ray y Ken tienen una conversación acerca del purgatorio. En este museo pueden verse obras del Bosco, René Magritte, Jan van Eyck, entre otros. Los dos actores pudieron disfrutar visitando las salas entre toma y toma.

Si ya la viste,puntúa la película!