LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

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reseña

CINE: A quiet place / Un lugar en silencio

Por: Mónica Heinrich V.

Producida por Michael Bay, uno tendría la tentación de pasar por alto A quiet place y también de escupir un poco el poster.

Es probable que los que huyen a las películas de terror porque no las soportan, piensen que lo mejor es no ver esta versión distópica de amenazas y bichos cazando seres humanos. Hay mucho desmelene prometido en esa imagen de Emily Blunt tapando su boca.

Error.

La película ha fascinado al mismísimo Stephen King y ya se está catalogando como una de las mejores películas del género en lo que va del año.

En sus primeras escenas, A Quiet Place te invita a regocijarte en un cine comercial muy bien hecho y con una construcción de climas notable.

Un supermercado que da muestras de haber sido abandonado hace mucho, y también saqueado, es la locación perfecta para que nos demos cuenta de lo que pasa alrededor de los personajes principales.

Pies descalzos, silencio, cuidado al manejar las cosas que se agarran de los estantes, comunicación por señas, un incidente con una nave espacial de juguete, dibujan a la perfección un mundo en el que el sonido es el principal enemigo.

Es el año 2020 y unos bichos ciegos atacan a los humanos guiándose por el sonido. Son letales, horribles y hasta el momento que el relato empieza: invencibles. Tan invencibles que han arrasado con la vida humana al punto que una solitaria familia, los Abbot, se encuentra luchando día a día por sobrevivir.

Están papá Lee (John Krasinski), mamá Evelyn (Emily Blunt), hija mayor Reagan (Millicent Simmonds), hijo del medio Marcus (Noah Jupe) y el pequeño Beau (Cade Woodward).

La situación es muy jodida, y la película está tan bien contada que rápido empezás a fatigarte con el tema de los ruidos, hasta uno mismo se mueve en la butaca lento y despacito.

En las escenas iniciales SPOILER perdemos a un integrante de la familia, y luego de una elipsis temporal vemos que los personajes cocinaron sentimientos de culpa y resentimientos varios. Mamá Evelyn está embaraza, porque perdimos uno y hacemos otro. Mamá esta casi a punto de tumbar hijo, lo que a las claras representa un conflicto teniendo en cuenta que no pueden hacer bulla y que los bebés y el parto son ruidosos. FIN SPOILER

El director no es otro que el mismo John Krasinski, en la pantalla papá Lee. Krasinski en la vida real es pareja de Emily Blunt, así que todo queda en familia. El director y actor hace un muy buen trabajo detrás de cámara y maneja la tensión al dedillo haciendo que contengamos el aliento y suframos por las peripecias de las que somos testigos.

El guion escrito por la mancuerna Scott Beck y Bryan Woods (amigos de la infancia) y retocado por Krasinski,  es efectivo aunque tiene inconsistencias y cosas ilógicas que le restan brillo a una propuesta formal más que interesante.

SPOILER O sea, estos crispines no aprendieron nada de la vida y de la carretada de películas y series que existen o existieron hasta el 2020. La tipa queda embarazada, EMBARAZADA. ¿Van a tener dopado ese niño hasta la adolescencia? Ya, supongamos que es una muestra de la irresponsabilidad humana similar a las muestras que vemos en la cotidianidad, pero acá es una situación de vida o muerte. Tienen nueve meses para prepararse y se preparan de la manera más burda y pusilánime del mundo. Saben que un ruido mayor tapa ruiditos menores y en lugar de irse a vivir cerca o dentro de la bendita cascada antes de parir (aprender de El Planeta de los Simios), se quedan en esa casita llena de tablones y de posibles fuentes de bulla. El tipo muere como pelotudo, unos cuantos minutos antes que descubran cómo librarse de los bichos. Es ese tipo de película en la que empezás a gritarle a los personajes: «NO, por ahí NO, IMBECIL». Creo, también, que la familia es demasiado perfecta, lo peor que les puede pasar son las pataletas de la sorda. Estamos ante la inminente carnicería de los Ingalls. El guion se esfuerza en ponerse pro unión familiar, lo que está bien pero si ya te vas a jugar en lo formal podrías jugarte un poquito más en contenido. Pues no, los Ingalls y punto. FIN DEL SPOILER

Las motivaciones de los bichos no las sabemos, porque es evidente que si en un futuro cercano existiera una invasión de bichos, es poco probable que sepamos qué carajos vinieron a hacer a este boliche. El asunto es que son ciegos, tienen un oído que ya de verlo dan ganas de morir gritando y les gusta cazar humanos o mejor dicho seres vivos, porque también se meten con todo lo que respira.

La película está diseñada para tener como un personaje principal al sonido y la ausencia de él. Y esa es su mayor contribución a la causa de las películas de terror dignas de ver. Está pensada con mucho cuidado en cuanto a su forma y te pone los nervios de punta.

El final es un poco antojadizo, o sea la idea de cómo acabar con el enemigo no está mal pero se devela a los personajes porque sí, porque hay que acabar la película, apagar la luz e ir al baño.

No hay problema, A Quiet Place igual se ve con sobresaltos, aliento contenido y mucha empatía por estos Ingalls poco preparados para enfrentar el horror.

Lo mejor: logra provocarte emociones varias  Lo peor: el guion no es consistente La escena: la secuencia del parto, obvio Lo más falsete: la preparación de los Abbot, la falta de criterio y la revelación de cómo acabar con los bichos El mensaje manifiesto: ante el apocalipsis mantenete unido a tu hermosa y tierna familia El mensaje latente: la sobrevivencia no es seguir las reglas del enemigo sino atacarlas El consejo: tenés que verla en EL CINE El personaje entrañable: los niños El personaje emputante: la sorda, hizo burreras desde el principio El agradecimiento: por una buena película mainstream

CURIOSIDADES

Tuvo un presupuesto de 17 millones de dólares

Paramount, el estudio que tiene los derechos de la historia, quería en un inicio que la película sea una secuela del universo Cloverfield. Luego se desechó la idea y se mantuvo como una historia independiente.

La escena inicial fue la última en filmarse porque requería que Krasinksi esté sin nada de barba.

El guion original contenía solo una línea de diálogo

Los guionistas Beck y Woods crecieron juntos en Iowa y en el 2013 empezaron a trabjara en la idea central de la película.

En marzo del 2017 el estudio compró el guión y Krasinski reescribió algunas cosas.

La película se filmó en mayo del 2017 en las afueras de New York.

Millicent Simmonds es realmente sorda. Ella debutó en la película Wonderstrack.

Es el debut en pantalla de Cade Woodward.

Tercera película que dirige Krasinksi.

“Un Lugar en Silencio es una pieza extraordinaria de trabajo”, escribió Stephen King en Twitter. Krasinski retwiteó el halago del escritor diciendo: “Cerebro…no procesando. Uh oh, no te desmayes John, no te desmayes,… demasiado tarde”.

CINE LIBANÉS: El Insulto (L´Insulte)

Por: Mónica Heinrich V.

El cineasta libanés Ziad Doueiri ha sido asistente de Tarantino, y su crianza fue en un entorno propalestina que luego matizó cuando conoció de cerca a algunos cristianos libaneses que también sufrieron masacres y fueron perseguidos por facciones extremistas palestinas.

De ese contexto se alimenta su cine, sus guiones. Por eso no es de extrañar las buenas intenciones que derrama su más reciente filme El Insulto, que fue nominado a Mejor Película Extranjera en la pasada edición de los Oscar.

Yasser, un palestino refugiado se encuentra trabajando en una calle de Beirut cuando le cae agua desde una canaleta de un balcón. La canaleta es ilegal porque por ley los balcones no deberían echar agua de esa manera. Yasser intenta coordinar con el propietario del departamento el arreglo del tubo. El dueño resulta ser Toni, un cristiano libanés que ni bien decodifica que Yasser es palestino se niega a cualquier colaboración. Yasser de manera unilateral decide poner la canaleta como tiene que colocarse y cuando Toni lo descubre, destruye el trabajo que ya estaba casi listo. Es en ese momento que Yasser insulta a Toni. Toni, entonces, dice que hasta que no reciba un pedido de disculpas del palestino llegará hasta las últimas consecuencias.

La sencilla premisa revela una radiografía de la frágil tregua entre palestinos y cristianos que se vive en el Líbano y de la hipocresía con la que se maneja el tema de refugiados en Asia y Europa. Ese pequeño conflicto entre dos personas, en medio de la calle, que puede sonar muy marginal, un roce muy estúpido y nimio termina amplificándose de tal manera que revive odios y rencillas que se intentan mantener ocultos bajo la corrección política.

La película en sí misma es modesta en cuanto a recursos, la música es más bien fea para mi gusto, onda musicón de matrimonio. La fotografía no es nada del otro mundo, tiene un estilo muy docu-ficción sin mayores sorpresas. Las actuaciones de sus protagónicos son cuando mucho cumplidoras. El drama se convierte en drama judicial casi a la mitad de la película y definitivamente le sobra una buena media hora. Eso porque el director y guionista termina enredando demasiado su fábula moral y sus ambiciones de parecer neutral.

Sin embargo, algo en El Insulto trasciende más allá de su forma. Esta es una historia que cala hondo y que deja abiertas algunas dudas o cuestionamientos válidos.

Vi esta película la semana pasada justo cuando estalló la polémica del micro donde una señora insultaba a una mujer de pollera. Es interesante cómo se puede extrapolar realidades y cómo el conflicto planteado en una película que exhibe una realidad en apariencia lejana, nos hace ver que no somos tan distintos.

Amén de que El Insulto en conjunto termine cediendo ante sus afanes conciliadores, no pude más que pensar en lo bien que representa la mezquindad del ser humano promedio. Una mezquindad surgida de una serie de factores que no necesariamente corresponden a lo vivido de manera personal sino a lo que se arrastra por varias generaciones.

El rechazo de Toni a Yasser, el insulto de Yasser a Toni y la postura de ambos de no ofrecer una disculpa que dejaría el conflicto atrás, están muy bien plasmados en esta película que intenta dar un mensaje moral, una lección de historia y un baño de comprensión a facciones largamente enfrentadas.

Mientras tanto en el Líbano, ahora llamado «vertedero del mediterráneo«, siguen cayendo bombas, los sirios no tienen cabida ni siquiera en los cementerios, y los palestinos aún esperan que mejoren sus condiciones de vida.

Si todo se resolviera como en las películas, qué lindo sería el mundo.

Lo mejor: te deja pensando, y alcanza un muy buen clímax Lo peor: le sobra media hora y el discurso político/moral se enreda demasiado La escena: cuando Yasser va a pedir disculpas y sucede lo de la mención a Bashar Lo más falsete: la mirada conciliadora ante un conflicto demasiado complejo El mensaje manifiesto: al final, todos podemos ser víctimas El mensaje latente: qué difícil es pedir perdón El consejo: para verla si hay la oportunidad El personaje entrañable: el papá de Toni, la mujer de Yasser El personaje emputante: los litigantes, qué terquedad! El agradecimiento: por las buenas intenciones.

CURIOSIDADES

Para el director, el reparto está en segundo plano. En primer plano está tener un guion redondo.

Hizo unas audiciones muy meticulosas. No conocía a esos actores pero apostó por ellos, algunos analizaban a fondo a sus personajes, y otros preferían ser más espontáneos.

Al principio del filme hay una advertencia que indica que la película no representa la visión del gobierno libanés. Antes de rodar, el director tuvo que presentar el guion en la Oficina de Censura. No le pusieron ninguna pega, pero tenían miedo de la reacción del público. Así que el único requerimiento que tuvieron fue que tenga esa aclaración al inicio del filme. Querían que el letrero dure dos minutos y finalmente accedieron a que sean 10 segundos que es lo que cualquiera tardaría en leerlo.

Ganó la copa Volpi al mejor actor en Venecia, y el premio del público en Valladolid.

El director se inspiró en películas como 12 hombres sin piedad, de Sidney Lumet, o Vencedores o vencidos, de Stanley Kramer.

Sobre Tarantino dijo: «Trabajé con él en Reservoir Dogs y Pulp Fiction entre otras. Quentin Tarantino ha influido a muchísimos creadores, diría que también a mí, que he estado tan estrechamente unido a él, pese a que no rodamos el mismo tipo de cine. Pienso que maneja muy bien los diálogos, y que en su cine la acción surge de las frases de los personajes. Me gusta pensar que mis filmes son parecidos a los suyos en este sentido. A veces ocurre lo contrario, en las malas películas se piensa primero en los combates, y luego se añaden los diálogos. No me gustaría que esto me pasara nunca»

CINE AUSTRIACO: Happy End

Por: Mónica Heinrich V.

El cineasta austriaco Michael Haneke fue uno de los grandes ausentes en las nominaciones de los Oscar de este año. No solo eso, también la pasó muy mal en el festival de Cannes, lugar que siempre lo acogió como a un hijo pródigo. Eso tiene cierto paralelismo con lo que la presentadora Heidi Klum siempre dice en su reality Project Runaway: “Así es el mundo de la moda, un día estás in y otro día estás out”, máxima que se puede aplicar para cualquier trabajo. Tal cual, a Michael Haneke que ha recibido premios por todo el mundo y ha sido considerado un director imprescindible en algunos circuitos cinéfilos, a él, a sus 74 años, le tocó estar out.

Su última película Happy End contiene todos los elementos que han caracterizado a su cine: Habla de la decadencia de una familia burguesa, de la violencia sin motivo aparente, del canibalismo de los medios, la soledad, la incomunicación, los afectos básicos anulados (familia, amigos) y tiene una mirada sombría sobre el ser humano en general.

Creo que el daño o el dolor que me causó Amour (2012) es difícil de expresar y muchas veces me pregunté, así como si el sujeto existiera realmente, qué sería de la vida de Georges, personaje interpretado por el francés Jean Louis Trintignan y que toma una muy turbia decisión al final de esa película. Por eso, que Haneke vuelva de alguna manera a esa historia en el personaje principal de Happy End que también se llama Georges, es un aliciente para seguir lo que nos cuenta.

Por supuesto, que ya desde el título, sabemos que tendremos cualquier cosa menos un final feliz. Haneke, al igual que el realizador americano Todd Solondz que hizo esa píldora de amargura llamada Happiness, no está dispuesto a darnos lo que el cine comercial y bobalicón reclama: Espectáculo y emoción. Al contrario, el acercamiento a su historia es de una frialdad casi exasperante.

Acorde a los tiempos que corren, el austriaco abre su película con un video filmado a través de un celular. Una niña ha matado a su hamster para probar (?) que puede envenenar a su madre. Esta niña resulta ser la nieta de Georges que tiene una empresa que alguna vez también estuvo in y que ahora está out, situada muy cerca de un campo de refugiados. Los problemas de este hombre ya empezaron en una situación como la de Amour, con el temita de la almohada, la paloma y esas decisiones que cambian vidas o las terminan. Y claro, Georges siente que tiene que tomar el toro por las astas en cuanto a más decisiones. Porque la vida es eso, tomar decisiones. Nuevamente, Haneke regala unos diálogos tristes y duros como el de la niña que le dice a su papá que sabe que no ama a nadie.

También hay espacio para el humor negro, que es un humor muy negro. Esta Europa clasista atribulada por la avalancha de los refugiados es el blanco perfecto para que Haneke se regodee en sus miserias. La sagrada institución de la Familia (así, con mayúscula) nunca deja de mostrar su cara menos amable, porque para el director no hay nada amable en la existencia.

Entiendo la decepción generada por Happy End en algunos espectadores, puede parecer el esfuerzo más pequeño de un Haneke cansado. Es, sin duda, el trabajo menos inspirado de su filmografía y hasta se siente como un plagio a pedacitos de cada una de sus películas. Sin embargo, desmerecer a ese Jean Louis Trintignant en el ocaso de su vida como ese Georges también en el ocaso de su vida, a la gran Isabelle Hupert actriz fetiche de Haneke, a la maravillosa Fantine Hardoin como la oscura Eve, no le hace justicia a una película que no deja de ser provocativa y que posee tantas capas a explorar.

Haneke, que es licenciado en psicología, tiene una firma muy clara en cuanto a su visión del cine, y ha encontrado su vitrina en películas como Funny Games, La Cinta Blanca y la ya mencionada Amour (reseñada ACÁ).

Fiel a su creencia de que la violencia no hay que mostrarla en primer plano, sino desde la distancia, el director y también guionista, hizo Happy End después de abandonar un proyecto de dos años llamado Flashmob.

En entrevistas posteriores al estreno le cuestionaron algunas escenas ambiguas y él dijo que la idea es que el espectador llene los huecos que él deja en sus argumentos porque como realizador solo da pistas y no repuestas.

Happy End, como ya lo dije al inicio, no tiene un final feliz. Su final es una cachetada, en ese plano largo, en esa espalda de Jean Louis, en esa aparición de un celular que vouyerista filma esa escena no feliz, Haneke se va a los créditos.

Queda la sensación de que el Haneke del menor esfuerzo, el Haneke cansado, el Haneke que se plagia y se autoreferencia, no deja de ser interesante.

Lo mejor: sigue la línea de su filmografía y tiene momentos densos muy logrados Lo peor: no es su mejor película y sabe a figurita repetida La escena: las de Eve, la del karaoke con Chandelier, y el final Lo más falsete: la irrupción de los refugiados a la fiesta El mensaje manifiesto: el final feliz es subjetivo El mensaje latente: estamos todos muy dañados El consejo: Igual hay que verla El personaje entrañable: el hámster del inicio El personaje emputante: el papá de Eve El agradecimiento: por los finales, a secas.

CURIOSIDADES

Actualmente, Haneke se encuentra a punto de debutar en la televisión con una serie de diez episodios llamado Kelvin´s Book que será una distopía.

Es el bache más largo entre películas de Haneke: Le tomó cinco años volver a exhibir un largometraje.

Cuarta colaboración entre Michael Haneke e Isabelle Huppert.

Aunque Jean-Louis Trintignant está jubilado desde 2003, sólo vuelve a trabajar en películas si Michael Haneke las dirige. Él considera a Haneke el director más grande vivo y actuaría para él en cualquier película (en papeles grandes y pequeños). Michael Haneke también considera a Trintignant uno de sus actores favoritos de todos los tiempos (junto a Marlon Brando).

Tuvo un presupuesto de 13.600.000 $us. aproximadamente.

Es una coproducción francesa y alemana.

La lectura de la prensa le facilitó, en esta ocasión, lo que él define como la situación perfecta, la idea central de la que parte toda la película. El suceso de una joven adolescente de 12 años que envenenó a su madre con pastillas, lo filmó con su móvil y lo subió a internet (el actual sustituto de la religión, según M. Haneke). A partir de ahí, el director y guionista concibió una gran familia burguesa y adinerada, en la que la expresión de los sentimientos es inexistente y la incomunicación, palpable.

OSCAR 2018: 3 anuncios en las afueras (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri)

Por: Mónica Heinrich V.

“La ira puede ser una forma de entender el mundo” decía el director Martin McDonagh en una entrevista reciente.

No necesitás saber nada más. Ahí están los cimientos de su multi-premiada película Three Billboards Outside Ebbing, Missouri.

El filme ha ganado cuatro Globos de Oro a Mejor Película Drama, Mejor Actriz (Frances McDormand), Mejor Actor Secundario (Sam Rockwell) y Mejor Guión perfilándose, también, como favorito en la carrera del Oscar.

Hay crueldad en la historia que guioniza el mismo McDonagh: Una madre que sufre el asesinato de su hija se cabrea. Decide pagar tres gigantografías de una carretera y cuestionar al jefe de policía su ineficacia para encontrar al asesino.

“Violada mientras moría”, “¿Y aún no hay arrestos?”, “Cómo es posible, Jefe Willoughby”, son los tres certeros mensajes que cualquiera leerá al pasar por el lugar.

Así arranca su película el director galo-irlandés, acompañado de un casting de lujo con una Frances McDormand en su mejor forma interpretando a la indignada y dolida madre y un Sam Rockwell en la piel del obtuso Dixon. También está por ahí nuestro amigo Woody Harrelson como el cuestionado policía Willoughby y el siempre admirado Peter Dinklage (AKA Tyrion en Juego de Tronos) haciendo las veces de pretendiente y cómplice del personaje principal.

Déjenme contarles algo de McDonagh. McDonagh viene del teatro. Tiene alrededor de nueve obras realizadas. Dejó la escuela a los 16 años para dedicarse de lleno a la escritura y a los 26 estrenó la obra La reina de belleza de Leeanane, que lo pondría en el mapa y le valdría el mote del autor/director “más prometedor del momento”. Fue el primer dramaturgo después de Shakespeare en tener cuatro obras en la cartelera de Londres al mismo tiempo. Es una especie de geniecito, devorador de libros, escritor compulsivo, que tiene su propia visión del teatro, el cine, y la escritura.

Su traspaso a la pantalla gigante fue con esa fantástica película llamada In Bruges (Escondidos en Brujas, 2008 reseñada ACÁ) que protagonizó Colin Farrell y que logró que yo misma viera a Farrell con nuevos ojos. Una especie de reencuentro en slow motion con un actor que me parecía bastante mediocre y al que descubrí con mayor talento del que imaginaba. Luego vino Siete Sicópatas (2012) osada comedia negra que contenía muchos elementos admirables pero que en su conjunto no terminó de funcionar. Aún así, la firma de McDonagh estaba ahí, clarita cual rocío de la mañana.

El 2017, Three Billboards Outside Ebbing, Missouri se convierte en su tercer largometraje y esta vez, la película es pequeña. Una historia chiquita que desentraña un mundo que no es blanco o negro, sino lleno de matices. Y he ahí su mayor logro, mostrar un collage de personajes que no son buenos o malos a secas.

Ben Davis, el director de foto de Kick Ass, Guardianes de la Galaxia, Dr. Strange, también se sube al carro de lo minimalista y nos entrega su trabajo más intimista hasta la fecha.

Es su cámara la que nos lleva a través de ese pueblito imaginario llamado Ebbing (el director no quiso darle un nombre real al lugar). En ese paisaje rural, en ese cliché de pueblo chico infierno grande, hay mucha ira derrapando por las calles.

Y no es extraño que McDonagh que ya eligió un sitio turístico, casi de cuentos de hadas como Brujas (Bélgica) para contar en su primer largo una sucesión de escabrosos hechos, ahora nos cuente un crimen horrible dentro de una sencilla comunidad.

Muchas lecturas surgen de este filme, hay los que quieren interpretarlo como una mirada política hacia la era Trump. Una especie de vulnerabilidad del ciudadano americano ante una política de Estado que asumen será siempre adversa a sus necesidades. Una sensación de indefensión ante los horrores del mundo. Las ganas de gritar: ¿Y ahora quién podrá defendernos?

McDonagh se desmarca y aduce que el filme lo escribió antes que Trump gane las elecciones americanas e ironiza que él no es tan inteligente como para metaforizar de esa manera. Es solo una película, una historia que le pareció interesante contar. Una historia que fue inspirada por gigantografías reales que pedían efectividad a la policía local de una carretera en Alabama.

Lo cierto es que Three Billboards outside Ebbing, Missouri, fiel al estilo de su director, tiene introspección, sutileza, violencia, desparpajo y humor negro por partes iguales. Quizás algo de su desparpajo se pase de rosca y termine haciéndole baches al guion o creando escenas tan irreales como boludas. Quizás llegue un momento en que te preguntarás: “¿Es en serio?”. Eso no importa, McDonagh es de los que se desayuna lo inverosímil sin que se le mueva un cabello, él hace su película y punto. Tan es así que los personajes de Frances McDormand y de Sam Rockwell fueron escritos pensando en ambos actores como únicas opciones. McDormand tiene más de 60 años y le parecía que era imposible que una mujer rural espere hasta los 40 para tener hijos. El público no creerá eso, eran sus advertencias, por ahí si fuera la abuela de la chica, pedía. McDonagh dijo que no. Que el personaje era madre y punto. Finalmente, el esposo de McDormand, Joel Coen (uno de los hermanos Coen), le dijo que no se preocupe por nimiedades y que tome el papel. Así, Mcdormand se convirtió en la fuerte protagonista de este cuento sobre la América profunda y sus conflictos del día a día.

La película se filmó en 33 días. Casi un año después está paseándose por el mundo, duplicando su inversión, y tiene a McDonagh hablando en las entrevistas sobre la ira y la forma de entender el mundo. No, no es su mejor trabajo y no supera a la fantástica (segunda vez que lo digo, pero es cierto) In Bruges, sin embargo es una más que correcta película con unos actores que vale la pena ver interpretando estos personajes tan McDonagh.

A pesar de haber ganado el Globo de Oro a Mejor Película en la categoría drama, los que la vimos no nos quedaremos con un dramón, de esos de lágrima fácil y moco suelto. Nos quedaremos con la ira, la ira desmedida y algo muy cercano al perdón.

Lo mejor: un tema interesante contado con gran ritmo y grandes actuaciones Lo peor: sus huevaditas medias discursivas y pasadas de rosca La escena: las de Dixon y su malá, y cuando Dixon va y le pega a Red Lo más falsete: lo del dentista y la visita del veterano a la tienda de Mildred El mensaje manifiesto: la  ira moviliza El mensaje latente: la ira moviliza no siempre para bien El consejo: vean IN BRUGES! El personaje entrañable: el hijo de Mildred El personaje emputante: el veterano El agradecimiento: por diálogos divertidos y agudos.

CURIOSIDADES

    • Sam Rockwell subió de peso para que su personaje se viera más rellenito
    • Woody Harrelson se tomaba fotos y firmaba autógrafos a los fans locales que se acercaban a la filmación. Una noche improvisó un miniconcierto con su guitarra, al lado del set de la estación de policía.
    • El pueblo real en el que se filmó la película, es un pequeño pueblo llamado Sylva, situado en Carolina del Norte.
    • Es la primera película de McDonagh en la que no está Colin Farrell.
  • Abbie Cornish, Sam Rockwell, Zeljko Ivanek y Woody Harrelson trabajaron en Siete Sicópatas.
  • Es la película con menos muertos en pantalla de McDonagh.

CINE COREANO: La Villana / The Villainess / Ak-Nyeo

 

Por: Mónica Heinrich V.

¡Oh, sí! La venganza.

La querida, añorada y a veces judeocristiana esquiva venganza.

No sé qué les pasa a los coreanos. Tienen un bollo de películas en las que la gente jamás perdona ni olvida. Cero. Al contrario, elaboran un plan macabro en el que suelen llover coreanos muertos al trochis mochis y sus protagonistas reciben múltiples salpicadas de sangre en plena cara. Por mí, está bien.

Aplaudo el rencor llevado a la pantalla gigante con gracia.

El chiste está en la gracia.

La villana viene con un recorrido festivalero y comercial bastante bueno. De hecho, ha entrado en algunas listas como una de las mejores películas del año.

En las listas siempre surge el desencanto, y mi vida es un camino hecho con baldosas de desilusión, con el nombre de algunas películas topfiveadas (dentro de las cinco mejores del año) y personas siendo arrojadas a ese hacinado pozo imaginario en el que arrojo a seres humanos desagradables. Así que las listas nunca son del todo fiables, y hablan más de los crispines que las elaboran que de las películas que se mencionan. Pero sirven, uno les echa una miradita y a veces se encuentra cosas bonitas.

Aunque sigo bastante al cine coreano, al director Byung-Gil Yung no lo conocía y La Villana es su segunda película después de Confession of Murder. El filme está también guionizado por él, y por un colaborador debutante en el arte del guion: Byeon Sik Jung.

Primero diré que no estamos ante nada nuevo bajo el quemante sol de estos días de diciembre. De hecho, te remite a otras películas tanto coreanas como hollywoodenses (OldBoy, Misión Imposible: Rogue Nation, Kill Bill, John Wick, etc), pero eso no le quita el mérito de hacerte pasar un rato ameno viendo morir gente sin que exista ninguna lógica.

En la historia vemos varias “caras conocidas”. Una de ellas es la protagonista Sook Hee interpretada por Kim Ok Bin la actriz que todos recordamos por Thirst de mi amado Park Chan Wook. A su lado está el gran gran Shin Ha Kyun como Lee Jong Sang actor a quien le hemos visto la caripela en JSA, Sympathy for Mr. Vengeance, Sympathy for Lady Vengeance y Thirst las cuatro de Park Chan Wook y como galán el actor Sung Joon como Jung Hyung Soo a quien he visto en muchos doramas como Lie to Me, Can We Get Married, y Need Romance.

Ya, ya. Tanto bla bla bla y lo que queremos es saber si vale la pena pagar la entrada por ver esta huevada doblada en el cine. Señores, yo la vi dos veces, una subtitulada hace dos semanas y otra el fin de semana doblada en el cine, porque sí, mientras la veía subtitulada (bajada del infame torrent) me dije a mí misma: “mí misma, qué lindo sería ver este despelote en pantalla gigante” y zas, mágicamente, llegó a las pantallas de cine bolivianas.

Y la magia no hay que desperdiciarla.

La villana tiene un truculento y espectacular inicio con un plano secuencia en cámara subjetiva que dura alrededor de 5 minutos. Bien jugado, director de cine coreano que veo por primera vez.

Nuestra amiga Sook Hee se fatigó y se metió a un boliche lleningo de mafiosos a los que empieza a liquidar sin compasión.

SPOILER

La subjetiva se corta cuando le estrellan la cabeza contra un espejo y luego ya tenemos la visión de la heroína (no villana) completa.

Después resulta que a la tipa la agarra La Agencia (una suerte de FBI, CIA, KGB, lo que sea) que la intenta reclutar porque sus “habilidades” les serán útiles en el futuro. Para eso le hacen cirugía plástica y la entrenan. Ella decide cooperar porque está embarazada y le prometen que en 10 años saldará su deuda con ellos y será “libre”.

Luego nos cuentan en pequeños flashbacks su pasado de niña hija de mafioso traicionado por otros mafiosos, que cuando crece se casa con un mafioso traicionero que luego es supuestamente asesinado por los mafiosos que ella liquida al principio de la película.

Mientras tanto, en el presente le dan objetivos a eliminar y le ponen a un tipo de La Agencia como vecino encubierto para que se case con ella y la vigile de cerquita.

Queridos, nada tiene el más mínimo sentido. Ni su reclutada, ni que el crispín que la desposa primero haya sido el que mató a su señor padre, ni que la rescaten en su más tierna infancia, ni que la hayan dejado vivir, ni que después le pongan a ese chico para que se case por segunda vez, ni que la Agencia que todo lo sabe, lo ve y lo vigila pierda tantos agentes al pedo, ni nada. El guion es una oda a la torpeza y al valeverguismo que es casi exasperante.

Porque sí, cosito (el director) se ha pasado el guion por allá por donde la espalda pierde su bello nombre, pero pucha que le ha puesto empeño a cómo contar ese guion tan malo.

Casi al final, donde la tipa parece tener más vidas que un gato, llega la secuencia del auto y del bus en la que bien podríamos decir: «Ahora sí nos fuimos al carajo con impulso«, pero desde tu butaca soltás la risotada y empezás a gritarle a la pantalla como barra brava: ¡Matalos a todos, hija. A TODOS!

FIN DEL SPOILER

Si queremos hurgar entre la metafísica, la filosofía y el existencialismo para no sentirnos tan mal por tanta descarga de violencia, La Villana tiene una lectura de este personaje femenino y fuerte que invita a sobreponerse al dolor y a tomar su historia bajo su propio mando. Nahh. O sea, no. Bueno fuera. Ni siquiera se detiene en explorar aspectos políticos de su reclutamiento, o la articulación de las mafias coreanas, o tan siquiera el golpe demoledor de tantas pérdidas en una persona. Es nomás un derroche de adrenalina vacío. Un vacío filmado con un pulso y un estilismo que se admira.

Creo que no da para ovacionarla durante cuatro minutos como sucedió en Cannes de este año, pero con seguridad te dejará unas cuantas secuencias dando vueltas en la mente como peto mocochinchero.

Lo mejor: muy bien filmada, súper amena, y un estilismo para admirar Lo peor: vacía y sin sentido La escena: la secuencia inicial, la de las motos, y la del bus Lo más falsete: casi todo tiene poca credibilidad El mensaje manifiesto: las cosas se resuelven con sangre El mensaje latente: el rencor es un poderoso motor El consejo: tengo un dilema: Visualmente la película se disfruta más en pantalla gigante pero solo hay opciones dobladas, y siempre que el guion es malo la versión doblada termina por hundir más el asunto. El personaje entrañable: la hija de la protagonista. Dios mío qué criaturita más hermosa. Que no la vea Angelina Jolie porque se la sustrae El personaje emputante: En parte la protagonista, que andaba como volantín al viento matando coreanos cada vez que se le venía en gana El agradecimiento: por las dosis de adrenalina y buenas secuencias.

DOCUMENTAL: Get me Roger Stone

Por: Mónica Heinrich V.

El año pasado le preguntaron a un mono chino quién sería el nuevo presidente de Estados Unidos, ante él tenía dos fotos de los candidatos: Hilary Clinton y Donald Trump. El mono (que ya había anticipado al campeón de la Eurocopa) corrió sin atisbo de duda a agarrar la foto de Trump.

La anécdota generó más burlas que preocupación, en ese momento era imposible pensar que Trump ganaría realmente las elecciones presidenciales.

Porque, admitámoslo, muchos vieron la candidatura de Trump como un error, como una suerte de fantochada o de capricho del magnate que nunca llegaría a buen puerto.

¿Construir un muro pagado por mexicanos?¿Un plan de recorte de impuestos fuera de proporción? ¿Prohibición total de entrada de musulmanes a territorio americano? ¿Derogar y reemplazar el Obamacare? ¿Deportar masivamente a inmigrantes? ¿Meter presa a Hilary Clinton? Esas eran algunas de sus promesas electorales más controvertidas y, sin embargo, ahí en la sacrosanta intimidad del voto secreto, la gente marcó casillas suficientes para que el oxigenado y bronceado Trump alcanzara la presidencia.

El documental Get Me Roger Stone (que se puede ver en Netflix) revela que no, no fue un error, no fue una fantochada, no fue un capricho, sus propuestas no fueron producto de su perfil alocado, ni siquiera la masa votante lo escogió por “accidente” o por no pensar con claridad en sus opciones. El documental nos dice que la candidatura de Trump obedece a una coyuntura propicia y a una estrategia política largamente planeada cuya génesis se puede encontrar en los 80s.

“Mi nombre es Roger Stone y soy un agente provocador” dice uno de los asesores políticos más oscuros de la historia política americana. Otros lo han llamado con justa razón “El señor de las tinieblas”, ha metido sus narices directa o indirectamente en momentos claves de su país.

Roger Stone es un dandy, un fan de Nixon, tan fan que tiene su cara tatuada en la espalda y posee la mayor colección de memorabilia existente sobre el único presidente americano que ha dimitido al cargo.

El “señor de las tinieblas” se involucró en la política desde muy joven y escaló gracias a su postura inescrupulosa y amoral. Se sentía atraído a personajes como Nixon, por lo que fue parte de su equipo con solo 19 años, así conoció a Roy Cohn. Cohn era un despiadado abogado que fue mano derecha de McCarthy y tuvo una participación activa en al persecución de los comunistas de la época. Cohn era abogado de Trump. A mediados de los 80s él sería quien presentaría a Trump con Stone. A partir de entonces se inició una estrecha relación de amistad y confianza que perdura hasta la fecha.

En el documental vemos a un Roger Stone práctico, cínico, fascinado consigo mismo y sabiendo qué carta jugar y cómo presentarla. Hasta tiene el mismo look de Trump: cabello teñido y excesivo bronceado.

Stone fue uno de los socios de la empresa de cabildeo (lobby) más poderosa de USA, con esa empresa obtuvo millones de dólares en ganancias. Esas fotos que uno ve de presidentes americanos estrechando las manos de dictadores o genocidas, son logradas a través de cabildeos. Acuerdos gracias a la influencia de los lobbistas en la administración del presidente de turno y que no concluyen solo con la foto o el estrechón de manos, son acuerdos multimillonarios que inician guerras o las sostienen. “El libertador de unos es el torturador de otros”, respondió Manafort (otro de los socios de Stone) ante los cuestionamientos éticos y morales.

Si bien el trabajo de los realizadores Morgan Pehme, Daniel Dimauro y Dylan Blank intenta abarcar la vida de Stone, en realidad el personaje sirve para cubrir las últimas elecciones y explicar el ascenso de Trump.

El “Make America Great Again” concepto calcado de la campaña de Reagan; el uso del término “La mayoría silenciosa”, otro concepto usado por Nixon, Reagan, Franco; el pedido del certificado de nacimiento de Obama para demostrar que secretamente es musulmán; Hilary enferma e incapaz de asumir el cargo; los mails que comprometían a Hilary liberados por Wikileaks; los nexos con Putin, todo eso se le atribuye a Roger Stone.

En algun momento de la campaña y como parte obvia de su estrategia, Donald Trump despidió a Stone cuando aún faltaban meses para las elecciones. Stone siempre ha jugado desde las sombras y desde ellas maquinó aún más a gusto, se relacionó con personajes como Alex Jones, resaltando que Jones tenía más audiencia que la CNN y la NBC juntos.

Alex Jones es un mediático periodista de extrema derecha. Tiene un programa llamado InfoWars que llega a más de 60 estaciones de radio y abarca al público que precisamente le dio el triunfo a Trump. Stone aparecía casi a diario en el programa de Jones, porque claro, una de las cosas en las que hacía hincapié era la llegada que tenía el magnate a un público clase media-baja.

“Usa el rencor de blancos resentidos para manejar la agenda de gente rica”, dijo Jane Mayer colaboradora habitual del New Yorker, que también brinda su testimonio en el documental junto a personajes como Jeffrey Toobin, Tucker Carlson, Matt Labash, Paul Manafort.

Sí, es verdad: los tejemanejes, el maquiavelismo, la falta de escrúpulos, las declaraciones y actitudes de jugador de ajedrez, la guerra sucia, el lobby, los negociados no son ajenos a la política en general, a ese pantano en que el se sumerge cualquiera que ingresa a ese mundo.

Get me Roger Stone produce cierta repulsión extra al ahondar en ese pantano y ver de cuerpo entero a uno de los pioneros del lodazal, un tipo que se ufana de ser el que normalizó la guerra sucia en las elecciones americanas, el que hizo del lobby una forma de vida, el que dice haber jugado un papel clave en la derrota a Al Gore, y que ahora tiene entre sus infamias el ser el arquitecto de Donald J. Trump como presidente.

El documental, en todo caso, le da demasiado crédito a Stone porque el problema no es solo Trump o Stone. Hay un sistema que los crea y que los alimenta. Un país que ha iniciado guerras contra «extremistas» ahora sufre el más dramático incremento de grupos de odio ligados al Ku Klux Klan y al movimiento supremacista blanco. Esto no viene con la administración de Trump es un caldo de cultivo que viene desde el origen del pueblo americano, ese que eliminaba indios porque eran salvajes.

Los recientes acontecimientos de Charlottesville son el corolario de una política de Estado sostenida que alimentó el odio y el temor al otro durante décadas. Un conflicto que encuentra en su actual presidente, Donald Trump, a un dignatario incapaz de lidiar con un fuego que él mismo atizó durante su campaña.

Get me Roger Stone lo explica claro y contundente, habrá que esperar a ver si el tatuaje de Nixon en la espalda de Stone no se convierte en una premonición. Hace unas meses y poco después de que Trump despidiese a James Comey, director del FBI, el señor de las tinieblas publicó un tweet: “En algún lugar Richard Nixon está sonriendo”.

CINE POLACO: The Lure / Córki dancingu

 

Por: Mónica Heinrich V.

Los gringos la titularon The Lure (El señuelo) pero la traducción literal del polaco sería: Hija del baile. Creo que ambas son aproximadas y ad hoc a lo que veremos en pantalla.

Esta es una revisión del conocido cuento de Christian Andersen “La Sirenita». ¿Lo recuerdan? la historia triste y patética de este ser mitad humano mitad pez que anda babeando por un príncipe y que siente cierta añoranza por lo que no es: humana.

Disney nos entregó algo edulcorado con final feliz, tal cual lo necesitamos teniendo en cuenta que en la vida real los finales felices son más bien esquivos.

La cineasta Agnieszka Smoczynska tiene una visión aún más sórdida que la de Andersen. Olvídense de Ariel y su cepillo-tenedor, o del carismático cangrejo cantando “Bajo el mar”, nuestras sirenitas (son dos) actúan como femmes fatales, los humanos las ven como objetos sexuales (más animales que personas) y bajo toda esa apariencia núbil, las sirenitas tienen colmillos y los usan.

Una familia de músicos se encuentra ensayando a la orilla de una playa y se topa con un par de hermanitas sirenas: Golden y Silver. El encuentro pinta a las sirenas como adolescentes juguetonas y a la familia como oportunistas que rápidamente intentarán sacarle partido a las chicas.

En ese interludio sabremos que las sirenas pueden transformar su cola en piernas a su antojo y que solo basta regarles un poquito de agua a las piernas para que la viscosa cola aparezca de nuevo. También veremos que no tienen orificio vaginal, ahí donde deberían ir sus cositas femeninas está tapado como cuerpo de muñeca.

Adoptadas por el cabaret donde la familia trabaja, Silver queda prendada del rubio hijo de la matriarca de la banda. Golden le advertirá que no puede enamorarse de un humano. Siguiendo la línea argumental de Andersen si ella se enamora de un humano y el desgraciado se casa enamorado de otra mujer, ella se convertirá en espuma.

Smoczynska lanza esta ópera prima con el guion del experimentado Robert Bolesto que el año pasado tuvo créditos como guionista en The Last Family.

Una de las sorpresas del filme llega cuando te das cuenta que estás ante un musical, un musical muy raro y extravagante. Otra sorpresa es que el musical va mutando a comedia negra, a thriller y a gore. Es un filme multigénero con los riesgos y fallas que eso conlleva.

A esa cosa divertida y alocada en cuanto a propuesta, se le suma las actrices Marta Mazurek como Silver, y Michalina Olszanska como Golden, dos chicas polacas talentosísimas y versátiles.

The Lure está inmersa en los 80s y las sirenitas son caníbales. Hay en la historia una analogía al abuso que sufren los inmigrantes y también se remite a los despertares a situaciones amorosas, sexuales y laborales.

Mención aparte la dirección de arte y el vestuario, mucho cariño y pienso en esta película.  El logrado efecto de las colas y la fotografía son otros dos puntos que nos reconcilian con cierto «apuro» para concluir el filme.

Lo que quizás aleja al espectador de una sensación más satisfactoria es que el golpe de efecto musical de esta versión de La Sirenita (que es también una historia de amor, de vampirismo y de sacrificio) pierde fuelle muy rápido. Su aspiración a abarcar muchos géneros termina pasándole factura y dejando un resultado global más bien irregular.

La salva la sordidez y una suerte de originalidad a pesar de estar contando una historia tan vista y manoseada.

Lo mejor: arte, vestuario, personajes excéntricos y situaciones alocadas Lo peor: no terminó de cuajar La escena: la de la doña con las sirenitas y ellas mamando y la operación Lo más falsete: es una película de extremos así que tiene más licencia para jugar con lo falsete El mensaje manifiesto: no te safriqués por pelotudeces El mensaje latente: NO TE SAFRIQUÉS POR PELOTUDECES El consejo: para verla una tarde de domingo El personaje entrañable: las hermanitas El personaje emputante: el choco de mierda y el dueño del cabaret El agradecimiento: por una experiencia interesante que difícilmente olvidaré.

CINE: Dunkirk / Dunkerque

Por: Mónica Heinrich V.

En el filme Their Finest (2016) se aborda con humor el rodaje de una película post-Operación Dynamo diseñada para manipular a la opinión pública sobre la mayor retirada militar de la historia. El protagonista que interpreta a un guionista dice: “Alguien tiene que escribir la bazofia”, con bazofia se refiere al argumento propagandístico de las películas de la época. En dichos argumentos intervenían hasta los ministros para asegurarse de un correcto y útil uso del cine. Ese mismo personaje se verá ante la disyuntiva de contar una “mentira” y crear héroes ficticios reconstruyendo lo sucedido en Dunkerque. Para justificarse dirá con cinismo: “todos escogemos nuestras verdades”.

Es evidente que Cristopher Nolan con su Dunkirk también escogió la suya.

Antes de evaluar el resultado global de la película de Nolan, vale la pena reconocer que estamos ante un hermoso filme. Visualmente cuidado, fotografiado con la magia y el talento del suizo Hoyte Van Hoytema (Her, Interstellar, Spectre), un notable departamento de arte y vestuario con excelentes recreaciones y además la música machacona del gran Hans Zimmer imprimiendo angustia y desazón en los momentos indicados.

Nolan, por su parte, dirige esta película sin perder su impronta: el juego de los tiempos tantas veces visto en su filmografía, el privilegiar el efecto sobre el contenido y un sólido manejo de la tensión.

Así, el cineasta inglés toma el “milagro de Dunkerque” y lo convierte en película.

Se conoce como “el milagro de Dunkerque” a la evacuación exitosa de casi 400.000 soldados ingleses, franceses y belgas de las costas francesas durante la Segunda Guerra Mundial.

Dunkirk está narrada desde tres escenarios, tres temporalidades, tres grupos de hombres: 1) Soldados en Dunkerque en tierra luchando por sobrevivir en el transcurso de una semana 2) Un trío de rescatistas civiles a bordo de una embarcación en el transcurso de un día y 3) Un trío de pilotos ingleses en el transcurso de una hora tratando de controlar los cielos mientras el rescate se consigue.

Hay aciertos en las decisiones de Nolan a la hora de presentar su historia: uno de los más grandes es la presencia abstracta de los nazis como sinónimo de amenaza y muerte; en esa misma línea la ausencia de un montaje paralelo de oficinas o cuarteles con políticos y grandes generales tomando las decisiones también es destacable, porque para los soldados en peligro esas figuras eran nombres en los que no se pensaba cuando solo se trataba de sobrevivir; otro punto alto es el protagonista que no es un protagonista descollante, que es uno más de los 380.000 esperando el rescate; funciona, también, la historia entrelazada entre la playa, el mar y el aire, la guerra abarcándolo todo y hasta el juego de los tiempos demostrando que la guerra en una semana, un día, una hora, sigue siendo igual de jodida y peligrosa.

Este guion lleva en la mente de Nolan veinticinco años, aunque por su magnitud decidió esperar y ganar más experiencia haciendo otras películas antes.

El británico sabía lo que quería: una película compacta (es su película más corta junto con Following (1998), su ópera prima), sin sangre a borbotones y anclada en el suspenso y la supervivencia.

Los primeros 30 o 40 minutos de Dunkirk son emoción, sugestión, y sutileza en partes iguales. Nolan te mete de a poco en la impotencia de esa gente atrapada y abandonada a su suerte. Es a partir del último tramo donde Nolan adopta el camino más convencional ya conocido del género: ir cerrando la historia de tal manera que el halo heroico caiga aunque estés tratando de decir que en la guerra todos perdemos.

Los personajes terminan de volverse en contra del guion cuando este intenta desarrollarlos, por ejemplo el chico al que le chantan el detalle telenovelesco pero que tiene tiempo para contar anécdotas sobre su deseo de trascender como héroe: escena más cercana al último cine pipoquero y decadente de Spielberg. Lo mismo sucede con Tom Hardy como Farrier. Sus últimas secuencias donde renuncia a hacer lo más lógico y sucede algo más bien improbable, son el remarcado a un estoicismo barato que vende. Finalmente, el cierre del filme solucionado con la lectura del periódico o el discurso de Churchill, fue un recurso muy facilista para una película que prometía más riesgos.

Si bien cuenta con actores más que cumplidores (Mark Rylance, Kenneth Brannagh, Tom Hardy, Cyllian Murphy) hay pocos diálogos pero los pocos que se dijeron se me antojaron cursis, discursivos y forzados.

Con esto no quiero decir que no vale la pena ver Dunkirk, Nolan a pesar de los peros a su trabajo filma con maestría un gran espectáculo. Porque esa es la palabra que se le acomoda: “espectáculo”. Un espectáculo al servicio de una emoción básica como es el arraigo al hogar. El trailer de la película no deja lugar a dudas: “Cuando 400.000 soldados no pudieron regresar al hogar, el hogar fue por ellos”.

En la realidad, esa más descolorida y menos heroica, el milagro de Dunkerque fue la hasta hoy inexplicable decisión de los altos mandos nazis de no “rematar al enemigo”. El ejército de Hitler pudo dar una estocada mortal a los aliados y no lo hizo. Hay muchas teorías: su incapacidad estratégica, las ganas de Hitler de esperar a su escuadrón favorito para continuar y llevarse la gloria, reservar las fuerzas de sus tropas para una operación más importante o llegar a un acuerdo diplomático con Inglaterra.

Sí, ya sé: esta es una ficción no una lección de historia, pero como una película que usa la muletilla de «basada en una historia real» crea sí o sí imaginarios sobre hechos históricos. También está claro que la grandilocuencia de Nolan no aspira a hacer una película sobre la guerra, él mismo lo ha dicho en entrevistas, su visión es más bien la de un thriller de supervivencia,  aunque esas sean las intenciones verbalizadas del director el jolgorio de la llegada con que se recibe a los soldados, las tomas de las pequeñas embarcaciones acompañadas de música épica hacen exactamente lo que la película tibiamente cuestiona: sirven de inspiración unificadora para seguir mandando hombres al frente de cualquier batalla: Si nuestros soldados tienen problemas no importa el tipo de guerra que sea, hay que apoyarlos, eso es ser héroes.

Entiendo que el contrapunto es el trauma del personaje de Murphy, el shock de los soldados al verse recibidos como héroes a pesar de que es obvio que se trata de una derrota. La luz de la película, sin embargo, elige dirigirse a los civiles que uno rescatan a sus soldados y dos los reciben con amor en su retorno a casa.

Mientras Nolan concluye su filme con un sentimiento patriótico sobre el gran espíritu inglés (muy acorde a estos tiempos del Brexit) podemos olvidar un segundo que las embarcaciones civiles no solo fueron inglesas, también mandaron sus embarcaciones Francia y Bélgica. Olvidaremos también que el perímetro que posibilitó el rescate era sostenido por siete divisiones de soldados franceses, muchos de los cuales fueron capturados o asesinados por los nazis después de la evacuación exitosa de la Operación Dynamo. No se mencionará la significativa contribución de las tropas indias. No vale la pena saber que los soldados varados fueron reclutados entre los millones de desempleados británicos, que estaban pobremente armados y no tenían motivación alguna para morir en una guerra que aún no entendían. Tampoco interesa que semanas después, y lejos de heroísmos, Paris fue invadida por los alemanes.

Nada de eso importa, lo que pasó a la historia es la creencia hábilmente construida por Churchill del “espíritu de Dunkerque”, Nolan escoge esa verdad y la lleva hermosa pero algo vacía a la pantalla gigante.

Lo mejor: un acabado hermoso. Lo peor: cierta cosa patriotera disfrazada de relato thrillerintimista de la guerra La escena: la secuencia inicial que define el tono de la película, y por tensión la escena cuando se descubre que Gibson es francés  Lo más falsete: la ceguera al pedo del chico, la actitud del personaje de Rylance todo preocupado por los soldados y que le importa tres carajos el chico herido, la subida del grupo al barco encallado en zona enemiga, el espíritu de Dunkirk El mensaje manifiesto: se escogen las verdades El mensaje latente: es fácil manipular a los demás para que crean tu verdad El consejo: ¡Vela en versión subtitulada! Además de las opciones siempre en VIP y más costosas del Cinemark, el Multicine está poniendo horarios hermositos para ver películas subtituladas. Nada como el cine en versión original. El personaje entrañable: los 40.000 soldaditos que se quedaron defendiendo el boliche mientras el resto se evacuaba El personaje emputante: los hombres que toman las decisiones que terminan con la vida de tanta gente  El agradecimiento: porque es una película filmada impecablemente.

CURIOSIDADES

  • Sabiendo que los soldados que estuvieron en Dunkirk eran jóvenes sin experiencia, Nolan quiso contratar para sus soldados actores desconocidos.
  • A Nolan se le pagó 20.000.000 de dólares y el 20% de la taquilla, el mejor acuerdo logrado por un director desde el que consiguió Peter Jackson en el 2005 cuando hizo King Kong.
  • La película usó cerca de 50 embarcaciones reales, la mayor cantidad de barcos puestos en escena hasta la fecha.
  • Es el tercer filme escrito enteramente por Christopher Nolan: los otros fueron Following (1998) e Inception (2010).
  • Michael Caine sale en Dunkirk. Su voz se escucha en los intercambios por radio con el piloto que interpreta Tom Hardy. Esta sería la séptima participación de Caine en un filme de Nolan.
  • El sonido del reloj que se escucha en la película fue grabado por Hans Zimmer de un reloj de bolsillo que usa Nolan.
  • Cuando la emergencia de Dunkerque ocurrió, Churchill levaba como Ministro apenas 16 días.
  • Es la quinta participación de Cyllian Murphy en un filme de Nolan.
  • Es la sexta participación de Hans Zimmer en un filme de Nolan.
  • El guión tenían 76 páginas.
  • Se usaron alrededor de 1000 extras.
  • Cuatro contingentes de soldados indios participaron en la resistencia de Dunkerque.
  • Es la décima película de Nolan, sin contar un corto y un documental que hizo. Es la primera película ambientada en una guerra y la primera que hace basada en un hecho real.
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