LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

CINE BOLIVIANO: Viejo Calavera

Por: Mónica Heinrich V.

Un callejón. Un robo. Un protagonista: Elder Mamani.

Una discoteca. Diosa. La banda italiana Kano sonando con su tema de 1983 Ikeya Seki. El tema disco es en honor a un cometa “suicida”, un cometa de esos que pasan rasantes al sol.

La gente baila. Elder baila, baila y bebe, y vuelve a robar, esta vez dentro de la Diosa. Abandona la pista, sale y corre en medio de la noche, dejando atrás calles, huyendo del merecido castigo. La música del cometa “suicida” lo acompaña.

Entran los créditos.

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Viejo Calavera tiene un inicio brillante. En la oscuridad de la butaca, con los acordes ochenteros de Kano aún en tus oídos, ese resplandor te hace susurrar “wow”.

Más adelante sabremos que este anti-héroe recibe la noticia de que su padre muere en sospechosas circunstancias, y casi casi por herencia él debe entrar a las minas y hacer lo que su progenitor hizo toda su vida: ser minero.

Para eso cuenta con el apoyo de su padrino Francisco, otro minero que usando su reputación y la del difunto consigue que Elder empiece a trabajar en Huanuni.

A Elder, por supuesto, no le interesa. Elder está en otra. Lo vemos recorrer pasadizos, ajeno a sus compañeros, ajeno a lo que se espera de él, ajeno a la mina misma que se convierte en un personaje más. Siempre es de noche. Elder trabaja en la mina y todo es oscuridad, y sale de esa oscuridad a la noche. Para él las 24 horas las vive en penumbras.

Es evidente que la fotografía de Pablo Paniagua está en su mejor momento. En este caso eleva a Viejo Calavera, la levanta con todo ese know how que ya le hemos visto a lo largo de su filmografía como director de foto.

La tremenda fotografía de Paniagua se disfruta, se admira y se agradece. Sin duda alguna, es lo más bonito que nos ha dado el cine nacional en los últimos tiempos.

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A ese punto muy alto, se le suma otro igual de poderoso: el diseño de sonido. Gracias a él nos sumergimos en Huanuni y somos cómplices de las andanzas de Elder Mamani. Disfrutamos a pleno de un sonido que envuelve al espectador y lo lleva de la mano a través de la película.

El guión de Russo y Gilmar Gonzáles, sin embargo, no llega a cumplir la promesa de sus primeros cinco minutos. El embeleso se va deshaciendo a fuerza de la repetición o alargamiento de situaciones que solo buscan remarcar lo ya visto. A ratos, queda la sensación de ser un alargamiento para llegar a cumplir los minutos necesarios que conviertan la historia en un largometraje.

Russo dijo en una entrevista que a él le interesaba un cine sensorial, donde lo más relevante es el sonido y la imagen, incluso por encima de los actores o el guión. Visto el resultado, el director ha sido fiel a su manera de ver el cine, Viejo Calavera es un ejercicio estilístico impecable, de un rigor técnico sin posibilidad a cuestionamientos, pero con problemas narrativos y actuaciones que van de lo regular para abajo, detalles que a estas alturas no se pueden obviar.

Sé que se trata de actores naturales, que no tienen un “oficio” dedicado a la interpretación, pero para eso está la dirección de actores, para trabajar hasta que el resultado sea algo más que una recitación de textos lanzados mecánicamente al infinito.

SPOILER

Los guionistas, además, caen en la tentación de remarcarnos muchas veces que Elder es un mal tipo. No solo a nivel visual, sino con innecesarios textos que repiten lo que ya hemos visto desde los dos robos iniciales. Hay una secuencia en la que Elder llega borracho y orina las cosas de los compañeros, luego vemos a un personaje hablar con Francisco (en una propuesta experimental), quejándose de sus fechorías, pegado a eso está la lectura de una carta con el rosario de acusaciones de los compañeros contra Elder y la solicitud de que lo trasladen, de paso lo pringan al padrino por tráfico de influencias.

Ya entendimos, mal tipo.

Viejo Calavera tiene pocos diálogos, pocos textos, una austeridad que no fue bien administrada. Sufrí con algunas interpretaciones, directamente me sacaron de la trama y me hicieron pensar en el artificio. Hicieron que deje la historia y me fatigue porque ese hombre estaba teniendo problemas para largar su texto.

Después, así, como digitado divinamente, llega el accidente de Elder. Lo más flojo de todo el metraje. Tanto en puesta, como en actuación, como en coherencia del guión.

Esto, obviamente, es una apreciación personal, se podría pensar que “esa es la idea”, mostrar la vida rutinaria y repetitiva de un personaje como Elder, y usar la apuesta experimental (plano de personaje que habla sin que se vea o intervenga el interlocutor) para darle mayor énfasis a esa rutina, a esa cacofonía. Y luego, para que parezca que algo más pasa, colocar el accidente. Forzada metáfora del peligro al que se enfrentan día a día nuestros amigos mineros.

Esa falencia narrativa ya la había notado en los anteriores trabajos de Russo. Tanto en Enterprise, Juku y Nueva vida hay una sólida apuesta estética, un querer arriesgarse en lo formal, pero las historias nunca terminan de despegar.

Aún así, el final de Viejo Calavera es tan hermoso como el inicio. Elder con su padrino, en el camión, ya fuera de la oscuridad, con una luz diurna anegada de neblina, el muchacho cubriendo con la manta a quien atacó la noche anterior, un viaje hacia las soñadas vacaciones y el Concierto en D Menor de Alessandro Marcello acompañándolos. Una suerte de matiz a un personaje que hasta el momento ha sido mostrado siempre desde una óptica negativa. Funciona. Como imagen suelta funciona muy bien.

FINAL DEL SPOILER

Porque sí, la película de Russo tiene imágenes o situaciones muy lindas, bien trabajadas que generan emoción (las linternas en la noche estrellada, el inicio, el final, la doñita que dice que no tiene con quién hablar, la silueta que se pierde al fondo de la mina y se lleva la luz con él, el golpe bajo del canto minero), pero en el resultado global me dejó una sensación agridulce.

Discursivamente, Russo apunta a que es una película con una fuerte postura política, que no quiso adoptar una mirada paternalista sobre los mineros, que no quiso seguir un estereotipo…debo decir, con mucha sinceridad, que lo que vi en pantalla es el estereotipo que tengo del minero. Incluso Elder, responde a cierto estereotipo andino. Ya hablando netamente de lo político, Bolivia es un país de historia minera. La minería es nuestra segunda industria de extracción, si los mineros paran, se para el país. Lo vivimos hace poco con tristes consecuencias. Muy bonito lo del compañerismo minero, la separación generacional de la actividad minera, el duro oficio, las condiciones siempre adversas a cualquier ser humano, pero la “fuerte postura” política insinuada es una cómoda aproximación a las minas. Casi turística, decía un conocido.

Con esto no quiero decir que la película debió ser más “comprometida” políticamente, me parece mejor que no sea una huevada onda Ken Loach, solo hago una apreciación de lo dicho por el director y de lo que vemos en pantalla. O sea, de la pose.

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Nuevamente, fieles a nuestra idiosincracia, se lanzan fuegos artificiales y cohetes que afirman se ha puesto la piedra fundamental del nuevo cine boliviano. ¿Es así? ¿Es Viejo Calavera una película de culto, que será referencia para las próximas generaciones? ¿Ha marcado un antes y un después? Hay que esperar.

Quizás los hechos precisos son que Viejo Calavera es una película impecablemente filmada, y que además goza de una buena aceptación que traspasa el patio trasero que significa el circuito de cines nacionales. La película de Russo está siendo exhibida fuera del país y ya pasó por varios festivales europeos y latinoamericanos, cosechando algunos premios. Lo de los premios no es garantía de nada. Los premios, como decía Lucrecia Martel, hablan más del jurado que de los ganadores. Pero sí me parece rescatable que al ser seleccionada o invitada, la película tenga la posibilidad de ser vista por otros públicos.

Porque en Bolivia, si hacés una película te podés llenar la boca hablando de lo genial que te quedó, de lo capo que sos, de las fórmulas que manejás al dedillo, de los auspicios que conseguiste o de la gente que metiste en sala, pero si no salís de tu canchón, ya sea con una distribución netamente comercial o a través de festivales, “la primera película boliviana de tal o cual cosa”, “la única que bla bla bla”, “la que rompe esquemas de bla bla bla” son solo palabras al viento. Quiere decir que tu película no aprueba ni para que un distribuidor te la compre y la exhiba en otros países, ni para que un festival la acepte.

¿Cuántas películas bolivianas son nini? ¿Ni para distribución ni para festivales? En ese sentido, Viejo Calavera sale de las películas Nini y cumple con las aspiración de ser una película no solo para que la vean los familiares, amigos y los cuatro gatos que vamos a los cines locales.

En mi adolescencia leí una novela que se llama Socavones de Angustia, que narra algunas historias de vida en las minas. La analogía perfecta tanto para la película que reseño como para el futuro del cine nacional es Sebastiana, uno de los personajes principales que reflexiona sobre la oscuridad que siempre rodea a los mineros. Al finalizar el libro, la doñita dice: “Siempre es noche oscura para nuestra gente…¿cuándo llegará el alba?”

Ajá.

¿Cuándo?

Lo mejor: es una ópera prima respetable con una fotografía impresionante y un diseño de sonido notable Lo peor: a nivel de guión no termina de cuajar, se queda en la promesa de sus hermosos minutos iniciales La escena: la discoteca, las linternas, el final Lo más falsete: los textos y el accidente El mensaje manifiesto: En la oscuridad siempre hay algo de luz El mensaje latente: alargar no significa dar mayor contenido El consejo: recomiendo ENFÁTICAMENTE verla, es una película que tiene que ser vista en sala de cine y hay que darle la oportunidad para que te seduzca o no. Hay mucha gente que la encuentra imprescindible. El personaje entrañable: los mineros El personaje emputante:… El agradecimiento: por el rigor, por la pasión puesta.

CURIOSIDADES

  • Dura apenas 80 minutos, aunque se sienten un poquito más.
  • Esta película fue rodada durante octubre y noviembre del 2015. La historia transcurre en la ciudad minera de Huanuni, en el cerro Posokoni, las comunidades de Molle-Punku y Chua Chuani (Oruro) y la población de Coroico en Los yungas de La Paz, Bolivia.
  • Kiro Russo comenzó a escribir el guion el 2011, junto a Gilmar Gonzáles. Desde entonces tuvo varias revisiones y la historia mutó desde su versión original a lo que quedó en pantalla.
  • La idea se gestó en el año 2010.
  • El montaje tomó aproximadamente siete meses.
  • Viejo Calavera ha sido producida por Socavón Cine, y cuenta con la Co-Producción del Doha film Institute en Qatar, a través de su fondo de Post-Producción.
  • Russo manifestó acerca de sus influencias: El neorrealismo siempre fue una gran influencia en el cine Boliviano. Desde la perspectiva de Jorge Sanjinés y el grupo Ukamau era necesario seguir esta escuela para hacer un cine de denuncia y militancia política. Luego de sus dos primeras películas, él mismo cuestionó la idea de ponerse en nombre de todo un pueblo para hablar acerca de la problemática social, se fue alejando de esta escuela hasta llegar a trabajar sólo con actores y sets. Ahora solo cree en la ilustración de iconos…En Viejo Calavera trabajamos con elementos del neorrealismo, los espacios y personajes de la realidad pero jamás me interesó conformar perfiles psicológicos, ni panfletos políticos. Son mucho más importantes los climas, las presencias, los encuadres y el sonido.
Si ya la viste,puntúa la película!

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