Mi niño hermoso

Por: Mónica Heinrich V.

Cuando ocurrió la masacre de Columbine, los adolescentes que perpetraron el hecho fueron llamados «monstruos». De hecho, la conocida revista Time tomó sus rostros como portada bajo el título de “Los monstruos de la puerta de al lado”.

Han pasado más de 10 años y la tragedia aún no consigue explicarse.

Fue en los 70s que una chica de 17 años inició oficialmente los tiroteos escolares, pero sería Columbine, “The home of rebels”, el que se alzaría como símbolo de un sistema en el que todas sus instancias han fallado: familia, educación, sociedad y, sobre todo, cuidado mental.

Los “monstruos” desde entonces siguieron apareciendo, monstruos con rostro casi infantil y figura desgarbada. Con mirada perdida y actitud errática. No lo que esperás de un monstruo, sino todo lo contrario. Monstruos atormentados, casi todos bajo tratamiento psiquiátrico o con necesidad de tratamiento psiquiátrico. Jóvenes señalados por algunos sectores de la prensa y  por público en general como locos asesinos a los que se debería exterminar por sus atroces conductas. ¡Pena de muerte! o ¡suicidio! grita la masa en rechazo a un acto violento que se pretende castigar con otro acto violento.

Monstruos de los que nadie se responsabiliza pero de los que todos son responsables.

Este 2012, Ohio fue el escenario en el que un aparentemente frágil muchacho de 17 años (al que aconsejan no mencionar con nombre y apellido para no darle inmortalidad o trascendencia) fue el protagonista de un tiroteo ocurrido en un comedor escolar. Asesinó a tres personas e hirió a otras tres.

Hace unos días, el horror se trasladó a un cine de Denver. Un estudiante de Neurociencias irrumpió durante la premier de Batman Dark Knight: Rises y liquidó sin miramientos a 12 personas e hirió a casi medio centenar. Jessica, Jon, Alex, Matt, son algunas de las vidas interrumpidas, irrecuperables que acabaron a manos de un joven de 24 años.

Y este agresor, anónimo hasta hace unos días, era parte de la sociedad, bien o mal, formaba parte de un entorno familiar, educativo, social. Ahora salen a la luz sus fotos de anuario, sus videos escolares, su perfil de alumno “brillante”. En contraste, su primera comparecencia ante la corte luego del ataque lo muestra con el cabello teñido de naranja, la mirada perdida, la actitud errática. Un “monstruo» más.

Se abre (nuevamente) un tímido debate sobre el control de la venta de armas. Hecho al que apuntó Michael Moore en su interesante documental Bowling for Columbine (reseñado ACÁ) en el que arremetió furiosamente contra la NRA (Asociación Nacional del Rifle).

Sin embargo, como parte del documental el mismo Moore se va a Canadá y ahí muchos tienen armas, y ahí es normal comprarse una escopeta cuando querrás, y ahí duermen con las puertas abiertas, y ahí a pesar de todo lo dicho no aparecen “monstruos” que un día van a su colegio o universidad a matar gente.

Y el cine que siempre dice grandes verdades, ha creado casi un nuevo género con películas sobre los tiroteos escolares que intentan acercarse a ese fenómeno desde distintos ángulos.

Los trabajos más conocidos son el documental ya mencionado y Elephant, del director Gus Van Sant, que también se “inspira” en Columbine. El título de Van Sant alude a la expresión de que “Un elefante está en la habitación”, frase que metaforiza la idea de que un problema muy grande existe y que todos fingen que no existe a pesar de lo evidente. Con ritmo pausado y reflexivo, Van Sant pasea su cámara dentro de un colegio que será atacado por dos estudiantes.

En los últimos años salen dos películas que abordan la temática desde un ángulo hasta ahora jamás explorado: la familia del asesino.

Una de ellas es “We need to talk about Kevin”. Oscuro filme basado en el libro homónimo de Lionel Shriver.

La interesante directora escocesa Lynne Ramsay, cuyos trabajos anteriores: Ratcatcher y Morvern Callar ya apuntaban a una inclinación sobre temas jodidos, es la encargada de escribir y dirigir esta propuesta.

Incómoda de ver, la trama se adentra en la vida de la acomodada familia Miller. Eva (Tilda Swinton) es una exitosa escritora cuya especialidad es viajar y escribir sobre esas travesías. Franklin (John Reilly) es su esposo, y juntos procrean un hijo: Kevin.

El filme tiene elipsis temporales y está contado desde la mirada de Eva hacia el pasado, queda claro desde el título que algo anda mal con Kevin y que lo ideal sería sentarse y hablarlo. La frase : “Tenemos que hablar de Kevin” es la frase que ambos padres nunca se dicen ni se plantean seriamente.

Cuando Kevin nace es rechazado por su madre, él es la causa de que ella no pueda seguir haciendo lo que le gusta: viajar. Él significa envejecer y amontonar frustraciones y renuncias en pro de una vida familiar. El rechazo no es explícito pero sí tácito. Cuando el niño tiene conciencia de ese rechazo, parece actuar en plan de venganza y empieza a mostrar un lado cruel. La madre y el padre, se supone, son el modelo de amor que definirá su relación con el mundo, con el otro. Pero, ¿cuántos niños son rechazados o criados en hogares disfuncionales sin que se conviertan en bombas de tiempo? Cientos. Miles.

Eva, entonces, descubre que su hijo no es un niño normal y que sus actitudes o acciones rozan algo parecido a la maldad. Digamos que clínicamente hablando tiene todos los criterios para una psicopatía, donde resaltan un aplanamiento afectivo y una carencia de empatía que debieron encender todas las alarmas familiares y escolares. Eva lo sabe, y alguna vez intenta hacérselo ver a su esposo. Franklin, sin embargo, lo niega, es difícil asumir que tu hijo es “raro” o “malo”, así que cómodamente se convence que no es así y Eva prefiere mirar hacia otro lado por culpa, por no haber recibido con amor al niño cuando nació. Por sentirse frustrada por ese nacimiento y haber volcado esa frustración en algunas acciones que como madre fueron reprochables.

Hay momentos en que Eva intenta recomponer la relación con Kevin, pero el abismo que los separa es tan grande que no se puede distinguir cuando se llega a él o cuando Kevin usa la manipulación retorcida que le es innata.

Al mismo tiempo, el niño es una especie de reflejo suyo. Físicamente son muy parecidos, y llega un punto en que se percibe una especie de guerra psicológica entre ambos. Frialdad vs Frialdad.

La llegada de un nuevo integrante a la familia, Celia, la hija menor de la pareja y hermana de Kevin, gatillará la tragedia que se anticipaba.

Mientras ves la película vos mismo te decís: Sí, tienen que hablar de Kevin. Es urgente que hablen con Kevin. Las nubes negras, el viento, la llovizna, la helada, todo aquello que puede darte pie a pensar que se viene una tormenta, no es debidamente sopesado por la familia.

Una vez Kevin hace lo que todos tememos, Eva (símbolo del pecado original y madre universal) se queda con la necesidad de una explicación. Luchar con esa necesidad, con el estigma social de haber criado un “monstruo”, con la responsabilidad que le adjudican por traerlo al mundo, con su incapacidad para tender un puente que por ahí evitara la desgracia, el haber perdido todo, las víctimas que su hijo se llevó consigo, la culpa de no haber hablado sobre/con Kevin, y asumir que a pesar del horror, Kevin es su hijo… ese vía crucis es el eje del filme.

Bellamente filmada, We need to talk about Kevin perturba.

Un gran elenco conformado por una genial Tilda Swinton como la atormentada madre, John Reilly como el ingenuo-acomodaticio padre, y Ezra Miller como el maquiavélico adolescente, hace al filme por momentos insoportable. Quizás, a nivel general, los excesivos flashbacks y algunas escenas demasiado “montadas” le quitan algo de verosimilitud al relato, aunque eso no impida que  la historia golpee y perturbe, y que intente echar una mirada profunda hacia un tema tan gajudo.

Si se compara con el libro, los personajes se pueden ver estereotipados en la pantalla gigante y además, el estilo narrativo elegido por la directora hace menos accesible una historia que en papel es cien veces más desgarradora.

El color rojo, usado en muchas escenas (tomatina española, supermercado, pintura, luces de la habitación, sirenas) como una dualidad entre el amor y la violencia, subrayan el tenor del filme. Como cherry de torta, el delirante Kevin se permite una crítica a la cultura “celebrity” o el morbo que transforma a estos sujetos en personas influyentes/trascendentes/inolvidables.

Es así: te despiertas y miras televisión, te metes en el coche y escuchas la radio y vas a  tu insignificante trabajo o instituto, pero no escuchas nada sobre eso en las noticias de las 6, ¿por qué? Porque realmente no ocurre nada, y vas a casa y miras algo más de televisión y puede que sea una noche de diversión y salgas y mires una película. Quiero decir, que la cosa está tan mal que la mitad de la gente está en la televisión, dentro de la televisión, están viendo televisión. ¿Qué está viendo esa gente?, a personas como yo.

Si We need to talk about Kevin parte de la premisa que la familia siempre supo que algo andaba mal con Kevin, en Beautiful Boy la mirada se vuelca por completo en unos sorprendidos y anonadados padres.

Cuando  veía este filme, recordaba el relato que la madre de uno de los asesinos de Columbine hizo para la revista O de Oprah Winfrey en el 2009. En ese espacio abierto que Oprah cede a la señora Klebold, la mujer escribe su experiencia. Ilustra la nota una foto de su hijo con mirada despierta y sonriente a los 5 años armando un rompecabezas junto a ella. Así sabemos que el recordado “monstruo” fue un niño feliz, que era compañero de ajedrez de su padre, que le gustaba armar legos  y que hasta cierta edad fue absolutamente normal.

Luego entró en un fase “difícil” que la señora atribuyó a la edad (adolescencia) y a las malas compañías (el otro chico que atacó la escuela). Los diarios que el adolescente escribió en los que volcaba sus ideas suicidas, sus amores no correspondidos, y una vida emocional demasiado truculenta para una persona tan joven, jamás fueron vistos por sus padres. Ella se enteró del sufrimiento con el que vivió su hijo 6 meses después de la tragedia, cuando le permitieron ver el material y él ya había pasado a la historia como un “monstruo».

En Beautiful Boy, Kate (Maria Bello) y Bill (Michael Sheen) son los padres de Samy, un joven estudiante universitario. La pareja ama a su único hijo, e incluso a pesar de ser mayor de edad e independiente, tratan de protegerlo al esconderle la inminente separación que están llevando a cabo. Un divorcio que aún no saben cómo exponer ante él.
En un principio la película narra la rutina de esta pareja, y los preparativos para un encuentro familiar con el hijo que vendrá de visita. Una llamada algo emotiva el día anterior de la tragedia, las consabidas charlas cariñosas, el hijo que nunca da ninguna señal de que hará lo que hará, y eso es todo.

Más adelante comienza el calvario. Los noticieros informan que hay un tiroteo en la universidad de Samy, que hay muchos muertos y heridos. Los padres entran en pánico pensando que su hijo puede ser una víctima. Intentan contactarse con él sin éxito. Desesperación y angustia se extienden entre la familia y amigos.

Finalmente la policía llega directamente a la puerta de su casa, y ellos sienten que el mundo se les viene encima pensando que les dirán que su hijo murió durante el ataque, pero la noticia es peor de lo que esperan: su hijo es el atacante y cometió suicidio luego de la masacre.

Samy envió videos llenos de rabia y delirio a las cadenas televisivas, y sus padres, aquellos que lo criaron, para quienes él es solo “mi hermoso niño”, no reconocen a ese desquiciado muchacho. No saben qué pasó. Cómo pasó. Por qué pasó. Cómo no se dieron cuenta. Si son culpables, si se pudo evitar, y todas aquellas preguntas que surgen no solo en la familia del atacante, sino en todo aquel que se entera que sucede un hecho así: medios, amigos, extraños, familia, etc..

El director Shawn Ku, quien también es bailarín, coreógrafo y actor, se inspiró en los hechos acaecidos el 2007 en Virginia Tech porque la tragedia lo tocó indirectamente cuando un amigo de su familia murió durante el tiroteo que perpetró el coreano Cho Seung.

Beautiful Boy es su debut en la pantalla gigante. Un poderoso drama, que si peca de algo es de un aire a telefilm, y cuyo gran logro recae en que nunca da una explicación sobre las acciones de Samy.

Las excelentes interpretaciones que logran Bello y Sheen, erizan. Dos padres que se pasan la película recordando cosas que dijo o hizo el chico. Detalles de cuando era niño. Viendo fotos, cuadernos viejos de escuela, dibujos, vídeos, y tratando de mantener en sus mentes la parte buena, la que nada tiene que ver con el monstruo que el resto del mundo conoce.

Ambos filmes, We need to talk about Kevin y Beautiful Boy dan una visión. Otra, es la del bullying arrojada por durísimas películas como Klass, que en el 2007 fue elegida por Estonia para representar a dicho país europeo en la selección de los Oscar.

En ella, un indefenso estudiante (Josepp) es acosado y humillado a diario hasta que Kaspar, que forma parte del grupo acosador, se da cuenta que las cosas se han ido de las manos e intenta defenderlo. Esa defensa es tomada como una traición y conducirá el filme hacia un camino sin retorno. Hay una escena en la playa especialmente jodida. Tan jodida, que la parte más primitiva del espectador puede llegar a “empatizar” o a “entender” las decisiones que los protagonistas toman después de esa escena. Tan tan jodida que uno le grita a la pantalla: “¡¡¡al de las botas, al de las botas!!!”

Chicos que no eran monstruos, pero que por las circunstancias (familia y escuela incompetentes) y una violencia  constante por parte de otros monstruos funcionales (compañeros de clase, medios de comunicación), llegan a cometer hechos injustificables.

En Estados Unidos se sigue haciendo hincapié en el problema del acceso a las armas, Michael Moore en un reciente post publicado luego de la tragedia de Denver dice: «Son las armas, pero no son las armas” (leerlo ACÁ). Y en el cine, que como ya dije, se dicen verdades, se habla de muchas cosas: predisposición innata, crianza, el poco control sobre la venta de armas, acoso escolar, problemas mentales, incompetencia de los tratamientos psiquiátricos, una sociedad que le rinde culto al exitismo y que promueve el aislamiento de las personas que no encajan en un modelo estándar, un sistema que hace celebridades a los asesinos.

Las últimas noticias dan cuenta que luego de lo sucedido en Denver la venta de armas en suelo americano está subiendo como la espuma. De hecho, luego del tiroteo en Colorado, en ese estado subió un 43%. Casi la mitad.

Políticamente hablando, Obama y Romney se dan golpes de pecho, pero en el Congreso pocos se atreven a desafiar al poderoso lobby que respalda el uso de armas. A tres meses de las elecciones ninguno de los candidatos presidenciales será punta de lanza de una campaña que promueva mayores restricciones.

Seguramente, los minutos de silencio que se piden en nombre de las víctimas de estas masacres se seguirán contabilizando. Es fácil guardar un minuto de silencio. Es fácil escandalizarse por el horror y luego olvidarlo.

Los «monstruos» seguirán apareciendo. Esos “monstruos» con cara de niño, mirada perdida, actitud errática. Esos “monstruos» a los que el sistema les ha fallado, a los que les hemos fallado.

James Alan Fox, profesor de Criminología y experto en asesinatos colectivos, declaraba: «Este tipo de tragedia es uno de los precios desafortunados que pagamos por nuestras libertades”.

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19 Comentarios

  1. interesante post. no he visto ninguna aparte de bowling for columbine que me gusto harto. pero yo si creo que deberían darle pena de muerte a esos asesino. nosotros no podemos hacer nada por ellos aparte de no gastar un peso cuidandolos si nunca van a curarse y siempre serán un peligro publico. muy bueno tu blog escribe mas seguido. saludos

  2. Estudios han confirmado la poca efectividad de la pena de muerte como elemento de castigo o de referente preventivo. USA se escandaliza de esta masacre y tiene oficializado el asesinato masivo en guerras como la de Irak, donde incluso los asesinos regresan revestidos con la aureola de héroes. Se dan golpes de pecho pero la industria armamentista les representa dividendos económicos y de manipulación civil que no están dispuestos a abandonar. Tienen un cultura cimentada en la violencia. Se escandalizan, y no están dispuestos a cambiar. Hipócritas.Primero el pesar por las víctimas, que solo estuvieron en el lugar equivocado a la hora equivocada y las familias que fueron dañadas. Pero para mí estos chicos (los asesinos) provocan compasión. Jamás podría recomendar o pedir pena de muerte para una persona que a las claras no está bien psicológicamente. La responsabilidad de una sociedad que permite que se gesten estos chicos perturbados y encima lleguen a realizar sus fantasías de destrucción, es mínimo garantizarles atención psiquiátrica y cuidados en la cárcel.

  3. Tienes razón Mónica y creo que estos desafortunados eventos lamentablemente se volverán a repetir .como siempre es un placer leer tus publicaciones. una pregunta: ¿se pueden conseguir las películas que mencionas en Santa Cruz?gracias y saludos!

  4. Victorrr sí puej, seguro seguirá sucediendo.De las pelis mencionadas todas están en Netmovie (Av Ana Barba al lado del cine Bella Vista, frente al estadio)a excepción de We need to talk about kevin, esa se puede ver online, o bajarla de internet a través de un torrent o de descarga directa.Besossss

  5. desde méxico mis felicitaciones a la periodista, de lo más sensato que he leído. Viví en California como 5 años, y puedo decir con conocimiento de causa que el problema de los americanos está más allá de las armas. Menos mal ya estoy en mi méxico lindo y querido. Buenas tardes amigos bolivianos.

  6. Tambien opino que no deberian darles la pena de muerte, no porque lo que hayan hecho no importe, al contrario es lamentable lo que han hecho, pero esta sociedad dia a dia está nutriendo seres como ellos. Creo que la mayoria de los seres humanos si se encontrasen en peligro, sacarian su lado primitivo y salvaje tal como los animales, si entras a una jaula donde esta un perro y lo pateas hasta cansarte este te atacará o incluso matará y este perro podria incluso no volver a morder a alguien en toda su vida si no vuelve a sentirse amenazado. Mientras esta sociedad patee recibira ataque.Y aunque maten a estos chicos, mañana naceran otros porque ellos son solo la consecuencia, no el problema.

  7. Hola! Como siempre un placer leer tu blog, justo hace un tiempo atrás vi "We need to talk about Kevin", genial actuacion de Tilda Swinton, y tal como tu dices, la peli te pertuba mucho, realmente me costaba un poco verla a ratos, y me parecio un enfoque bien original del tema (No he visto Beautiful Boy y me la bajo ya nomas). Tambien había visto Bowling for Columbine y Elephant. Respecto a la primera me parece de los documentales mas correctos que ha hecho Moore (su tufillo zurdo a veces me molesta pero siempre me entretiene) y de la segunda te puedo decir que la escena de Für Elise es genial! (la peli en general es un poco lenta, pero quizas por eso le dieron la palma de oro jeje). Te comento aca igual que comparto plenamente la decepción por Prometheus, me vendieron el gran regreso de Scott al género que "ayudo" a crear, argumentos que encima use para que una amiga me acompañara y ni siquiera salvaba como peli convencional pasable/entrenida (lo que hizo que mi amiga me odiara por mucho tiempo). Que bajo que ha caido Ridley Scott (snif, snif). Lo que te queria pedir (y me imagino pronto haras por la trascendencia mainstream que cobro y cobrará la pelicula) es tu review de The Dark Knight Rises, soy un fan incondicional de Nolan, y justo acabo de llegar de ver la peli, y honestamente puedo decir que creo que lo bajo del pedestal, pienso absolutamente que se ha vendido, asi de fuerte. Bueno, espero leer pronto tu crítica a ver que opinas y si coincides conmigo. Un abrazo!

  8. Anónimo, tal cual. La pena de muerte no soluciona nada, desde mi punto de vista más bien manda un mensaje peligroso. Esperemos que a este chico no lo castiguen con esa sentencia. Saludos!Oscar, sí…en alguna medida sí, pero hay tantos chicos que tuvieron pésimos padres y pésimas condiciones de vida y aún así salieron adelante y tuvieron éxito, que creo que existen más factores.

  9. Chueks!!! pues sí, la de kevin da cosita. Y elephant es un poco lentilla pa qué, pero a mí me encantó fotográficamente…y los climas que creaba de que nada pasaba pero se venía algo jodido. Tuvo bien. El gordo Moore a veces se va al chancho, bowling es lo que más me ha gustado suyo…y eso que no comparto para nada lo de heston, pero en líneas generales estuvo muy decente. Precisamente estoy escribiendo la reseña de Batman, ya la vi…DOS VECES jejeje…así que el miércoles la estaré subiendo a ver si compartimos pareceres, pero como adelanto te diré que no es mi peli favorita de Nolan… Besosssss

  10. Jajajaja yo tambien quiero verla de nuevo!! No queria explayarme más en mi comentario porque no estaba seguro que ya la hayas visto. En lineas generales me duele que lo que PUDO ser no haya sido, porque sinceramente con unos retoques podría haber quedado mucho mejor. Como director a Nolan no le reprocho nada, las escenas de acción, el clima oscuro, la pelicula tecnicamente esta muuuuy bien hecha, la GENIAL musica de Zimmer, el gusto de poder ver tanto talento junto me daba verdadero placer de estar viendo una pelicula así, todo el cast me parecio a la altura de las circunstancias (excepto Marion Cotillard, odie su personaje, y eso que me gusta mucho ) especialmente los cuatro que venian de las anteriores (Bale, Freeman, Caine y Oldman, grande Gary, es un genio) y la mejor de los nuevos, Anne Hathaway, que probablemente me parcialice al haber quedado extasiado con lo sexy que se veia y actuaba no se si eso me cego de su performance jeje, Tom Hardy me sorprendio tambien, cumplio de sobremanera (pero no es Heath Ledger igual). El gran fallo a mi parecer esta en el guion, no se si lo pudo co-escribir con su hermano, o si se consiguio a alguien mas que lo ayude, pero me parece que Nolan debe dedicarse nomas a dirigir y buscarse un guionista badass jeje. En fin, a mi me duele porque las dos primeras Batman fueron para mi una de las veces que mas cerca se ha estado de una útopica mezcla del cine comercial (blockbusters) con cine realmente bueno, bien hecho y de "contenido"(mas con la segunda eso sí). Christopher Nolan tuvo la oportunidad de cerrar una trilogía e inscribir su nombre en la lista de los mas grandes directores de todos los tiempos (no se si tan asi, pero por ahi va la cosa jeje), pero pienso que no lo logro. Se dejo llevar por el apetito mercantilista impuesto por sus productores (mas que mal su idea es hacer rentable una inversion millonaria, y una vez logrado, tratar de que el efecto pueda perdurar en el tiempo y hacer mas cash) y a pesar de hacer una gran pelicula (tengo que reconocer que mala en lo absoluto no es) pudo haber cerrado de una forma mas redonda y evitado esas falencias en su historia para dejarnos con una verdadera obra maestra. Se cerro la trilogia con lo que se tiene y debo decir que The Dark Knight (si la segunda, Joker FTW)es la mejor pelicula de super heroes de la historia del cine, de lejos. The Dark Knight Rises se quedo corta lamentablemente :(Eso en mi opinion, espero pronto ver tu crítica con tu particular estilo que es un placer leer.

  11. Chueks pasau mañana comentamos más, pero básicamente coincidimos en varias cosas. Igual yo no le guardo mucho rencor porque me parece que tiene escenas memorables, y a pesar de lo que pudo ser y no jue, hay cosas dignísimas. Besosssss

  12. Me estoy yendo a verla de nuevo! (Y eso que aca en Chile es medio caro el cine). Estaba pensando que TDK dejo la vara demasiado alta (fui a verla al cine 5 veces, mas otras 5 que la encontre en la tele y otras 5 mas cuando me compre el blurray, incluida toda una previa con las dos peliculas antes de ir al estreno) y quizas fui muy duro con Nolan. Ojala pueda amigarme con don Nolan nuevamente. Besos!

  13. yo no e tenido el gusto de ver ninguna de las películas mencionadas salvo Klass, la otra noche que estaba mas aburrido que una ostra me puse a cambiar de canal compulsiva mente, pero algo me hizo que me detenga en Isat ya que el idioma de la película que estaban pasando me pareció raro. Yo ya había leído tus reseñas acerca de estas películas y me parecieron interesantes.
    Albergando la esperanza de que sea una de estas me enganche con la película que para suerte mía era la mencionada….que te puedo decir, al final quede con una sensación bastante fea y desagradable, no por que hubiera sido mala, todo lo contrario me pareció bastante buena, pero la película es duriscima, es brutal; no y la escena de la playa fue el colmo y la madre de las humillaciones. Aunque me dejo varios días con una sensación de malestar, tristeza y rabia la recomiendo al 100 por ciento¡¡¡¡

  14. bueno luego de haber escrito el anterior mensaje, me baje la película We need talk about to kevin y me volvió a dejar la misma sensación que me dejo Klass: malestar, tristeza y es verdad que perturba…pero es una muy buena película, que desgracia pensar que en esta vida pueden haber personas por así decirles como el pinche Kevin no??

  15. bueno gracia por el dato, ya mismo voy me las consigo Klass y mi niño hermoso…asi tenga que sufrirlas nuevamente, valen la pena verlas, y si la pinche gente Kevin existe y va a seguir existiendo no??

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