“ES UN MUNDO EXTRAÑO”
Por: Mónica Heinrich V.

Lynch ha dejado su huella en el mundo del celuloide: para unos, no pasa de un polémico enredador de historias; para otros, un genio. Quizás la verdad se encuentre a medio camino entre una u otra aseveración, porque, después de todo, ¿quién puede decir qué es genialidad? en su momento, algunos de los que son ahora genios, fueron tildados de locos, hasta de mediocres…y ya ven, la vida pone cada cosa en su sitio. Por el pronto me quedo con el Lynch de Terciopelo Azul.

Si hay algo que Lynch maneja a la perfección, es el juego al que somete al espectador, un juego donde Lynch tiene la sartén por el mango, un juego donde pocas veces podremos atisbar a qué juega Lynch. Como ven, puede ser lúdico en cierto sentido, pero sobre todo emocionante.

La cosa empieza onda Little House in the praier, un pueblo apacible, tomas que nos indican que ahí todo está bien, que todos se portan bien, van a misa, comulgan, y el largo etcétera que representa el ilusorio vivir americano. Luego, para romper esa ilusión, un hombre mayor regando su jardín en un día cualquiera, es víctima de una especie de ataque. El cuadro lo completa el perro que, al ver a su amo caído de espaldas y con la manguera de agua asida a su mano, comienza a jugar con el agua que sigue brotando.

Pasamos inmediatamente al hospital. El mismo hombre con una serie de aparatos alrededor de su torso, cabeza y extremidades. No nos informan qué pasó, ni qué le pasará, llega su hijo, interpretado por Kyle MacLahaln, quien bajo el nombre de Jeffrey será nuestro protagonista.
Ahora, mis estimados, olvídense del viejo y concéntrense en Jeffrey.

Recordarán a este actor por su personaje de policía en la macabra Twin peaks (Picos Gemelos), acá está un poco más joven y representa a la candidez y la curiosidad de un universitario cuya vida transcurría con la misma regularidad que un reloj suizo.

Llega al pueblo a ver a su padre, por lo del ataque (recuerden al viejo de la manguera). Bueno, el individuo empieza a pasear por ahí, parece que recordando el pueblito que lo vio nacer, y zassss que pilla una oreja entre la hierba. Tal cual lo leen, una oreja humana en medio del pasto. Extrañado, la mira, la inspecciona y se dice: «matanga dijo la changa». Sin ningún asco (ni guante), agarra la oreja (que ya tiene su mohito y otras cosas de difícil descripción), la recoge y la mete en una bolsa de papel que casualmente estaba por ahí.

Hasta ahí no les parece una historia interesante? Sí! Sí! Digan que sí!!! Prosígome. Como es un pueblito, ahí todos se conocen, entonces se presenta donde un policía amigo, se la muestra, la llevan al forense y la cosa queda en stand by. Entra en acción Laura Dern, interpretando a Sandy, la hija del policía al que Jeffrey le mostró la oreja. Sandy, boca floja como pocas, le comenta a Jeffrey algunas cositas que escuchó en su hogar sobre el caso. Jeffrey, que, la verdad sea dicha, andaba como muy ocioso, se interesa de inmediato y decide intervenir.

Esto sirve para dar paso a los personajes más ricos de la película, Isabella Rosselini interpretando a Dorothy Vallens, conocida en su boliche como La Dama de Azul, porque en su repertorio invariablemente cantaba «Velvet Blue» (Terciopelo azul), y Dennis Hopper haciendo de un soberbio y odiable Frank Booth. Como se habrán imaginado, lectores condescendientes, lo mejor se da cuando esos personajillos están presentes.

Hasta la parte en que el ingenuo de Jeffrey quería averiguar qué $·%»/ pasaba, estaba todo tranquilo, una vez Jeffrey hace lo que hace y pasa lo que pasa, asistimos a un desfile de extravagancias, algunas interesantes, otras de humor negro, otras tristes, pero extravagancias muy al estilo Lynch. La película corona su final comedidamente, de acuerdo a las exigencias que el espectador tiene después de estar casi dos horas con el ojo pelado.

Puedo asegurar, que quien no ha visto nada de Lynch la podrá ver tranquilamente, porque no es una película tan individualista, ni tan jeroglífica como Mullholland Drive, ni lenta como Carretera Perdida u otras…en general es una película que puede disfrutar cualquiera que le gusta el cine un poquito.

Las actuaciones son muy buenas, sobre todo, las de Rosselini y Hopper…se mandan unas actuaciones inolvidables, para Rossellini debe haber sido difícil interpretar su papel porque hay escenas muy explícitas y sobre todo de mucha carga emocional.

El guión tiene lo suyo también, ya que es creación del director, un guión que grita Lynch por todas partes, macabrito, pero con estilo y queriendo mostrar el lado dark del ser humano.
En cuestión de imagen o fotografía, tampoco se aplaza, hay escenas muy bien logradas, que incluso para ser una película ochentera…te hace pensar que no lo es.

La banda sonora es excelente, Lynch tiene el gusto de los grandes directores para colocar la música a sus películas, canciones muy bien seleccionadas donde se repite hasta el hartazgo la canción que da nombre a la película. «Velvet Blue».

Como ya mencioné, la película es de 1986, sin embargo le da patadas a muchas que han salido recientemente. Una película que nos hace pensar en que no todo es lo que parece y que a nuestro alrededor se tejen historias que ni siquiera nos imaginamos, historias donde a simple vista todo parece inmaculado, pero que cavando un poquito uno se encuentra con cosas que harían a Unitel parecer un capítulo de Winnie Pooh. Después de todo, quiénes son ustedes realmente, o quién soy yo?.
Es un mundo extraño no?

Lo mejor: El final

Lo peor: quizás resulte algo freaky para algunos.

La escena: todas las escenas en se muestra la relación entre Dennis Hopper e Isabella Rosellini.

Lo más falsete: …

El mensaje manifiesto: Nada es lo que parece ser.

El mensaje latente: Debajo de la pureza se esconde la perversión.

El consejo: Verla

La pregunta: ¿Qué tan extraño puede ser el mundo?

La web: no tiene, pero podés ver datos en http://www.cinecin.com/davidlynch.asp?cat=bluevelvet

CURIOSIDADES
– David Lynch dijo haberse basado en la escena de «Un perro andaluz» de Luis Buñuel, donde aparece una mano con un hueco en el centro por donde circulan hormigas, para recrear la escena de la oreja humana llena de hormigas encontrada en el césped por el protagonista.

– Terciopelo Azul posee varias referencias a Abraham Lincoln y su asesinato?. Entre ellas por ejemplo la calle Lincoln donde se sitúan los apartamentos de la historia, el apellido del personaje de Frank Booth basado en el del asesino de Lincoln, John W. Booth, o incluso la secuencia del disparo de Don absolutamente igual que el asesinato del ex presidente norteamericano.

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