TRES: Películas con/por/para mamá

Para no desentonar, una lista de 3 películas maternales. No necesariamente cursis, no necesariamente ñoñas, no necesariamente con el retrato de una madre perfecta. Porque sí, porque madres hay de todo tipo, así como hijos (buenos hijos, malos hijos, hijos de Pooh).

Esto estará lleno de spoilers, como tiene que ser en un día donde lo evidente se transforma en estridencia.

1) Mother / Madeo (Corea)

Muchos creen que Memories of a murder es la mejor película de Bong Joon-ho, pero para mí, a pesar de las huevadas que le podás pillar, Mother tiene un je ne sais qua, un alguito que la hace recomendable a morir.

Con ese estilacho tan único y precioso que tienen los coreanos, Bong Joon-Ho nos cuenta la desgarradora historia de una madre y lo que su amor de madre la lleva a hacer.

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Doña Hye-ia crío en soledad a su único hijo Do-Joon.

El muchacho, ahora de 27 años, pareciera que tiene un leve retraso mental. Todavía se comporta como un niño y depende enteramente de la señora que, abnegada, no puede ver en él maldad alguna.

Un día, una adolescente es asesinada en la zona y de pronto, el horror del crimen se mezcla con la sorpresa y el estupor al descubrir que todas las evidencias apuntan a Do-Joon.

¿Será posible que ese niño que ella aún ve y sabe que siempre será vulnerable ante el mundo pudo cometer tan terrible crimen?

La madre removerá cielo y tierra para probar la inocencia de su hijo.

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El drama familiar se verá matizado con una investigación criminal a dos puntas, la que lleva la policía y la que seguirá la madre.

Mientras la película se desarrolla vos te encontrás sufriendo permanentemente con esta señora y preocupándote porque te das cuenta que el camino amarillo no conducirá a Ciudad Esmeralda.

La presunción de inocencia o culpabilidad del chico se maneja muy bien por Bong Jooh Ho que es uno de mis directores favoritos de Corea del Sur. Los tiempos están muy bien pensados, los climas súper trabajados y nunca te despegás de la historia.

El director fue tan pendejo que puso de protagonista a Kim Hye-ja, reconocida actriz coreana que por lo general sale interpretando papeles de madre perfecta.

Con un ritmo trepidante (no es para nada aburrida), mezclando el thriller, el drama y algunos toques de humor muy propios del cine coreano, Mother está filmada con prolijidad y una dirección de fotografía memorable.

Su final es uno de esos finales que no se olvidan nunca, que se quedan en tu memoria como un tatuaje y que fue uno de los mejores finales que vi en mucho tiempo.

De solo recordar ese final, se me eriza la piel.

Una película cuyo lirismo la hace imprescindible.

2) Elena (Rusia)

Esta película me jodió también y se me quedó dando vueltas varios días. Eso solo sucede cuando la película es definitivamente buena, te llega a acompañar en momentos de tu vida sin que te des cuenta. O sea, la evocás involuntariamente.

Del director de El Regreso, el gran Andrei Zvyagintsev, Elena nos cuenta la historia de Elena, una mujer mayor que convive con un hombre mayor también. La relación es bastante asimétrica. Ella viene de un barrio pobre de las afueras de la ciudad y él es un hombre prominente, acaudalado. Incluso al principio de la película se puede interpretar que Elena es su empleada, ya que duermen en cuartos separados y al inicio la vemos prepararse para atender al señor, sin ninguna muestra de afecto o de algo que te diga que tienen una relación de pareja.

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Ambos tienen hijos. Él una hija joven, ella un hijo joven que es alcohólico. Mientras el señor lleva una conflictiva relación con su hija, Elena es una madre abnegada. Su hijo se quedó viviendo en los barrios pobres a los que ella pertenecía, no trabaja, se llenó de hijos y es Elena la que mantiene a todos: Hijo, nuera y nietos.

Lo que te choca de la historia es la mezquindad del señor, que le controla el dinero y que tiene separaciones muy marcadas de hasta dónde Elena puede llegar con los gastos y su posibilidad de ayudar a su único hijo o no. También choca el trato que el hijo dispensa a Elena, la trata de manera muy desconsiderada, machista y malcriada.

El conflicto, sin embargo, surge por otro asunto. El viejo tiene un ataque, es hospitalizado y ahí, al calor de estar a un paso de la muerte, se reconcilia con su hija. Al verse en esa situación tan frágil, el don decide hacer testamento y alegremente le comunica a Elena que le va a dejar todo a su hija.

Aunque sabés que es su plata, y que el señor tiene derecho a dejársela a quien le de la gana, la película te ha mostrado tanto de la miseria en la que vive nuestra protagonista y sus iniquidades, que vos mismo ves como una injusticia lo que va sucediendo.

Ahí es cuando esta madre que ve escaparse la posibilidad de ayudar a su hijo económicamente toma una turbia decisión.

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La turbia decisión es muy turbia.

Cuando llegué a ese punto estaba que me tapaba los ojos de la angustia, y algunas lágrimas furtivas se me cayeron en homenaje a la pérdida de la inocencia y la corrupción del alma ajena.

Elena tiene más lecturas de las que a simple vista parece. Tiene un trasfondo social con una Rusia fragmentada socialmente, y un drama casi dostoievskyano, que te deja una sensación muy rara.

Impecablemente filmada, para apreciar pausadamente, sus 109 minutos fueron de los mejores del año 2011 y tiene, además, otro final memorable.

3) Confessions (Japón)

Imagínense una clase con estudiantes adolescentes, y una profesora que está repartiendo cajitas personales de leche a cada uno para una prueba de producto. Imagínense que los estudiantes se toman la leche y están como todo adolescente, jode que jode, chacota tras chacota, mientras la profesora está en un monólogo aparentemente inofensivo. Imagínense que de pronto la profesora empieza a hablar de su hija que murió recientemente ahogada en la piscina del colegio y dice que ella sabe que fueron estudiantes de esa clase quienes mataron a la pequeña. Imagínense que además, como venganza, introdujo en las cajas de leche de los supuestos adolescentes asesinos el virus del SIDA.

Ahí tenemos los primeros y escalofriantes minutos de Confessions.

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Podríamos pensar que después de semejante introducción lo demás tiene que venir más suave. Pues no. Lo que hace Tetsuya Nakashima es apretar acelerador a fondo y llevarnos por una espiral de violencia psicológica y visual pocas veces vista en una película de estas características.

Con una fotografía impresionante, de esas que solo se pueden admirar con la boca abierta, llena de slows bien aprovechados y de secuencias poderosas, Confessions aborda con singular estilo esta historia de venganza maternal que también es una ácida crítica al castigo que reciben los menores de edad por actos criminales.

Además de la venganza de la madre protagonista y eje central, tendremos al adolescente perturbado, un mass murder obsesionado con la madre que lo abandonó y también al otro adolescente que perpetró el crimen de la omnipresente Mei (la hija de 4 años de la profesora), cuya madre, a su vez, niega la enormidad del crimen y lo justifica.

Personajes oscuros se mueven en pantalla, en una muestra innegable del talento de Nakashima. Director japonés absolutamente extravagante.

Un thriller frío como el más crudo invierno cruceño, apabullante en su belleza visual y traumático en su contenido. Para no dejar de ver.

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Por: Mónica Heinrich V.

Si ya la viste,puntúa la película!