LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

TELEVISION: The fall – La caza (serie de la BBC, temporada 1 y 2)

Por: Alejandro Paniagua

A pocos meses de recibir la tercera temporada hay que darle una revisión a las dos primeras temporadas de The Fall.

Esta es una serie inglesa que tuvo una muy buena acogida entre el público y espectadores. Lo mejor que podemos decir de ella es que es parte de ese grupo de series lanzadas por la BBC, lo que la transforma automáticamente en un producto de calidad.

The fall además rescata a Gillian Anderson del olvido y le da un protagónico con el que puede sacarse de encima el estigma de Dana Scully (X Files).

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Es un thriller policial, pero a diferencia de las series convencionales en las que se sigue más que nada el curso de las investigaciones, en The Fall el tiempo de cada episodio es partido a la mitad para ver por un lado a Stella Gibson (Gillian Anderson) lidiar con el caso de un asesino serial que tiene en jaque a la comunidad y al departamento de homicidios y, por otro lado, la vida de Paul Spector (Jamie Dornan), el asesino serial, en su ambiente familiar mientras se le echa un vistazo a los crímenes que comete.

1era temporada

Es la mejor temporada de la serie por muchos motivos. En ella se presenta a Stella como una mujer fría, promiscua aunque eficiente. Recién transferida, se le pide encabezar una investigación en curso sobre el asesinato de una arquitecta. El papel parece hecho para Gillian Anderson, que además mostrará que se desenvuelve en un mundo dominado por varones y en una ciudad, Belfast, con muchas problemáticas sociales y políticas.

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El psicólogo Paul Spector y su familia son el otro foco con una rutina muy bien construida, y con una disciplina a raja tabla a la hora de planificar sus asesinatos. Spector tiene dos hijos, y mientras su esposa que es enfermera hace turnos nocturnos, él lleva a cabo un flirteo ocasional con la adolescente niñera.

Tiene una debilidad por un tipo específico de mujeres: morenas, de clase media, con cierto nivel académico y un ritual de asesinato muy particular también.

Esta primera temporada se toma su tiempo casi con una precisión quirúrgica para revelarnos el perfil psicológico del asesino. No es de extrañar que recién a partir del tercer o cuarto capítulo sea cuando se tenga realmente un panorama claro y la serie finalmente enganche.

La primera temporada termina sin peros en el guión, muy limpia y ordenada en cuanto a los personajes y las situaciones, con un anticlimático intento por parte de Spector de recuperar a su familia y alejarse de sus pulsiones asesinas.

2da temporada

Empiezan los problemas en el momento en que esta visión paralela es unida por los guionistas y Stella y Paul comienzan a tener una comunicación o relación vía teléfono, mensajes, pensamientos, etc.. El personaje mesurado y calculador de Paul se vuelve demasiado audaz.

La policía ya sabe que el formal psicólogo es el responsable de los crímenes y la cacería es abierta y pública.

La niñera, Katie, adquiere un protagonismo innecesario en el sentido del curso de su personaje. Todas las acciones de Katie parecen más un gatillo de los guionistas para darle emoción a la trama.

Escenas al cuete como la de Stella y Reed en el bar, o la irrupción de Spector en su habitación de hotel, son algunos de los cabos sueltos que deja el guión en pos de conseguir más espectadores.

La muy trabajada secuencia criminal de Spector empieza a ser chapucera y llega a ser inconcebible que la policía aún no pueda agarrarlo.

El departamento de Stella que en la primera temporada se veía como eficiente, corrupto pero cumplidor, en la segunda temporada se ve sencillamente inepto.

Se infiere cierta atracción entre ambos, entre policía y asesino, y ya llegado el capítulo final todo resulta en un melodrama absurdo y desprolijo.

Eso no quiere decir que no se siga la temporada con interés, y con deseos de ver qué sucede en la tercera luego de ese disparo.

¿Por qué verla?

Porque es una serie que con su ritmo pausado, su estética oscura, atrapa. Al ser de la BBC tiene un elemento extra en cuanto a calidad y contenido.

La novedad de repartir el tiempo de los episodios entre Paul y Stella hace que se tenga una visión más profunda del argumento y que esta no sea una serie más de asesinatos y policías.

Los personajes están muy bien dibujados, no solo los protagónicos, los secundarios tienen un buen trabajo a nivel de guión.

Tiene algunos diálogos tan buenos que no se olvidan.

Es una oportunidad para ver a Jamie Dornan en un buen papel y quitar de la mente su interpretación de Christian Grey en 50 sombras de Grey.

Otro punto a favor es que tiene pocos episodios por temporada: 5 en la primera y 6 en la segunda.

Lo que falla

La segunda temporada. Los personajes se desdibujan, la trama que en toda la primera temporada se mantuvo muy consecuente con lo que sucedía ahora es desprolija, errática.

Puede que no sea una serie para todo tipo de público en el sentido de que no se trata de un CSI o un Criminal Minds, donde las historias son más amenas. The fall tiene su ritmo, sus tiempos.

Cada cierre de temporada pudo haber sido un cierre de serie. En la primera temporada se pudo dejar a ambos personajes ahí y sería un gran final, lo mismo en la segunda temporada. Son finales abiertos, pero al regresar de esos buenos finales se da la sensación de un alargamiento innecesario.

El futuro de The Fall

Se viene la tercera temporada, algunos decían que sería a finales de 2015 otros informan que será a principios del 2016.

Dejamos a Dornan herido y a Stella llorando sobre el cuerpo del asesino, mientras su amante también yacía herido al costado.

A pesar de ser pocos episodios, pareciera que hay muy poco que decir ya, así que es un desafío para los guionistas ver qué más puede salir de la trama.

Habrá que esperar el retorno tanto de Paul y Stella para finalmente descubrir si The Fall no sucumbe  sus propios trucos.

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