LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

TEATRO: Calandraca (Ditirambo)

El teatro no es literatura

Por: Toto Torres

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Foto: El Deber

La crítica

Varios literatos, incluso premios Nobel de literatura, seducidos por el arte dramático, emprendieron la tarea de escribir obras de teatro. Son literatos, que conocedores de las trampas del texto escrito, cuyas obras dramáticas (salvo contadas excepciones) tienen una característica inequívoca: ninguna de ellas funciona en la escena.

Hay muchos literatos que han fracasado al escribir obras de teatro porque no comprenden que el teatro no es literatura. Se enfrentan a la escritura dramática con la torpe ingenuidad de quien cree que por saber manejar un auto puede navegar un barco. Creo que éste es el caso de Oscar Barbery, que no logra escribir el texto de esta obra, Calandraca, con solvencia para la escena.

Si bien el texto y la obra divierten al público, después de una lectura superficial se hacen evidentes las falencias dramatúrgicas. El texto deja muchas promesas sin cumplir, por ejemplo: al final del primer cuadro se nos habla de una violación de la cual Victoria Hugo (Lorena Suiger), uno de los personajes femeninos, ha sido víctima, pero luego no se vuelve a hablar de eso.  La escena no solo plantea un conflicto muy potente que no halla resolución, sino que de alguna forma normaliza y minimiza la violación de una joven que recoge castañas, al volverlo algo anecdótico que no tiene ninguna consecuencia posterior en el universo de la obra. No es solo esta escena la que no encuentra resolución, la obra misma no supera la dimensión anecdótica.

Creo que sería muy interesante ver a ese mismo equipo de actores y actrices con un texto que demande más de ellos, que les de la opción de crear personajes complejos, ya que la mayor parte del tiempo el texto propone personajes tipos y cliché, tan es así que Honoré es casi intercambiable con Benigno. Los personajes son unidimensionales, un poco a la manera del café concert o la revista política, el alcalde kolla y avaricioso, la joven bella e ingenua, la vieja renegona.

Existe otra posible lectura de la obra, una que se diluye con la puesta actual que dirige Porfirio Azogue, pero que podría ser muy interesante. Tres viejos incapaces de defender con hechos una cultura local son devorados por angurria de un poder político y económico, poder que termina consumiendo también la esperanza de una generación joven capaz de crear algo más sólido que la anterior. ¿No ha sido esa, por muchas generaciones, una trágica realidad nacional? De momento, la obra se queda en la superficie marcada por el texto, aunque la escena tenga el potencial de hablar de algo más trascendente.

La pregunta

Antes de ir al conversatorio, me quedaba la duda de cuál era la intención del grupo Ditirambo al escoger esta obra y darle esta puesta, ya que si su objetivo era hacer una obra capaz de entretener al público local, más allá de la percepción que tenga yo del resultado artístico de la propuesta, se podría decir que sin duda la obra cumplía su objetivo.

Post-Conversatorio

Charlando con el director y con uno de los actores me enteré de ciertos detalles que me ayudaron a entender qué es lo que había pasado con la obra durante su proceso de puesta, y reconfirmar que el texto escogido presentó dificultades durante el proceso de creación.

En un principio el texto duraba casi el doble, fue decisión de puesta el cortarlo a la duración actual, casi una hora. La figura del alcalde en el texto generó la posibilidad de esta lectura un poco más política, sin embargo entró en conflicto con la mirada del escritor,  quien pensaba que el alcalde debería ser menos importante y la obra centrarse en la trascendencia de la literatura para el desarrollo de la cultura, una visión un tanto romántica o naif.  El choque de visiones generó un obra que no habla con claridad ni de la literatura, ni del conflicto entre el poder político y el desarrollo artístico.

También el final era distinto en el texto original, ya que en algún momento había la posibilidad de que los tres personajes sí habían sido capaces de producir literatura durante esos 30 años y  la obra concluía con la reivindicación de estos escritores.

Y entonces ¿por qué escoger este texto? El objetivo de Ditirambo es trabajar con dramaturgias locales, algo necesario y de gran importancia, y al haber trabajado anteriormente con Barbery optaron por volver al mismo autor.

Los conversatorios que se llevaron a acabo durante el festival, pretendían generar un espacio de diálogo que nos ayude a mejorar nuestra producción teatral, un objetivo pretencioso que espero se haya logrado en alguna medida.

El teatro es cosa viva, una obra cambia constantemente, algunas de forma drástica otras de manera sutil,  solo queda desear que La Calandraca, ese monstruo serpiente gigante al que se hace mención en la obra, termine adueñándose de la escena y que la obra logre despojarse de todo lo que le impida ahondar en ese conflicto político, si es así me interesaría ver una nueva versión de esta obra.

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OBRA

 “Calandraca”

GRUPO

 Compañía Teatral Ditirambo (Bolivia)

AUTOR

Oscar Barbery

DIRECCIÓN

Porfirio Azogue Talamás

ELENCO:

Lorena Sugier
Romy Paz
Amilkar Jaldin
Elías Serrano
Arturo Lora
Gerónimo Mamani

VESTUARIO

Martha Aldapi

UTILERÍA

Blair Jiménez

 

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