LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

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CINE COREANO: La Villana / The Villainess / Ak-Nyeo

 

Por: Mónica Heinrich V.

¡Oh, sí! La venganza.

La querida, añorada y a veces judeocristiana esquiva venganza.

No sé qué les pasa a los coreanos. Tienen un bollo de películas en las que la gente jamás perdona ni olvida. Cero. Al contrario, elaboran un plan macabro en el que suelen llover coreanos muertos al trochis mochis y sus protagonistas reciben múltiples salpicadas de sangre en plena cara. Por mí, está bien.

Aplaudo el rencor llevado a la pantalla gigante con gracia.

El chiste está en la gracia.

La villana viene con un recorrido festivalero y comercial bastante bueno. De hecho, ha entrado en algunas listas como una de las mejores películas del año.

En las listas siempre surge el desencanto, y mi vida es un camino hecho con baldosas de desilusión, con el nombre de algunas películas topfiveadas (dentro de las cinco mejores del año) y personas siendo arrojadas a ese hacinado pozo imaginario en el que arrojo a seres humanos desagradables. Así que las listas nunca son del todo fiables, y hablan más de los crispines que las elaboran que de las películas que se mencionan. Pero sirven, uno les echa una miradita y a veces se encuentra cosas bonitas.

Aunque sigo bastante al cine coreano, al director Byung-Gil Yung no lo conocía y La Villana es su segunda película después de Confession of Murder. El filme está también guionizado por él, y por un colaborador debutante en el arte del guion: Byeon Sik Jung.

Primero diré que no estamos ante nada nuevo bajo el quemante sol de estos días de diciembre. De hecho, te remite a otras películas tanto coreanas como hollywoodenses (OldBoy, Misión Imposible: Rogue Nation, Kill Bill, John Wick, etc), pero eso no le quita el mérito de hacerte pasar un rato ameno viendo morir gente sin que exista ninguna lógica.

En la historia vemos varias “caras conocidas”. Una de ellas es la protagonista Sook Hee interpretada por Kim Ok Bin la actriz que todos recordamos por Thirst de mi amado Park Chan Wook. A su lado está el gran gran Shin Ha Kyun como Lee Jong Sang actor a quien le hemos visto la caripela en JSA, Sympathy for Mr. Vengeance, Sympathy for Lady Vengeance y Thirst las cuatro de Park Chan Wook y como galán el actor Sung Joon como Jung Hyung Soo a quien he visto en muchos doramas como Lie to Me, Can We Get Married, y Need Romance.

Ya, ya. Tanto bla bla bla y lo que queremos es saber si vale la pena pagar la entrada por ver esta huevada doblada en el cine. Señores, yo la vi dos veces, una subtitulada hace dos semanas y otra el fin de semana doblada en el cine, porque sí, mientras la veía subtitulada (bajada del infame torrent) me dije a mí misma: “mí misma, qué lindo sería ver este despelote en pantalla gigante” y zas, mágicamente, llegó a las pantallas de cine bolivianas.

Y la magia no hay que desperdiciarla.

La villana tiene un truculento y espectacular inicio con un plano secuencia en cámara subjetiva que dura alrededor de 5 minutos. Bien jugado, director de cine coreano que veo por primera vez.

Nuestra amiga Sook Hee se fatigó y se metió a un boliche lleningo de mafiosos a los que empieza a liquidar sin compasión.

SPOILER

La subjetiva se corta cuando le estrellan la cabeza contra un espejo y luego ya tenemos la visión de la heroína (no villana) completa.

Después resulta que a la tipa la agarra La Agencia (una suerte de FBI, CIA, KGB, lo que sea) que la intenta reclutar porque sus “habilidades” les serán útiles en el futuro. Para eso le hacen cirugía plástica y la entrenan. Ella decide cooperar porque está embarazada y le prometen que en 10 años saldará su deuda con ellos y será “libre”.

Luego nos cuentan en pequeños flashbacks su pasado de niña hija de mafioso traicionado por otros mafiosos, que cuando crece se casa con un mafioso traicionero que luego es supuestamente asesinado por los mafiosos que ella liquida al principio de la película.

Mientras tanto, en el presente le dan objetivos a eliminar y le ponen a un tipo de La Agencia como vecino encubierto para que se case con ella y la vigile de cerquita.

Queridos, nada tiene el más mínimo sentido. Ni su reclutada, ni que el crispín que la desposa primero haya sido el que mató a su señor padre, ni que la rescaten en su más tierna infancia, ni que la hayan dejado vivir, ni que después le pongan a ese chico para que se case por segunda vez, ni que la Agencia que todo lo sabe, lo ve y lo vigila pierda tantos agentes al pedo, ni nada. El guion es una oda a la torpeza y al valeverguismo que es casi exasperante.

Porque sí, cosito (el director) se ha pasado el guion por allá por donde la espalda pierde su bello nombre, pero pucha que le ha puesto empeño a cómo contar ese guion tan malo.

Casi al final, donde la tipa parece tener más vidas que un gato, llega la secuencia del auto y del bus en la que bien podríamos decir: “Ahora sí nos fuimos al carajo con impulso“, pero desde tu butaca soltás la risotada y empezás a gritarle a la pantalla como barra brava: ¡Matalos a todos, hija. A TODOS!

FIN DEL SPOILER

Si queremos hurgar entre la metafísica, la filosofía y el existencialismo para no sentirnos tan mal por tanta descarga de violencia, La Villana tiene una lectura de este personaje femenino y fuerte que invita a sobreponerse al dolor y a tomar su historia bajo su propio mando. Nahh. O sea, no. Bueno fuera. Ni siquiera se detiene en explorar aspectos políticos de su reclutamiento, o la articulación de las mafias coreanas, o tan siquiera el golpe demoledor de tantas pérdidas en una persona. Es nomás un derroche de adrenalina vacío. Un vacío filmado con un pulso y un estilismo que se admira.

Creo que no da para ovacionarla durante cuatro minutos como sucedió en Cannes de este año, pero con seguridad te dejará unas cuantas secuencias dando vueltas en la mente como peto mocochinchero.

Lo mejor: muy bien filmada, súper amena, y un estilismo para admirar Lo peor: vacía y sin sentido La escena: la secuencia inicial, la de las motos, y la del bus Lo más falsete: casi todo tiene poca credibilidad El mensaje manifiesto: las cosas se resuelven con sangre El mensaje latente: el rencor es un poderoso motor El consejo: tengo un dilema: Visualmente la película se disfruta más en pantalla gigante pero solo hay opciones dobladas, y siempre que el guion es malo la versión doblada termina por hundir más el asunto. El personaje entrañable: la hija de la protagonista. Dios mío qué criaturita más hermosa. Que no la vea Angelina Jolie porque se la sustrae El personaje emputante: En parte la protagonista, que andaba como volantín al viento matando coreanos cada vez que se le venía en gana El agradecimiento: por las dosis de adrenalina y buenas secuencias.

Si ya la viste,puntúa la película!

TELEVISIÓN: Mindhunter (Temporada 1)

Por: Mónica Heinrich V.

“Debo estar en el infierno”, es lo primero que se lee en el prólogo de Mindhunter (Cazador de mentes), el libro del agente del FBI John Douglas. En ese párrafo Douglas describe su pesadilla más recurrente: los asesinos y violadores a los que puso tras las rejas lo torturan buscando su muerte.

El libro es una crónica que narra alrededor de 25 años de carrera de Douglas en la UCC (Unidad de Ciencias del Comportamiento) del FBI y sus encuentros con peligrosos criminales. Dicho así parece muy interesante, pero en la práctica gran parte del relato se ancla en la vida personal del tipo de manera muy condescendiente (“Estaba en gran forma” “Tenía muchos músculos”, “Ya era conocido como el chico malo”, “tenía talento para tal o cual cosa” “Me ovacionaron sinceramente”). Con esto no quiero decir que  no tenga valor, sino que a los datos valiosos estorba esa torpeza del autor de ponerse por encima del texto.

El libro también lo firma Mark Olshaker que no es un colega de Douglas, sino el escritor profesional que apoya al agente del FBI en la redacción.

Pues nuestra Charlize Theron vio oro ahí y compró los derechos del libro. Ante el fracaso por llevar la historia a la pantalla gigante se unió al cineasta David Fincher. Juntos quisieron vender el proyecto a HBO en el 2009 y finalmente este 2017 la convirtieron en una serie exclusiva para Netflix.

Hay buenas y malas noticias al respecto.

En ese juego odioso de Libro vs Serie, puedo decir con propiedad que el versus no existe ya que la versión de Fincher para Netflix es muy libre de la crónica de Douglas. Corre como gacela por pradera verdosa lejos, lejos de Douglas.

Fincher ha creado un universo oscuro donde se repite la vieja fórmula de agente ingenuo va descubriendo cosas que empiezan a cambiarlo internamente. Todo sucede, claro, acompañado del colega refunfuñón con mayor experiencia.

Para eso extrapolan a Douglas en el personaje Holden Ford (Jonathan Groff). El agente real, Douglas, fue francotirador, participó en guerras, y cuando empieza su estudio tenía hambre de protagonismo y gloria. Ford, en la serie, es un joven ingenuo, bastante atarantado, que comienza el estudio casi por accidente y que se la pasa con cara de asombro ante cada hallazgo y preguntando obviedades. Eso si es que no está charlando de sociología con su pareja/proyecto de novia/encame.

Aquí, casual, en la disco. Coqueteando.

La serie nos muestra a dos agentes del FBI bonachones, tratando de sacar adelante su proyecto de estudio del comportamiento criminal ante una institución burocratizada.

Lo más chocante de los episodios iniciales es que los personajes principales son bastante tópicos y ya hemos visto ese tipo de dupla muchas veces. Además, la serie te presenta ese universo de manera bastante convencional, aunque muchos se afanen en decir que estamos ante algo no visto hasta ahora.

La guionización de la mayor parte de los episodios corre a cargo de Joe Penhall cuyo trabajo más destacado es su mediocre adaptación a la pantalla gigante de La carretera (McCarthy). Penhall tampoco aporta a particularizar este thriller, sin embargo la dirección de Fincher (primeros dos y últimos dos episodios) es tal cual su filmografía y sus otros escarceos televisivos (House of Cards) sobria y elegante.

El primer episodio de Mindhunter es casi de manual, sin nada que te motive a ver el segundo aparte de dejarte llevar por el hype. Tu seguimiento al rebaño rinde sus frutos cuando finalmente aparece en escena Edmund Kemper (un gran Cameron Britton). Con el universo de Kemper (un asesino en serie que decapitó a su madre y violó la cabeza, entre muchas fechorías más) cuyas respuestas son calcadas a las del verdadero asesino, se abre la ventana a la insania que la gente esperaba con soda y pipoca.

Paralelo a las entrevistas a asesinos y criminales violentos, Holden y su compañero investigan algunos crímenes sin resolver que se les van presentando. Entre esas incógnitas y la riqueza de los personajes perturbados podemos decir que la serie llega a funcionar y que cocina un interés a fuego lento. Mindhunter comienza en 1977 y en cada episodio vemos a un misterioso personaje del que solo se muestra una secuencia. Ese es el asesino BTK, un asesino en serie de Kansas que recién fue arrestado en el 2005.

El leitmotiv del libro y de la serie es desmitificar a los asesinos y más que humanizarlos tratar de entender por qué actuaron como actuaron. En la realidad, este trabajo se usó para prevención de delitos y “cacería” de criminales, muchos casos se resolvieron siguiendo un protocolo establecido gracias al estudio de Douglas.

Pero seamos sinceros, pocos están viendo la serie porque vayan a “aprender” algo del comportamiento humano, la serie se la mira por el morbo que despierta el tema. Fincher mismo ha dicho que películas como Seven o El silencio de los inocentes enaltecen la imagen del asesino y la pone en una posición casi de virtuosismo (leer la entrevista aquí). Desgraciadamente, Mindhunter tampoco es tan ajena a eso. Si bien estos personajes vienen de entornos degradados y de situaciones familiares muy jodidas, la serie pone un cierto halo de fascinación a los mismos. Son las intervenciones con los psicópatas las que están mejor montadas, las que tienen los mejores diálogos y las secuencias más memorables. Si vos charlás de la serie con otros pequeños humanos, el comentario general es “el Kemper ese, puta qué genial está, lo busqué en youtube y es igualito”.

Y es entendible, el problema es vender la pomada de que estás ante una serie diferente y de corte más profundo que otras de la misma temática cuando en realidad el tratamiento es más bien convencional y el resultado es el mismo.

Mindhunter tiene 10 episodios en su primera temporada y ya ha sido renovada para una segunda entrega. Es una serie que inicia flojita y que va creciendo conforme avanza. La temporada cierra de manera muy abierta y promete que esa urina asustada llamada Holden agarrará mayor fuelle en lo que sigue.

Go, Holden, Go.

Con grandes actuaciones, un sólido diseño de producción y personajes secundarios (asesinos) de lujo, Mindhunter se deja ver. En lo particular pienso que no alcanza niveles de embeleso. Quizás sea porque he visto/leído demasiadas cosas (series, documentales, películas, libros) relacionadas al tema y nada de lo que se relata me resulta nuevo o asombroso. Sí, puede que el problemita sea yo.

Como thriller me pareció algo aburrido (sobre todo al inicio), como estudio del ser humano no profundiza y se queda en una somera aproximación a la mente de un asesino, como vistazo al nacimiento de protocolos del FBI para manejar casos como los que la serie presenta hay cierta ingenuidad en la narrativa y cierta ingenuidad que se atribuye a un espectador que ya ha visto un montón de temáticas parecidas y no es el espectador de los 70s a los que la serie recrea.

¿Vale la pena verla? Tiene buenos momentos. El caso de Benjamin, lo del profesor cosquillas, lo de Kemper, como que le dan peso suficiente para que digás que sí, que vale la pena.

La segunda temporada será su prueba de fuego, una temporada en la que terminará de crear su personalidad como serie y veremos si sale de la casilla en la que parece estar muy cómoda: fórmula tradicional para la masa.

Lo mejor: Sobria, elegante, y tiene buenos momentos Lo peor: no se despega de los clichés del género La escena: todas las de Kemper Lo más falsete: las charlas boludas con la novia, el papel inicial de Holden  El mensaje manifiesto: hay cosas que no tienen cura El mensaje latente: qué importante es criar con amor y cariño a un niño El consejo: esperar que pasen los dos primeros episodios para que agarre más interés El personaje entrañable: el gato que come los atunes en la lavandería El personaje emputante: Sí, el pelotudo de Holden El agradecimiento: porque está bien filmada y por sus personajes perturbados tan bien trabajados.

EXTRAS

Adjunto el libro (en inglés) en el que se basó por si algún curiosito le quiere dar una leída:Mindhunter

CURIOSIDADES

    • Jonathan Groff audicionó para hacer de Zuckerberg en la película Red Social y fue ahí donde Fincher le echó el ojo.
    • Se filmó con una RED EPIC DRAGON especialmente ajustada para Fincher bautizada como la Red Xenomorph
    • El personaje Debbie (novia de Holden) maneja una peta beige, es el mismo tipo de auto que usaba Ted Bundy otro infame asesino serial.
    • Holt McCallany (actor que interpreta al compañero de Holden) ha actuado también en El Club de la pelea.
    • En la serie el personaje Holden tiene 29 años y el actor que lo interpreta 32. Bill, por su parte, tiene 44 y el actor que lo lleva a la vida 54.
    • Además de Mindhunter, Charlize Theron participa como productora en otro proyecto vinculado a Netflix: Girlboss, la comedia que adapta el libro escrito por Sophia Amoruso.
    • La nueva temporada se anclará en los asesinatos de Atlanta.
    • A continuación una comparación entre el Kemper real y el Kemper ficcionado.

DOCUMENTAL: Get me Roger Stone

Por: Mónica Heinrich V.

El año pasado le preguntaron a un mono chino quién sería el nuevo presidente de Estados Unidos, ante él tenía dos fotos de los candidatos: Hilary Clinton y Donald Trump. El mono (que ya había anticipado al campeón de la Eurocopa) corrió sin atisbo de duda a agarrar la foto de Trump.

La anécdota generó más burlas que preocupación, en ese momento era imposible pensar que Trump ganaría realmente las elecciones presidenciales.

Porque, admitámoslo, muchos vieron la candidatura de Trump como un error, como una suerte de fantochada o de capricho del magnate que nunca llegaría a buen puerto.

¿Construir un muro pagado por mexicanos?¿Un plan de recorte de impuestos fuera de proporción? ¿Prohibición total de entrada de musulmanes a territorio americano? ¿Derogar y reemplazar el Obamacare? ¿Deportar masivamente a inmigrantes? ¿Meter presa a Hilary Clinton? Esas eran algunas de sus promesas electorales más controvertidas y, sin embargo, ahí en la sacrosanta intimidad del voto secreto, la gente marcó casillas suficientes para que el oxigenado y bronceado Trump alcanzara la presidencia.

El documental Get Me Roger Stone (que se puede ver en Netflix) revela que no, no fue un error, no fue una fantochada, no fue un capricho, sus propuestas no fueron producto de su perfil alocado, ni siquiera la masa votante lo escogió por “accidente” o por no pensar con claridad en sus opciones. El documental nos dice que la candidatura de Trump obedece a una coyuntura propicia y a una estrategia política largamente planeada cuya génesis se puede encontrar en los 80s.

“Mi nombre es Roger Stone y soy un agente provocador” dice uno de los asesores políticos más oscuros de la historia política americana. Otros lo han llamado con justa razón “El señor de las tinieblas”, ha metido sus narices directa o indirectamente en momentos claves de su país.

Roger Stone es un dandy, un fan de Nixon, tan fan que tiene su cara tatuada en la espalda y posee la mayor colección de memorabilia existente sobre el único presidente americano que ha dimitido al cargo.

El “señor de las tinieblas” se involucró en la política desde muy joven y escaló gracias a su postura inescrupulosa y amoral. Se sentía atraído a personajes como Nixon, por lo que fue parte de su equipo con solo 19 años, así conoció a Roy Cohn. Cohn era un despiadado abogado que fue mano derecha de McCarthy y tuvo una participación activa en al persecución de los comunistas de la época. Cohn era abogado de Trump. A mediados de los 80s él sería quien presentaría a Trump con Stone. A partir de entonces se inició una estrecha relación de amistad y confianza que perdura hasta la fecha.

En el documental vemos a un Roger Stone práctico, cínico, fascinado consigo mismo y sabiendo qué carta jugar y cómo presentarla. Hasta tiene el mismo look de Trump: cabello teñido y excesivo bronceado.

Stone fue uno de los socios de la empresa de cabildeo (lobby) más poderosa de USA, con esa empresa obtuvo millones de dólares en ganancias. Esas fotos que uno ve de presidentes americanos estrechando las manos de dictadores o genocidas, son logradas a través de cabildeos. Acuerdos gracias a la influencia de los lobbistas en la administración del presidente de turno y que no concluyen solo con la foto o el estrechón de manos, son acuerdos multimillonarios que inician guerras o las sostienen. “El libertador de unos es el torturador de otros”, respondió Manafort (otro de los socios de Stone) ante los cuestionamientos éticos y morales.

Si bien el trabajo de los realizadores Morgan Pehme, Daniel Dimauro y Dylan Blank intenta abarcar la vida de Stone, en realidad el personaje sirve para cubrir las últimas elecciones y explicar el ascenso de Trump.

El “Make America Great Again” concepto calcado de la campaña de Reagan; el uso del término “La mayoría silenciosa”, otro concepto usado por Nixon, Reagan, Franco; el pedido del certificado de nacimiento de Obama para demostrar que secretamente es musulmán; Hilary enferma e incapaz de asumir el cargo; los mails que comprometían a Hilary liberados por Wikileaks; los nexos con Putin, todo eso se le atribuye a Roger Stone.

En algun momento de la campaña y como parte obvia de su estrategia, Donald Trump despidió a Stone cuando aún faltaban meses para las elecciones. Stone siempre ha jugado desde las sombras y desde ellas maquinó aún más a gusto, se relacionó con personajes como Alex Jones, resaltando que Jones tenía más audiencia que la CNN y la NBC juntos.

Alex Jones es un mediático periodista de extrema derecha. Tiene un programa llamado InfoWars que llega a más de 60 estaciones de radio y abarca al público que precisamente le dio el triunfo a Trump. Stone aparecía casi a diario en el programa de Jones, porque claro, una de las cosas en las que hacía hincapié era la llegada que tenía el magnate a un público clase media-baja.

“Usa el rencor de blancos resentidos para manejar la agenda de gente rica”, dijo Jane Mayer colaboradora habitual del New Yorker, que también brinda su testimonio en el documental junto a personajes como Jeffrey Toobin, Tucker Carlson, Matt Labash, Paul Manafort.

Sí, es verdad los tejemanejes, el maquiavelismo, la falta de escrúpulos, las declaraciones y actitudes de jugador de ajedrez, la guerra sucia, el lobby, los negociados no son ajenos a la política en general, a ese pantano en que el se sumerge cualquiera que ingresa a ese mundo.

Quizás Get me Roger Stone produce cierta repulsión al ahondar en ese pantano y ver de cuerpo entero a uno de los pioneros, un tipo que se ufana de ser el que normalizó la guerra sucia en las elecciones americanas, el que hizo del lobby una forma de vida, el que dice haber jugado un papel clave en la derrota a Al Gore, y que ahora tiene entre sus infamias el ser el arquitecto de Donald J. Trump como presidente.

El documental, en todo caso, le da demasiado crédito a Stone porque el problema no es solo Trump o Stone. Hay un sistema que los crea y que los alimenta. Un país que ha iniciado guerras contra extremistas ahora sufre el más dramático incremento de grupos de odio ligados al Ku Klux Klan y al movimiento supremacista blanco. Esto no viene con la administración de Trump es un caldo de cultivo que empezó a cocerse después de la caída de las Torres Gemelas.

Los recientes acontecimientos de Charlottesville son el corolario de una política de Estado sostenida que alimentó el odio y el temor al otro durante décadas. Un conflicto que encuentra en su actual presidente, Donald Trump, a un dignatario incapaz de lidiar con un fuego que él mismo atizó durante su campaña.

Get me Roger Stone lo explica claro y contundente, habrá que esperar a ver si el tatuaje de Nixon en la espalda de Stone no se convierte en una premonición. Hace unas meses y poco después de que Trump despidiese a James Comey, director del FBI, el señor de las tinieblas publicó un tweet: “En algún lugar Richard Nixon está sonriendo”.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE POLACO: The Lure / Córki dancingu

 

Por: Mónica Heinrich V.

Los gringos la titularon The Lure (El señuelo) pero la traducción literal del polaco sería: Hija del baile. Creo que ambas son aproximadas y ad hoc a lo que veremos en pantalla.

Esta es una revisión del conocido cuento de Christian Andersen “La Sirenita”. ¿Lo recuerdan? la historia triste y patética de este ser mitad humano mitad pez que anda babeando por un príncipe y que siente cierta añoranza por lo que no es: humana.

Disney nos entregó algo edulcorado con final feliz, tal cual lo necesitamos teniendo en cuenta que en la vida real los finales felices son más bien esquivos.

La cineasta Agnieszka Smoczynska tiene una visión aún más sórdida que la de Andersen. Olvídense de Ariel y su cepillo-tenedor, o del carismático cangrejo cantando “Bajo el mar”, nuestras sirenitas (son dos) actúan como femmes fatales, los humanos las ven como objetos sexuales (más animales que personas) y bajo toda esa apariencia núbil, las sirenitas tienen colmillos y los usan.

Una familia de músicos se encuentra ensayando a la orilla de una playa y se topa con un par de hermanitas sirenas: Golden y Silver. El encuentro pinta a las sirenas como adolescentes juguetonas y a la familia como oportunistas que rápidamente intentarán sacarle partido a las chicas.

En ese interludio sabremos que las sirenas pueden transformar su cola en piernas a su antojo y que solo basta regarles un poquito de agua a las piernas para que la viscosa cola aparezca de nuevo. También veremos que no tienen orificio vaginal, ahí donde deberían ir sus cositas femeninas está tapado como cuerpo de muñeca.

Adoptadas por el cabaret donde la familia trabaja, Silver queda prendada del rubio hijo de la matriarca de la banda. Golden le advertirá que no puede enamorarse de un humano. Siguiendo la línea argumental de Andersen si ella se enamora de un humano y el desgraciado se casa enamorado de otra mujer, ella se convertirá en espuma.

Smoczynska lanza esta ópera prima con el guion del experimentado Robert Bolesto que el año pasado tuvo créditos como guionista en The Last Family.

Una de las sorpresas del filme llega cuando te das cuenta que estás ante un musical, un musical muy raro y extravagante. Otra sorpresa es que el musical va mutando a comedia negra, a thriller y a gore. Es un filme multigénero con los riesgos y fallas que eso conlleva.

A esa cosa divertida y alocada en cuanto a propuesta, se le suma las actrices Marta Mazurek como Silver, y Michalina Olszanska como Golden, dos chicas polacas talentosísimas y versátiles.

The Lure está inmersa en los 80s y las sirenitas son caníbales. Hay en la historia una analogía al abuso que sufren los inmigrantes y también se remite a los despertares a situaciones amorosas, sexuales y laborales.

Mención aparte la dirección de arte y el vestuario, mucho cariño y pienso en esta película.  El logrado efecto de las colas y la fotografía son otros dos puntos que nos reconcilian con cierto “apuro” para concluir el filme.

Lo que quizás aleja al espectador de una sensación más satisfactoria es que el golpe de efecto musical de esta versión de La Sirenita (que es también una historia de amor, de vampirismo y de sacrificio) pierde fuelle muy rápido. Su aspiración a abarcar muchos géneros termina pasándole factura y dejando un resultado global más bien irregular.

La salva la sordidez y una suerte de originalidad a pesar de estar contando una historia tan vista y manoseada.

Lo mejor: arte, vestuario, personajes excéntricos y situaciones alocadas Lo peor: no terminó de cuajar La escena: la de la doña con las sirenitas y ellas mamando y la operación Lo más falsete: es una película de extremos así que tiene más licencia para jugar con lo falsete El mensaje manifiesto: no te safriqués por pelotudeces El mensaje latente: NO TE SAFRIQUÉS POR PELOTUDECES El consejo: para verla una tarde de domingo El personaje entrañable: las hermanitas El personaje emputante: el choco de mierda y el dueño del cabaret El agradecimiento: por una experiencia interesante que difícilmente olvidaré.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE CHILENO x 2: Aquí no ha pasado nada y Huacho

Por: Mónica Heinrich V.

Me topé con Aquí no ha pasado nada (Much ado about nothing) en Netflix  y cuando busqué al director me di cuenta que había visto hace muchos años, en el extinto Festival de Cine Iberoamericano, otra de sus películas: Huacho. Recuerdo que en esa época me pareció de lo mejor que trajo el festival e incluso le hice una reseña que se publicó en El Deber y que yo, para variar, olvidé resubir a este blog.

Pongo las reseñas de ambas películas como un bonus para darle un vistazo a la filmografía del director chileno Alejandro Fernández Almendras.

AQUÍ NO HA PASADO NADA

No todos tienen los huevos de Alejandro Fernández Almendras. A pesar de poseer una filmografía más que digna el estado chileno le negó cualquier fondo a su proyecto y tuvo que recurrir a un crowfunding. ¿Por qué? Porque su película está basada en el caso de Martín Larraín, un muchacho que en el 2013 tuvo un accidente de auto con atropello y abandono (omisión de socorro) de una persona que murió. El caso sería uno más si no se tratara del hijo de un importante senador chileno, miembro de la más rancia socialité chilena.

No. No es fácil ir contra el poder.

Aquí no ha pasado nada surgió como consecuencia del estupor de la opinión pública con el fallo judicial que absolvió al conductor. Según algunos medios chilenos la corrupción hizo lo suyo y se falsearon autopsias, pruebas de alcoholemia, testimonios y testigos a merced de las argucias que solventan la plata y los contactos. Incluso este año (2017) el caso volvió a tener relevancia porque el forense que hizo la autopsia fue encontrado culpable de falsificación de informes.

Fernández Almendras escribió, junto a Jerónimo Rodríguez, su guión basándose en todo ese entuerto, pero dándole un giro para que resultara más accesible al lenguaje cinematográfico.

Es así que el personaje principal es Vicente (Agustin Silva) un joven de clase alta que está vacacionando en su costosa casa playera y se enfiesta con un grupo de chicos que conoce ese mismo día, entre ellos el hijo de un poderoso político, Manuel Larrea (Samuel Landa).

La fotografía del peruano Inti Briones evoca durante los primeros minutos el hedonismo de una clase privilegiada: trago, drogas, sexo, alcohol, robos que consideran menores, irresponsabilidad, el “carreteo” sin pensar en las consecuencias.

Aunque de entrada sabés que va a ocurrir el atropello mortal, hay un par de amagues, un clima de tensión que el director aprovecha para formar una nebulosa en torno al accidente. Cuando este realmente ocurre se trata de una secuencia muy bien manejada y que es clave para el relato.

Lo más chocante de la historia es que como su título sugiere: para los involucrados no ha pasado nada. Hay una ausencia total de culpa, de responsabilidad, de fatiga, tanto en los muchachos como en los padres que, en el caso de Vicente, no adoptan ninguna postura escandalizada, ni que muestre la real dimensión de haberle quitado la vida a alguien aunque sea por accidente. Más allá de quién fue el responsable del volante.

La película tiene una postura moral clara,  y una mirada sin matices al conflicto. Quizás eso sería lo que a veces hace ruido o incomoda en cuanto al trabajo de Fernández Almendras, esa falta de matices con la que se describen situaciones que aplican para cualquier sector social (por ejemplo el hedonismo juvenil), también hay secuencias que son innecesarias o que en lugar de abrir una reflexión profunda la cierra por exhibirla muy masticada, como por ejemplo los resaltados de Proust, la charlita del Dios cuico (Dios jailón), la charla de Vicente con su tío con un graffiti al fondo que alude a la dictadura o el final que se extiende en demasía en su afán de recalcar (por si no lo entendimos) lo podridas que andan las altas esferas de la sociedad.

Fernández Almendras construye, no sin sesgos, este mundo de hijitos de papá con el que es difícil empatizar. Lo hace desde un caso que afectó a la sociedad chilena pero que no suena muy lejano a otros casos similares en cualquier país del mundo. La corrupción es universal.

Un buen montaje, actuaciones generales correctas (uno que otro secundario bajo) y un tratamiento de la trama bastante efectiva hacen que el visionado de esta película sea disfrutable.

Aquí no ha pasado nada es en términos generales  plantea cosas importantes,  llama la atención acerca de una justicia acomodaticia y, sobre todo, exhibe una incómoda verdad: hay ciertos sectores de la sociedad que se manejan impunemente y que al final del día pueden llegar a sus casas y sentir que sea cual sea el delito que cometieron ahí no ha pasado nada.

Lo mejor: se deja ver muy bien Lo peor: puede estar algo ausente de matices La escena: el atropello, muy bien resuelto Lo más falsete: algunas charlas de Vicente con los involucrados, y lo del abogado “Perro”. El mensaje manifiesto: la verdad no es verdad si no hay pruebas El mensaje latente: las pruebas se construyen y están a la venta El consejo: no eduquemos hijitos de papá pelotudos e irresponsables El personaje entrañable:   el don de los fuegos artificiales El personaje emputante: el poder El agradecimiento: por los huevos.

HUACHO

Cuatro historias y una mirada con un dejo de melancolía a la vida del campo, conforman la base argumental de Huacho.

La película chilena de Alejandro Fernández Almendras es efectiva y certera.

Siguiendo la línea de filmes como Whisky o La hamaca paraguaya, Huacho nos envuelve en la cotidianidad de una familia. Rutina de amaneceres, desayunos, trabajos, escuela, matizado con los vicios del mundo moderno: consumismo, envidias, discriminaciones, anhelos, deudas.

Con una línea difusa entre la ficción y el tono documental, el joven director (35 años) presenta una ópera prima escrita por él mismo. La cámara seguirá a cuatro personajes: la matriarca que vende quesos en la carretera y el conflicto de tener que vender su producto más caro por el alza del precio de leche; la mujer de mediana edad que trabaja como cocinera y que no ha pagado la luz de la casa; el niño que desea jugar con un juego electrónico de su compañero de clase, pero nunca consigue hacerlo; el patriarca que por la edad no trabaja como antes y vive recordando anécdotas del pasado.

Con un ritmo pausado, Huacho es un buen filme que aunque no alcanza la sensación de “wow” deja un muy buen sabor de boca. Detrás de su historia aparentemente simple, existe todo un reflejo de lo que ha dejado la política chilena al sector rural.

Protagonizado por actores naturales el director hace que parezca fácil poner una cámara y retratar un día de la vida de alguien.

Coproducida con Francia, con una fotografía correcta y una narración sin ornamentos, nos abre la ventana de la casa de una familia que bien podría ser boliviana, uruguaya o de cualquier país latinoamericano.

Trabajadores generalmente ignorados, realidades lejanas para los que viven con la preocupación de cambiar el modelo del auto, o reservar las vacaciones a Cancún, Huacho es un mundo en el que nosotros también nos movemos y donde las clases sociales están muy marcadas.

No hay espacio para lloriqueos ni para discursos ñoños de esperanzas rotas, lo que queda es sobrevivir. La luz que regresa al final del filme, el sonido de la televisión con el programa estelar de TVN, nos susurra que el campo ya no es el campo, los pequeños paraísos son cada vez más una quimera.

Lo mejor: lo sencillo Lo peor: puede resultar intrascendente para cierto público La escena: cuando devuelve el vestido Lo más falsete: …. El mensaje manifiesto: sobrevivir es un arte El mensaje latente: unos sobreviven mejor que otros El consejo: valorá tus privilegios El personaje entrañable: la familia entera El personaje emputante: la luz que se va cuando no se la paga El agradecimiento: por la sencillez.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE BELGA: L´economie du couple / Después del amor

Por: Mónica Heinrich V.

Todos comenzamos una relación con la mayor de las ilusiones, con embeleso. El principio del amor es lindo, ñoño, ves a la otra persona como si fuera lo único, lo ideal, lo mejor. Luego, si tenés suerte, esa idealización muta a un sentimiento maduro que afianza la unión o, si no tenés suerte, el amor se acaba para dar paso a eso que queda después del amor.

El director belga Joachim Lafosse filma una historia que levanta la sábana del cadáver descompuesto de una relación. Marie (Bérénice Bejo) y Boris (Cédric Kahn) tuvieron una relación de 15 años que se terminó. La película arranca cuando ambos ya están tratando de lidiar con la separación más la responsabilidad de sus hijas gemelas.

El motivo nunca es claramente explicado aunque se puede intuir que la diferencia socioeconómica, las frustraciones del rol de cada uno dentro de la familia y la insatisfacción general hicieron lo suyo para que lleguen a ese punto.

Quizás a simple vista parezca que Lafosse ha optado por un naturalismo que no dice mucho y repite constantemente que estos dos personajes ya no se soportan, pero este naturalismo funciona como cámara vouyerista que muestra de a poco y con ritmo pausado las fisuras, las heridas que dejan años de una vida juntos.

Excelente la escena de la cena con los amigos, la certeza que la separación no es solo entre ambos, sino que involucra cada aspecto de sus vidas.

Demoledores los diálogos y los silencios entre seres que se amaron y que ahora ya no.

Una separación supone también cierta burocracia, cosas prácticas que hay que definir, separación de bienes, qué se lleva cada quien, términos de la custodia de los hijos, términos de la relación entre ambos, etc…Esa burocracia contrasta enormemente con los sentimientos a flor de piel que manejan los afectados.

L´economie du couple o llamada en español Después del amor no se mueve entre histerias gratuitas o como un espeso drama de pareja. Es más bien una mesurada y sincera mirada a esa atrofia del “nosotros”.

En los pequeños detalles es cuando Lafosse encuentra la manera perfecta de conmover al público. Ejemplo: La escena en que las niñas bailan Bella de Maítre Gims y luego se une Boris, y Marie se queda viendo aquello que es un momento de felicidad y se une al baile con el corazón hecho pedazos, es la mejor escena de toda la película y la que describe a cabalidad la irreductibilidad  de lo que termina.

La actriz argentina Bérénice Bejo, recordada por su papel en The Artist, entrega una bella actuación como la hastiada Marie, mientras que Cédric Kahn aporta una gran silueta al contenido Boris. El par de gemelitas es la dosis de ternura que genera simpatía del público, después de todo: la separación asumida por los adultos tendrá su impacto en esas dos inocentes niñas y el espectador sufre por ellas.

El guion del mismo Lafosse, de Fanny Burdino y de Mazarine Pingeot, describe con singular delicadeza y realismo eso que alguna vez todos hemos visto en parejas amigas que no consiguieron salir indemnes de la fase de embeleso.

Hace mucho tiempo en un churrasco una amiga en pareja me dijo al oído: “No sabés cómo me emputa que fulano respire”. La diferencia entre esa declaración y la película es que en la película los personajes se ahorraron años de empute.

Lo mejor: es certera como una bala Lo peor: jodidita La escena: la de la cena con los amigos y la del baile en familia Lo más falsete: el giro de la niña cuando pasa lo que pasa casi al final El mensaje manifiesto: cuando el amor termina, termina El mensaje latente: qué triste que es El consejo: no prolongués tus años de empute El personaje entrañable: las niñas El personaje emputante: la madre/abuela alcahueteando a Boris El agradecimiento: por la mirada sincera.

CURIOSIDADES

Es la primera película no “trágica” del director Lafosse.

El director Lafosse tiene un hermano gemelo.

Se hicieron ensayos alrededor de 6 semanas antes de la filmación.

El actor Cédric Kahn fue elegido a último momento.

La actriz Berenice Bejo fue la primera opción para Lafosse.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE COREANO: The Handmaiden /Agassi/ La Doncella

Por: Mónica Heinrich V.

Esta es una historia de amor, una historia de amor entre Park Chan Wook y yo.

Corría el año 2003 cuando este director coreano impactaba con su famosa OldBoy (reseñada aquí) y así, porque las cosas importantes suceden en grande, se me quedaban grabadas para siempre las notas de Farewell, My lovely, la terrible conciencia de que se puede devorar poéticamente a un pulpo vivo y la certeza que Choi Min Sik es un actorazo.

La juventud no me había preparado aún para sentimientos tan corrosivos como la venganza, y de pronto la tuve delante mío a 24 sangrientos frames por segundo. Cómo la disfruté.

Sí, Park Chan Wook, encargate de todos los que le hicieron daño a nuestro personaje principal, sí, Park Chan Wook, encargate de nuestro personaje principal también. Hacelos talco a todos. ¡A todos!

Esa cita romántica despertó una infatuación que me llevó a repasar toda su filmografía existente (el amor es un poco stalker) y a esperar toda su filmografía venidera (el amor es un poco freaky) y a aceptar hasta sus tropezones, léase Stoker (el amor perdona huevadas).

Antes de sumergirnos de lleno en la película que nos atañe, tengo que meter con calzador otro de mis clímax amorosos parkchanwooknianos: Im a Cyborg but that´s OK, que no he reseñado pero que desde la lluviosa Santa Cruz les digo: hay un tatuaje en mi corazón con forma de máscara de conejito que late y late recordándomela cada cierto tiempo. Y porque #yolo (you only live once), diría la “filosófica” juventud de hoy ajena a sentimientos tan corrosivos como la venganza, tiro esto para pescar algún lector que se anime a verla:

La bella y loca: Im a Cyborg but Thats Ok

Ahora pasemos a The Handmaiden. (para los despistados: con Spoilers)

Park Chan Wook deja a Nicole Kidman, los curas vampíricos, los hospitales psiquiátricos en pos de una historia de época.

Estamos en la década de 1930, y Corea vive bajo la ocupación de Japón. Una chica joven llamada Sook-hee es enviada como criada/empleada doméstica/handmaiden a la casa de la heredera japonesa Lady Hideko, pa más señas la Agassi. En la cabecita de ambas hay un macabro plan.

La historia está contada en tres partes. Tres partes que son necesarias para ver las cochinaditas que realmente hay detrás de cada personaje principal. Sook-hee no es solo sumisa y medio analfabeta, Hideko no es la inocente y pura heredera que será corrompida por un Conde. El Conde no es el adinerado y noble hombre que aparenta ser.

The Handmaiden es un juego de seducción y una especie de rompecabezas cuyas piezas van encajando de a poco bajo la mano siempre serena de él, de Park Chan Wook.

El coreano trabaja nuevamente con su coguionista Seo- Kyong Jeong y juntos hacen que el espectador viaje por todas las emociones y trampas que atraviesan los personajes.

Hay, también, una carga de erotismo bien resuelta, por lo que las escenas eróticas y sexuales entre Sook-hee y Hideko además de exponer desnudez son muy, muy bellas. Creo que más allá de una concepción de erotismo basada en la idea de ver chutas a dos asiáticas estrujándose, hay algo que lo sustenta a nivel emotivo como cuando Sook-Hee destruye los libros que era obligada a leer Hideko o como cuando Sook-Hee le dice a Hideko que su madre la amaba.

Fiel a su costumbre, y parte de su sexy encanto, el director no escatimó en su diseño de producción: las locaciones son excepcionales, la dirección de arte, el vestuario, la luz, todo está tan cuidado que uno solo puede imaginarse la meticulosidad con que ha trabajado, y la música, la música envuelve a la película con un halo de lirismo que la hace aún más hermosa.

No, damas y damos, yo no soy como la canción de Shakira: Bruta, ciega, sordomuda, pobre, traste, testaruda, y sí, sí puedo ver lo que se le objetaría a The Handmaiden, hay algunos aspectos de la historia que carecen de lógica o que son innecesarios o que se pueden resolver de manera más fácil (el viejo dejando a la tipa con el fulano ese rondándola, la entrada al manicomio, la narcotizada del Conde, la captura del Conde, etc..) o hay personajes que parecen estar como perros guardianes (la ama de llaves) y que luego si te he visto no me acuerdo.

Lo acepto todo y lo abrazo cual anaconda por su elevado estilismo, por su capacidad de retorcimiento, por lograr que dos horas se pasen volando con un argumento que en otras manos sería un arma suicida y por hacer que hasta el final cursi y la encubierta referencia política te valgan dos pepinos.

Mientras salen los créditos, vos estás ahí, en tu butaca o en tu cuarto, frente a tu TV., haciéndote más tatuajes, este en forma de dedal, así recordarás que Sook-hee y Hideko se liberaron porque a veces, solo a veces, se puede ser feliz o rozar lo que eso significa.

Lo mejor: la belleza Lo peor: algunos cabos sueltos La escena: la del dedal, la del títere, cuando le dice lo de la mamá El mensaje manifiesto: nada es lo que parece El mensaje latente: pocas cosas sobreviven en la mentira El consejo: verla, con la mejor calidad posible y con idioma original subtitulado El personaje entrañable: las chicas El personaje emputante: el tío perver El agradecimiento:  por Park Chan Wook.

P.D. Agradezco al lector de la página que me pasó de manera muy temprana el link para descargar la película y que tercamente no vi esperando el milagro del visionado en pantalla gigante, hasta que se hizo evidente que ese milagro, al igual que el respeto por los árboles cruceños, no llegaría.

CURIOSIDADES

The handmaiden se basa en el libro Falsa identidad (pueden descargarlo en pdf aquí : Falsa-Identidad) de la escritoria británica Sarah Waters.

La película dura 144 minutos. El corte del director dura 168 minutos.

Tuvo un presupuesto estimado en casi 9 millones de dólares y ha recabado más de 36 millones alrededor del mundo.

Fue filmada desde junio a octubre del 2015.

Los actores coreanos tuvieron que aprender japonés para las partes que eran habladas en ese idioma, Kim Min Hee (Hideko) lo aprendió tan bien que en Cannes fue aplaudida por la prensa nipona.

Tae Ri Kim (Sook Hee) era fan de Kim Min Hee (Hideko) y cuando hizo la audición no sabía que ella era la otra protagónica. Cuando Park Chan Wook le preguntó quién era su actriz favorita, ella dijo Kim Min Hee, lo que dejó encantado al director.

Tae Ri Kim fue elegida en un casting de 1500 actrices.

Antes filmar Park Chan Wook mandó el guión a Sarah Water, que dijo haberlo disfrutado pero que le parecía que la película debía presentarse más que como una adaptación como “Inspirada por”.

The Handmaiden fue vendida a 116 distribuidoras antes de su estreno.

Para la escena de desnudos, todo el crew masculino tuvo que salir del set.

La escena fue coreografiada minuciosamente junto a Park Chan Wook, que hizo los ensayos previos con cámaras y las actrices vestidas. Fue filmada en las primeras semanas de rodaje para liberar del stress al equipo y a las actrices.

Se filmó con la cámara Arri Alexa Plus.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE: Ghost in the Shell / La bella y la bestia / Patriots Day / Rápido y Furioso 8

Por: Mónica Heinrich V.

Contiene Spoilers y otros desvaríos.

GHOST IN THE SHELL / LA VIGILANTE DEL FUTURO

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Hay muchas personitas que esperaban esto con globos y serpentina y se han dado de face contra el planeta. He visto todas las fases del luto, de la pérdida, en las que destacan: ira, negación y resignación.

Gracias a Deus, pude vivenciar el despropósito sin ideas suicidas ni homicidas.

Estoy en esa fase de la existencia en la que soy feliz con las pequeñas cosas. Sí. Soy feliz solo de ver a nuestro Takeshi Kitano ahí. Con media cara paralizada, con canas, madurito, pero ahí. La presencia de Kitano le da un plus a esta desangelada versión de Ghost in the Shell.

Porque el problema de esta propuesta hollywoodense es que transcurre sin pena ni gloria, y lo único que te ata a ella son los vestigios de la trama creada por el japonés Masamune Shirow, sensei de senseis.

Jamie Moss ( Street Kings), William Wheeler (The Hoax) y Ehren Kruger (tres Transformers y dos El Aro), son la trinidad de guionistas que le quitaron a uno de los manga/anime más respetados su alma.

Basta ver el repertorio de películas que tienen entre estos tres para saber que nos van a dar cualquier huevada y todo indica que el fulano de Transformers y El Aro es el que más mano metió al sancocho.

El polémico whitewashing (término usado para quejarse sobre gente como Scarlet Johanson haciendo un papel que “por derecho” le pertenece a una asiática) me parece pura paja y racista en su percepción antiracista del mundo. Si la película es buena, no importa de qué raza sea la protagonista.

Además, los problemas de Ghost in the shell están más allá de la caucasidad de Scarlet Johanson.

Johanson interpreta a Major, una líder de un grupo de élite, Sección 9, que tiene que perseguir a los malos malosos en un mundo súper moderno y evolucionado. Major en el pasado fue humana, pero transplantaron su mente a un cyborg, lo que la convirtió en un ser “único”.

La trama se agita cuando aparece Kuze (un gran Michael Pitt) que anda hackeando las mentes de todos los involucrados en el proyecto que creó a Major y tiene planes descabellados.

Igual de descabellado es que Kuze (que en el manga tiene otro nacimiento y destino) al principio se presente como el pendejito que los tiene a todos con el Yisus en la boca, y luego, de la nada, se ponga pusilánime , no pueda ni defenderse apropiadamente y Scarlett tenga que salir de sus reflexiones sobre el ser y la nada para salvarlo.

La Major, por su parte, anda conflictuada toda la película con una actitud casi hamletiana (soy o no soy), en el manga eso te lo dejaban a tu criterio, acá lo repiten hasta el hartazgo volviendo pueril un argumento que siempre tuvo un trasfondo filosófico.

Al salir del cine pensás en el mega despliegue tecnológico que se mandaron, en el súper arte que manejaron, en Michael Pitt reapareciendo después de mucho tiempo, en Japón y sus mangas, en Japón y sus animes, en Japón y sus yakitoris, en Japón y Takeshi, y, lo más importante: en los adorables beagles. Pensás en eso y te inunda la tristeza, un fracaso tan épico solo puede dar tristeza. Luego te comés un sundae de vainilla y se te pasa. La película cae en ese no menos triste cajón llamado olvido.

Ghost in the shell termina siendo una premonición: Es el fantasma de lo que esperábamos, y el alma no está, el alma se fue, cantaría el también olvidado Nek.

Lo mejor: Kitano y el Beagle (perrito bello) Lo peor: vacía y que Kitano y el beagle no salgan más La escena: ya lo saben: todas donde aparecen Kitano y el beagle, mención honrosa para la escena del primer ataque a la cena El mensaje manifiesto: en proyectos de esta envergadura habría que contratar mejores guionistas El mensaje latente: Ni con Kitano y ese hermoso beagle podés levantar una película tan mustia El consejo: No esperés revivir lo vivido a través del manga y el anime El personaje entrañable: sí, sí: KITANO Y EL BEAGLE! El personaje emputante: la doctora que hace Juliette Binoche, y el boludo que los persigue, que tan cruel es el olvido que no recuerdo cara ni actor ni nombre El agradecimiento: claro está: POR KITANO Y EL BEAGLE.

LA BELLA Y LA BESTIA/ BEAUTY AND THE BEAST

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Jung hablaba de los arquetipos como continuidades simbólicas que se mantienen invariables en el paso del tiempo. Los roles sociales de héroes, padre, madre, mujer, hombre, villanos se repiten en cuanto mito o cuento escuchamos. Lo bueno es así, lo malo es asá. Todo eso se implanta en nuestra pequeña y jodida psiquis.

Aunque el concepto tiene sus complejidades, acá estamos para hablar de cine por lo que resumiré esto en una pregunta: ¿Qué idea queda flotando como pelo en la sopa cuando terminamos de ver La Bella y la Bestia?

La respuesta generalizada que he recibido a esa inquietud existencial es: “Lo importante es lo de adentro”.

No, padawanes, maestros Jedis, y futuros guerreros rebeldes.

Lo que queda bogando es la posibilidad de que una bestia peluda que te gritonea y te zamarronea puede cambiar y convertirse en un bello príncipe o lo que es peor, que una bestia peluda que te gritonea y te zamarronea EN EL FONDO es un bello príncipe.

Parece, también, que está de moda desarrollar el Síndrome de Estocolmo (ver Passengers) como punto base de cualquier romance y que el sujeto que te DA PERMISO para ir a ver a tu señor padre en apuros se ha comportado con una altura moral digna de admirar.

Y ya, ya recibí la otra respuesta a este planteo: Estás hilando muy fino.

Quisiera estar hilando fino, pero no, es tan básico como cuando Blanca Nieves limpia y barre y cocina en la casa de los enanitos, o como cuando la Cenicienta limpia y barre y cocina en la casa de su madrastra, o como cuando Ariel, la sirenita, cambia su voz por un par de piernas para lograr que el imbécil del príncipe se enamore de ella, y así, sucesivamente, hasta el final de nuestros días.

Yéndonos al cine que se nutre de arquetipos, de remanentes arcaicos, Disney ya había llevado a la pantalla gigante su versión animada en 1991, en la que se introdujeron algunos cambios al relato original francés: Bella es hija única y no tiene dos odiosas hermanas que siempre son feas e interesadas, Bella además de linda lee, por lo que algunos vivillos piensan que es una reivindicación femenina (sí, mostrar mujeres leyendo es muy avant-garde), la chica canta a voz en cuello que quiere más que una vida provincial (parece que ser de pueblo es aburrido y la vida pueblerina es de gente vulgar y sin estudios) y todo termina con ella en un suntuoso castillo relumbrante de oro en los brazos de un apuesto príncipe (parece que ser feliz es eso, castillo relumbrante y apuesto príncipe).

Así y todo, disfruté de la versión animada de Disney. Creo que es una de las películas animadas que tiene mejor soundtrack y aunque deja como migajas de pan la idea de la bestia gritona = buen partido amoroso, fue un espectáculo vistoso y agradable.

Este año, con mucho bombo y platillo, deciden hacer casi la misma versión con las mismas canciones con actores de carne y hueso que lucen igual a la versión noventera. La pregunta lógica sería ¿Para qué? La respuesta lógica sería: Por los quintos.

El codiciado papel de Bella se lo dieron a Emma Watson, la chica Harry Potter, la que jodió tanto con sus exquisiteces para hacer La La Land que fue reemplazada por otra Emma, Emma Stone. Disney cumplió con sus exigencias, y la Watson se quedó con el papel, esta señorita no es para nada mi actriz favorita y en la película se la pasa con cara de “sí, pisé puchi de vaca pero soy cool y me aguanto”.

La historia es la ya conocida, la ya vista. Transcurre con cierto saborsillo a plástico, permítanme sacarme el kilo de bolsa negra que tengo en la boca para decir que sin dudas Luke Evans como Gastón y Josh Gad como Lefou tienen las personificaciones más logradas.

Bill Condon, que hace años fue un interesante director con Dioses y Monstruos, nos demuestra lo que la industria le hace a algunos directores interesantes: la anulación, castración, amputación de cualquier talento. A él pertenecen dos feas y despersonalizadas entregas de la saga Crepúsculo. Apaguemos todo y vayámonos a dormir.

Los guionistas tampoco han hecho grandes contribuciones, Evan Spiliotopoulos (Hércules, El Cazador y la Guerra de Invierno) y Stephen Chbosky (Rent y The Perk of Being Wallflower) se apegan al original cual garrapatas sin mayores aspiraciones.

La “sorpresa” del trabajo digitalizado conviviendo con los actores de carne y hueso no llevan a La Bella y la Bestia a más allá de un refrito innecesario para los que aún recordamos la animación.

Se disfruta por partes, sí, algunas canciones, algunas coreografías, algunos despliegues de arte o vestuario, algún algo, a estas alturas, un producto tan prefabricado requiere de un extra para que consiga convertirse en clásico.

La bella y la bestia se nutre de uno, pero solo será memorable para los seguidores de Emma Watson aka Hermione.

Llegando al final, al ver la famosa y esperada transformación de la bestia en ese actor tan chicha sin dulce que es Dan Stevens, se me salió un bochornoso: Pucha, mejor ni se convertía.

Gracias.

Lo mejor: Lindo soundtrack, lindas coreografías, lindo arte, lindo vestuario Lo peor: esa complicidad con la bestia en su peor faceta: gritón y violento La escena: cuando muestran la biblioteca Lo más falsete: Emma Watson El mensaje manifiesto: porque te quiero te aporreo El mensaje latente: ya es tiempo de ir más allá de arquetipos El consejo: quédate con la del 91 El personaje entrañable: la biblioteca El personaje emputante: Bella aka Emma Watson aka Hermione El agradecimiento: por todas las partes en las que sale la biblioteca.

DÍA DEL ATENTADO / PATRIOTS DAY

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Oh, sí. Hablando de arquetipos, en Patriot Days tenemos uno largamente extendido en la cinematografía americana: El inocente gringo receptáculo de odio y terror inexplicables.

Peter Berg, director de Hancock, The Kingdom, Battelship y la más reciente Deepwater Horizont, huye una vez más de la sutileza. Con una historia firmada por cuatro crispines y un guión basado en esa historia escrito por el mismo Berg, Matt Cook (The Duel) y Joshua Zetumer (Robocop), la reconstrucción del atentado de Boston se centra en la figura ficticia de Tommy Saunders como el policía patriota, eficiente que está en el lugar del despelote.

La acción se sitúa en el 2013 cuando en pleno emblemático maratón bostoniano, dos bombas estallaron. Las investigaciones dieron con los autores: dos jóvenes chechenos, musulmanes, hermanos, que fueron literalmente cazados por el FBI y la policía local.

Por supuesto que uno desde su tranquila butaca occidental puede ver con honda simpatía a las víctimas del atentado, eso no se discute. Berg, también, tiene entre sus manos una historia que está llena de aristas, tomando en cuenta lo inusual del comportamiento de los terroristas involucrados: acciones erráticas, literalmente “de película”, que son la parte más movida del filme y que te mantienen en vilo.

El director, por desgracia, sigue firme sobre la senda de musulmán loco y terrorista, y no tiene interés en indagar sobre nada más. Ni siquiera de darle matices a sus personajes. Están loquitos y eso es todo. Los otros son héroes y eso es todo. Quizás el momento más interesante, en esa línea, sea el interrogatorio a Katherine Russel (interpretada irónicamente por la actriz que da vida a SuperGirl), la esposa americana radicalizada al islam que hasta el día de hoy no se sabe qué papel jugó en los atentados.

Patriots Day es una más de esas películas que rescata el honor americano y la hidalguía de su pueblo de recomponerse a pesar de los “inexplicables” atentados terroristas. Seguramente, al final de sus funciones en suelo americano recabará cerrados aplausos y, claro, cumple con su labor de homenaje a Boston, a sus víctimas, y a cualquier víctima de los musulmanes loquitos.

Nada más y nada menos.

Lo mejor: está bien filmada, y cumple con su misión principal: El homenaje Lo peor: patriotera y banal La escena: cuando las bombas estallan, y toda la secuencia del asiático que huye Lo más falsete: una mirada maniqueista y poco profunda del atentado, de los seres humanos, del mundo y de la vida  El mensaje manifiesto: pueden atacar Norteamérica en cualquier momento, los gringos están indefensos y son inocentes El mensaje latente: hay que aniquilar o neutralizar al enemigo: los musulmanes El consejo: buscá información sobre el atentado, hay detalles interesantes que no están en la película El personaje entrañable: el asiático El personaje emputante: Mark Wahlberg, el personaje de Kevin Bacon, hmmmm El agradecimiento: porque el héroe, a pesar de ser un homenaje, en realidad es ficticio.

RÁPIDO Y FURIOSO 8 / THE FATE OF THE FURIOUS

furiousposter_0Pensar que Vin Diesel empezó siendo director y guionista y hasta metió uno de sus cortos al Festival de Cannes y otro en el de Sundance. Pensar.

Luego, gracias a Spielberg, saltó a ser figurita de acción con Salvando al Soldado Ryan (sí, ahí salía también) para después de otros resfalones, ser el infame Dominic Toretto en Rápido & Furioso.

Corría el año 2001 cuando salió la primera entrega y nuestro Vin tenía 34 años.

La idea de un sujeto que se pasa la vida entre los autos, haciendo carreras y literal: mostrando quién la tiene más grande, tenía sentido en esas épocas treintonas.

16 años después y con Vin a punto de cumplir 50, llega Rápido y Furioso 8. Claro que por supuesto que sí, el personaje sigue actuando como en sus tempranos treintas. La palabra “patético” resuena en mi mente.

No pude reseñar la 7, pero la disfruté, el malayo James Wan que comenzó con Saw es un director bastante versátil y efectivo, gracias a él me descubrí derramando algunas lágrimas por Paul Walker en una de las entregas mejor logradas de una saga que hace tiempito está acusando cansancio.

Esta vez, le dejaron la papa caliente a Gary Grey. Grey ha dirigido cosas bastante genéricas: The Italian Job, A Man Apart, The Negociador, Straight Outta Compton y con Rápido y Furioso 8 esta falta de personalidad, de toque mágico, también se nota.

Pedir coherencia al guión de Chris Morgan es como pedir cuchillos metálicos en un patio de comidas, conseguirlo es muy improbable.

La historia es tan estúpida que Cypher (Charlize Theron), igual que Kuze, es una villana de villanas, tiene todo un plan maléfico muy bien armado pero porque al guionista se le cantan las pelotas recluta a Toretto para hacer cosas que el pelirrojo de The Game of thrones podría hacer silbando y con los ojos cerrados.

¿Y cómo, Cypher, villana de villanas, logra reclutar al escurridizo Dom? Haciendo aparecer de la nada un hijo que Toretto tuvo mientras la Letty (Michelle Rodríguez) estaba muertita. ZzzZZzzzZZZzzz. Los instintos paternales de Dom aparecen y empieza a actuar como muñeco a control remoto, la “familia” no sabe qué carajos pasa pero AUN así no se despelucan ni se fatigan mucho con el cambión de Dom. O sea, el líder de la manada se ha vuelto contra la manada, y nadie está realmente afectado por tener al macho alfa en contra.

Es momento para que reaparezcan ex villanos de la saga, que resulta que eran buenos nomás y que pueden trabajar con la “familia” que en entregas anteriores los persiguieron y los encarcelaron. Bello, para eso uno se pasa dos horas de su vida por entrega odiando a un villano.

Ya para el final, se decantan por ir a metérsele al rancho a unos pobres rusos y matar rusos al trochis mochis. Muere, Rusia, muere.

Dom, vuelve al redil y se reintegra a la “familia” en una escena y  nadie, NADIE, muestra grandes conflictos por su ida y su venida.

Debo confesar que durante la cena en la terraza, mientras Toretto anunciaba que su vástago se llamaba Brian (en honor al personaje de Paul Walker), no pude evitar soltar la risotada.

Porque Rápido y Furioso es así, un producto cuya estructura es muy muy predecible, que combina paisajes exóticos, autos de lujo, chicas, chicos, acción al por mayor y humor chafa.

Lo interesante es que funciona. Hasta la fecha, toda función a la que he ido de esta saga está repleta, y siempre, siempre hay gente que aplaude al final. Con esto no quiero decir que si millones de vacas comen pasto es porque todos debemos comer pasto, sino que es un producto hecho bajo cierto parámetros que cumple sus objetivos.

Por mi parte aún disfruto de ver a Vin más hinchadito, con su pelona brillante, con su voz de locutor de radio, acompañado del carismático La Roca (ajá, me parece carismático y otras cosas más) y que se le sumen Jason Stathan (don Transportador), Luke Evans  que sale de su hermano y que es Gastón en La Bella y La bestia, la gran Helen Mirren, Kurt Russell, etc..

Al final del día tendremos a toda esta gente haciendo y diciendo huevadas y un montón de autos destruidos. Veremos cuándo comienzo a odiarla.

Lo mejor: tiene su encanto Lo peor: está muy muy gastada, y las estupideces son tan grandes que dan ganas de pasarle un auto por encima al guionista La escena: la secuencia de los autos que se manejan solos, sobre todo cuando caen de los edificios/ mención especial para la secuencia final de Statham con el bebé de Toretto Lo más falsete: ¿realmente Cypher necesita a Toretto? ¿REALMENTE? El mensaje manifiesto: Rápido y furioso es como la Coca Cola, tiene el mismo sabor siempre y la gente no se cansa de consumirla El mensaje latente: hay Coca Cola para rato El consejo: honestamente uno no se pierde nada en la vida si la dejás de ver, así que sentite libre de pasar de ella o esperala en DVD El personaje entrañable: el bebé de Toretto El personaje emputante: toda la “familia” yendo a matar rusos jejeje El agradecimiento: qué sé yo. Porque podemos salir y olvidarnos de ella al igual que Ghost in the shell? Bueno, eso.

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