LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

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CINE COREANO: The Handmaiden /Agassi/ La Doncella

Por: Mónica Heinrich V.

Esta es una historia de amor, una historia de amor entre Park Chan Wook y yo.

Corría el año 2003 cuando este director coreano impactaba con su famosa OldBoy (reseñada aquí) y así, porque las cosas importantes suceden en grande, se me quedaban grabadas para siempre las notas de Farewell, My lovely, la terrible conciencia de que se puede devorar poéticamente a un pulpo vivo y la certeza que Choi Min Sik es un actorazo.

La juventud no me había preparado aún para sentimientos tan corrosivos como la venganza, y de pronto la tuve delante mío a 24 sangrientos frames por segundo. Cómo la disfruté.

Sí, Park Chan Wook, encargate de todos los que le hicieron daño a nuestro personaje principal, sí, Park Chan Wook, encargate de nuestro personaje principal también. Hacelos talco a todos. ¡A todos!

Esa cita romántica despertó una infatuación que me llevó a repasar toda su filmografía existente (el amor es un poco stalker) y a esperar toda su filmografía venidera (el amor es un poco freaky) y a aceptar hasta sus tropezones, léase Stoker (el amor perdona huevadas).

Antes de sumergirnos de lleno en la película que nos atañe, tengo que meter con calzador otro de mis clímax amorosos parkchanwooknianos: Im a Cyborg but that´s OK, que no he reseñado pero que desde la lluviosa Santa Cruz les digo: hay un tatuaje en mi corazón con forma de máscara de conejito que late y late recordándomela cada cierto tiempo. Y porque #yolo (you only live once), diría la “filosófica” juventud de hoy ajena a sentimientos tan corrosivos como la venganza, tiro esto para pescar algún lector que se anime a verla:

La bella y loca: Im a Cyborg but Thats Ok

Ahora pasemos a The Handmaiden. (para los despistados: con Spoilers)

Park Chan Wook deja a Nicole Kidman, los curas vampíricos, los hospitales psiquiátricos en pos de una historia de época.

Estamos en la década de 1930, y Corea vive bajo la ocupación de Japón. Una chica joven llamada Sook-hee es enviada como criada/empleada doméstica/handmaiden a la casa de la heredera japonesa Lady Hideko, pa más señas la Agassi. En la cabecita de ambas hay un macabro plan.

La historia está contada en tres partes. Tres partes que son necesarias para ver las cochinaditas que realmente hay detrás de cada personaje principal. Sook-hee no es solo sumisa y medio analfabeta, Hideko no es la inocente y pura heredera que será corrompida por un Conde. El Conde no es el adinerado y noble hombre que aparenta ser.

The Handmaiden es un juego de seducción y una especie de rompecabezas cuyas piezas van encajando de a poco bajo la mano siempre serena de él, de Park Chan Wook.

El coreano trabaja nuevamente con su coguionista Seo- Kyong Jeong y juntos hacen que el espectador viaje por todas las emociones y trampas que atraviesan los personajes.

Hay, también, una carga de erotismo bien resuelta, por lo que las escenas eróticas y sexuales entre Sook-hee y Hideko además de exponer desnudez son muy, muy bellas. Creo que más allá de una concepción de erotismo basada en la idea de ver chutas a dos asiáticas estrujándose, hay algo que lo sustenta a nivel emotivo como cuando Sook-Hee destruye los libros que era obligada a leer Hideko o como cuando Sook-Hee le dice a Hideko que su madre la amaba.

Fiel a su costumbre, y parte de su sexy encanto, el director no escatimó en su diseño de producción: las locaciones son excepcionales, la dirección de arte, el vestuario, la luz, todo está tan cuidado que uno solo puede imaginarse la meticulosidad con que ha trabajado, y la música, la música envuelve a la película con un halo de lirismo que la hace aún más hermosa.

No, damas y damos, yo no soy como la canción de Shakira: Bruta, ciega, sordomuda, pobre, traste, testaruda, y sí, sí puedo ver lo que se le objetaría a The Handmaiden, hay algunos aspectos de la historia que carecen de lógica o que son innecesarios o que se pueden resolver de manera más fácil (el viejo dejando a la tipa con el fulano ese rondándola, la entrada al manicomio, la narcotizada del Conde, la captura del Conde, etc..) o hay personajes que parecen estar como perros guardianes (la ama de llaves) y que luego si te he visto no me acuerdo.

Lo acepto todo y lo abrazo cual anaconda por su elevado estilismo, por su capacidad de retorcimiento, por lograr que dos horas se pasen volando con un argumento que en otras manos sería un arma suicida y por hacer que hasta el final cursi y la encubierta referencia política te valgan dos pepinos.

Mientras salen los créditos, vos estás ahí, en tu butaca o en tu cuarto, frente a tu TV., haciéndote más tatuajes, este en forma de dedal, así recordarás que Sook-hee y Hideko se liberaron porque a veces, solo a veces, se puede ser feliz o rozar lo que eso significa.

Lo mejor: la belleza Lo peor: algunos cabos sueltos La escena: la del dedal, la del títere, cuando le dice lo de la mamá El mensaje manifiesto: nada es lo que parece El mensaje latente: pocas cosas sobreviven en la mentira El consejo: verla, con la mejor calidad posible y con idioma original subtitulado El personaje entrañable: las chicas El personaje emputante: el tío perver El agradecimiento:  por Park Chan Wook.

P.D. Agradezco al lector de la página que me pasó de manera muy temprana el link para descargar la película y que tercamente no vi esperando el milagro del visionado en pantalla gigante, hasta que se hizo evidente que ese milagro, al igual que el respeto por los árboles cruceños, no llegaría.

CURIOSIDADES

The handmaiden se basa en el libro Falsa identidad (pueden descargarlo en pdf aquí : Falsa-Identidad) de la escritoria británica Sarah Waters.

La película dura 144 minutos. El corte del director dura 168 minutos.

Tuvo un presupuesto estimado en casi 9 millones de dólares y ha recabado más de 36 millones alrededor del mundo.

Fue filmada desde junio a octubre del 2015.

Los actores coreanos tuvieron que aprender japonés para las partes que eran habladas en ese idioma, Kim Min Hee (Hideko) lo aprendió tan bien que en Cannes fue aplaudida por la prensa nipona.

Tae Ri Kim (Sook Hee) era fan de Kim Min Hee (Hideko) y cuando hizo la audición no sabía que ella era la otra protagónica. Cuando Park Chan Wook le preguntó quién era su actriz favorita, ella dijo Kim Min Hee, lo que dejó encantado al director.

Tae Ri Kim fue elegida en un casting de 1500 actrices.

Antes filmar Park Chan Wook mandó el guión a Sarah Water, que dijo haberlo disfrutado pero que le parecía que la película debía presentarse más que como una adaptación como “Inspirada por”.

The Handmaiden fue vendida a 116 distribuidoras antes de su estreno.

Para la escena de desnudos, todo el crew masculino tuvo que salir del set.

La escena fue coreografiada minuciosamente junto a Park Chan Wook, que hizo los ensayos previos con cámaras y las actrices vestidas. Fue filmada en las primeras semanas de rodaje para liberar del stress al equipo y a las actrices.

Se filmó con la cámara Arri Alexa Plus.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE: Ghost in the Shell / La bella y la bestia / Patriots Day / Rápido y Furioso 8

Por: Mónica Heinrich V.

Contiene Spoilers y otros desvaríos.

GHOST IN THE SHELL / LA VIGILANTE DEL FUTURO

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Hay muchas personitas que esperaban esto con globos y serpentina y se han dado de face contra el planeta. He visto todas las fases del luto, de la pérdida, en las que destacan: ira, negación y resignación.

Gracias a Deus, pude vivenciar el despropósito sin ideas suicidas ni homicidas.

Estoy en esa fase de la existencia en la que soy feliz con las pequeñas cosas. Sí. Soy feliz solo de ver a nuestro Takeshi Kitano ahí. Con media cara paralizada, con canas, madurito, pero ahí. La presencia de Kitano le da un plus a esta desangelada versión de Ghost in the Shell.

Porque el problema de esta propuesta hollywoodense es que transcurre sin pena ni gloria, y lo único que te ata a ella son los vestigios de la trama creada por el japonés Masamune Shirow, sensei de senseis.

Jamie Moss ( Street Kings), William Wheeler (The Hoax) y Ehren Kruger (tres Transformers y dos El Aro), son la trinidad de guionistas que le quitaron a uno de los manga/anime más respetados su alma.

Basta ver el repertorio de películas que tienen entre estos tres para saber que nos van a dar cualquier huevada y todo indica que el fulano de Transformers y El Aro es el que más mano metió al sancocho.

El polémico whitewashing (término usado para quejarse sobre gente como Scarlet Johanson haciendo un papel que “por derecho” le pertenece a una asiática) me parece pura paja y racista en su percepción antiracista del mundo. Si la película es buena, no importa de qué raza sea la protagonista.

Además, los problemas de Ghost in the shell están más allá de la caucasidad de Scarlet Johanson.

Johanson interpreta a Major, una líder de un grupo de élite, Sección 9, que tiene que perseguir a los malos malosos en un mundo súper moderno y evolucionado. Major en el pasado fue humana, pero transplantaron su mente a un cyborg, lo que la convirtió en un ser “único”.

La trama se agita cuando aparece Kuze (un gran Michael Pitt) que anda hackeando las mentes de todos los involucrados en el proyecto que creó a Major y tiene planes descabellados.

Igual de descabellado es que Kuze (que en el manga tiene otro nacimiento y destino) al principio se presente como el pendejito que los tiene a todos con el Yisus en la boca, y luego, de la nada, se ponga pusilánime , no pueda ni defenderse apropiadamente y Scarlett tenga que salir de sus reflexiones sobre el ser y la nada para salvarlo.

La Major, por su parte, anda conflictuada toda la película con una actitud casi hamletiana (soy o no soy), en el manga eso te lo dejaban a tu criterio, acá lo repiten hasta el hartazgo volviendo pueril un argumento que siempre tuvo un trasfondo filosófico.

Al salir del cine pensás en el mega despliegue tecnológico que se mandaron, en el súper arte que manejaron, en Michael Pitt reapareciendo después de mucho tiempo, en Japón y sus mangas, en Japón y sus animes, en Japón y sus yakitoris, en Japón y Takeshi, y, lo más importante: en los adorables beagles. Pensás en eso y te inunda la tristeza, un fracaso tan épico solo puede dar tristeza. Luego te comés un sundae de vainilla y se te pasa. La película cae en ese no menos triste cajón llamado olvido.

Ghost in the shell termina siendo una premonición: Es el fantasma de lo que esperábamos, y el alma no está, el alma se fue, cantaría el también olvidado Nek.

Lo mejor: Kitano y el Beagle (perrito bello) Lo peor: vacía y que Kitano y el beagle no salgan más La escena: ya lo saben: todas donde aparecen Kitano y el beagle, mención honrosa para la escena del primer ataque a la cena El mensaje manifiesto: en proyectos de esta envergadura habría que contratar mejores guionistas El mensaje latente: Ni con Kitano y ese hermoso beagle podés levantar una película tan mustia El consejo: No esperés revivir lo vivido a través del manga y el anime El personaje entrañable: sí, sí: KITANO Y EL BEAGLE! El personaje emputante: la doctora que hace Juliette Binoche, y el boludo que los persigue, que tan cruel es el olvido que no recuerdo cara ni actor ni nombre El agradecimiento: claro está: POR KITANO Y EL BEAGLE.

LA BELLA Y LA BESTIA/ BEAUTY AND THE BEAST

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Jung hablaba de los arquetipos como continuidades simbólicas que se mantienen invariables en el paso del tiempo. Los roles sociales de héroes, padre, madre, mujer, hombre, villanos se repiten en cuanto mito o cuento escuchamos. Lo bueno es así, lo malo es asá. Todo eso se implanta en nuestra pequeña y jodida psiquis.

Aunque el concepto tiene sus complejidades, acá estamos para hablar de cine por lo que resumiré esto en una pregunta: ¿Qué idea queda flotando como pelo en la sopa cuando terminamos de ver La Bella y la Bestia?

La respuesta generalizada que he recibido a esa inquietud existencial es: “Lo importante es lo de adentro”.

No, padawanes, maestros Jedis, y futuros guerreros rebeldes.

Lo que queda bogando es la posibilidad de que una bestia peluda que te gritonea y te zamarronea puede cambiar y convertirse en un bello príncipe o lo que es peor, que una bestia peluda que te gritonea y te zamarronea EN EL FONDO es un bello príncipe.

Parece, también, que está de moda desarrollar el Síndrome de Estocolmo (ver Passengers) como punto base de cualquier romance y que el sujeto que te DA PERMISO para ir a ver a tu señor padre en apuros se ha comportado con una altura moral digna de admirar.

Y ya, ya recibí la otra respuesta a este planteo: Estás hilando muy fino.

Quisiera estar hilando fino, pero no, es tan básico como cuando Blanca Nieves limpia y barre y cocina en la casa de los enanitos, o como cuando la Cenicienta limpia y barre y cocina en la casa de su madrastra, o como cuando Ariel, la sirenita, cambia su voz por un par de piernas para lograr que el imbécil del príncipe se enamore de ella, y así, sucesivamente, hasta el final de nuestros días.

Yéndonos al cine que se nutre de arquetipos, de remanentes arcaicos, Disney ya había llevado a la pantalla gigante su versión animada en 1991, en la que se introdujeron algunos cambios al relato original francés: Bella es hija única y no tiene dos odiosas hermanas que siempre son feas e interesadas, Bella además de linda lee, por lo que algunos vivillos piensan que es una reivindicación femenina (sí, mostrar mujeres leyendo es muy avant-garde), la chica canta a voz en cuello que quiere más que una vida provincial (parece que ser de pueblo es aburrido y la vida pueblerina es de gente vulgar y sin estudios) y todo termina con ella en un suntuoso castillo relumbrante de oro en los brazos de un apuesto príncipe (parece que ser feliz es eso, castillo relumbrante y apuesto príncipe).

Así y todo, disfruté de la versión animada de Disney. Creo que es una de las películas animadas que tiene mejor soundtrack y aunque deja como migajas de pan la idea de la bestia gritona = buen partido amoroso, fue un espectáculo vistoso y agradable.

Este año, con mucho bombo y platillo, deciden hacer casi la misma versión con las mismas canciones con actores de carne y hueso que lucen igual a la versión noventera. La pregunta lógica sería ¿Para qué? La respuesta lógica sería: Por los quintos.

El codiciado papel de Bella se lo dieron a Emma Watson, la chica Harry Potter, la que jodió tanto con sus exquisiteces para hacer La La Land que fue reemplazada por otra Emma, Emma Stone. Disney cumplió con sus exigencias, y la Watson se quedó con el papel, esta señorita no es para nada mi actriz favorita y en la película se la pasa con cara de “sí, pisé puchi de vaca pero soy cool y me aguanto”.

La historia es la ya conocida, la ya vista. Transcurre con cierto saborsillo a plástico, permítanme sacarme el kilo de bolsa negra que tengo en la boca para decir que sin dudas Luke Evans como Gastón y Josh Gad como Lefou tienen las personificaciones más logradas.

Bill Condon, que hace años fue un interesante director con Dioses y Monstruos, nos demuestra lo que la industria le hace a algunos directores interesantes: la anulación, castración, amputación de cualquier talento. A él pertenecen dos feas y despersonalizadas entregas de la saga Crepúsculo. Apaguemos todo y vayámonos a dormir.

Los guionistas tampoco han hecho grandes contribuciones, Evan Spiliotopoulos (Hércules, El Cazador y la Guerra de Invierno) y Stephen Chbosky (Rent y The Perk of Being Wallflower) se apegan al original cual garrapatas sin mayores aspiraciones.

La “sorpresa” del trabajo digitalizado conviviendo con los actores de carne y hueso no llevan a La Bella y la Bestia a más allá de un refrito innecesario para los que aún recordamos la animación.

Se disfruta por partes, sí, algunas canciones, algunas coreografías, algunos despliegues de arte o vestuario, algún algo, a estas alturas, un producto tan prefabricado requiere de un extra para que consiga convertirse en clásico.

La bella y la bestia se nutre de uno, pero solo será memorable para los seguidores de Emma Watson aka Hermione.

Llegando al final, al ver la famosa y esperada transformación de la bestia en ese actor tan chicha sin dulce que es Dan Stevens, se me salió un bochornoso: Pucha, mejor ni se convertía.

Gracias.

Lo mejor: Lindo soundtrack, lindas coreografías, lindo arte, lindo vestuario Lo peor: esa complicidad con la bestia en su peor faceta: gritón y violento La escena: cuando muestran la biblioteca Lo más falsete: Emma Watson El mensaje manifiesto: porque te quiero te aporreo El mensaje latente: ya es tiempo de ir más allá de arquetipos El consejo: quédate con la del 91 El personaje entrañable: la biblioteca El personaje emputante: Bella aka Emma Watson aka Hermione El agradecimiento: por todas las partes en las que sale la biblioteca.

DÍA DEL ATENTADO / PATRIOTS DAY

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Oh, sí. Hablando de arquetipos, en Patriot Days tenemos uno largamente extendido en la cinematografía americana: El inocente gringo receptáculo de odio y terror inexplicables.

Peter Berg, director de Hancock, The Kingdom, Battelship y la más reciente Deepwater Horizont, huye una vez más de la sutileza. Con una historia firmada por cuatro crispines y un guión basado en esa historia escrito por el mismo Berg, Matt Cook (The Duel) y Joshua Zetumer (Robocop), la reconstrucción del atentado de Boston se centra en la figura ficticia de Tommy Saunders como el policía patriota, eficiente que está en el lugar del despelote.

La acción se sitúa en el 2013 cuando en pleno emblemático maratón bostoniano, dos bombas estallaron. Las investigaciones dieron con los autores: dos jóvenes chechenos, musulmanes, hermanos, que fueron literalmente cazados por el FBI y la policía local.

Por supuesto que uno desde su tranquila butaca occidental puede ver con honda simpatía a las víctimas del atentado, eso no se discute. Berg, también, tiene entre sus manos una historia que está llena de aristas, tomando en cuenta lo inusual del comportamiento de los terroristas involucrados: acciones erráticas, literalmente “de película”, que son la parte más movida del filme y que te mantienen en vilo.

El director, por desgracia, sigue firme sobre la senda de musulmán loco y terrorista, y no tiene interés en indagar sobre nada más. Ni siquiera de darle matices a sus personajes. Están loquitos y eso es todo. Los otros son héroes y eso es todo. Quizás el momento más interesante, en esa línea, sea el interrogatorio a Katherine Russel (interpretada irónicamente por la actriz que da vida a SuperGirl), la esposa americana radicalizada al islam que hasta el día de hoy no se sabe qué papel jugó en los atentados.

Patriots Day es una más de esas películas que rescata el honor americano y la hidalguía de su pueblo de recomponerse a pesar de los “inexplicables” atentados terroristas. Seguramente, al final de sus funciones en suelo americano recabará cerrados aplausos y, claro, cumple con su labor de homenaje a Boston, a sus víctimas, y a cualquier víctima de los musulmanes loquitos.

Nada más y nada menos.

Lo mejor: está bien filmada, y cumple con su misión principal: El homenaje Lo peor: patriotera y banal La escena: cuando las bombas estallan, y toda la secuencia del asiático que huye Lo más falsete: una mirada maniqueista y poco profunda del atentado, de los seres humanos, del mundo y de la vida  El mensaje manifiesto: pueden atacar Norteamérica en cualquier momento, los gringos están indefensos y son inocentes El mensaje latente: hay que aniquilar o neutralizar al enemigo: los musulmanes El consejo: buscá información sobre el atentado, hay detalles interesantes que no están en la película El personaje entrañable: el asiático El personaje emputante: Mark Wahlberg, el personaje de Kevin Bacon, hmmmm El agradecimiento: porque el héroe, a pesar de ser un homenaje, en realidad es ficticio.

RÁPIDO Y FURIOSO 8 / THE FATE OF THE FURIOUS

furiousposter_0Pensar que Vin Diesel empezó siendo director y guionista y hasta metió uno de sus cortos al Festival de Cannes y otro en el de Sundance. Pensar.

Luego, gracias a Spielberg, saltó a ser figurita de acción con Salvando al Soldado Ryan (sí, ahí salía también) para después de otros resfalones, ser el infame Dominic Toretto en Rápido & Furioso.

Corría el año 2001 cuando salió la primera entrega y nuestro Vin tenía 34 años.

La idea de un sujeto que se pasa la vida entre los autos, haciendo carreras y literal: mostrando quién la tiene más grande, tenía sentido en esas épocas treintonas.

16 años después y con Vin a punto de cumplir 50, llega Rápido y Furioso 8. Claro que por supuesto que sí, el personaje sigue actuando como en sus tempranos treintas. La palabra “patético” resuena en mi mente.

No pude reseñar la 7, pero la disfruté, el malayo James Wan que comenzó con Saw es un director bastante versátil y efectivo, gracias a él me descubrí derramando algunas lágrimas por Paul Walker en una de las entregas mejor logradas de una saga que hace tiempito está acusando cansancio.

Esta vez, le dejaron la papa caliente a Gary Grey. Grey ha dirigido cosas bastante genéricas: The Italian Job, A Man Apart, The Negociador, Straight Outta Compton y con Rápido y Furioso 8 esta falta de personalidad, de toque mágico, también se nota.

Pedir coherencia al guión de Chris Morgan es como pedir cuchillos metálicos en un patio de comidas, conseguirlo es muy improbable.

La historia es tan estúpida que Cypher (Charlize Theron), igual que Kuze, es una villana de villanas, tiene todo un plan maléfico muy bien armado pero porque al guionista se le cantan las pelotas recluta a Toretto para hacer cosas que el pelirrojo de The Game of thrones podría hacer silbando y con los ojos cerrados.

¿Y cómo, Cypher, villana de villanas, logra reclutar al escurridizo Dom? Haciendo aparecer de la nada un hijo que Toretto tuvo mientras la Letty (Michelle Rodríguez) estaba muertita. ZzzZZzzzZZZzzz. Los instintos paternales de Dom aparecen y empieza a actuar como muñeco a control remoto, la “familia” no sabe qué carajos pasa pero AUN así no se despelucan ni se fatigan mucho con el cambión de Dom. O sea, el líder de la manada se ha vuelto contra la manada, y nadie está realmente afectado por tener al macho alfa en contra.

Es momento para que reaparezcan ex villanos de la saga, que resulta que eran buenos nomás y que pueden trabajar con la “familia” que en entregas anteriores los persiguieron y los encarcelaron. Bello, para eso uno se pasa dos horas de su vida por entrega odiando a un villano.

Ya para el final, se decantan por ir a metérsele al rancho a unos pobres rusos y matar rusos al trochis mochis. Muere, Rusia, muere.

Dom, vuelve al redil y se reintegra a la “familia” en una escena y  nadie, NADIE, muestra grandes conflictos por su ida y su venida.

Debo confesar que durante la cena en la terraza, mientras Toretto anunciaba que su vástago se llamaba Brian (en honor al personaje de Paul Walker), no pude evitar soltar la risotada.

Porque Rápido y Furioso es así, un producto cuya estructura es muy muy predecible, que combina paisajes exóticos, autos de lujo, chicas, chicos, acción al por mayor y humor chafa.

Lo interesante es que funciona. Hasta la fecha, toda función a la que he ido de esta saga está repleta, y siempre, siempre hay gente que aplaude al final. Con esto no quiero decir que si millones de vacas comen pasto es porque todos debemos comer pasto, sino que es un producto hecho bajo cierto parámetros que cumple sus objetivos.

Por mi parte aún disfruto de ver a Vin más hinchadito, con su pelona brillante, con su voz de locutor de radio, acompañado del carismático La Roca (ajá, me parece carismático y otras cosas más) y que se le sumen Jason Stathan (don Transportador), Luke Evans  que sale de su hermano y que es Gastón en La Bella y La bestia, la gran Helen Mirren, Kurt Russell, etc..

Al final del día tendremos a toda esta gente haciendo y diciendo huevadas y un montón de autos destruidos. Veremos cuándo comienzo a odiarla.

Lo mejor: tiene su encanto Lo peor: está muy muy gastada, y las estupideces son tan grandes que dan ganas de pasarle un auto por encima al guionista La escena: la secuencia de los autos que se manejan solos, sobre todo cuando caen de los edificios/ mención especial para la secuencia final de Statham con el bebé de Toretto Lo más falsete: ¿realmente Cypher necesita a Toretto? ¿REALMENTE? El mensaje manifiesto: Rápido y furioso es como la Coca Cola, tiene el mismo sabor siempre y la gente no se cansa de consumirla El mensaje latente: hay Coca Cola para rato El consejo: honestamente uno no se pierde nada en la vida si la dejás de ver, así que sentite libre de pasar de ella o esperala en DVD El personaje entrañable: el bebé de Toretto El personaje emputante: toda la “familia” yendo a matar rusos jejeje El agradecimiento: qué sé yo. Porque podemos salir y olvidarnos de ella al igual que Ghost in the shell? Bueno, eso.

OSCAR 2017: Mejor Documental: 13th / O.J. Made in America / Fuocoammare / An Animated Life

Por: Mónica Heinrich V.

A ver, a ver, acá tenemos a los nominados a Mejor Documental exceptuando I´m Your Negro, que aún sigue en cartelera en USA y me ha sido imposible verlo. Esta categoría tiene dos coladitos, descubramos cuáles son. Como sé que muchos de ustedes ni siquieran tendrán interés en sentarse a ver los documentales en cuestión (picarones) les voy a dar spoilers hasta reventar. De nada.

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13th se refiere a la 13va enmienda de la Constitucion americana, la que va contra la esclavitud. La famosita que les ha servido a los gringos para autodenominar la patria gringa como “la tierra de la libertad”. En ella hay una claúsula que indica que la esclavitud está prohibida “a menos que el sujeto sea culpable de algún crimen”.

Miren ustedes qué previsores son los gringos. Porque de ahí se desarrolla un concepto aún más triste: La esclavitud previa a la Guerra Civil fue, obviamente, un sistema económico. Cuando el Sur pierde, la economía se va al tacho y la única forma de recuperar la mano de obra “liberada” es metiendo presos a los negros por delitos menores. En esa época ocurrió el primer aumento de la población carcelaria.

Mediáticamente se trató de posicionar la imagen del negro liberado como una amenaza para la sociedad, la película El nacimiento de una nación confirmó de manera masiva lo que muchos blancos querían que se cuente como consecuencia de la Guerra Civil: El afroamericano libre es un peligro para los blancos y el mejor lugar para ellos es la cárcel y el trabajo forzado. Acuérdense de la escena de la blanquita balanceando sus pies inocente y juguetona, mientras un perverso negro la acechaba para violarla.

La película también produjo un renacimiento del Ku Klux Klan al mostrarlos bajo un halo romántico y heroico. La cruz quemándose fue algo creado por el propio Griffith (el director), porque le parecía una imagen fuerte, luego el KKK la adoptó.

El documental evalúa el trauma generacional que supuso tener que migrar del sur hacia otros estados no en busca de bonanza económica sino de escapar de las condiciones de vida donde el asesinato por sospecha de crímenes estaba normalizado.

Luego, cuando se hizo inaceptable que esas prácticas quedaran impunes, surgió un agregado legal: la segregación. Los negros no podían usar los buses, ir a la playa, entrar a algunos restaurantes, ir a ciertas escuelas, o universidades, no podían votar, etc..

Cuando Nixon fue presidente tenía en su contra a varios movimientos sociales: los que peleaban por los derechos civiles, los antiguerra de Vietnam, los LGBT, entonces lanzó una dura campaña contra las drogas que no tenía otro destino que meter presos a los que le incomodaran y así poder controlar los movimientos en su contra. ¿Qué se puede esperar si se ataca el problema de las drogas desde lo penal y no desde la salud?

Con Reagan esto se hizo más profundo. Cuando salió el crack y quedó claro que esa droga era la que afectaba a los afroamericanos más que la cocaína, se impusieron penas ridículas: unos cuantos gramos de crack obtenían la misma condena que ser encontrado con 3 kilos de cocaína.

13th muestra imágenes de archivo en las que tanto Hilary Clinton como Donald Trump percibían a toda una generación afroamericana como Superpredadores. Prueba de ello fue que en los 80s, un caso de violación en el Central Park puso en la cárcel a 5 adolescentes negros, Trump inclusó pagó una página del New York Times presionando para que los chicos sean condenados a muerte. 11 años después las pruebas de ADN dijeron que eran inocentes.

Es terrible constatar que la comunidad afroamericana no es paranoica, que realmente existió una educación sistématica, impartida durante años en la que se crea este concepto de crimen=negros, que no solo es aceptada por la comunidad blanca sino por los mismos negros.

Al final, todo resulta ser por el cochino dinero, todo.

El bonachón Clinton expandió dramáticamente el sistema carcelario, se crearon más cárceles, y se les dio incentivos a la policía para hacer cosas hoy consideradas abusivas. Se produjo una militarización de los policías rurales y se ejecutaron sentencias más largas.

Hoy, Clinton admite que empeoró el problema. Para muestra un botón, el caso Zimmerman y Trayvon Martin, del tipejo ese que asesinó a un adolescente negro por “sentir” que era sospechoso en su urbanización. Zimmerman se apoyó en la ley Stand your Ground y salió libre.

Pero esta ley no cayó del cielo, no, la participación de ALEC (un grupo de políticos y corporaciones que redactan leyes para los republicanos) en el armado de la legislación tuvo mucho que ver. Empresas como WalMart son parte de ALEC, leyes como Stand Your Ground disparan las ventas de armas en los Estados Unidos, Walmart es uno de los más grandes almacenes que vende armas y es el mayor vendedor de balas del mundo. Luego de la tragedia de Trayvon, Walmart se alejó de ALEC aunque aún lo financia.

A través de ALEC, CCA es una empresa que mueve billones construyendo cárceles y ligada íntimamente al incremento de la penalización.

Si en sus cabezas están escuchando sonar el pitido de la caja registradora, es tal cual.

ALEC también impulsó la ley SB1070 que le daba el derecho a la policía de detener a quien pareciera inmigrante. Es así que CCA ganó un contrato de 11 millones de dólares al mes para “alojar” a los inmigrantes arrestados.

Porque hay que actualizarse, claro, con el flujo de refugiados e inmigrantes, ahora la atención del negocio se vuelca a esas comunidades a las que, a su vez, trasladan el mote de criminales, amenaza, peligro.

La monetización de las cárceles es tan grande que hay compañías de seguridad, telefónicas, comida, servicios de salud, etc.. que ganan millones en contratos a largo plazo para las cárceles. También, hay empresas que se sirven del trabajo gratuito de los internos. Las papas Idaho de las McDonalds son sembradas, cosechadas y empacadas por internos.

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¿Qué podemos decir? Un documentalazo, de esos que manejan una información valiosa, que además tienen una estética cuidada y una presentación de los datos meritoria.

La directora Ava DuVernay confirma la pericia, la sensibilidad y contundencia mostrada en su película Selma.

Un gran tema abordado de manera responsable, además escuchamos lo que vulgarmente se llama “las dos campanas”, porque también hay testimonios de miembros de ALEC o senadores republicanos y el trabajo cuenta con detalles como la música, el montaje, la gráfica muy admirables.

Estamos ante una fuerte denuncia porque el 25% de la población carcelaria mundial se encuentra en USA y ese 25% está compuesto en su gran mayoría por negros, latinos y árabes. En lugar de ocuparse de cazar musulmanes y alzar estúpidos muros, los ojos de Trump deberían estar puestos en optimizar las cárceles y dejar libres a un montón de personas que podrían tener otra oportunidad en la vida.

Sabemos que no será así, después de todo, cazar musulmanes y alzar estúpidos muros también tiene su beneficio económico. Una pena.

O.J.: Made in América

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He visto bastantes películas, documentales, especiales, reportajes sobre el caso de O.J. Simpson. Por eso, empecé a ver este documental sin mucho entusiasmo, más como una tarea para reseñarlo en el blog. Así es, la idea de verme las cinco partes, cada una de hora y media, me parecía demasiado. Pensé en ver la primera parte y en base a eso sacar conclusiones en cuanto a estética y manejo de información. Grande fue mi sorpresa cuando no lo pude soltar.

En serio, no se puede soltar.

Mi amigo Ezra Benjamin Edelman, el director, hizo un trabajo maravilloso, memorable. No sé si soy la única que ha llorado con esta terrible fábula del ascenso y la caída de un ser humano, pero confieso que al terminar de verlo sentí muchas cosas.

Parte 1

La primera parte nos cuenta la historia de O.J. desde sus inicios en un humilde barrio afroamericano de San Francisco hasta que alcanza su status de jugador de futbol americano. Hasta que es conocido como el Juice. En esa primera época, O.J. se ve casi tímido, relajado, accesible a sus seguidores, en sus primeros pasos hacia la fama.

Paralelamente, como una constante en todo el documental, se hace una semblanza del contexto social de la época, los 60s.

Simpson fue el primer hombre negro en ser contratado por una marca de auto para sus anuncios, y fue el primer hombre negro en estar en un comercial publicitario con una imagen exitosa y de ejemplo a seguir.

El tipo era, según lo que dicen, más grande que Ali. Porque además él no iba al conflicto con el tema racial, directamente no se involucraba, no era partícipe de los movimientos por los derechos civiles, no era vocero, no daba declaraciones polémicas, él siempre decía  “no soy negro, soy O.J.”.

Simpson se casó con una mujer llamada Marguerite, que en un inicio fue novia de su mejor amigo Al Cowlings. Con ella tuvo dos hijas.

Esta primera parte comienza con la voz en off de O.J. diciendo que más que dinero quiere fama, ser reconocido, que la gente al verlo diga: allá va O.J.. El capítulo termina exactamente cuando conoce a Nicole Brown (aún casado), que en ese entonces tenía 18 años y era mesera de un restaurant. Al verla dijo: Me voy a casar con esa chica.

Parte 2

El encuentro con Nicole coincide ya con sus últimos años como jugador profesional, O.J. estaba próximo al retiro y su hija menor había muerto ahogada en la piscina de su lujosa casa. Hecho por el que culpó a su entonces esposa Marguerite.

Cuando se enamora de Nicole, él ya lleva una vida de lujos y rodeado por un séquito de amistades de todo tipo. En esa época vive en Los Ángeles, ciudad que le encantaba porque en ella se movía como una celebridad.

Afianza su relación con Nicole, se muda a Brentwood (un barrio residencial del sur de Los Ángeles) donde es uno de los tres afroamericanos de toda la zona. En esa casa contrae matrimonio con Nicole, y en esa casa iban y venían sus amistades, entre las que se contaban políticos, deportistas, artistas y policías, mayoritariamente blancos.

Mientras O.J. se relacionaba con los policías en onda groupies-estrella, la comunidad afromaericana los veía como sus enemigos. Nuevamente, se muestra el contexto de la época, el famoso caso de Rodney King apaleado por policías blancos o la muerte de Latasha Harlins baleada por una mujer coreana en una tienda. La comunidad negra sentía que no había justicia para ellos, que la vida de los negros no tenía importancia en una sociedad en la que eran ciudadanos de segunda clase.

O.J., por su parte era amado por los blancos y era amado por los negros. Era un proveedor, se encargaba de su familia, de sus amigos, de Nicole, de toda la familia de Nicole.

Sin embargo, la aparente paz de esta estrella de fútbol americano ahora abriéndose camino como actor y presentador de televisión, da un giro cuando se descubre que ejerce violencia de género sobre Nicole.

La denuncia formal llega después de otros 8 incidentes previos. Por ese delito le dan 120 horas de servicio comunitario que las usa organizando torneos de golf entre celebridades.

Las marcas que lo tienen como imagen no lo abandonan y su entorno lo apoya, incluida la misma Nicole. Estamos ante un personaje que hasta la fecha sigue saliéndose con la suya, y cuyo nombre O.J. pesa más que la justicia.

Esta parte termina cuando Nicole decide separarse y O.J. no puede dejarla ir. Un amigo suyo dirá: “Es tan celoso como buen jugador de fútbol. La persona más celosa que conocí en mi vida”.

PARTE 3

Este capítulo arranca con detalles del asesinato en sí mismo. Imágenes del crimen y el relato de lo que pasó ese día y los posteriores.

O.J. se apareció en el funeral como un compungido viudo.

Cuando la policía decide arrestarlo, él pacta con su abogado una entrega que nunca sucede y es cuando se produce la famosa persecución. La que todos recordamos del Bronco blanco filmado por helicópteros y perseguido por un montón de patrullas. Yo lo vi así, sin embargo, policías de la época, periodistas comentan en pantalla que eso fue una escolta, que la policía de Los Ángeles actuó así porque se trataba de O.J. que si fuera otra persona se habría manejado diferente.

Como el seguimiento estaba siendo televisado la gente cercana a la zona por donde pasaba el auto salió a las calles vitoreándolo, con letreros de apoyo y muchos lo siguieron hasta la blanca Brentwood.

Cuando lo consiguen arrestar, el mismo O.J. se asombra de la cantidad de negros que rodean la zona: “Cómo hicieron tantos niggers para estar acá”, fue uno de sus comentarios.

Luego viene la preparación del juicio, O.J. contrata a lo que se llamó el “dream team”, formado por Ben Shapiro y más tarde por el abogado que también defendió a Michael Jackson: Jhonny Crochan, un abogado de reputación intachable admirado por toda la comunidad afroamericana. En la selección de jurados, hacen una encuesta que arroja que las mujeres afromaericanas están dolidas porque un hombre negro exitoso y guapo se casó con una blanca por encima de alguien de la comunidad, pero ese antagonismo no está dirigido a él, sino a la víctima.

La fiscal Marcia Clark había tenido buenas experiencias antes con jurados mujeres y negras, así que no objeta la elección del jurado que queda compuesto en su mayoría (8) por mujeres afroamericanas. Como una jugada poco afortunada, involucran como parte del equipo fiscal a Chris Darden, solo porque es negro. Darden cometerá alguno de los errores más graves de su equipo.

La defensa, el dream team, arma una estrategia anclada en presentar a O.J. lo más negro posible, y, como tal, probable víctima de la policía de Los Ángeles. Bajo esa artimaña consiguen desacreditar al detective Mark Furhman, que tenía un historial de comentarios racistas y denigrantes. Sí, se juegan la carta racial, esa que Shapiro dijo en una entrevista previa no iban a usar.

Brillante.

PARTE 4

Acá se desglosan las evidencias en contra de O.J.: Sangre de O.J. en el lugar del crimen, sangre de O.J. y de los asesinados en el auto de O.J., sangre de O.J. y de los asesinados en la casa de O.J. (en ese entonces Nicole vivía separada de O.J. en otra casa cercana), O.J. no tenía coartada, el asesino había sangrado en la escena del crimen porque estaba herido, O.J. tenía uno de sus dedos con un feo corte que nunca supo explicar cómo se lo hizo (se contradijo muchas veces), las evidencias en su contra eran muchas, y además incluía algo básico de cualquier crimen: Un móvil, una motivación y antecedentes (los reportes de violencia, el diario de Nicole donde aseguraba estar aterrada por la posibilidad de que un día él la mate).

La defensa decidió objetar las pruebas y tratar de sembrar en el jurado una idea absurda: que el detective Mark Furhman había plantado las evidencias por su odio a la comunidad negra, que se dio el afán de colectar sangre del detenido (O.J.) y regarla en los lugares mencionados, que además se siguió un negligente protocolo de colecta de evidencias, y eso aunado a la segura postura de inocencia de Simpson, construyó el clima perfecto para un veredico a favor.

Al ser un caso tan mediático, la comunidad negra lo adoptó como una causa más por la cual luchar. Habían letreros de apoyo que rezaban: NO importa si lo hiciste o no lo hiciste, te amamos!, o mujeres afroamericanas que sin tener un argumento sólido para afirmarlo clamaban la inocencia del famoso O.J..

PARTE 5

En esta última parte, se da el veredicto. Después de 8 meses de juicio, el jurado deliberó apenas 3 horas y media. Lo declararon inocente. Mientras leían el fallo, uno de los miembros del jurado se levantó e hizo el gesto de las Panteras Negras, porque él había sido pantera años atrás, cosa que la fiscalía supo en ese momento.

Cuando los jurados fueron relevados se escuchó que se celebraba diciendo: Esto fue por Rodney King.

Después del juicio era evidente que la gran mayoría pensaba que sí era culpable y  escarchaban a O.J. en lugares públicos, los amigos no se acercaban y él intentó continuar con la vida que tenía antes sin conseguirlo.

La familia de Ronald le hizo un juicio civil que ganaron fácilmente, porque se tuvo la oportunidad de cuestionar a Simpson directamente. En él, O.J. ni siquiera admitió la violencia doméstica que tenía constancia en más de 12 reportes policiales. A pesar de ser encontrado culpable, la pena era solo monetaria, por lo que estaba obligado a pagar un resarcimiento económico a la familia de los asesinados.

Después de un periodo de adaptación al escrache al que era sometido en algunos lugares, Simpson siguió teniendo groupies, fans, personas que caían seducidas por su carisma.

Se sumergió en las drogas, en el alcohol, en una vida disipada que trasladó a Miami, ahí la caída del astro fue total. Puede que haya ganado el juicio que lo libró de la cadena perpetua o la pena de muerte, pero en la práctica el hombre se hundió en la miseria.

Finalmente, en un confuso episodio dentro de un hotel de Las Vegas y recuperando cosas personales que un coleccionista vendía a altos precios como Memorabilia, fue condenado a la cárcel por delitos menores. Así es, por una estupidez tiene una condena de 30 años de cárcel, y ahí está desde hace 10 años. Este 2017 puede apelar a la libertad condicional.

Es muy triste todo el documental, porque en el vistazo que le damos a O.J. como el tipo que “lo logró”, hay todo un contexto social y racial que es tan jodido que repercute hasta en un caso judicial de la peor manera. Es el sueño americano convertido en pesadilla. A través de entrevistas a periodistas, políticos, atletas, amigos, y familiares de los involucrados, por primera vez uno es conciente cómo fue creado O.J.. Ese tire y afloje entre lo que debía ser como negro en su comunidad, entre lo que los blancos esperaban de él, entre lo que él deseaba para sí mismo, entre lo que su status de estrella, de héroe requería.

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No, no se humaniza al asesino, sino se deja claro que el sistema permite que un ricachón escape de su culpa, en un terrible contraste con los negros provenientes de los sectores pobres de Los Ángeles que apoyaron a Simpson durante el juicio.

Extraordinario documental, necesario y desolador. Por eso, fue casi imposible evitar las lágrimas al final por los que pusieron el pecho por él en una absurda solidaridad de raza, por la caída brutal, por las muertes, por la tragedia.

No sé cómo acabé aquí. Tenía una gran vida. Conozco la bondad que había en mí y la bondad que di a los demás. Ahora, ya no siento esa bondad. Me siento vacío. Completamente vacío. Solo le pido a las personas , por favor recuérdenme como el Juice, por favor. Recuérdenme como el buen tipo.

Fuocoammare / Fire at sea / Fuego en el mar

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Para mí, este documental italiano es uno de los colados de la categoría.

Gianfranco Rossi agarra un tema espinudo: Los refugiados y nos lleva con su cámara a la isla italiana Lampedusa, por la que han llegado cerca de medio millón de personas de distintos países africanos.

La idea de Rossi es mostrarnos como una realidad paralela dos hechos: la llegada masiva de refugiados en condiciones infrahumanas y la vida apacible de los lugareños, una vida cómoda de europeos con sus necesidades básicas cubiertas.

Me parece que la comparación es injusta, y al mismo tiempo antojadiza. Rossi nunca hila a profundidad lo que pretende con esa comparación aparte de valorar las condiciones de vida de ambas partes y la aparente indiferencia a los migrantes que tienen los lugareños.

El estilo es frío desprovisto de cualquier emoción, cosa que en ciertos trabajos se agradece, pero acá torna la pila de cadáveres en un barco de africanos en una especie de fotografía de exhibición.

Hay pequeñas insinuaciones: el niño con el ojo flojo, que  ve borroso y que necesita mejorar su vista. La doñita súper cristiana, inmersa en sus labores domésticas escuchando por la radio el horror y comentando: Pobres cristianos. Los niños paseando y jugando en una tierra que es concebida como el sueño a alcanzar, como la promesa de una mejor vida y por la que miles de personas mueren.

No, el tema no es poca cosa.

Y de hecho, yo me quedé con ganas de saber qué pasa con ellos, cómo se los procesa, dónde se los manda. Lo único que el documental muestra es: largas escenas del niño jugando con su honda, o paseando, largas escenas de la familia comiendo fideos, largas escenas del rescate de los refugiados que piden ayuda por radio, testimonio del doctor que muchas veces los recibe, una especie de selección de enfermos-no enfermos, y eso es todo.

Creo que en su afán de hacer una comparación, se pierde mucho tiempo mostrando cosas sin importancia real. Para decirme que el europeo promedio vive en la seguridad de su casa sin importarle un carajo lo que hacen otras personas escapando de la guerra o de la pobreza, no necesito cien imágenes de europeos comiendo o pasándola bien.

Sin embargo, Rossi parece necesitarlo.

Le rescato su sentido de la oportunidad (¿o es también gol en contra?), los refugiados son uno de los temas candentes de la actualidad, y merecen una aproximación profunda que mediatice la necesidad de una respuesta internacional real y sólida. Le rescato, también, las imágenes que consigue, el tipo se metió en el meollo del asunto. Filma la llegada de refugiados en las peores condiciones, filma los cadáveres, su material es vasto y útil.

Una lástima que como relato no haya llegado a buen puerto y se quede como una mirada desprovista de alma.

LIFE, ANIMATED

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Es triste decir que un documental que tiene un aparente fin social es un colado dentro de las nominaciones, pero sí, me hago cargo.

Life, Animated  narra la vida de un niño autista que consigue conectarse con su familia y el mundo exterior gracias a…películas de Disney. El documental dirigido por Roger Ross Williams, se basa en el libro homónimo escrito por el padre del niño, Ron Suskind.

Owen empezó a desarrollar autismo a los 3 años, y dejó de hablar. Los especialistas dijeron que lo más probable es que nunca vuelva a comunicarse hasta que descubrieron que había memorizado todas las películas de Disney y además elaboraba conceptos en base a ellas.

En el documental vemos a Owen ya de veintipico años, a punto de mudarse y haciéndose cargo de su vida, tiene novia, va a conseguir trabajo y sigue igual de fascinado por las animaciones de Disney.

Es evidente que se trata de una hermosa historia de superación, condimentada por los elementos que a todos nos gustan: emotividad, familia unida, prójimo solidario y final feliz.

Sin duda, un lindo trabajo que además intercala las imágenes de la vida de Owen, con las de Disney y con las animaciones originales que narran su niñez y adolescencia.

¿Material de Oscar? No creo, a ratos parece, también, una larga publicidad para Disney y sus personajes. Está narrado de una manera convencional, sin grandes sorpresas y, para mi pesar, tiene una escena casi al final que sentí gratuita y actuada: el rompimiento con Emily, la novia autista.

Fue el último documental que vi de la tanda, y la verdad me sentí agradecida de ver algo positivo y limpio.

Pero no, creo que la selección de este documental como Mejor Documental en los Oscar obedece a cubrir un espacio que está dominado por el tema racial, político y social. No deja de ser un tema “oscarizable”, pero siento que su factura no alcanza los niveles ni siquiera para separarlo de un documental de A&E Mundo.

CONCLUSIONES

Mi corazón estaría feliz si se lo dan a 13th o a O.J.: Made in América, la investigación es tan profunda y la dirección tan cuidada, que cualquiera de los dos podría alzar el Coso Dorado.

Dárselo a cualquiera de las coladas sería bochornoso. Esperemos que el domingo, se haga justicia en esta categoría.

Si ya la viste,puntúa la película!

Oscar 2017: Mejor Película Extranjera: El Cliente, Bajo la arena, Toni Erdmann, Un hombre llamado Ove y Tanna

Por: Mónica Heinrich V.

Pequeños Saltamontes:

Parecía que la vida con su ir y venir, con sus rifi rafes estaba devorando lentamente a los autores de esta revista digital, al punto que íbamos a dejar pasar los siempre jugosos Oscar.

Pues no, acá estamos para revisar las nominadas una por una, para defender con uñas y dientes las que nos gustaron y para desgreñar a las que nos hicieron sentir ganas de prenderle fuego a la sala de cine o a la Tv. ¿Qué sería de nuestras vidas sin las coladas?

Debo decir que hay decepciones, algunas tan hondas como el hueco donde está depositado el cadáver de la infancia, otras así jodiditas jodidas similar a cuando nominaron a varios Oscar a Turista Accidental o a lo que sentí al ver a Julia Roberts recibir el Coso Dorado por Erin Brokovich.

Shit Happens.

Empezaré con las nominadas a Mejor Película Extranjera.

El Cliente

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La reseñé aquí, solo queda decir que soy fan de Asghar Farhadi. No, no es mi película favorita de este director iraní, pero en general la disfruté mucho. No sea flojo y abra el link.

Bajo la arena / Land of Mine / Under sandet

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Ya reseñada aquí. Con esta abrimos las puertas al ñoñerío. Me gustó bastante, es una película disfrutable tanto técnica como narrativamente, no es un filme de esos que se te quedan zumbando y preguntándote misterios de la existencia. Tampoco es de esos que evocás y ya, pasó algo. Una corriente, un vientito, algo. No. Es una película “amable”, no de amor, sino onda el premio que le dan de Miss Simpatía a la chica buena gente.

De verdad, no sea flojo y abra este link también.

Toni Eardmann

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Conozco a Maren Ade desde Entre Nosotros, reseñada acá en un compendio de películas que hacen parecer a San Valentín como el día más estúpido del mundo. Entre Nosotros mostraba a una directora perspicaz, con personalidad  y un estilo narrativo (estético y de guión) atípico.

Cuando supe de Toni Eardmann me remití a esa película que me gustó mucho, a Entre Nosotros.

AVISO: Es así como uno termina decepcionado de las personas, de las cosas, del universo y por eso abro un paréntesis para un consejo gratis y coelhiano: no hay que esperar del presente sensaciones similares al pasado.

Y no es que Toni Eardmann sea una mala película, no. Es una película digna, que se puede ver con mucha simpatía (marcha la banda de Miss Congeniality 2) que tiene la impronta de Maren Ade y una historia que si se analiza más allá del absurdo también tiene sus virtudes, sus grandes virtudes.

Aunque se vende como una comedia, la película de la directora alemana es muy muy triste o ¿soy la única que la ve tristemente triste? no sé.

Tenemos a Winfried, un señor mayor que siempre está haciendo bromas o usando el humor para enfrentar el día a día. Es divorciado, su ex esposa ya hizo una nueva vida y se la ve bien, su única hija (Inés) es trabajólica y tiene un puesto ejecutivo en una empresa donde es un pequeño tiburón de los negocios. Esta chica vive y trabaja en Bucarest-Rumania y su próxima pega es lograr que boten a la calle a un montón de trabajadores en un recorte de personal.

Cuando el perro muere y pierde a su único alumno de música, Winfried se va hasta Bucarest diremos de visita, pero en realidad es a hinchar los ovarios de Inés.

Ahí se despliegan una serie de situaciones absurdas, en las que Toni Erdmann es un alter-ego de Winfried, cuyo único oficio es abochornar a Inés, aparentemente para hacerla reflexionar sobre su aburrida y patética vida, recomponer el lazo parental y que se lance a la piscina de la felicidad.

¿Sos feliz? Le pregunta en una escena. La tipa tiene como 39 años y a él recién se le ocurre preguntar o preocuparse. Lo que es no tener perro ni alumnos.

Leo las reseñas del filme y la mayor parte de la gente encuentra profundamente divertido a este señor mayor, sin sentido de la ubicación, haciendo todo aquello que a cualquiera de nosotros nos emputaría a morir, y comportándose al decir vulgar de los gringos como: a pain in de ass.

El cliché de la ejecutiva infeliz que no puede ser dichosa porque es ejecutiva, vive sola, sin hijos, sin marido, dedicada a alcanzar metas laborales, en apariencia “sin nada”, acompaña al cliché del personaje extravagante, el que se comporta erráticamente, que tiene en el fondo de su también solitaria existencia algunas píldoras de sabiduría.

Nunca se cuestiona realmente a Toni-Winfried, porque a pesar de que es muy patético, un payaso triste, él, el padre de Inés, es quien tiene que enseñarle cosas para disfrutar la vida. Y la vida se la disfruta a la manera de Toni Erdmann, claro.

Ade no puede dejar pasar la oportunidad y sazona el potaje con conflicto político-social. Pequeñas y casi imperceptibles escenas destinadas a espiar un poquito la honda fractura social ya no rumana sino europea.

La película dura tres horas, tres horas en las que se despliega un abanico de gags con un humor muy europeo, que encontraría su par en Hollywood en las argucias de gente como el difunto Robin Williams. En lo personal me gustó, la disfruté, tiene puntos altos como el cumpleaños nudista, pero no consiguió arrancarme las prometidas risas, ni tampoco emocionarme más allá de una mirada condescendiente a la relación padre e hija, donde la hija siempre está en posición de hija, hasta cuando le debería decir al padre: vaya a echarse.

Lo veo así: Winfried vivió su vida como quiso, hizo lo que le dio la gana, haciendo los chistesitos opas que le costaron hasta el matrimonio, dejó que su hija crezca así, fría como el viento diría Luis Miguel, le valió madres durante años y décadas lo que hacían los demás, hasta que se vio viejo, solo y sin perro. Luego, cuando las papas quemaron recién se acuerda que es padre y va a dar lecciones de moral a la pobre Inés. Fin.

Otros lo ven: Padre descubre que su única hija es infeliz, usa el humor para mostrarle que hay otras cosas, que hay más que el trabajo. Hija reprimida e infeliz finalmente se suelta, y muestra algo de humanidad. Qué bonita película. Fin.

El poco agraciado Toni Erdmann llega a lanzar frases tan previsibles como: “no perdás el sentido del humor”. Sí, Inés, no lo perdás. Usted, estimado lector, no lo pierda.

Maren Ade abandona la sutileza demostrada en Entre Nosotros, y nos obsequia una película que parece estar armada para los festivales, una feel good movie. Digo feel good movie, porque al final el mensaje es claro como mañana en Santiago de Chiquitos. Un final aleccionador, reivindicador.

¿Funciona? Parece que sí. Para mí, resulta una película que se deja ver, pero por la que no siento mayores apasionamientos ni a favor, ni en contra. Un filme solo simpático. Problabemente sea la película que en diez días se lleve el Coso Dorado, nada como un cálido premio de la fría industria.

Lo mejor: No es una mala película y tiene una soberbia actuación de la hija Lo peor: para mí, los personajes son tópicos y el personaje del padre, que es el anclaje a un desarrollo de la hija, me parece patético y emputante. Además, dura mucho para una temática así La escena: cumpleaños nudista Lo más falsete: Toni Erdmann entrando a reuniones y fiestas a las que nunca podría acceder por la seguridad con la que se maneja ese tipo de eventos. Inés llevando a su padre a reuniones de negocios, y otros más, sabiendo que siempre sacará los dientes falsos y la hará pasar un mal momento. El mensaje manifiesto: No perdás el sentido del humor El mensaje latente: Si sos un tiburón ejecutivo, sin marido y sin hijos no podés ser feliz El consejo: Para ver sin esperar una comedia El personaje entrañable: La asistenta de Inés El personaje emputante: los jefes, colegas de Inés y el pendejo de Toni Erdmann El agradecimiento: porque bordea el desastre épico y consigue salir airosa.

 Un hombre llamado Ove/ En Man Som Heter Ove

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El cineasta sueco Hannes Holm trae también a un hombre de la tercera edad como protagonista: Ove. El buen Ove.

Si digo: Viejo cascarrabias es metamorfoseado por la bondad de algunas personas que lo rodean, seguro se les vienen muchas películas a la cabeza. Partamos por Heidi y terminemos con As good as it gets o sin ir muy lejos St. Vincent, entre otras.

Ajá, los suecos también quieren ser parte de ese legado de transformación.

Curiosamente, sí llegué a conmoverme por algunas secuencias de Un hombre llamado Ove, en sus pocas aspiraciones te narra realmente una vida y con eso uno puede llegar a ser muy empático.

Vemos a Ove niño, pobre, huérfano de madre y luego creciendo para ser huérfano del todo. Conoce a una mujer, Sonja, en una secuencia que me recordó en algo a la escena del tren en Julieta o la escena mítica de Before Sunrise entre Julie Delphy y Ethan Hawke. De ahí, su vida parece encaminarse, hasta que ocurre un accidente.

La historia se cuenta desde el Ove actual, el amargado y el solitario Ove, pero mientras la película avanza vamos echando un vistazo a la vida de este hombre y a entender el porqué eso de “soy rebelde porque el mundo me ha hecho así”.

Es muy poco probable lo que la película narra, una vecina persa parece inmune a los desplantes e histerias de Ove, no solo eso, hasta le confía el cuidado de sus hijas y así, gracias a esa atención dispensada, Ove va cediendo.

Quiero creer que la gente puede ser así de generosa, pero no. Igual no hace falta, la película se vende más por su cinematografía, por su paleta de colores azulada, por su linda dirección de arte, por una actuación conmovedora de Rolf Lassgard, y por ese otro mensajito desplegado al final, ese que nos dice que aun cuando el ocaso llegue y perdás todo hasta las ganas de vivir, todavía hay cosas que pueden movilizarte lo suficiente como para que descolgués la cuerda del techo y no te vayás voluntariamente al otro mundo.

Lo mejor: Consigue conmover Lo peor: parte de una base muy naif y alarga su final en demasía La escena: me gustó cómo resolvió el director el accidente del bus, a nivel de producción lo contó desde el baño del micro. Jugada inteligente Lo más falsete: las personas que no se dan por aludidas por los desplantes y desprecios de Ove e insisten en relacionarse con él. El mensaje manifiesto: La vida no termina hasta que termina El mensaje latente: O vivimos o morimos, no hay punto intermedio El consejo: Para verla una tarde de invierno entre colchas y chocolate caliente El personaje entrañable: Ove, la vecina persa, Sonja El personaje emputante: el que se quería llevar al vecino parapléjico El agradecimiento: por el gato, por los gatos.

Tanna

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No sé qué decir de Tanna. La verdad que ignoro cómo se coló Tanna a las nominaciones. No sé cuántos cestos de flores o frutas fueron repartidos entre los votantes o amigos de quiénes son los directores Martin Butler y Bentley Dean.

Me parece extraño porque el exotismo de Tanna es muy calculado, tan calculado que se me hizo imposible conectar con esta historia de amor en una tribu aborigen.

Tanna es una pequeña isla de Vanatau, un país al este de Australia.

En ella viven Wawa y Dain, dos jóvenes que se enamoran así como en las películas gringas. Planos de miradas embelesadas, a lo lejos, de cerca, clima romántico, la visión occidental del enamoramiento pues.

Surge un conflicto grave y Wawa es prometida en matrimonio a un miembro de otra tribu para mantener la paz entre las comunidades. Nuevamente, en una onda muy occidental, los jóvenes deciden escapar y tratar de ser felices.

No existe nada que vincule realmente a ambos personajes como dos seres que harán lo posible por mantener su amor. Es todo tan medido, que si no fuera por el bellísimo paisaje y por las tomas relacionadas con el volcán, estaríamos ante un fiasco. Los momentos de mayor honestidad se los roba la hermana menor de Wawa.

A su favor diré que para ser todos actores naturales y tratarse de una tribu, no están perfectos pero sí bastante creíbles. También ese contraste entre la aparente libertad en la que viven en la selva, como un pequeño paraíso, y la realidad, las leyes y normas de la tribu que se anteponen al libre albedrío plantean puntos de análisis interesantes.

No podríamos decir que es superflua porque no lo es, pero quizás noto cierta ligereza en la visión, en la presentación.

Tanna es comparada con la tragedia de Shakespeare Romeo y Julieta, pero en la tragedia del escritor inglés había pasión, emociones incendiarias, tanto en los jóvenes amantes como en quienes se oponían a su unión. En Tanna existe el conflicto, pero no se siente la emoción. Es un desangelado capítulo de National Geographic con una historia de amor.

Lo mejor: bella fotografía, las escenas del volcán son hipnóticas Lo peor: no me creí nada, ni el amor, ni la oposición, ni nada La escena: la de la preparación de Wawa, y los dos a la orilla del volcán al final Lo más falsete: me parecía raro que Wawa se cubra los pechos a cada rato, teniendo en cuenta que todas andan en tetas allá El mensaje manifiesto: Los paraísos siempre tienen su serpiente El mensaje latente: lo exótico no es sinónimo de emoción El consejo: Shakespeare es Shakespeare, Tanna es Tanna, vela sin expectativa alguna El personaje entrañable: Selin, la hermana menor de Wawa El personaje emputante: los viejos decidiendo el futuro de las niñas El agradecimiento: por una buena foto.

CONCLUSIONES

Creo que todo apunta a que la chabacana Toni Erdmann se alzará con el Coso Dorado, ya perdí la cuenta de los premios que ha cosechado.

Este año (en la categoría Extranjera) no hay una película por la que estaría dispuesta a replantearme amistades si es que esas amistades detestaran mi película favorita. El año pasado esa película era El Hijo de Saul, pero si tuviera que elegir entre lo que hay me gusta más El Cliente.

Todavía queda la esperanza que se la jueguen por el iraní para sembrar algo de incomodidad desde la Academia a nuestro amigo Donald Trump, puede suceder, puede suceder.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE: Train to Busan/ Tren a Busan y Passengers / Pasajeros

Por: Mónica Heinrich V.

Señores, estoy que deshojo margaritas esperando la gran batalla entre el grupo de Rick y el malévolo/sexy/sensual Negan. Muero por ver a Lucille chorreando sangre. Necesito que sus púas se lleven consigo a Morgan, lo necesito.

Mientras esos gloriosos momentos llegan, estos coreanos irrumpen a lo grande para decirnos que ya está bueno de los zombies boludos, lentos y fofos. Ya está bueno. Los de The Walking Dead han vivido bien, y no lo saben. No lo sabíamos.

Acá no hay walkers, acá hay runners y estamos ante una de las películas de zombies más divertidas y mejor hechas que he visto dentro del género.

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Soo Ann vive con su papá, pero su papá es trabajólico, tiene otras prioridades. La niña está de cumpleaños y el tipo ni siquiera le compró un regalo personalmente o tuvo un gesto paternal real. Conciente que se fue al chancho decide concederle a su hija lo que hace tiempo le pide: ir a visitar a la mamá en Busan.

Hacia allá se van. ¿Cómo? Por tren, el tren a Busan, claro. Coincidentemente, un terrible virus que convierte en zombies a las personas se está extendiendo a la velocidad de la luz. A los pasajeros del tren los pescará desprevenidos y tendrán que luchar para sobrevivir. La vieja lucha del débil, el fuerte, el ñoño, el egoísta.

La película dirigida por Sang Ho Yeon es emocionante. Los 10.000.000 de coreanos que la han visto no pueden equivocarse. No.

Sang Ho Yeon, que también escribe el guión, maneja su historia a la perfección, crea los personajes entrañables que deseamos no se lleven el mordisco mortal: Las hermanitas ancianas, la pareja embarazada, los chicos atletas, el mendigo y la niña cumpleañera.

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No dejen sola a Soo Ann!

El director coreano tiene una conciencia del ritmo y de los puntos de giro que hacen que sea imposible apartar los ojos de la pantalla. Además, su dirección de arte y vestuario son impecables, muy muy cuidadas.

SPOILER

En medio de todo el despelote, en medio de la sangre, de los sacrificios, del heroísmo, llega el momento culminante, ese en el que te descubrís soltando lágrimas por una película de zombies, ese en el que te muestran una muerte poética (el sol, la sombra que cae) mientras atrás se escuchan los gritos desgarradores de alguien que ha perdido a un ser querido.

Sí, Train to Busan tiene muchos aspectos elogiables. Desde su fotografía hasta las truculentas escenas de acción. Notable que se haya condensado tan bien la historia en el tren y que la emoción no decaiga hasta llegar al final después de casi dos horas de espectáculo.

Es verdad que tiene unas cuantas secuencias estúpidas, sobre todo la referente a la puesta fuera del vagón del grupo que piensan está “infectado”, pero a pesar de cualquier bache o falla argumental existe un resultado global bastante parejo que hace la experiencia más que satisfactoria.

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Este es el compañero de Apocalipsis que todos deseamos tener

SPOILER FINAL

No por nada los gringos, que siempre andan colgándose de donde pueden, ya están planeando el remake. Apuesto lo que quieran que será mucho menos efectivo que esta joyita coreana. A mí me mantuvo hincándole las uñas, literalmente, a compañero de butaca y emitiendo los típicos gritos de ¡NO! a la pantalla cuando la emoción te supera.

Sang Ho Yeon, estrenó al mismo tiempo (2016) un anime llamado Seoul Station, también con temática zombie. Esta semana planeo verlo. Así como el resto de su filmografía: The fake y The King of Pigs. Todas anime.

Porque, aunque no lo parezca, Train to Busan es el debut de este director con actores en pantalla y QUÉ debut. Si estás buscando algo interesante/entretenido para ver en la cartelera local, elegí cien veces esta película cuya trama es harto ya vista, pero que con el director correcto entrega grandes, grandes momentos.

Lo mejor: trepidante y muy bien narrada Lo peor: … La escena: cuando los bichos se cuelgan del tren y la muerte de los dos que sabemos  Lo más falsete: … El mensaje manifiesto: las desgracias sacan lo peor de la gente El mensaje latente: también sacan lo mejor El consejo: Vela en pantalla gigante y subtitulada, lo vale! El personaje entrañable: Soo Ann y los embarazados El personaje emputante: el pendejo que provoca todo el caos El agradecimiento: por la pericia, por la emoción.

Si ya la viste, puntúa la película!

Passenger/Pasajeros

No sé qué más tiene que hacer el guionista Jon Spaihts para convencernos que lo suyo no es hilar bien las historias de ciencia ficción.

Veamos: The Darkest Hour, Prometheus, Doctor Strange, y ahora Passengers.

Curiosamente, todas tienen en común que se parte de una muy buena base. Luego, las historias se descalabran hasta acabar en el sinsentido o en las ganas de poner a hibernar al señorito Spaihts.

Lo de Passengers incluso tiene otros problemitas, más serios. Sí.

Lo siguiente está lleno de spoilers, lo aclaro porque después hay quienes lloran sobre la leche derramada.

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Resulta que el ser humano ha evolucionado lo suficiente para construir cruceros espaciales donde, además, los crispines que desean  perpetuarse en el tiempo y vivir “mejores días” pagan por un sueño artificial en el que pasan cientos de años hasta llegar a su nuevo hogar, un planeta modelo onda urbanización del Urubó.

En la nave todos están botando baba sobre la almohada, hasta la tripulación. La cosa se ha mecanizado tanto que las computadoras se encargan de cualquier inconveniente, si hay alguna colisión el coso se autorepara.

Negligencia everywhere, si vas a hacer algo así que los pendejos se duerman por turnos, digo yo. No le vas a dejar al azar un negocio de millones de dólares (insertar sonido de caja de supermercado)

El caso es que el aparato choca contra algo y ese algo daña los sistemas al punto que ¡OH! Desgracia. De las quichicientas cápsulas que hay de pasajeros se daña UNA, la de Jim, la de Chris Pratt.

Jim se despierta 90 años antes de la llegada al planeta prometido. Ok, Jim, tranquilo.

La película, dirigida por el noruego Morten Tyldum (The Imitation Game, Buddy, Fallen Angels) entra en una brecha existencial. Jim está solo, le faltan 90 años de viaje, hay cosas que amainan su triste vida dentro de la nave, pero está y estará solo.

Cojudamente solo.

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Estoy solito, muy solito

La premisa es, como ya dije al principio, simpática, atractiva. Plantea cuestionamientos válidos, uno se pone a reflexionar sobre su propio accionar y las posibilidades narrativas se despliegan ante nuestros ojos con entusiasmo. People need People, podría ser su slogan.

Si fueran mis calzones estaría chocha, no despertaba a “nadies”, pero Jim se deprime ante la ausencia de más bípedos humanos.

No vamos a culpar a Morty (el director) de lo que sucede después, porque ya está establecido que el culpable, el responsable de cómo se tuercen las cosas es Spaihts.

Sí, vos Spaihts.

De esa primera parte linda e interesante, saltamos a la introducción de Aurora, el personaje de Jennifer Lawrence.

Jim decide que ya no puede seguir así, solito con su alma, y que tiene que despertar a alguien, y ¿a quién despierta? No, no es a la gorda que en la vida real limpiaba baños o a un viejo que coleccionaba estampillas, él elige despertar a Aurora, la linda, joven, y escritora Aurora.

Luego, sirviéndose de sus accesos a la nave, la stalkea (lee su archivo, ve sus grabaciones antes de embarcar) hasta que dice estar enamorado de ella.

Stalkers everywhere.

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Dejá que te toque el piano, para compensarte que te cagué el viaje y la vida.

La película plantea la decisión desde un punto de vista ético, que lo tiene, pero se olvida de lo perturbador que resulta todo, más allá de lo básico que es despertar o no despertar a algún compañero de viaje.

Passengers, entonces, cambia la premisa existencial o filosófica del ser ante la nada y adopta un tono edulcorado, romántico para que veamos con buenos ojos a ese prospecto de forzada “pareja”, esa donde el sujeto la eligió a ella como cuando se escoge un cachorro en una tienda de mascotas.

Y ahí están, dos de los actores más lindos de Hollywood viviendo una situación conflictiva en una súpernave, pero que gracias a Dios se tienen el uno al otro. Es pues casi bíblico.

Aurora manifiesta que es la primera vez en su vida que no se siente sola.

Muere Spaihts, muere.

Después de despelotes varios, el guionista concluye su aventura espacial con nuestra heroína “enamorada” del “abusador” (fue un abuso, mis queridos lectores), dejando sus sueños de vida (incluso abandonó a su familia y seres queridos en la Tierra por perseguirlos) y quedándose a mirarle la jetota a Jim para siempre. Por amor.

Qué triste historia, carajo.

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Cada vez que te enojés conmigo te voy a hablar por los altoparlantes. Sabelo.

Este bochorno nos lo venden como lo más romántico del mundo, y la doña se llama Aurora en honor a La Bella Durmiente, esa tipa que se queda botada durmiendo hasta que viene un imbécil a besuquearla.

Pues no, no salí muy satisfecha de la sala de cine.

Estuvo muy entretenida al principio, y luego se degeneró en esta suerte de película sin personalidad, donde la idea de la felicidad es encontrar tu alma gemela o a un stalker que te manipule lo suficiente como para desarrollar el síndrome de Estocolmo.

Si no se la toma en serio, pasa por una película relativamente entretenida, sin mayores sorpresas que concluye torpemente.

El mexicano Rodrigo Prieto es el ojo detrás del lente. A un currículum compuesto por películas como Argo, Brokeback Mountain, The Wolf of Wall Street, Babel, se le suma este trabajo. Prieto hace lo suyo con maestría entregándonos escenas lindísimas en las que se combinan los efectos especiales y una buena composición del plano. Lo colaboran una dirección de arte de lujo. Una banda sonora disfrutable, algunos personajes pintorescos como el androide sin pantalones y esito sería.

Como dije antes, la culpa no es de Morty, el director noruego, ya que Passengers es una película por encargo, con un muy feo guión que está en espera desde el 2007 y que pasó por varias opciones de dirección y casting.

Hay quienes gustan de comparar películas del mismo género, y en este caso se podrían preguntar si el filme es igual o superior a Arrival o Gravity. No. No le llega ni a los talones a ninguna, porque se conforma con ser una boba película “romántica” sin mucho que ofrecer aparte de la cara de espanto que generará en algunos espectadores que se sentirán asqueados por su final.

Lo mejor: Estéticamente linda como sus protagonistas Lo peor: si se la toma en serio es groseramente machista La escena: cuando la desconecta, evidentemente la cosa se pone turbia ahí Lo más falsete: que en el fondo no es un mal tipo y es material romántico El mensaje manifiesto: está bien abandonar las cosas con las que siempre soñaste por “AMOR” El mensaje latente: hace falta una edición de guiones en Hollywood El consejo: no esperes gran cosa El personaje entrañable: Arthur, el androide, el ser más sincero y sano del lugar El personaje emputante: el pendejo de Jim, por stalker y la pendeja de Aurora, por sometida El agradecimiento: porque Andy García solo sale medio segundo en esa huevada.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE DANÉS: Under sandet / Land of mines / Bajo la arena

Por: Mónica Heinrich V.

Se podría pensar que una vez concluye la última batalla, la guerra deja de ser guerra. Podríamos tener la ilusión de que caído el último bastión, firmado el último acuerdo de paz, las cosas empezarán a ser diferentes o, cuando menos, volverán a su curso natural.

En la práctica, la historia nos ha demostrado que sucede todo lo contrario. La Segunda Guerra Mundial no fue la excepción.

A la inicial algarabía que supuso la derrota de los nazis se sucedieron los bochornosos abusos por parte de las tropas aliadas, el reparto de botines y la política hizo lo suyo permitiendo, una vez más, que las potencias inmiscuidas sacaran los réditos que vieran convenientes.

Under sandet recrea un oscuro episodio post-guerra.

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Los nazis invadieron Dinamarca en 1940 violando la postura neutral de dicho país, la movida fue estratégica ya que los dejaba a un paso de Noruega desde donde podrían controlar a los británicos.

Hitler veía a Dinamarca como un protectorado modelo, así que la invasión al inicio fue gentil comparada con las que se hicieron a otros países. Sin embargo, las condiciones fueron empeorando cuando la resistencia se hizo más intensa.

Casi al final de la guerra, los alemanes estaban convencidos que el desembarco enemigo sería a través de las costas de Dinamarca y, por eso, llenaron sus playas de minas. Estamos hablando de miles, miles de minas escondidas debajo de la arena y listas para estallar al menor contacto.

Cuando la guerra concluyó, se hizo evidente que los daneses tendrían que limpiar sus playas. ¿Cómo lo hicieron? Usando prisioneros alemanes. El elemento humano “desechable”.

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Al hablar de las postrimerías de la guerra, hablamos de un ejército alemán diezmado que estaba echando mano de cualquier hombre en edad de sostener un fúsil. Entonces, los prisioneros resultaban ser chicos. Niños de entre 15 a 18 años.

La película arranca cuando un grupo de estos niños es puesto bajo las órdenes del sargento Rasmussen quien tiene que dejar una zona limpia e inmaculada de minas.

El director y guionista Martin Pieter Zandvliet, decide contarnos la historia como un edulcorado drama, que mantiene al espectador pegado a la pantalla y arranca una que otra lágrima culpable.

Desde la primera escena nos muestra a un pueblo danés absolutamente insensibilizado ante el enemigo, con ansias de revancha y un profundo odio fruto de 5 años de ocupación.

Es evidente que ninguno de los daneses que se cruzan en el camino de los prisioneros alemanes percibe que los nazis son niños. No.

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Eso fue muy chocante. Una parte de mí se sorprendió al sorprenderse. Todos los días vemos noticias que nos confirman que al ser humano no le importa si frente al fusil o a la bomba hay niños o adultos. Da lo mismo. Pero no deja de sorprenderme.

Al peligroso oficio que los niños desempeñaban se sumaba la falta de comida, el encierro, las humillaciones, porque no lo olvidemos, estos niños seguían siendo prisioneros de guerra.

SPOILER ALERT

Sí, se trata de una trama bastante predecible. El sargento comenzará a cuestionarse su labor frente a este adolescente grupo, y algo dentro suyo se removerá.

Cuando llega el final, nuestros protagonistas alcanzan la redención, el perdón. A todos nos gusta una buena redención, una renovación de fe en el ser humano, un soplo de viento fresco que nos diga que en este cochino mundo hay gente buena.

La fórmula es harto vista, acá se vive en un escenario post-guerra con niños nazis y sargentos que terminan dándose cuenta que más que nazis son niños.

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FINAL DEL SPOILER

Camilla Hjelm, la directora de fotografía que conocí a través de Little Soldier (2008), prueba su valía en esta película filmada casi íntegramente en exteriores. Hermosos planos narrando una historia sencilla.

No hay riesgo formal ni narrativo, no, no le hace falta tampoco, en general la película es una mirable propuesta anti-bélica. Bien filmada, bien actuada, bien contada, con los ganchos emocionales necesarios para crear empatía con los personajes y tratando de no caer en la zona blanco o negro sino en los necesarios grises.

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El casting hace que nos creamos el cuento, un joven reparto solvente, tanto que detrás de la pantalla te descubrís haciéndole barra a los prisioneros, a los alemanes, a los nazis, deseando que lleguen a sus hogares sanos y salvos.

Son solo niños, pensás.

Pero la vida siempre es menos cursi y bonita que las películas cursis y bonitas.

Lo mejor: revela una historia desconocida de la post-guerra Lo peor: es condescendiente consigo misma y la fórmula de la trama ya ha sido vista muchas veces La escena: la de la niña, y la subsecuente decisión del niño Lo más falsete: lo del perro y algunas escenas “amistosas” entre el sargento y los niños El mensaje manifiesto: En la guerra todos se pueden convertir en monstruos El mensaje latente: en la guerra no hay ganadores, hay solo perdedores El consejo: Para ver una tarde de enero El personaje entrañable: los niños de la guerra El personaje emputante: los jefes cuadrados El agradecimiento: por una historia necesaria.

CURIOSIDADES

El uso de niños por parte del Estado Danés en la desactivación de minas después de la Segunda Guerra Mundial, ha sido considerado uno de los peores casos de crímenes de guerra perpetrados por Dinamarca.

En la película, el grupo era comandado por el sargento Rasmussen de origen danés, en la vida real, las actividades las controlaban el ejército británico y ponían a un soldado alemán como coordinador de cada grupo.

Se cree que más de 2000 soldados alemanes fueron obligados a remover minas de las playas danesas, de los cuales perdieron la vida alrededor de la mitad.

La película fue filmada en locaciones históricamente reales.

Hasta el momento, Under sandet ha sido presentada en once festivales de cine, entre ellos Toronto y ha sido premiada con el galardón al mejor actor para Roland Møller-Louis Hofmann en Tokio. También está nominada a Mejor Película Extranjera para el Globo de Oro y está per-seleccionada para la misma categoría en los Oscar 2017.

Si ya la viste,puntúa la película!

ESPECTÁCULO: An evening with Pacino

Por: Mónica Heinrich V.

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La noche anterior salimos a comprar papel higiénico.

Estábamos cerca del Obelisco y vimos, a lo lejos, un bollo de gente amontonada en las puertas del Colón.

Dedujimos que eran espectadores de An Evening with Pacino por lo que, a pesar del cansancio, nos aproximamos para escuchar así, al voleo, algunas impresiones del show. Nunca hay que desperdiciar las impresiones al voleo.

Resultó que el grupo llevaba un buen rato esperando que el señorito Al saliera del imponente edificio. Tres autos con vidrios ahumados se encontraban estacionados cerca de la puerta. Un estirado cuerpo de seguridad observaba sin inmutarse a los cholulos. Eran aproximadamente las 23:35 p.m.

Una disyuntiva se abrió en nuestra mente: la de continuar con la búsqueda de tan necesario implemento higiénico o ver qué sucedía.

Mientras tanto, un hombre bajito hablaba por teléfono. Sostenía en una de sus manos el programa del show que acababa de ver y contaba emocionado a quien sea que estuviera detrás de la línea que “lo vi, no podés creer lo que fue”, “el cine es una cosa mágica”. Un taxista mayor, canoso, se estacionaba en doble fila ponía sus luces de parqueo, bajaba del auto y también quería la foto del gran Michael Corleone. Claro, el Colón de “gala” y Pacino no son para los taxistas mayores y canosos.

Decidimos quedarnos.

No pasábamos de 40 personas, de las cuales algunas fueron abandonando el barco. Hacía frío, era tarde y el camba no salía ni con fórceps.

En eso se acerca un muchacho, evidentemente jonkie, evidentemente algo “ido”, evidentemente.

“Hey, loco. No se asusten. Solo quiero comprensión y un poco de ayudita” dice a los que tiene más cerca. “Ah. Están esperando a Al Pacino”.

No es pregunta, es afirmación, es sapiencia.

“A mí me encantan todas sus películas. Sí, loco. Scarface, Carlito´s way, Serpico. Las vi todas. Y lo mejor es que son de drogas y narcos. Es repiola”.

Nadie hace contacto visual con el advenedizo. Se queda como peto mocochinchero, dando vueltas por ahí. Las drogas y los narcos que tanto fascinan de Pacino no tienen el mismo brillo en la vida real.

Después de unos 45 minutos, el chico dice con desgano: “Ahí vieeene”. Como quien muestra a un animal viejo y cansado que a él, en lo particular, no le interesa.

Los flashes se disparan, la gente se agolpa. La figura menuda, engafada de Pacino aparece. Hay quien grita: “Al, Al” como si fuera a escuchar su nombre y detenerse y tomarse una selfie y firmar un autógrafo y por lo menos preguntar el nombre de quien conoce el suyo.

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Nada de eso sucede. La salida dura apenas unos segundos. Tiempo suficiente para que el “ido” salga de su apatía y empiece a gritar como el más fan de los fans: “Say hello to my little friend”, “Hoo-ah”, “Hoo-ah”.

Los autos de los vidrios ahumados se ponen en marcha. El taxista mayor y canoso revisa su celular para ver si consiguió una buena instantánea que valga la pena mostrar en casa. El “ido” murmura a la noche y a quien quiera oirlo: “Y… ni tiró ondita. ¿Viste?”.

Es momento de conseguir el papel higiénico.

***

El sábado el clima mejoró. Los periódicos llenaban sus páginas con el “fenómeno Pacino”, hablaban de los 800 pesos que dejó de propina en un restaurant japonés, mencionaban a Lucila Polak la novia argentina con la que enamora hace casi una década y a la que le lleva como 40 años, mostraban fotos de las “celebridades”que pudieron acercarse a saludarlo: Susana Giménez, Mirtha Legrand. Furor local apalancado por la gran industria hollywoodense.

Ahí, en la penumbra, quedaba latiendo el debate sobre la pobre gestión que hizo Darío Lopérfido manejando el Colón, dejando de lado obras/espectáculos de carácter más “enriquecedor” (dicen los puristas) para dar paso a alquilar el boliche como si fuera salón de eventos de quinceañero.

¿Pacino es digno del Colón? Esa no debería ser la pregunta. El tema de fondo involucra aristas legales como productoras creadas a último momento, sin trayectoria (la del cuñado de Pacino que fue quien llevó el show asociado a Adrián Suar), que arrancaron la producción del evento hace dos o tres años y que recién se establecieron como empresas en abril de este año. ¿Cómo pudieron obtener la venia del Colón? Esa es la pregunta.

Cri Cri Cri.

Pero sigamos con el sábado. Con Al. Con Pacino.

A las 20:03 llegamos a lo que sería su segundo y último show en suelo porteño.

El Colón es un teatro de estilo renacentista francés. Elegante, inmenso, con capacidad para albergar a casi 2.500 almas. Las secciones están muy bien delimitadas. Tenemos la platea, y alrededor de la misma se alzan palcos (un palco privado puede alcanzar hasta 10.000 $us. para 10 personas) y balcones. El último piso es la zona más barata, los asistentes ni siquiera tienen butaca, ven todo el espectáculo de pie. Un amigo argentino designó a ese sector como “el gashinero”.

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La seguridad que fiscaliza que alguien del gallinero no se cuele a platea es bastante rígida. Para llegar a platea pasás como cinco filtros de control. No, el gallinero no se puede mezclar así nomás con la platea.

El show iba a ser en inglés por lo que en la entrada daban audífonos para tener un traductor en el oído. Terrible y molesto detalle, ya que toda la función el sonido se acopló (algunos sordos lo ponían muy fuerte) y para los que estaban sin audífonos fue complicado concentrarse en lo que decía Pacino con la bulla de fondo.

Era obvio que la gente (de todos los sectores del teatro) se había tomado muy en serio eso de “An evening con Pacino” y un 80% de los asistentes parecían estar viviendo una suerte de mini alfombra roja. Como en una cita soñada, algunas damas fueron al salón de belleza, sacaron su mejor vestido de gala, sus zapatos altos y los varones vestían de traje.

Cuando se apagaron las luces, una reel (un poco largo) recordó al público porqué estábamos ahí. Las películas más conocidas de Pacino aparecieron en la pantalla gigante. Curiosamente, casi todas pertenecen a décadas atrás.

Luego, el hombre del momento apareció desaliñado, con la camisa arrugada, sudoroso, con fuertes signos de cansancio, criollamente diríamos “hecho bolsa”.

Recordemos que este espectáculo es tal cual su nombre. No es una velada con Alfredo James Pacino. No es una obra teatral. No es Ricardo III. Es una velada con Pacino, con la estrella. La que cobró más de medio millón de dólares.

A su lado estaba Iván de Pineda: modelo/conductor/actor. Todo muy entrecomillado.

La producción decidió vestir a Iván de conductor (era quien hacía las veces de presentador y de entrevistador de Pacino) y de actor (fingía que no se había hablado de exactamente lo mismo la noche anterior).

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Pacino lleva haciendo este “show”, “autohomenaje”, “charla”, desde el 2013, así que hay que darle algo de crédito por la frescura y aparente emoción con las que relataba sus anécdotas que, en realidad, obedecían a un estricto guión.

Las preguntas que de Pineda le hacía eran las típicas sobre cómo comenzó su carrera, lo difícil que le fue surgir viniendo de un hogar pobre y roto, habló un poco de sus clases con Lee Strasberg (su maestro del “método” en el Actors Studio), otro poco de cómo nadie pronunciaba bien su apellido hasta que Strasberg pasó lista en su primer día de clases en el Actors Studio y lo pronunció perfecto. “Esta persona lo sabe todo”, dijo Pacino que pensó. El público estalló en risas y aplausos.

Se mostraron secuencias de sus películas y luego se habló un poquito de cómo se filmaron o qué anécdotas recordaba sobre ellas. Así fue que contó cómo en El Padrino nadie lo quería para interpretar a Michael Corleone. Lo veían de estatura muy baja y sentían que era un actor desconocido. El equipo se burlaba de él. El papel era el más cotizado de su tiempo, incluso actores de la talla de Jack Nicholson querían encarnarlo. Finalmente, Francis Ford Coppola peleó para que Pacino se quedara.

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Con mucho entusiasmo habló, también, sobre Serpico y su nominación a Mejor Actor. Era 1973 y Pacino mismo ha reconocido que gran parte de los 70s y de los 80s los pasó borracho y drogado. Ha afirmado tener muchas lagunas mentales sobre esa época. En la gala de los Oscar no había preparado un discurso en caso de ganar, bebió demasiado y luego lo intentó bajar con valium, así que cuando Jack Lemmon ganó su categoría, dijo haberse sentido exultante por no tener que subir al escenario en esas condiciones.

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Otra anécdota relacionada con los Oscar fue su no nominación como Mejor Actor por Scarface. Durante meses le llenaron los oídos diciéndole que era una nominación segura y cuando las nominaciones llegaron no figuró en la lista. Sus compañeros de trabajo le hicieron un Oscar de mentira y se lo entregaron al día siguiente. Ese Oscar, afirmó, es el premio que más atesora.

Nuevamente, más risas y aplausos.

Pacino recuerda con mucho cariño a gente como Marlon Brando, Oliver Stone, Martin Scorsese, Francis Ford Coppola.

Esos son los grandes nombres difíciles de olvidar. Cuando le tocó el turno a Perfume de mujer, le costó recordar el apellido de Chris O´Donnel, el actor que encarnaba al ingenuo Charlie. En medio de su charla se puso a murmurar: “Este muchacho. Chris. Chris…” se quedó trabado y desde el público le gritaron: “O´DONNEL!”. Puede ser que Chris sea más olvidable porque su carrera como actor se fue al bombo y no forma parte del circuito estelar, ese que por ahí podría llenar el Colón. Puede ser.

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Paradójicamente, con el teatro lleno de gente que pagó entradas súper caras y que vestía sus mejores galas para una entrevista al vivo, Pacino habló de la banalidad de Hollywood, de ese “glamour barato” que a él no le gustaba. Paradójicamente, el público aplaudió, una vez más, la ocurrencia.

Llegó el momento de Any Given Sunday (Un Domingo Cualquiera), las luces se apagaron y empezaron a proyectarse las famosas imágenes del discurso que da el personaje de Pacino antes del juego decisivo. En la oscuridad, el gallinero se alborotó y gritó algo inentendible. El resto del Colón lo mandó a callar: Shhhhh. El gallinero no se amilanó y finalmente las luces se encendieron. Se escuchó claramante el eco que bajó desde el 5to piso: ¡Médico, médico, médico!

Una mujer había sufrido un paro cardiorespiratorio. De entre las primeras filas de la platea alguien se identificó como médico. Sin embargo, la organización le informó a Iván de Pineda que el médico del lugar ya estaba en camino. Se le explicó a Pacino brevemente la situación y el actor se quedó como ponchado en su asiento, mirando entre el desconcierto y la apatía lo que estaba pasando. Nuevamente, las voces del 5to piso se hicieron escuchar e informaron que “no ha venido ningún médico” y de Pineda en un accionar que solo puede definirse de “Bien jugau”, le pidió al espectador que había ofrecido sus servicios: “Subí, por favor”.

Hacia allá fue el médico/espectador. Pasaron unos minutos y de Pineda preguntó (siempre delante de todos) si el médico ya estaba atendiendo a la mujer. “Sí, ya está acá. Gracias” informó una voz.

Las luces se apagaron y Pacino arrancó como una película que fue puesta en pausa exactamente donde se quedó. Había perdido la energía y el carisma. Quizás todos nos desconectamos de la velada a partir de ese punto.

Rápidamente entramos a las preguntas del público. Los argentinos no son tímidos, muchas manos se alzaron esperando interactuar con el actor. La elección corría a cargo de de Pineda que tenía ante sí caras conocidas cerca por lo que incluso se refirió a algunas de las personas que tomaban el micrófono por sus nombres. Ajá, dedocracia.

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Un muchacho de unos 20 años que estaba en el gallinero, dijo que su sueño era actuar al lado del actor y preguntó si podía bajar hasta el escenario a improvisar algo con él. Pacino miró a de Pineda y, con la misma soltura que la noche anterior rechazó el abrazo de una mujer que dijo haber venido desde Chile solo para abrazarlo, se fue por la tangente. “Pero si esto ya es una improvisación porque bla bla bla”. No. La imagen del chico de 20 años bajando hasta el escenario y abrazando a su ídolo no sería una de las que nos llevaríamos esa noche. No se cumplirían sueños.

Una mujer tomó el micrófono por la misma zona y dijo llorosa que estaba “enamorada de todos sus personajes”, Pacino murmuró un “wow”, más sardónico que agradecido. Ella continuó y le preguntó sobre su postura sobre la mujer. Qué siente por las mujeres. Ahí el actor aprovechó para enchufar un poema que estaba evidentemente pauteado, listo a ser disparado en el momento que pudiera encajarlo. En la pantalla apareció, oportunamente, su traducción al español.

Al finalizar la ronda de preguntas (calculo que unas 5 o 7 personas), se presentó un monólogo. Era otro poema, esta vez The Ballad of Reading Gaol de Oscar Wilde.

Si no supiera que Pacino estaba recitando un poema, podría jurar que relataba una más de sus anécdotas. Esa falta de versatilidad que ha sido un poco más notoria en los últimos años de su carrera, se puso de manifiesto durante el show. Desde el inicio hasta el final del mismo, la única inflexión en su energía o gestualidad fue cuando se lo vio algo aburrido por la situación de la emergencia médica. Algunos espectadores se quejaron de que no lo vieron actuar, cuando en realidad actuó todo el tiempo.

Después de más de dos horas de estar encerrados en el Colón con una dinámica que se estableció rápido y se repitió durante el espectáculo (el neoyorkino decía algo y se lo festejaban), es justo decir que estábamos cansados. Pacino de actuar de Pacino, y nosotros de ver a Pacino actuando de Pacino.

En eso, cuando ya se olía el cierre de la noche, rápidamente una orquesta ingresó y empezó a interpretar el conocido tango Por una cabeza inmortalizado en Perfume de mujer. Imágenes del coronel Frank bailando tango se vieron en la pantalla gigante.

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En el escenario apareció una estilizada bailarina con la que Pacino hizo literalmente dos pasos. La bailarina intentó seguir pero Pacino ya no quería nada más. La soltó, levantó la mano, se despidió y se retiró por un costado. Iván de Pineda comprendió que eso era todo: Ladies and Gentlemans, Míster Al Pacino. La gente aplaudió. No importaba el desaire. Pasaron varios minutos y reapareció para el saludo final. Como cereza de torta, entró Lucila con un ramo de flores, lo besó y ambos se retiraron raudos y veloces. Nadie pidió bis.

Desgraciadamente, el actor no pudo irse a descansar. El más de medio millón de dólares que le pagaron incluía quedarse y recibir a los espectadores de algo llamado Meet & Greet (Conocer & Saludar). Un cocktail en el Salón Dorado del Colón, donde supuestamente Pacino se sienta en un toquito y tiene que tomarse una foto con quien posea el ticket correspondiente.

Mientras nos retiramos del edificio, ya en la calle, miré hacia atrás para ver a la gente que no pudo/quiso pagar el Meet & Greet y que esperaría a las puertas del Colón que Tony Montana, Carlito, Michael Corleone, Sonny, Serpico, Frank, Tony D´amato, asome por segundos su figura engafada.

Quién sabe, por ahí el “ido” aparecía y podría gritarle algunas de sus líneas una vez más. Por ahí.

Hoo-Ah.

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Pacino, en otras entrevistas, ha comentado que contrario a sus atormentados personajes escapó de las drogas y el alcohol. En algún momento durante su presentación en Argentina recordó que muchos de sus amigos de infancia, de chicos con los que creció, murieron por drogas en los barrios bajos del Bronx.

Él ya llegó a los 76 años. An Evening with Pacino no arroja nada nuevo sobre esa vida bien vivida. Es simplemente la excusa (algo triste, algo válida) para ganar dinero y sentirse apapachado por un grupo de desconocidos.

Quizás lo más honesto de la noche fue cuando de Pineda le preguntó si era de los que lloraban. Si lloraba alguna vez. Al se mostró sorprendido. De pie y mirando la juventud de Iván, le dijo que estaba seguro que eso a él, a Iván no le pasaba, pero que conforme ha ido envejeciendo, a veces está caminando por la calle, o haciendo las compras en el súper o simplemente solo sentado en su casa y se le humedecen los ojos sin motivo aparente. Se le humedecen al punto que comienza a llorar.

Su relato es el de un pequeño payaso ajado. Fiel a su estilo, acompaña la historia de su llanto espontáneo/aleatorio con grandes gestos y rostro compungido.

El Colón no procesa que este hombre se pone a llorar en el súper, en la calle o en su sofá mirando el infinito. El Colón solo ve los grandes gestos, las luces, el “glamour barato” y, claro, el Colón ríe.

Lo mejor: Pacino no deja de ser un personaje carismático Lo peor: Es solo eso, un personaje. Pocas veces se entrará en temas realmente importantes y creo que él lo sabe, lo asume, y lo vive con cierta distancia La escena:  lo del médico, por cómo se manejó Lo más falsete: toda la charla que fingía emoción y sorpresa cuando la ha contado desde el 2013 infinidad de veces El mensaje manifiesto: Te puede no gustar el “glamour barato” pero capaz que termines metidito ahí  El mensaje latente: Las estrellas están en el cielo El consejo: igual se puede disfrutar si sabes a lo que vas. Informate bien cómo es el espectáculo así no te llevás decepciones esperando Ricardo III  El personaje entrañable: el médico sustituto El personaje emputante: El agradecimiento: por una experiencia más, la linda orquesta del final y ciertos buenos momentos de su relato.

CURIOSIDADES

El show, ya presentado en Europa y en su tierra natal, Estados Unidos (donde agotó localidades), recorre fragmentos de su vida, desde la niñez pobre y callejera hasta hoy, y tuvo una adaptación local realizada por el cineasta y guionista, Marcos Carnevale.

Adrián Suar, con producción conjunta de Preludio Producciones, Nacho Laviaguerre Producciones y Tieless Media trajo el show del actor por primera vez al país, e Iván de Pineda, uno de los conductores de El Trece, fue el encargado de moderar la velada, con traducción simultánea al español, auriculares mediante.

Dos sillas, dos copas, una botella de agua mineral, más un florero oficiaron de breve escenografía, pero la pantalla que replicaba eternas secuencias de sus principales películas funcionó como telón de fondo.

La bailarina Judith Kovalovsky (cuñada de Suar) fue la encargada de rememorar la famosa escena de Perfume de mujer.

A pesar de que su pareja es Argentina, Lucila Polak, Al Pacino no conocía el país del tango y esa fue su primera visita.

Hace algunos años hizo el show en México y se lo criticó por estar en aparente estado de ebriedad.

Norma Aleandro, Georgina Barbarrosa y Miguel Solá criticaron duramente el show al que calificaron de “Horrible”, “asco”, “vergüenza ajena”.

Lucila Polak salió a cruce de Aleandro, recalcando que ella fue invitada y que el show siempre fue claro respecto a lo que ofrecía. Que el comentario le pareció irrespetuoso y de mal gusto.

CINE RUMANO: Comoara / El tesoro

Mónica Heinrich V.

Me gusta el cine rumano. Me gusta su sencillez, su desapego a las fórmulas comerciales, su partir de una cosa mínima y abrir un abanico de historias sin que ni siquiera te des cuenta.

También me gusta lo que el cine rumano te/me hace sentir.

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Adrián (Adrián Purcarescu) se decide a visitar a su vecino Costi (Toma Cuzin) y le pide prestado dinero. Adrián está a punto de perder la casa familiar y dice que necesita 800 euros. Costi, que parece un tipo muy ducho con las matemáticas, empieza a sacar las cuentas de cómo el vecino llegó a esa situación. Finalmente, rechaza el pedido porque él mismo se encuentra ajustado. La crisis de la Cenicienta de Europa no es ajena a nadie.

La escena puede resultar chocante por el absurdo y por la charla en sí misma, pero estos rumanos se las ingenian para que se entre en la convención de que “puede suceder”.

Adrián se va, pero al rato regresa. Le cuenta a Costi que en realidad necesita la plata para buscar un tesoro, siendo más precisos: para pagar el detector de metales. Aparentemente, su abuelo escondió algo en la casa familiar antes que los comunistas tomaran el país.

¿Cómo lo sabe? Porque el abuelo le susurró antes de morir: Cuida la casa.

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La casa resulta ser otro personaje más. Ella ha sido testigo de los cambios políticos en Rumania: fue tomada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, luego recuperada, luego alquilada con infinidad de usos (bares, farmacias, etc..). Así se alza misteriosa, con un vasto jardín que contiene la posibilidad de un futuro económico para ambos personajes.

En el cine comercial esta historia se manejaría de otra manera: o más onda suspenso, o más onda estrafalaria. El director y guionista, Corneliu Porumboio, se va por el lado simple de la vida. Plantea el conflicto (la búsqueda del tesoro) y sus personajes (dos adultos profesionales y educados) hacen lo posible por solucionarlo en un tempo tranquilo y mesurado.

La búsqueda del tesoro es solamente una excusa para contarnos cómo está la Rumania que sobrevivió a Ceaucescu.

Todo es patético y triste y cómico y absurdo.

La primera parte está destinada a conseguir el detector de metales, mientras que la segunda seguimos a nuestros personajes para descubrir junto a ellos si el dichoso tesoro existe o no. Planos fijos, silencios, tiempo muerto, son parte de la visión del director.

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Como se basa en un hecho real, Rumania tiene leyes que tipifican lo que encontrás como “tesoro” y lo que debés hacer en caso de tener éxito en la búsqueda. Así que los protagonistas tendrán ciertos obstáculos con la misión.

Un poco de realismo social y otro poco de realismo burócratico, hacen de El Tesoro una experiencia en la que tenés un filme con cierta ingenuidad y límpida mirada que en realidad escarba en el oscuro pasado rumano.

Su final, acorde a los personajes decentes y patéticos que retrata, encierra una paradoja. Porumboio cierra su peculiar fábula como si fuera un bonito cuento de hadas.

Nuevamente, el cierre ingenuo esconde más miseria de lo que parece.

Lo mejor: una historia simpática contada con sensibilidad Lo peor: no destaca del todo, y no es una película que todos podrán ver con paciencia La escena: toda la secuencia de la detectada y la cavada Lo más falsete: algunos diálogos didácticos onda: ¿Te acordás que en 1985 Ceausescu se tiró un pedo y pasó tal cosa? El mensaje manifiesto: Las revoluciones no revolucionan El mensaje latente: No todo se trata de dinero El consejo: no te cambiará la vida ni te hará lanzar cohetes pero si tenés la paciencia para verla, es una linda película El personaje entrañable: el tesoro El personaje emputante: la desesperación El agradecimiento: por la austeridad.

Si ya la viste,puntúa la película!
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