LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

Tag archive

Documental

DOCUMENTAL: Get me Roger Stone

Por: Mónica Heinrich V.

El año pasado le preguntaron a un mono chino quién sería el nuevo presidente de Estados Unidos, ante él tenía dos fotos de los candidatos: Hilary Clinton y Donald Trump. El mono (que ya había anticipado al campeón de la Eurocopa) corrió sin atisbo de duda a agarrar la foto de Trump.

La anécdota generó más burlas que preocupación, en ese momento era imposible pensar que Trump ganaría realmente las elecciones presidenciales.

Porque, admitámoslo, muchos vieron la candidatura de Trump como un error, como una suerte de fantochada o de capricho del magnate que nunca llegaría a buen puerto.

¿Construir un muro pagado por mexicanos?¿Un plan de recorte de impuestos fuera de proporción? ¿Prohibición total de entrada de musulmanes a territorio americano? ¿Derogar y reemplazar el Obamacare? ¿Deportar masivamente a inmigrantes? ¿Meter presa a Hilary Clinton? Esas eran algunas de sus promesas electorales más controvertidas y, sin embargo, ahí en la sacrosanta intimidad del voto secreto, la gente marcó casillas suficientes para que el oxigenado y bronceado Trump alcanzara la presidencia.

El documental Get Me Roger Stone (que se puede ver en Netflix) revela que no, no fue un error, no fue una fantochada, no fue un capricho, sus propuestas no fueron producto de su perfil alocado, ni siquiera la masa votante lo escogió por “accidente” o por no pensar con claridad en sus opciones. El documental nos dice que la candidatura de Trump obedece a una coyuntura propicia y a una estrategia política largamente planeada cuya génesis se puede encontrar en los 80s.

“Mi nombre es Roger Stone y soy un agente provocador” dice uno de los asesores políticos más oscuros de la historia política americana. Otros lo han llamado con justa razón “El señor de las tinieblas”, ha metido sus narices directa o indirectamente en momentos claves de su país.

Roger Stone es un dandy, un fan de Nixon, tan fan que tiene su cara tatuada en la espalda y posee la mayor colección de memorabilia existente sobre el único presidente americano que ha dimitido al cargo.

El “señor de las tinieblas” se involucró en la política desde muy joven y escaló gracias a su postura inescrupulosa y amoral. Se sentía atraído a personajes como Nixon, por lo que fue parte de su equipo con solo 19 años, así conoció a Roy Cohn. Cohn era un despiadado abogado que fue mano derecha de McCarthy y tuvo una participación activa en al persecución de los comunistas de la época. Cohn era abogado de Trump. A mediados de los 80s él sería quien presentaría a Trump con Stone. A partir de entonces se inició una estrecha relación de amistad y confianza que perdura hasta la fecha.

En el documental vemos a un Roger Stone práctico, cínico, fascinado consigo mismo y sabiendo qué carta jugar y cómo presentarla. Hasta tiene el mismo look de Trump: cabello teñido y excesivo bronceado.

Stone fue uno de los socios de la empresa de cabildeo (lobby) más poderosa de USA, con esa empresa obtuvo millones de dólares en ganancias. Esas fotos que uno ve de presidentes americanos estrechando las manos de dictadores o genocidas, son logradas a través de cabildeos. Acuerdos gracias a la influencia de los lobbistas en la administración del presidente de turno y que no concluyen solo con la foto o el estrechón de manos, son acuerdos multimillonarios que inician guerras o las sostienen. “El libertador de unos es el torturador de otros”, respondió Manafort (otro de los socios de Stone) ante los cuestionamientos éticos y morales.

Si bien el trabajo de los realizadores Morgan Pehme, Daniel Dimauro y Dylan Blank intenta abarcar la vida de Stone, en realidad el personaje sirve para cubrir las últimas elecciones y explicar el ascenso de Trump.

El “Make America Great Again” concepto calcado de la campaña de Reagan; el uso del término “La mayoría silenciosa”, otro concepto usado por Nixon, Reagan, Franco; el pedido del certificado de nacimiento de Obama para demostrar que secretamente es musulmán; Hilary enferma e incapaz de asumir el cargo; los mails que comprometían a Hilary liberados por Wikileaks; los nexos con Putin, todo eso se le atribuye a Roger Stone.

En algun momento de la campaña y como parte obvia de su estrategia, Donald Trump despidió a Stone cuando aún faltaban meses para las elecciones. Stone siempre ha jugado desde las sombras y desde ellas maquinó aún más a gusto, se relacionó con personajes como Alex Jones, resaltando que Jones tenía más audiencia que la CNN y la NBC juntos.

Alex Jones es un mediático periodista de extrema derecha. Tiene un programa llamado InfoWars que llega a más de 60 estaciones de radio y abarca al público que precisamente le dio el triunfo a Trump. Stone aparecía casi a diario en el programa de Jones, porque claro, una de las cosas en las que hacía hincapié era la llegada que tenía el magnate a un público clase media-baja.

“Usa el rencor de blancos resentidos para manejar la agenda de gente rica”, dijo Jane Mayer colaboradora habitual del New Yorker, que también brinda su testimonio en el documental junto a personajes como Jeffrey Toobin, Tucker Carlson, Matt Labash, Paul Manafort.

Sí, es verdad los tejemanejes, el maquiavelismo, la falta de escrúpulos, las declaraciones y actitudes de jugador de ajedrez, la guerra sucia, el lobby, los negociados no son ajenos a la política en general, a ese pantano en que el se sumerge cualquiera que ingresa a ese mundo.

Quizás Get me Roger Stone produce cierta repulsión al ahondar en ese pantano y ver de cuerpo entero a uno de los pioneros, un tipo que se ufana de ser el que normalizó la guerra sucia en las elecciones americanas, el que hizo del lobby una forma de vida, el que dice haber jugado un papel clave en la derrota a Al Gore, y que ahora tiene entre sus infamias el ser el arquitecto de Donald J. Trump como presidente.

El documental, en todo caso, le da demasiado crédito a Stone porque el problema no es solo Trump o Stone. Hay un sistema que los crea y que los alimenta. Un país que ha iniciado guerras contra extremistas ahora sufre el más dramático incremento de grupos de odio ligados al Ku Klux Klan y al movimiento supremacista blanco. Esto no viene con la administración de Trump es un caldo de cultivo que empezó a cocerse después de la caída de las Torres Gemelas.

Los recientes acontecimientos de Charlottesville son el corolario de una política de Estado sostenida que alimentó el odio y el temor al otro durante décadas. Un conflicto que encuentra en su actual presidente, Donald Trump, a un dignatario incapaz de lidiar con un fuego que él mismo atizó durante su campaña.

Get me Roger Stone lo explica claro y contundente, habrá que esperar a ver si el tatuaje de Nixon en la espalda de Stone no se convierte en una premonición. Hace unas meses y poco después de que Trump despidiese a James Comey, director del FBI, el señor de las tinieblas publicó un tweet: “En algún lugar Richard Nixon está sonriendo”.

Si ya la viste,puntúa la película!

DOCUMENTAL: Finders Keepers

Por: Mónica Heinrich V.

Esta es la historia de dos hombres y un pie.

El 2004 John Wood sufrió un accidente de avioneta en el cual además de perder a su padre, perdió su pie izquierdo.

Por algún motivo, y a pesar de que al padre no se le ofreció ningún tipo de velatorio y solo se lo cremó, John quiso conservar su pie.

En realidad, lo que tenía en mente era quedarse con los huesos pero un malentendido dio paso a que el pie sea embalsamado o momificado.

Los problemas de Wood iban más allá de su amputación, el hombre era drogadicto y alcohólico. Cuando tuvo dificultades económicas y no pudo pagar más su casa, metió todas sus pertenencias a un depósito que luego entró en subasta pública.

Lo que nadie se imaginaba era que Wood había dejado su pie dentro de una parrilla y dicha parrilla fue comprada (cerrada) en la subasta por Shannon Whisnant.

Shannon encontró el pie, llamó al 911, la policía se lo dio a la funeraria local. Cuando (tras una investigación) se descubrió que era de John y hubo revuelo mediático, Shannon quiso recuperar lo que según él le pertenecía. No olviden que ganó la parrilla en una subasta, tenía el recibo y según las cláusulas de ese tipo de compra las ventas incluyen el contenido de los artículos.

Esto parece un disparate pero ocurrió de verdad, tanto Wood como Whisnant disputaban la custodia del pie amputado. El primero porque era SU pie y el segundo porque quería sacarle rédito y exponerlo a cambio de unos dólares.

Finder Keepers es un alocado documental sobre una alocada situación. Codirigido por Bryan Carberry (debutante) y Clay Tweel (Make Believe, Print the legend), te hace ver a estos dos excéntricos personajes como seres humanos.

En una era donde reina el reality, parte del hype de la anécdota consistió en hacer lo que hemos visto hacer en algunos medios locales con personajes excéntricos: darles sus 15 minutos de fama mientras existe una burla solapada o una especie de bullyng que convierten a los invitados en caricaturas.

Ajá. Los medios no se ríen con vos sino de vos. El documental, en cambio, nos muestra el lado humano de lo freak. Por un lado Shannon un americano marginal cuyo padre lo maltrató tanto de niño que solo sueña con ser famoso, y por otro John, que tuvo privilegios y que no los supo aprovechar.

Al principio uno ve el documental riéndose un poco de la situación y pensando: “qué cojuda que es la gente”, porque sí, la gente a veces es muy cojuda, pero los realizadores tuvieron el cuidado de no convertirlo en circo, aunque tenga nariz de payaso y zapatos gigantes.

Hay muchas reflexiones en la historia de vida de estos dos personajes. Las expectativas de las personas, lo que significa la atención (cualquiera que sea esta), los sueños, la fama, la adicción a los reflectores, el juego mediático, los espectadores que disfrutan cuando los leones entran a la arena y el despiadado olvido.

Aunque parezca cómico también es un documental sobre la tragedia. Dos personajes unidos por un pie y salpicando a sus dos familias con las decisiones que se toman alrededor de la custodia del mismo.

Disfruté Finders Keepers, lo único que me saturó un poco fue su excesivo énfasis en las secuencias finales. No necesitás que los personajes te digan qué aprendieron o qué no del asuntito del pie. Está a la vista.

De todas formas es un trabajo que vale la pena ver por su delicadeza y complejidad. Maneja de tal manera lo freak y el absurdo que deja cierta tristeza en el corazón.

Lo mejor: conmovedora y es más que la historia de un pie mutilado Lo peor: descubrir que el pobre Shannon murió el año pasado a los 42 años de un infarto sin alcanzar la fama que tanto añoraba La escena: Una de las últimas de Shannon donde sentado en su sofá en la semioscuridad dice que lo único que lo hará feliz es ser famoso, otra donde Shannon se da cuenta que lo tienen de payaso en un reality y claro: el juicio Lo más falsete: … El mensaje manifiesto: hay que dejar ir El mensaje latente: los medios no ríen con vos se ríen de vos El consejo: para mirarlo en Netflix, vale la pena El personaje entrañable: creo que todos El personaje emputante: los padres que marcan a sus hijos negativamente El agradecimiento: por todo lo que deja.

Si ya la viste,puntúa la película!

DOCUMENTAL: Tower

Un Monstruo en La Torre
(o puede que la biología decida por uno)

Por: Marcelo Añez

TOWER-poster-documentary-2016

Hace unas dos semanas vi en Netflix el documental Tower, dirigido por Keith Maitland, que mediante animación revive los sucesos del primero de agosto de 1966 de la Universidad de Texas en la ciudad de Austin cuando el ex marine Charles Whitman, de 25 años, subió al observatorio de la torre del campus con un arsenal y desde ahí disparó contra quienes pasaban por abajo. Mató a 16 personas e hirió a más de 30, entre ellas a una mujer embarazada que perdió a su bebé. Previamente había matado a su madre y a su esposa.

El horror duró 96 minutos. Los mayores daños fueron causados en los primeros 20 minutos. Rápidamente aparecieron ciudadanos armados con rifles de caza y escopetas (es Texas, recuerden) que desde abajo dispararon al tirador de la torre poniéndolo bajo presión y quitándole la libertad con la que actuó al principio. En ese momento, 1966, la policía no estaba preparada para enfrentar situaciones así. No tenían el tipo de armas con el poder de fuego y el alcance apropiados. Ni chalecos, ni tácticas. La policía de entonces contaba como armamento reglamentario con un revólver calibre 38 y a veces escopetas. Se cree que este caso aceleró la creación de los equipos SWAT.

El documental está estructurado en base a la narración de los principales protagonistas sobrevivientes. Las imágenes se intercalan; archivos de noticias de la TV de entonces, entrevistas con los personajes en una actualidad más o menos reciente, y la mayor parte animación. Recurso que rejuvenece a los personajes y los lleva de vuelta al día de los sucesos.

Habla Claire, la embarazada que perdió a su pareja y a su hijo no nacido (nunca más pudo embarazarse), habla John Fox, que junto a James Love y otros dos, atravesaron el patio y rescataron a Claire, moribunda. Claire habla de Rita, una especie de ángel que en los primeros momentos cruzó el patio y se tendió junto a ella -sin estar herida- solo para acompañarla, para hablarle y evitar que perdiese el conocimiento. Habla también el policía y ex Texas Ranger Ramiro Martinez, habla el policía Houston McCoy, y el civil Allen Crum, quienes junto a otro policía llamado Jerry Day atravesaron zigzagueantes el patio, cada uno por su lado, subieron al piso 27, se encontraron, y sin muchas palabras improvisaron un plan de asalto: subieron las gradas hasta el observatorio evitando pisar muertos y heridos, se dividieron en dos equipos de dos, avanzaron en direcciones diferentes esquina por esquina hasta que se toparon con Whitman. Martinez y McCoy vaciaron sobre Whitman revolver y escopeta, respectivamente. Lo mataron. Fin de la pesadilla.

Después pasó lo que pasa siempre. Salieron a la luz teorías de todo tipo tratando de explicar el caso del Texas Tower Sniper. Que si era el resultado de la violencia en el cine y la TV, que si del acceso y facilidad con que se conseguían (y consiguen) las armas, o que si lo hecho por Whitman había sido producto de la dureza con la que había sido tratado en su infancia por su padre (cosa cierta). Y claro, que si todo lo sucedido no era más que un producto de la sociedad de su tiempo. Y así.

Charles Whitman era un gringo joven, blanco, alto, rubio y fornido. La clase de norteamericano que agradaría a Trump. Era además un tipo extremadamente inteligente, de niño sacó 138 en el test Stanford-Binet. Había sido un Eagle Scout, el más alto rango que puede obtenerse en los Boy Scouts. Ex marine, aventajado francotirador y estudiante de ingeniería y arquitectura de esa misma universidad. No era un yihadista, en 1966 eso todavía no se usaba. Entonces, ¿Por qué lo hizo? El documental no entra del todo en ese espinudo tema.
1434601514077
Cuando terminé de ver el documental me quedó la sensación de que ya conocía esa historia. Que la había escuchado o leído en alguna parte. Al otro día por fin pude recordarlo. La había leído en el libro Incógnito del neurocientífico David Eagleman que aborda el caso de pasada, de manera muy resumida, pero haciendo énfasis en lo que el documental apenas roza: las motivaciones de Charles Whitman.

Resulta que Whitman dejó escrita una nota suicida escrita en tres partes, la primera:

No entiendo muy bien qué es lo que me obliga a escribir esta carta. Quizás es para dejar alguna vaga razón por las acciones que recientemente he hecho. Realmente no me entiendo estos días. Se supone que debo ser un hombre razonable e inteligente. Sin embargo, últimamente (no puedo recordar cuándo comenzó) he sido víctima de muchos pensamientos inusuales e irracionales

Después de haber matado a su madre continuó la nota:

A quien corresponda: He quitado la vida a mi madre. Me subleva el haberlo hecho. Sin embargo, siento que si hay un cielo, ella definitivamente está allí ahora… Realmente lo siento… No duden de que quería a esta mujer con todo mi corazón

Y la concluyó después de matar a su esposa:

Me imagino que parece que asesiné brutalmente a mis seres queridos. Sólo quise hacerlo rápido y bien… Si mi póliza de seguro de vida es válida, por favor que paguen mis deudas… donen el resto anónimamente a una fundación de salud mental. Quizás la investigación pueda prevenir futuras tragedias de este tipo

Cumplieron su deseo, le hicieron una autopsia y resultó que Whitman estaba en lo cierto: su cerebro albergaba un tumor del tamaño de una uva, bajo el tálamo. El pequeño tumor oprimía el hipotálamo presionando también a la amígdala cerebral que es la encargada de regular las emociones. Eso no pudo determinarse en 1966, entonces no se sabía lo que hoy se sabe acerca del funcionamiento del cerebro. La comisión Connally, creada específicamente para eso, concluyó que con el conocimiento existente en ese momento no podía probarse la influencia del tumor en el comportamiento de Whitman, pero que era probable que sí hubiese habido tal influencia.

En la actualidad, estudiosos como David Eagleman consideran probado que el tumor cerebral de origen congénito (glioblastoma, para más señas) transformó a Whitman en otra persona. Dando un sopapo a la arrogancia de creernos eso del “libre albedrío”, que somos nosotros quienes decidimos, cuando, según Eagleman, es la biología quien decide por nosotros. O dicho de otra manera, somos apenas una especie de títeres de esa misteriosa e insondable masa que llevamos en la cabeza, que depende de un complejísimo equilibrio químico que cuando, por cualquier razón, se altera, dejamos de ser nosotros para convertirnos en otras personas.

Terrorífica idea en tiempos de autoayuda.

Twitter: @Libertario43

Si ya la viste,puntúa la película!

EN CARTELERA: The bolivian case / El caso boliviano

Omaigad!

The Bolivian case va de mulas, de yonquis, de juventud, de sistemas judiciales, de sistemas sociales, de política, de abogados, de gobiernos, de delitos, de racismo, de moralidades, de amoralidades, de sensacionalismo, de medios de prensa, de países tercermundistas, de países primermundistas, es pues una ensalada que te vas a comer con gusto.

La historia atrapa desde el minuto cero, y además se presta a que tengás airadas discusiones y debates con quien sea tu compañero de butaca.12313915_977923072277756_6839551423382902241_n

En mayo del 2008, fueron detenidas en Cochabamba las ciudadanas noruegas Christina Oygarden, Stina Brendemo y Madelaine Rodríguez. Las tres chicas (una de 17 y las otras en sus 20s) tenían en su poder maletas con 22 kilos de cocaína que intentaban transportar a Noruega.

Las señoritas son literalmente pilladas con las manos en la masa y por ende comienza el subsecuente proceso penal.

El documental The Bolivian Case, de la realizadora boliviana Violeta Ayala, nos cuenta cómo sucede esta historia y va un poquito más allá, cuestionando, sobre todo, la participación del gobierno noruego y de los medios de prensa en eventos que solo pueden denominarse como “cinematográficos”, porque parecen salidos de la más disparatada película hollywoodense.

bolivian_case_5

Oygarden paga su fianza cuando todavía no se ha llevado a cabo el juicio y huye con el beneplácito del gobierno noruego que le otorga extraoficialmente un pasaporte con nueva identidad. Stina, tiempo después y ya condenada, consigue pagar su respectiva fianza y huye gracias a la ayuda de una revista noruega llamada ALFA que contrata a unos mercenarios para que la saquen de Bolivia y a Stina para que publiquen la historia de la fuga.

O sea, los noruegos se pasaron por donde la espalda pierde su bello nombre a las leyes bolivianas y al Estado más.

Madelaine (hija de padre uruguayo y madre noruega) se queda presa en Cochabamba, porque se insinúa no es una noruega total, no viene de buena familia, es morena, no tiene la imagen de Oygarden (chica del campo, que iba a la iglesia) y además fue señalada como la reclutadora de las otras dos.

El documental reúne los testimonios de Stina y Madeleine, de César Augusto (boliviano/noruego y presunto cabecilla del grupo), de Nicole, Oskar, Brorson, los encargados de la logística y lavado de dinero de la operación, de abogados, de periodistas noruegos, logrando que la información proporcione peso al trabajo.

site_197_Filipino_417901

A lo largo de la proyección veremos la cárcel de Cochabamba, el juicio, la huida de Stina, el juicio en Noruega y la manipulación de los medios para lavar o ensuciar la imagen de los acusados.

Sin duda, hay que reconocerle a Violeta Ayala dos cosas: 1) el olfato periodístico para champarse en esta historia desde el principio y 2) el seguimiento que le hizo a través del tiempo.

Ambos puntos son vitales a la hora de hacer un buen documental, porque el documental se nutre necesariamente de constancia y de la capacidad de aglutinar la mayor cantidad de material posible.

Creo, no obstante, que el documental en su forma y estética tiene un tratamiento bastante convencional y de hecho, para mí, no profundiza demasiado en los personajes y las situaciones.

Las declaraciones son interesantes, pero no sabemos mucho más allá de lo obvio, e incluso se desperdicia la posibilidad de indagar sobre la relación entre las tres muchachas y de sus motivaciones personales. Ok, esa es una decisión en pro del foco del documental, pero a modo personal, me faltó más información para entender el cuadro.

También me estorbaba la obvia simpatía de la realizadora con los acusados y su tácita complicidad en la fuga de Stina Brendemo. Lo que de alguna manera podría provocar un sentimiento similar al que provoca la revista ALFA.

Para ser más claros, el sistema judicial puede tener muchos vicios, los medios de comunicación son muy criticables, los prejuicios que te dan el color de piel o la clase social están en cualquier área de la vida, pero en la práctica las chicas cometieron un delito y además, no solo ellas, sino el resto de los involucrados, mostraban una nula (absolutamente nula) conciencia de culpa o remordimientos por lo sucedido. Era más o menos como cuando vas a la cárcel de Palmasola y todos te dicen que son inocentes.

stina-brendemo

Nicole, una de las acusadas de ser parte de la logística de la organización, decía suelta de cuerpo que a ellos (el grupo) la prensa los había dañado, Madelaine lloraba porque le habían quitado la posibilidad de estar en el crecimiento de su hija, o sea…Nicole, al saber que las chicas fueron apresadas, le manda un mensaje de texto a Madelaine dándole instrucciones precisas sobre cómo coimear a un policía y diciéndole que use lo que sea para salir libre: dinero, sexo, influencias, lo que sea. Y Madelaine, bueno, tomar la decisión de traficar droga teniendo una hija pequeña tiene un final un poco predecible.

Eso como ejemplo.

Ayala trata de hacer un cuestionamiento al sistema y la cobertura de medios, pero para ello victimiza de alguna manera a sus personajes.

Y eso en sí mismo es una manipulación similar a la que critica.

Otra cosa es que los subtítulos tenían problemas de ortografía, más que nada de tildes y para una proyección en sala comercial habría que tener mayor cuidado con ese detalle.

De todas formas, no se puede negar que la historia se sobrepone a la forma y  al foco que Ayala ha querido darle, además de contar con un montaje que colabora para que, recalco, la experiencia sea de interés.

Por eso, y a pesar de los peros que podás encontrarle, The Bolivian Case es un documental atractivo que denota trabajo y, como ya dije, olfato, abriendo las puertas a un debate sobre muchos tópicos.

Un documental para ver y una realizadora para tomar muy en cuenta.

Mónica Heinrich V.

Lo mejor: una historia increíble Lo peor: victimiza a sus personajes La escena: el juicio noruego, no podía creer las preguntas pelotudas y la huevada del short (cortos) Lo más falsete:  el cariz de “pobre, Madelaine” El mensaje manifiesto: La justicia no es justa El mensaje latente: sistema judicial fallido y víctima del sistema judicial no siempre es lo mismo El consejo: Vela, es muy interesante El personaje entrañable: la frontera boliviana El personaje emputante: sentí particular empute con Stina y con Nicole, demasiada frivolidad para un asunto tan serio El agradecimiento: por el trabajo, por la investigación, hay muy pocas notas de prensa en español sobre el caso .

Si ya la viste,puntúa la película!

EN CARTELERA: Corazón de dragón

Después de casi una década, Paolo Agazzi retorna a la dirección para entregarle al público su Corazón de dragón.

La premier prescindió, con mucho criterio, de los brillos y lentejuelas de la alfombra roja, y demostró una vez más que hay cierto público que no va al cine a menos que exista ese derroche banal de brillos y lentejuelas.

El último encuentro que tuvimos con Agazzi fue a través de la fallida Sena Quina. Hay que reconocer que él mismo la publicitaba como una “joda”, así que no daba para tomársela muy en serio y rasgarse las vestiduras.

Ahora, escoge el género documental y trae a la pantalla la historia de 8 niños aquejados de cáncer.

677571_gd

Es difícil tocar el tema del cáncer o de alguna enfermedad terminal porque se corren muchos riesgos. Riesgos de forma, de contenido y a eso hay que agregarle la valentía para enfrentar una filmación que supone un desgaste emocional importante.

Corazón de dragón tiene una factura digna, la calidad de su proyección está impecable (de hecho, una de las mejores que he visto) y tanto la fotografía de Gustavo Soto como el sonido no tienen nada que envidiar a algún otro trabajo del género. Es un documental bien filmado, concebido para conmover y cuyo mayor valor está en la trascendencia que le dará a sus 8 personajes.

Otro punto alto y, asumo, una decisión de dirección, es que lo que vemos en pantalla está relacionado sobre todo a los testimonios de familiares, doctores, enfermeras, y especialistas, y no recurre al golpe bajo de poner a los niños a relatar su mal. Cuando los niños aparecen, lo hacen para brindar un testimonio que sirve como anclaje del documental y no para buscar lágrimas gratuitas.

Utiliza de una manera muy bella la analogía del origami, su uso como terapia, como puente creativo y como símbolo de esperanza en una situación de vida que es constantemente una lucha por la sobrevivencia.

11717482_1006511962715188_3195729639414484008_o

Quitándonos el poncho de la simpatía, voy a decir algo frío, que lo digo solo desde la posición de montaje, creo que tiene demasiadas historias. 8 personajes es mucho, más aún si hablás del mismo tema. Con algunas variaciones de lugar, condición de vida, pero básicamente el cáncer es traumático, paralizante, y terrible para todos. Igual, puedo llegar a comprender la incapacidad de dejar a alguno afuera, aunque a mí como público me parezca que el golpe inicial que puede generar ver a un inocente niño con cáncer se vaya diluyendo ante una sensación de repetición. Repetición que se llega a sentir demasiado extensa.

Este tampoco será un documental informativo, de esos que al salir del cine te deja manejando un montón de información útil y shockeante de la situación. Es una visión emotiva de las historias de vida de sus personajes, lo que hasta cierto punto te hace preguntarte cojudamente:  ¿nada más?, pero que luego entendés es también una decisión del relato.

La voz en off del principio que se siente guionizada, la música demasiado incidental para mi gusto, algunas escenas donde podés notar el armado de la secuencia (niña que sube la escalera y que salta mientras levanta las manos), la obvia publicidad al Banco Mundial, el uso de la animación a veces a destiempo, el final semi-institucional de los personajes en el jardín, son algunas de las cosas que puedo mencionar como los puntos bajos.

11698854_996049810428070_2972368639034067894_o

Eso no quita que tu corazón se humedezca cuando salen las fotos antes de los créditos y sabés que alguno de estos guerreros perdieron la batalla pero ganaron paz.

Corazón de dragón es un documental que con todo lo que se le puede criticar fríamente, sin duda es un trabajo serio y amerita su visionado para repasar un género que necesita mayor difusión.

Mónica Heinrich V.

Lo mejor: Inmortalizar a cada uno de estos niños
Lo peor: a nivel narrativo tiene demasiadas historias, y la obvia publicidad al Banco Mundial.
La escena: me gustaron mucho algunas escenas metafóricas, como la toma de arriba de la ropa tendida del hospital. El cierre de las historias de los niños, cuando hablan de sus planes a futuro y la animación de origami está presente.
Lo más falsete: algunas secuencias que se ven muy armadas como la de la niña que sube la escalera, el doctor que charla con algunas personas en el pasillo, y así.
El mensaje manifiesto: El cáncer no es sinónimo de muerte, se puede luchar y vivir.
El mensaje latente: Es una lucha diaria.
El consejo: Vela antes que la saquen de cartelera, creo que merece tener más público que otras producciones nacionales chapis y mal hechas.
El personaje entrañable: Cada uno de los niños y sus familiares.
El personaje emputante: la omnipresente muerte.
El agradecimiento: Porque le da trascendencia a esas historias.

Si ya la viste,puntúa la película!
Go to Top