LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

CINE ISLANDÉS: Noi, el albino

Balada de la soledad

Por: Mónica Heinrich V.

 Si te casas, te arrepentirás;
Si no te casas, también te arrepentirás.
Te cases o no te cases, lo mismo te arrepentirás.
Si te ríes de las locuras del mundo, te arrepentirás;
Si lloras, también te arrepentirás. Las rías o las llores, lo mismo te arrepentirás
Si te ahorcas, te arrepentirás; si no te ahorcas, también te arrepentirás.
Te ahorques o no te ahorques, lo mismo te arrepentirás
Tanto si te ahorcas como si no te ahorcas, te arrepentirás
Este es, señores, el resumen de toda la sabiduría de la vida
No es fortuito que en una de las escenas de Noi, el albino se recite estas palabras de Søren Kierkegaard. Kierkegaard que, según otro filósofo, hizo de su soledad un regalo para el mundo.
No. No es fortuito.
Después de un fin de semana con algunos chascos cinematográficos (a describir en los extras), tuve la suerte de ver este pequeño filme procedente de Islandia. Han leído bien: Islandia. Ni yo misma sabía qué esperar de un país al que sólo conocía por Björk, Sigur Rós y Emiliana Torrini.
Un país chiquito, con menos habitantes que Santa Cruz de la Sierra (casi 320.000), perdido en el extremo noroeste de Europa. Una isla rodeada de glaciares. Aislada. Sola.
El director islandés Dagur Kari debutó en el 2003 con Noi, el albino, filme que nos remite a películas cuyas temáticas muestran adolescentes algo freaks, inadaptados, desconectados del mundo, persiguiendo una quimera. Ya lo hicieron Donnie Darko y Ghost World, pero en este caso la narrativa es mucho más minimalista. El adolescente de 17 años (Noi) no transita la perturbación, ni el odio a su entorno. Su soledad se refleja en un paraje inhóspito donde la nieve, lo blanco se extiende al infinito, aunado a un frío que no cesa nunca.
El pueblo es tan pequeño que su aula no tiene más de 10 alumnos, la estación de servicio a la que va cuando se escapa del colegio, nunca tiene clientes; algo similar ocurre con la biblioteca. Todo es vacío, ausencia.
El rodaje se realizó en Bolungavík, un pueblito islandés que tiene 962 habitantes, paradigma de una absurda rutina. En el filme, Noi es huérfano de madre, su padre es un taxista alcohólico, no tiene hermanos, ni ningún otro nexo afectivo aparte de su abuela que es la que vive con él. No le gusta la escuela, los profesores lo creen estúpido, aunque en realidad tiene una inteligencia superior al promedio.

Noi tiene 17 años y está rodeado de gente que se conforma con ver la vida pasar. La pereza por levantarse de la cama, la apatía por ir al colegio, son tan solo metáforas de un rechazo hacia lo estático, a ese pinche pueblo donde todos los días son iguales. Un lugar donde él es el bicho raro, el albino, el que incapaz de sujetarse a esa pasividad, a ese desierto emocional, se resguarda en el subsuelo de su casa…

Eso hasta que conoce a Iris, otra adolescente de su misma edad, que comparte con él la soledad, el frío, la angustia de ser peculiar. Escena memorable cuando tienen su primera cita y no consiguen un lugar a dónde ir. O aquella donde parados frente a un mapamundi que tiene botones que iluminan a países, descubren que Islandia no se enciende. “Es una escupida”, dice Noi al señalar su país en el mapa, un punto remoto ante lo vasto del planeta.

Y claro, la quimera de Hawai con su paisaje obscenamente tropical y opuesto al de Islandia. El sueño del cambio, de una nueva vida, de romper una rutina que lo consume todo y que obliga a nuestro protagonista a intentar escapar…huir…

El guión se mueve en los aspectos más simples. No pretende darnos un gran mensaje existencial, ni tampoco mostrarnos de forma rimbombante el proceso espiritual que sigue el personaje. Los hechos se suceden con el mismo ritmo con el que los días pasan en un pueblo lejano, de pocos habitantes, con temperaturas bajo cero.

Con una fotografía bellísima, donde el color azulado ha sido elegido para darle al filme un aire más opresivo, tanto la dirección de arte como el vestuario contribuyen a lograr escenas que son casi postales.

La música compuesta y ejecutada por la banda del mismo director, Slowblow, cuyo estilo transita entre el ascetismo, lo electrónico y lo folk, terminan de redondear atmósferas. Una excelente banda sonora, agradable, melódica, diferente.

Con toques de humor negro, Noi, el albino, es la balada de un solitario.

Actuaciones más que convincentes, donde Tomás Lemarquis que interpreta a Noi, alcanza su momento culminante en la escena donde con la mirada fija y aguada, descubre por la TV que todo su entorno ha sido borrado del mundo.

Sobra decir que Dagur Kari, director y guionista, consigue una ópera prima que a nivel técnico es impecable, una lección para aquellos que desean dedicarse al cine y que a nivel de contenido alcanza visos realmente mágicos.

Llega un momento en que te preguntás hacia dónde está yendo y la respuesta llega rauda, poética. En un ataque de genio, el director cierra su película dejando a Noi más solo que al principio, absurda y cojudamente solo. La rutina es rota, pero deja a su paso más vacío, donde la imagen de palmeras hawaianas y olas marítimas, se transforman en una esperanza irrealizable. Frío, mucho frío.

LO MEJOR: diferente.
LO PEOR: no es para todos.
LO MAS FALSETE: …
LA ESCENA:
la del mapa y el final.
EL MENSAJE MANIFIESTO: Estamos solos
EL MENSAJE LATENTE: Ciorán lo dijo: “La soledad no te enseña a estar solo, sino a ser único.”
EL CONSEJO: Dale una oportunidad, es muy linda.
LA PREGUNTA: ¿exhibirán en el cine de este pueblo, este tipo de películas algún día?
He dejado mi original de Noi, el albino en Netmovie (http://www.netmovie.com.bo/ o su lugar físico al lado del cine Bella Vista, frente al estadio) para que quienes deseen verla, puedan acceder a ella. Espero les guste.

CURIOSIDADES
– El profesor de francés que sale en el filme es el padre de Tomás Lemarquis (Noi) en la vida real y al igual que en la peli, es profesor.
– Las escenas de la playa fueron filmadas en Cuba, en un inicio Noi estaba incluido caminando por la playa, pero el director decidió dejar un mensaje más ambiguo.
– Las imágenes de las palmeras o de árboles verdes se repiten en distintas escenas, ya sea como parte de poleras, en la torta de cumpleaños de Noi y en el empapelado de la casa familiar.
– Ha ganado cerca de 20 premios internacionales en distintos festivales de cine.

EXTRAS
– Nine:
A ver, a ver…Rob Marshall no es cualquier crispín. El tipo ha sido nominado a Emys, Tonys, Globos de Oro, Oscars. Su filmografía incluye la muy recomendable Chicago, la insulsa Memorias de una geisha y ahora, Nine. Nine fue una experiencia rara, porque si bien es cierto que a nivel factura es impecable, que cuenta con un elenco de lujo (el gran Daniel Day Lewis, la siempre impecable Marion Cotillard, Penélope Cruz, Kate Hudson, Judi Dench y hasta la mismísima Sophia Loren, entre otros)…es un filme que sólo podría definirse como un pajazo de aquellos, pero bellamente filmado (no hay que negar lo de bello). Dicotomía casi impensable. Los aciertos de Nine tienen que ver con la espectacularidad de sus coreografías y vestuario, así como ese tufillo que cualquier amante del cine podrá percibir y que nos habla de la pasión, la entrega, el alma, vida y corazón que puede provocar el celuloide. Daniel Day Lewis interpreta a Guido, un famosísisisisimo director de cine que se ha quedado sin ideas para su nueva película. A pesar de eso, por ser considerado un genio, la producción del filme ha arrancado sin siquiera tener un guión listo. Esta sequía creativa contrastará con la inestabilidad de pareja por la que atraviesa, al tener que llevar una doble vida, por un lado con su esposa, por otro, con su amante. Supuestamente es un homenaje a Fellini, concretamente a 81/2 de Federico Fellini, quien en estos momentos debe estar revolcándose en su tumba y arañando su cajón.

Marshall ha conseguido que un grupo de grandes actores participen en una historia groseramente desperdiciada, que gracias al onanismo en torno a su figura principal (Guido-Day Lewis) se vuelve casi insoportable, y donde las féminas parecen no tener otro deseo en la vida que abrirle las piernas a este desagradable sujeto. Intenta recrear un filme grandioso, pero se queda en la más nefasta pretensión, que para el público promedio supondrá un suplicio en el que la fastuosa puesta en escena coreográfica, musical y de vestuario, sirve como elemento distractivo para que intentés disculpar este despropósito. Y parece ser que el director piensa que es la gran obra de arte, pero señores, ver a Nikole Kidman como fría musa, a Penélope repetirse como mujer histérica y sex symbol, y a Sophia Loren aparecer como la momia del cine, que con su aparición tendríamos que suspirar pensando en Italia y el cine italiano, no jodan. Too much. La recomendaría sólo por la música (sonido, no letras) y por tres escenas, la primera con la que el filme abre, que hace que uno tenga la ligera ilusión que va a presenciar algo bueno, la escena que le corresponde a Fergie con el baile de las panderetas y la arena y la tercera, la que protagoniza Marión Cotillard en blanco y negro, cuando le canta a su marido lo vacía que la ha dejado. Muy bonita. De resto, guácatelas…una mezcla entre las pussycat dolls, fashion tv y una parodia del cine italiano. En lugar de llamarse Nine, debió llamarse Guido.

Nuevamente amor (Love Happens): Comedia romántica protagonizada por Jennifer Aniston y Aaron Eckhart. Qué carajos se puede esperar de Brandon Camp, director que tiene en su curriculum el haber escrito la boludez esa Dragonfly donde Kevin Costner veía libélulas¿?. En esta ocasión, el guión también corre por su cuenta y esta vez se atreve a dirigir. Insípida y por momentos exasperante “comedia romántica”. Aaron es un crispín cuya esposa pierde la vida en un accidente de auto, desde entonces se dedicó a escribir libros y dar seminarios de autoayuda sobre cómo superar una pérdida. No todo lo que brilla es oro, por lo que nuestro abnegado seminarista finge haber superado la muerte de su esposa pero sucede todo lo contrario. Jennifersita será la encargada de hacerlo enfrentar el dilema, de devolverle la fe en la vida y las ganas de amar. ÑOÑOS. Por último si estuviera bien hecha, me creo la historia y me pongo a dibujar corazones con mi nombre y el de compañero de butaca dentro, pero no. Se salva por el carisma de sus protagonistas, que funcionan para este tipo de filmes. Nada más.

– Satanás: Esta estuvo interesante, pero sobre todo por la temática. Se trata de una película colombiana basada en un hecho real: La masacre de Pozzeto. Yo que soy fanática de hechos macabros e historias donde un día un tipo común y corriente se freakea y comete actos que dejan a la opinión pública con la jeta abierta, estuve más que dispuesta a verla. La historia se centra en Campo Elías Delgado, un colombiano que fue veterano de la Guerra de Vietnam y una vez retirado, regresó a su país y se ganaba la vida como profesor de inglés. Pues resulta que este señor vivía con su madre, con la cual tenía una relación muy conflictiva. El tipo era muy peculiar, leía un montón, jugaba ajedrez, era un intelectual fan de Robert Louis Stevenson. Desgraciadamente, su personalidad oscura lo hizo estar muy solo e imagino que las cosas que vio en la guerra tampoco ayudaron mucho a que le entrara cariño por la vida. En el momento de los hechos, pasaba clases de inglés a una adolescente a la que, tétricamente, le había dado para leer Dr. Jekyll and Mr. Hyde. Un día, se dirigió a su restaurante favorito (Pozzeto), se sirvió un plato de pastas, tomó un buen vino, etc.. Después de cenar, se retiró al baño y al volver a su mesa abrió fuego indiscriminadamente asesinando a 30 personas e hiriendo a otras 15. Como el tipo era veterano de guerra, su puntería era certera y en medio del pánico, pudo recargar su pistola tres veces. La película tiene como protagonista principal a este individuo, y paralelamente teje dos historias más que al final convergerán en el restaurante. Una, la de un sacerdote que vive atormentado por el amor/pasión que siente por su ama de llaves y dos, una muchacha pobre con ansias de salir de la pobreza y que se mete a pildorear tipos para robarles.

La primera parte está aceptable, aunque tiene esa cosita media emputante del cine latino que hace que sus productos tengan un airecito a telenovela, pero luego levanta mientras nos sumergimos más en la oscuridad del veterano. Para cuando todo se va al chancho, nos sentimos ante un buen producto, las últimas escenas están bien narradas y el clima muy bien construido. Las actuaciones son buenas, aunque no me gustó mucho la del cura (el actor murió recientemente), pero la de Damián Alcázar (Eliseo) es sobresaliente. Ha ganado unos cuantos premios en distintos festivales. Está entretenida, mirable, aunque tiene sus efectismos y sus cositas que la hacen ver un poco ordinaria a ratos, pero en líneas generales no me arrepentí de verla y el tema, como dije al principio, es por demás de interesante.

Si ya la viste,puntúa la película!

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