LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

MINICRÍTICAS: The Hunger Games: Catching Fire, 7 cajas y Captain Phillips

La chica en llamas

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The Hunger Games: Catching Fire no está mal. Sí, me leí los libros. Sí, pienso que es una digna saga y que el trabajo de Suzanne Collins es más satisfactorio que lo que nos dejó la Stephanie Meyer con la huevada de Crepúsculo y ya no hablemos de la doña de Cincuenta sombras de Grey, que aunque esta última apunte a otro “target”, también se caracteriza por ser ese tipo de literatura facilona, de recursos cursis, que busca la efímera aceptación de un lector ávido de comida chatarra.

Así que mejor sigamos con Los juegos del hambre versión película. Este producto cuyo target es el adolescente considerado bruto por la industria cinematográfica, mira hacia otro lado y dice: No, los adolescentes no son estúpidos.

Quizás tenga que ver con el cambio de director, del ñoño Gary Ross a Francis Lawrence hay un bollo de películas de diferencia. El primero con filmes como Seabiscuit, responsable de mi rechazo involuntario hacia Tobey McGuire, el segundo con Soy Leyenda, por decir algo.

Esos dos referentes nos dicen que hay estilachos distintos y distantes, que la primera parte iba a ser más “suavizada” y que la actual sería un poco más jugada.

Repito, Suzanne Collins no se va a llevar el Nobel de Literatura, pero creó una historia interesante que agarrada por un buen director pudo tener mejor destino, como el que vemos ahora. OJO, no es que la película se vaya a convertir en objeto de culto, simplemente que por lo menos no querés arrancarte los ojos al verla.

Eso se debe a que las desventuras de Katniss Everdeen empiezan a adquirir su verdadero color: Oscuro/amarga realidad. Y es que la historia original iba de dictadores y tiranos, de entretenimiento sanguinario de un pueblo oprimido, de miedo, pobreza, hambre y de la esperanza que brota cual flor entre el fango.  En sus inicios (era Gary Ross) se intentó maquillar, porque a veces Hollywood espera que creamos que la vida es una telenovela protagonizada por la Barbie y el Ken de turno, en esta segunda parte se recupera lo podrido de la historia y se lo deja flotando para que cualquiera lo perciba, frunza el ceño y se tape la nariz.

Katniss es un estorbo para el Capitolio, su figura ha sembrado la esperanza en un pueblo acostumbrado a no levantar la mirada del piso. El Capitolio quiere deshacerse de ella y para eso se contrata a Plutarc (Philipp Seymour Hoffman) que recomienda ejercer mayor represión y crueldad en la muchachada. En pro de deshacerse de la susodicha se celebrarán otros Juegos del Hambre, donde los tributos que ya ganaron anteriormente se enfrentarán buscando sobrevivir.

Una buena fotografía de Jo Willems (al que stalkeamos desde Hard Candy) y las actuaciones correctas de Jennifer Lawrence y Donald Shuterland, hacen que hasta la pésima actuación de Lenny Kravitz pase sin incomodar.

A pesar de durar casi dos horas, la película cumple con creces su objetivo: entretiene pero no estupidiza. Parece poco, pero dada la situación actual es MUCHO.

Gracias totales.

Lo mejor: Bien filmada y entretenida Lo peor: las pajas mentales del que leyó el libro La escena: la del negro rebelde Lo más falsete: sigue sin emocionarme Peeta El mensaje manifiesto: la revolución tarda pero llega El mensaje latente: la revolución tiene su precio El consejo: Vale la pena verla en cine SUBTITULADA, vayan al Palace El personaje entrañable: el negro rebelde El personaje emputante: sí, Gale El agradecimiento: que finalmente dejaron de suavizarla tanto…

“El vivo vive del sonso”

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Aunque la premisa básica de 7 Cajas no tiene mucho asidero, el director paraguayo Juan Carlos Maneglia logra con pocos recursos contar una historia amena con un final notable que llega a dejarte una sonrisa boba pintada en la cara.

Víctor es un adolescente que se gana la vida como carretillero del mercado de Asunción, unos carniceros (mafiosos) del mismo mercado le encargan que cuide siete cajas (de las que no se sabe el contenido) mientras la policía hace una inspección al lugar.

Ahí comienza la acción. Víctor desea ganarse los 100 $us. que le prometieron por ese “trabajo” y comprarse un buen celular. Un sueño austero que hace que la platea automáticamente se ponga del lado del protagonista.

7 cajas es una película chiquita que sin darte cuenta te atrapa y hace que sufrás con la posibilidad de éxito o fracaso de la misión.

Con homenajes reconocidos a Terminator (escena del camión), Ben Hur (escena de la carrera de carretillas), y La Sangre del Cóndor (la sutileza de la añoranza del protagonista por el dinero) ostenta la insignia de superar a Titanic en Paraguay y convertirse en la producción paraguaya más vista de toda la historia del cine de ese país.

El argumento accesible, que en su sencilla factura aspira a replicar las emociones de filmes pipoqueros, no es perfecto, no. Aún así, a pesar de giros forzados y actuaciones secundarias medianas, tiene algo efectivo. Tan efectivo que terminás perdonándole sus falencias y recibiéndola con ojos empáticos.

7 cajas es sin duda una sorpresa dentro de las propuestas de habla hispana por su factura, por su llegada, por su ingenuidad, por la buena utilización de recursos y por encontrar modestamente el camino al gusto del espectador.

No es una maravilla, pero qué bien funciona!

Lo mejor: Su final, qué buen final Lo peor: algunos problemas de guión y que se alarga demasiado para comenzar a dar vueltas sobre sí misma La escena: el final Lo más falsete: lo de la embarazada y lo del antagonista El mensaje manifiesto: Los sueños, sueños son El mensaje latente: la tele (y la posibilidad de salir en ella) se han vuelto parte de lo onírico El consejo: Vale la pena verla, me hubiera gustado escribir sobre ella cuando estaba en cartelera pero el tiempo no me lo permitió, VEANLA El personaje entrañable: Liz, la dulce Liz y Víctor El personaje emputante: el antagónico y el mafioso pelón de lentes El agradecimiento: porque teniendo muchas cosas en contra funciona igual.

Para Somalia con amor

Captain Philips Teary poster

El problema de Capitán Phillips comienza cuando tenés un buque de millones de dólares siendo abordado por cuatro famélicos somalíes y el filme pretende que deseés que no consigan llevarse ni una servilleta. A eso sumémosle la presencia de un bien alimentado Tom Hanks siempre en actitud heroica, de hombre digno, formado, que a pesar del sufrimiento que le supone la amenaza a su vida, tiene tiempo y ganas de portarse como un gentleman y preocuparse casi bíblicamente por sus secuestradores.

Captain Phillips nos trae un argumento de la “vida real”, cuando el buque Maersk fue secuestrado en el 2009 por piratas somalíes.

Nuestro Paul Greengrass es el hombre encargado de llevar a la gran pantalla esa “aventura”, sus dotes como realizador de acción (ampliamente comprobados en la trilogía Bourne) brillan y desaparecen en este filme.

Por una parte, los momentos de tensión están muy conseguidos, pero por otra, la excesiva duración (casi 3 horas) hace que la trama pierda interés y que le grités indignado a la pantalla: “MATEN DE UNA VEZ A FORREST GUMP”. Tampoco entendés muy bien el razonamiento de los funcionarios navales que reciben el llamado de auxilio, que se quedan muy panchos cuando se presenta la primera amenaza, que tienen toda la noche para enviar refuerzos y no lo hacen, y que una vez estalla el puchichi despliegan un operativo denso para impedir la llegada de los somalíes a la costa.

El final llega con lacrimógena  e innecesaria secuencia para segura nominación a los Oscar: Mejor Actor: Tom Hanks.

En la platea queda una mezcla de satisfacción por las escaramuzas iniciales (tunchi tunchi tunchi),  una visión incómoda sobre los somalíes y la percepción de que los SEALS son unos capos algo estúpidos. Una raya más al tigre.

En la vida real, en el rescate se “desaparecieron” 30,000 $us. y se dispararon muchas más balas. Eso a Hollywood no le interesa.

Lo mejor: Impecablemente filmada Lo peor: exceso de melodrama La escena: cuando el falso capi se queda solo luego del tumbe que le hacen Lo más falsete: la precisión de los SEALS El mensaje manifiesto: No te metás con los gringos El mensaje latente: la situación de Somalia es tan desesperada que recurre a la piratería en condiciones tan risibles como la presentada por la película El consejo: para ver una tarde de frío invierno que no tengás nada más para mirar El personaje entrañable: los somalíes, todos ellos El personaje emputante: Hanks, Tom Hanks El agradecimiento: cuando termina y podés irte a tu casa.
Si ya la viste,puntúa la película!

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