LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

EN CARTELERA: Zero Dark Thirty (La hora más oscura)

High Five!

Si me dicen que (de acuerdo a estudios de la OMS y la ORB) 73.846 soldados americanos han muerto en Irak, que la cantidad de suicidios en el ejército americano es de 120 por semana, y que la cifra de iraquíes muertos va desde los 120 a los 500 por día,: si me dicen que toneladas de elemento radioactivo fueron arrojadas en suelo de Irak (multiplicando los efectos de las bombas de Hiroshima), que la tasa de malformaciones congénitas aumentó 600 veces, y que hay más de 5 millones de huérfanos de la guerra según la UNICEF; si me dicen que luego del estado de destrucción masiva en el que se encuentra el país invadido/ocupado, las  grandes corporaciones americanas ( todas ligadas al Ministerio de Defensa de los USA) se están repartiendo un botín de 100 mil millones de dólares en contratos para reconstruir Irak (ver el genial documental Irak for Sale), pues me es muy difícil distanciarme emocionalmente de Zero Dark Thirty. Muy difícil.

Es como que una vocecita en mi cabeza me dice: “ASCO” y como que aún recuerdo a una Kathryn Bigelow emocionada recibiendo su Oscar como Mejor Directora por la película The Hurt Locker, y enviando un admirado/animoso mensaje a los tropas americanas que estaban dando su vida por “la libertad y la justicia” al otro lado del charco…Sí…aunque The Hurt Locker era moralmente ambigua o tibia en su postura, la directora no lo fue al recibir su premio.

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En el caso de Zero Dark Thirty, la cosa está un poco más directa…o como se dice vulgarmente, “se peló capucha” (se quitaron las máscaras)…Por eso es que siendo consecuente con el amor incondicional que se le profesa al cine, pero al mismo tiempo teniendo que atender asuntos dizque ajenos al cine (mensaje-discurso político) creo que es necesario ver Zero Dark Thirty desde dos ópticas.

1)   Cine y punto

Si esta fuera una ficción, una película creada simplemente para entretener, para contarnos la terrible historia de un imaginario terrorista de nacionalidad x escondido en alguna parte del mundo y la pericia de la CIA para encontrarlo, de los costos y de las consecuencias de una guerra sin explicación, teniendo en cuenta el resultado global diría: “Buena película”. Es entretenida, impecable en su estética, tiene algunos problemas a nivel narrativo con relación a tiempos y ritmo, pero nada que incomode en demasía.

Bigelow ya nos ha demostrado que filma con singular talento los asuntos relacionados a la guerra, The Hurt Locker era un vistazo aséptico, duro, sin moralismos baratos acerca de la adicción que provoca la guerra y del sinsentido que puede sobrevenir después. No tomó postura crítica, es cierto, pero dentro de todo, la ambigüedad daba para que cada uno se vaya a su casa a reflexionarlo. A mí, incluso, me pareció una confort zone, que luego de su discurso de aceptación entendí.

Sin duda, la ex esposa de James Cameron posee un talento innegable como directora, sabe dónde poner la cámara, cómo ponerla, y se rodea de un casting perfecto.

Zero Dark Thirty nos cuenta la historia de la agente Maya (enorme Jessica Chastain), cuya misión se transforma en obsesión. Maya tiene que encontrar a Bin Laden, cueste lo que cueste. El filme describe su transformación: cómo al principio es un trabajo, que además hace con ciertas reticencias,  y poco a poco, debido a las pérdidas, a los fracasos, y a los sinsabores del mismo se convierte en un apremio de éxito, en una razón de vida.

La pista para aceptar esta primera visión está en cómo nace el proyecto de filmar Zero Dark Thirty, nace como un relato sobre la persecución infructuosa de Osama Bin Laden, a la sazón un personaje odiado en USA pero convertido prácticamente en un fantasma. Y como en esa época aún no habían conseguido dar con él, el final iba a ser más abierto. El asalto a su guarida en Pakistán y posterior asesinato, hicieron que el guión se re-escriba sobre la marcha.

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yo solo vine a buscar a Osama porque tumbó mis torres

Partiendo de un contexto histórico, el 9/11, la película empieza en la más rígida pantalla negra para valerse del sonido y decirnos a través de llamadas de emergencia, y de gente que estaba en el avión o en las torres, que el World Trade Center fue destruido, murieron inocentes y fue culpa de los inescrupulosos terroristas.

Rápidamente nos vamos a un comprimido relato de los 10 años que suponen la búsqueda del hombre más peligroso del mundo: Osama Bin Laden. Vemos a los agentes rebatiendo cielo y tierra, capturando iraquíes o gente ligada a la célula de Al Qaeda que pueda brindar datos sobre el paradero de Bin Laden. Vemos sus tácticas, las polémicas torturas por las que se están rasgando las vestiduras en suelo americano, lo vemos desde los ojos de Maya. Vemos el ímpetu de la tipa, ese que la hace desafiar a sus superiores con tal de conseguir lo que busca.

Finalmente, cuando el éxito es alcanzado, cuando el cadáver (no es Spoiler porque ya se sabe cómo termina esa historia) es identificado, cuando el sueño largamente acariciado se cumplió, el cierre de Bigelow admite una interpretación: El costo de la guerra, y la impotencia o indefensión ante el siguiente paso a dar una vez se ha concretado el objetivo. Sí, puedo ponerme en plan tolerante y solidario, y obligarme a sentir que con ese pequeño ajuste en el cierre se salva el resto, que esas lágrimas significan más de lo que puedo imaginar, que Bigelow es una pendeja y que el horror, la incertidumbre y algo de derrota se deslizan por las mejillas de Chastain. Sí, pobrecita Chastain, tantos sacrificios, tanta devoción y ahora qué…ahora qué sucederá con la gringuita símbolo puro y casto, posteriormente corrompido, de todas las miserias que deja el Irak post-Osama.

Mientras tanto, admiro el precioso y efectivo montaje, la fotografía impecable, el diseño de sonido, los climas de tensión hábilmente creados, la magnífica interpretación de los actores, la sobriedad y saber mostrar/no mostrar lo necesario, lo justo como en la escena del cadáver de Bin Laden figura fantasmal hasta en la muerte. Admiro el último tramo en el que estás al filo de la butaca esperando que maten a Osama, sí…y es ahí cuando esta condescendiente perspectiva se me va a la mierda, en el momento que me descubro al filo de la butaca esperando que maten a Osama, en el que contengo el aliento a la espera de que liquiden al líder de Al Qaeda…y entonces no me queda otra que ver la película desde la segunda visión…

2)   El cine no es solo cine, es comunicar

Hollywood es una industria que se sustenta en perpetuar el status quo, sobar al sistema, y elevar la autoestima del americano promedio bruto y desinformado haciéndole creer que su país va a la guerra en pro de la justicia, la libertad y la ayuda desinteresada. Ensalza a los aparatos estatales: ejército, agentes de la CIA, del FBI, policías, y hasta a los que no son estatales pero simbolizan una supremacía cualquiera (renegados, superhéroes, etc), el objetivo es poner a USA como la nación más poderosa del mundo (lo es) y establecer como héroe al sujeto que contra viento y marea defenderá la bandera.

En la Guerra de Irak no existen medias tintas posibles. Los antecedentes: la política exterior americana, invasiones anteriores, alianzas y negocios lucrativos procedentes de iniciar una guerra, la mentira de las armas biológicas, etc…no permiten golpes de pecho que justifiquen la decadencia y el horror que han dejado las tropas americanas en Afganistán, Irak y zonas aledañas. Ni tampoco se puede cuantificar el daño que ha causado a la misma sociedad americana.

Sí, Bigelow asume una postura de observadora fría y distante. Pero es una postura algo tramposa, en determinados momentos esa postura tan desapegada no es tal. Para que me entiendan, muchos ríos de tinta corren respecto a las escenas de las torturas, los defensores dicen que son tan explícitas que hacen que te cuestionés su uso para conseguir información, que hacen que el que las ve se sienta avergonzado y asqueado, que Bigelow cumple al mostrar la tortura como algo que sucedió y punto; los detractores dicen que hace apología del delito, que al mostrarla la encandila, que su exhibición es como una vanagloria de que gracias a la tortura consiguieron el fin último que es liquidar a Osama, ergo la tortura es efectiva y en algunos casos necesaria.

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vamos a matarlos a todos

Pues a mí las escenas de tortura se me hicieron suaves, hasta naif,  los hijos de Pooh de la CIA son mucho más sanguinarios de lo que muestra la película. Para los que sabemos de las humillaciones innegables sufridas por los prisioneros de guerra en Abu Ghraib, eso no es nada más que un juego de niños.  No creo, tampoco, que deba ser novedad el hecho de que los americanos usen la tortura para obtener datos o información, como tampoco debe ser novedad que los americanos no solo usen la tortura para “un fin”, las fotos exhibidas de Abu Gharib hablan de la banalidad del mal, del abuso placentero, del sadismo, de la tortura por la dicha de la tortura, del semáforo en verde para hacer lo que les de la gana con otro ser humano.

Bigelow muestra a todos los americanos que aparecen en pantalla siendo leales a la causa, convencidos de que actúan correctamente y si algún atisbo de molestia cruza por sus rostros, queda implícito que se sobreponen a él en pos de cumplir el objetivo, la misión: capturar a Bin Laden. No es incorrecto, pero sí impreciso. No todos los agentes de la CIA y no todos los soldados que participaron en la guerra de Irak estuvieron ahí por el placer de servir a la patria.

Leía que Bigelow tiene la “valentía” de mostrar que la CIA tortura cuando hasta el momento no existe otra película que haya tocado el tema tan frontalmente. Invito a esos arrobados espectadores a ver El Expediente Anwar (2007), que amén de que en su conjunto resulta fallida, la trama de un ingeniero egipcio confundido con un terrorista y torturado hasta la saciedad por la CIA, ya mostraba el complejo mundo de la tortura clandestina por los aparatos del estado americano. Además, así simple, paupérrima y todo, se atrevía a lanzar la idea de que el egipcio que antes de la tortura era un tranquilo ciudadano, luego es devuelto a su familia convertido en un ser resentido y con ansias de venganza. Más o menos como la cadena de violencia anti-americana que ahora se gesta en los corazones de las nuevas generaciones de iraquíes.

ALERTA DE SPOILER (si no la has visto saltá a lo que sigue)

Volviendo a ZDT, hay partes en que solo podés reír, como cuando Maya (¿o es su otro jefecito?) le pide al jefe mayor que entren a la casa sin tener pruebas suficientes de que Bin Laden está dentro y el señor dice que necesita más pruebas porque sobre las armas biológicas mostraron un montón de pruebas y metieron la pata. O sea, ¿alguien realmente cree que los gringos no sabían que no había armas biológicas? ¿ALGUIEN? ¿Alguien realmente piensa que el negocio de la guerra no le ha traído jugosos dividendos a nuestros amigos del norte a costa de romper cuanto tratado internacional se firmó luego de la 2da Guerra Mundial?…¿Alguien?

Una escena que hace estallar en carcajadas es cuando los SEALs están dentro de la casa y empiezan a llamar por sus nombres a los ocupantes: “Osamaaaa, Osamaaa”, los mismos SEALs se quejaron en la vida real diciendo que en un operativo de esa naturaleza prima el silencio, tanto durante la acción como antes, refiriéndose de paso a la conversación del helicóptero. Eso nunca podría suceder.

Otra escena para el recuerdo: la escena en que mueren 7 agentes de la CIA y Maya compungida por la pérdida a media luz, con musiquita de fondo se encuentra devastada por la barbarie del enemigo, mientras fuera la guerra continúa llevándose no 7 agentes sino cientos de miles de civiles. Alguien dirá, esa es la paradoja que Bigelow quiere mostrar, yo siento que su personaje Maya es un receptáculo de todo lo bueno y malo que hay de la guerra, pero tomando a “la guerra” como eso que el gringo promedio comprende.

FIN DE SPOILER

Entonces, todo bien con tener una postura, o una supuesta objetividad, pero cuando me traés una historia “basada directamente” en relatos hechos por gente que vivió la captura de Bin Laden, me es imposible conectarme con la trama sin cuestionar cada aspecto.  Cuando me dicen que se está haciendo una película que no repite el discurso barato de siempre, y sin embargo el guión está basado íntegramente en la información OFICIAL proporcionada por la CIA, me genera dudas. La operación en sí misma fue tan clandestina que nadie sabe realmente qué pasó,  intuyo que Bigelow no quiso complicarse mucho la vida con el tema de la desaparición del cuerpo de Osama porque eso no hay quién lo aclare sin que oscurezca más.

Asumo también que Bigelow, quiere que Maya sea la protagonista, la aguerrida fémina que lucha con uñas y dientes por atrapar al demonio. No, no es necesario cuestionarse la ejecución del tal demonio si se trata del enemigo número uno del mundo (porque si es enemigo de USA, es enemigo de todos). Y, claro, hay espacio para chistes entre camaradas, celebraciones, y posturas bravías y heroicas una vez se metieron a la casa, mataron a unos cuantos y entre gallos y medianoche recogieron el cuerpo de aquel al que los medios americanos convirtieron en el terror del american life style.

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aquí duerme el lobo feroz

Ajá. Hay una parte de mí que quiere creer que el final de Zero Dark Thirty, las lágrimas de Chastain son una contraparte a aquello que me escuece de la película. Hay una parte de mí que quiere ver ese final como EL FINAL de finales, que bien mirado incluso con todo lo que la película lleva en contra es un GRAN final. Seguramente, habrá otros más que interpretan esa escena como desoladora. Desgraciadamente, el gran público recibe un relato tiznado de heroísmo (a propósito o no) con las tintas algo cargadas hacia el lado de siempre, donde el bueno, el decente, el que hace lo que tiene que hacer a pesar de los sacrificios, corrupciones o búsquedas personales es el americano.

La impresión que puede generar en algunos sectores de la población americana me quedó clara cuando vi un status de Facebook de un querido amigo de Texas (Sí, vos A.P.) al que no considero estúpido aunque a veces diga estupideces, el status decía: “Acabo de ver Zero Dark Thirty . La vi con mi padre. El primer impulso que tuve cuando terminó fue decirle: Choca esos cinco! (High Five!)”

Lo mejor: muy bien filmada, bien dirigida, bien actuada Lo peor: lo que promueve o deja como sensación global La escena: toda la secuencia del asalto a la casa de Bin Laden Lo más falsete: sí, todos son nobles seres al servicio de la patria que sufren cuando mueren 3000 personas, pero no pasa nada cuando se asesina a cientos de miles El mensaje manifiesto: el fin justifica los medios El mensaje latente: esos medios y ese fin, vienen con un precio El consejo: vela y sacá tus propias conclusiones El personaje entrañable: hay quien diría que los monos enjaulados (ironía ON) El personaje emputante: la ñoña amiga de Maya El agradecimiento: que a pesar de que dura casi 3 horas, no las sentís pasar.

CURIOSIDADES

Rooney Mara (la actriz que interpretó a Lisbeth Salander en La Chica del tatuaje de dragón) fue originalmente elegida para hacer el papel de Maya, tuvo que abandonar el proyecto y el personaje fue para Jessica Chastain.

Zero Dark Thirty en términos militares significa 12:30 AM, Zero Dark es medianoche. El título de la película alude a la hora del operativo en que Osama Bin Laden fue asesinado.

La película iba a tratar la historia detrás de los 10 años de cacería infructuosa a Bin Laden, fuentes cercanas a la producción indicaron que la CIA (que es cercana a Bigelow) sopló el dato de que iban a capturar al sujeto y les dijo que se esperaran para terminar el filme.

James Cameron, ex marido de Bigelow, estuvo en negociaciones para dirigir le filme, pero abandonó la idea para dirigir la segunda parte de Avatar.

Jordania y la ciudad india Chandigarh fueron usadas para filmar las tomas que supuestamente pertenecen a Pakistán. No obstante una pequeña unidad hizo tomas reales de Pakistán.

El director de la CIA, Michael Morell, aceptó que hubo encuentros entre la producción de la película y la agencia de inteligencia, sin embargo, negó que la escena de la tortura tuviera algo que ver con la realidad y aseveró que no quería que Hollywood empañe la memoria del operativo.

Jessica CHastain conserva el mensaje que dejó Bigelow en su contestadora diciéndole que el papel era suyo.

La escena en que los vecinos de Bin Laden prenden las luces y suben a los techos, para ver qué pasa  en realidad no pasó, toda electricidad fue cortada para el operativo.

El atacante suicida que liquida a 7 agentes de la CIA, en realidad había ido varias veces al campo y por eso consideraron que era de confianza y no lo revisaron, en la película muestran que se trata del primer encuentro entre el atacante y los agentes.

Cuando se semi-muestra el cadáver de Bin Laden, resalta su barba gris. En la vida real los testimonios de los soldados indicaron que la barba del jefe de Al Qaeda estaba totalmente negra.

Mónica Heinrich V.

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