LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

EN CARTELERA: Star Wars The Force Awakens / El despertar de la fuerza

Los 70s no son los 80s, los 80s no son los 90s y los 90s tampoco son el nuevo milenio. Dicha esa obviedad, el público también evoluciona. No es aquel que se asustaba por el tren viniendo hacia la cámara, o el que se obnubilaba por los FX de planetas lejanos.

Nos convertimos en un público más pachorriento y poco dado a las expresiones de entusiasta embeleso en la butaca. Un público atiborrado de pipocas y Coca Cola. Hemos visto tanto y de tantas maneras que para que salgan gritos masivos o aplausos en media proyección se necesita un milagro.

OH, sorpresa, el milagro se llama Star Wars: El despertar de la fuerza y nos dice fuerte y claro que las fórmulas repetidas aún funcionan.

Por los tornillos de R2D2! No les miento.

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Sí, es verdad, el gordo George Lucas casi casi aniquiló la franquicia con Amenaza Fantasma y El Ataque de los Clones, planes de enviar cartas con ántrax fueron elaborados, pero después de La Venganza del Sith todo volvió a su cauce natural y pudimos esperar con relativo entusiasmo el glorioso retorno de la saga.

No, J.J. Abrams no ha reinventado a Star Wars ni le dio un empujón que la lleve al olimpo de las grandes películas, no. De la mano de Disney es difícil hacer algo que no esté bañado de crema chantilly y bonitos colores pasteles. Muy difícil.

J.J. Abrams dirige con practicidad un bulto pesado, ese bulto es revivir Star Wars y lograr dos cosas: 1) que la generación que amó y creció con la saga no escupa sobre su tumba y 2) que las nuevas generaciones se vuelvan parte de ese consumo masivo que mueve tantos millones de dólares.

Y la verdad, logra ambas. star-wars-the-force-awakens-daisy-ridley-bb-8

El despertar de la fuerza es un eco del pasado y como tal está diseñada para agarrar las aristas más llamativas de la trilogía original y sacarle partido:

Tenemos a la Resistencia, que después de quichicientos años sigue en las mismas.

Tenemos a la parejita chico/chica unidos en una epopeya de la que no saben mucho pero a la que convierten en una especie de misión.

Tenemos un poder tiránico, opresivo, al cual derrotar.

Tenemos una galaxia que salvar.

Tenemos a un malo maloso que lee mentes, levanta su manito y zas! Matanga dijo la changa. Por supuesto, el don sufre una lucha personal/espiritual entre el bien y el mal.

Tenemos el droide que carga un mapa y su propia misión.

Tenemos la Starkiller Base como elemento a destruir, muy similar a la Death Star.

Tenemos conflicto padre e hijo.

Tenemos a the chosen (el elegido/a) cuyo papel aún está por determinar pero que con poderes impensables sabemos que es el peón principal de esta nueva entrega.

Tenemos la cantina de bichos raros.

O sea, el universo es un pañuelo para que se repitan y se junten tantas cosas similares a la primera trilogía.

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El guión escrito por el mismo J.J. Abrams acompañado de Lawrence Kasdan, autor de El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi (entre otras)   y Michael Arend, autor de Little Miss Sunshine, Toy Story 3, Oblivion y la primera Juegos del Hambre, bebe de la melancolía y decide darle al público aquello que supuestamente quiere.

Rey (Daisy Ridley), una chatarrera que espera el regreso de la familia que le fue arrebatada, se encuentra con BB 8, un droide al que le han encargado guardar el mapa que llevará a la Resistencia a encontrar al mítico Luke Skywalker.

La chica decide ayudarlo, y para ello se une a Finn (John Boyega) , un ex stormtrooper escapando de esa condición.

En plena misión se toparán con Han Solo (Harrison Ford) y Chewbacca (Peter Mayhew) que intentarán ayudarlos para lograr encontrar a Luke.

La base es muy simple y en general está llena de baches e inconsistencias. Nada tiene mucho sentido, pero tampoco importa. El manto de Disney le quita la oscuridad y la tragedia que se cernía sobre los personajes en El Retorno del Jedi, quizás la entrega más intensa de toda la saga.

J.J. Abrams cubre esa ausencia de peso dramático con efectos especiales y muchas peleas al pedo.

A los que hemos visto las películas una y otra vez nos suena a circo repetido, pero el circo repetido está tan bien montado que cuando aparecen Han Solo y Chewie, se te humedece el corazón y una ahogada exclamación se siente vibrar en medio del público.

Lo mismo sucede cuando la princesa Leia entra a escena, el diálogo acartonado entre estos dos amantes que además son padres de un hijo, no sería nada sin el poder de la memoria. Es la memoria lo que hace que disfrutemos el cursi encuentro y es la memoria lo que hace que batamos palmas cuando aparecen los droides originales C3PO y R2D2.

Una película de este tamaño requiere un villano igual de grande y poderoso, y, para mí, la mayor flaqueza de El despertar de la fuerza está en la elección de sus villanos.

Mientras Kylo Ren (Adam Driver) se encuentra con la máscara puede ser un villano creíble, en el momento que se quita la máscara pierde toda credibilidad y nos quedamos con un fantoche sin presencia escénica.

Y ojo, a mí me gusta el trabajo de Adam Driver, sobre todo en comedias, pero acá la tesitura ideal para un papel tan atormentado no se consigue nunca y queda como un fulano muy desabrido que además toma las peores decisiones y que nunca demuestra la maldad que requiere la oscuridad que lo gobierna.

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SPOILER ALERTA

La muerte de Han Solo en sus manos me pareció lo más choto de todo y, como dije, el villano parricida no trasciende el tormento que debería asquearnos hasta lo más profundo de nuestro ser. Se lo ve raro e incómodo. Incluso la acertada dirección de fotografía de Daniel Mindel (John Carter, Star Trek, Mission Imposible III, Spy Game) que lo ayudaba en la escena clave iluminando solo la mitad de su rostro, no pudo darle mayor énfasis a la situación.

Después de que Solo sorteó los mayores peligros durante años, verlo morir de esa manera tan inoficiosa me resultó doloroso. Fui de las que se llevó las manos a la boca, aunque todo indicaba que iba a suceder, y algunas lágrimas corrieron en honor de un ícono al cual le había llegado su final bochornosamente.

Así es señores, me siento sola por la muerte de Solo y declaro rotundamente que Hans merecía una muerte mejor en manos de alguien peor.

FINAL DE SPOILER

La carrera de J.J. Abrams no nos engaña respecto a la trivialidad con la que aborda la dirección de El despertar de la fuerza.

Mission Imposible III, Star Trek, Super 8, y Lost son un testimonio de un estilo más abocado al espectáculo vacío.

No hay engaño, pero aún así sentimos cierta trampita en el recopilado, en ese collage fácil de los elementos de la trilogía original. Es treparse a una balsa segura, con el pito  que puede soplarse en caso de emergencia.

No deja de ser válido, y hay que reconocer que a diferencia de las dos primeras películas de la segunda trilogía, por lo menos J.J. Abrams no te hace salir del cine puteando hasta en japonés, ni te entrega un recuerdo tan bizarro como Jar Jar Binks.

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El despertar de la fuerza cumple con entretener, sumergir en la melancolía a viejas generaciones y presentar la saga a nuevas generaciones.

Más no se puede pedir ni esperar, quizás otro director le pueda dar un extra de consistencia a las dos entregas que vienen, quizás otro director consiga revivir, aparte de los personajes de antaño, esa poesía que la hizo duradera a través de los años. Quizás.

Solo queda desear que la fuerza nos acompañe.

Mónica Heinrich V.

Lo mejor: es entretenida y emociona en las partes que tiene que emocionar.

Lo peor: los villanos (Kylo y el bicho computarizado al que obedecía), le sobran algunos minutos, y es una película que parece un remake de la trilogía original. No tiene nada innovador y también carece de peso dramático.

La escena: la defunción de quien sabemos, y claro, todas las partes en que aparecían viejos personajes y la gente exclamaba y aplaudía en la sala.

Lo más falsete: la pelea entre Rey y Kylo, por pelotuda. La defunción de quien sabemos, por pelotuda.

El mensaje manifiesto: Todo tiempo pasado fue mejor

El mensaje latente: de recuerdos vive el hombre

El consejo: Vela subtitulada, en el cinemark hay la opción del DBOX que es con asientos que se mueven de acuerdo a la película. Elegí horarios no muy masivos porque la gente no sabe ir al cine y con los celulares/charlas/ comentarios puede arruinarte la experiencia.

El personaje entrañable: BB 8

El personaje emputante: el piloto Poe (Oscar Isacc) qué personaje inoficioso y encima interpretado tan mal.

El agradecimiento: porque no es odiable.

CURIOSIDADES

Daniel Fleetwood, un joven con cáncer terminal, pidió como último deseo que se le permita ver la película aunque esta todavía iba a tardar unos meses en estrenarse. Como la condición de Daniel era terminal, tanto Mark Hammil como John Boyega presionaron al estudio para cumplir el deseo.  Finalmente, pudo ver la película en su casa y falleció el 10 de noviembre de este año.

El episodio 11 de la nueva temporada de The Big Bang Theory recrea la asistencia de Leonard, Wolowitz y Koothrapali a la premier de El despertar de la fuerza, Sheldon Cooper no asiste porque es el cumpleaños de Amy y por ende decide darle algo muy especial: su primer encuentro sexual. El episodio hace un paralelismo entre ambos eventos épicos.

La producción exigió a Carrie Fisher perder al menos 15 kilos y a Mark Hammil llegar a perder 20 kilos si es que querían retornar a sus papeles de Leia y Luke.

Carrie Fisher sufre de trastorno bipolar, adicción a las drogas y problemas de peso.

J.J. Abrams decidió usar en la medida de lo posible locaciones reales y maquetas, en lugar de recurrir a los efectos especiales.

El nuevo droide BB 8 se basa en los bocetos tempranos de R2D2.

Los actores Kevin Smith y Bennedict Cumberbatch visitaron el rodaje luego de firmar acuerdos de confidencialidad.

Michael Fassbender y Hugo Weaving fueron considerados para el papel del villano Kylo.

La hija de Carrie Fisher, Billy Lourd, debuta en esta película.

La película costó alrededor de 200 millones de dólares, lo que la convierte en la más cara de la saga.

Adam Driver abandonó la serie Girls para poder participar en esta película.

Elizabeth Olsen, Jennifer Lawrence y Shailene Woodley fueron consideradas para el papel de Rey.

Michael Arnd era el encargado principal del guión, pero luego abandonó el proyecto y fue retomado por J. J. Abrams y Lawrence Kasdan.

El nombre de Rey, se tomó de un miembro del equipo de filmación Rey Philippe Santos.

Es la quinta película que dirige J.J. Abrams.

Si ya la viste,puntúa la película!

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