LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

EN CARTELERA: Lincoln

EL CAZADOR DE OSCARS

Lincoln demuestra, una vez más, lo pusilánime que es la Academia y lo ridículas que son las nominaciones de los Oscar. Sólo en USA este último trabajo de Steven Spielberg puede ser premiado y no porque su figura sea un presidente americano, Abraham Lincoln, sino porque la industria de Hollywood es la única capaz de reconocer un filme cuyo lugar ideal sería la televisión y no la pantalla gigante.

Cuando vimos War Horse, supimos que algo andaba mal con Steven “dulce de leche” Spielberg, sí. El don que dirigió ET, la primera Indiana Jones, la inolvidable La lista de Schindler, Munich (última cosa decente de su carrera), ya no era el mismo.

Por eso Lincoln suponía un reto mayúsculo.

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Por eso y porque no es fácil hacer una película de una figura tan importante como Abraham Lincoln, no es fácil. Tampoco es fácil que una vez hagás esa película de una figura tan importante como Abrahm Lincoln, que además de importante fue INTERESANTE, te salga aburridísima, salvada únicamente por las actuaciones y por el trasfondo histórico.

Sí, señores. No alcanza con que estés en uno de los periodos más turbulentos de la sociedad americana, y que intentés retratar esa transición histórica que supuso el fin de la guerra civil (Norte contra Sur) y la abolición de la esclavitud. No alcanza.

Spielberg nos cuenta los últimos estertores de la Guerra de la Secesión. Lincoln (Daniel Day Lewis) quiere asegurar los votos de todos los estados a favor de la 13a enmienda que garantizaba la libertad de los esclavos. Para ello despliega un complejo operativo de corrupción, chantaje y coacción en busca de los votos necesarios para que la enmienda sea aprobada.

La película intercala estos momentos de tensión política, con tensiones familiares entre Lincoln, su mujer e hijo que son acariciadas tibiamente. Los esclavos aparecen con los ojos brillando de emoción y anticipación ante la propuesta del presidente, los sureños son caricaturizados como ignorantes, idiotas y racistas y los del norte son los tipos nobles y correctísimos. Maniqueísmo Express.

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“bueno muchachos, haremos historia”

De manera muy americana se idealizan las motivaciones políticas de la famosa enmienda que si bien tenían su componente de justicia social o respeto humano, era uno de los golpes maestros que debilitaría a un sur agrario dependiente de la mano de obra esclava contra un norte industrial. O sea, se trató de una lucha de economías, en la que la Guerra de la Secesión coronó como ganador al Capitalismo y permitió a Estados Unidos convertirse en la potencia que es hoy en día.

En palabras más simples: Todo fue por el cochino dinero.

Spielberg, sin embargo, intenta hacernos creer que las triquiñuelas para ganar la guerra apuntan a un “Que canten los niños..que alcen la voz…que hagan al mundo escuchar…”…

Daniel Day Lewis compone un Lincoln acorde a la visión Spielbergiana, un Lincoln acartonado, rígido, que en el momento menos pensado pierde su mirada en el infinito y relata anécdotas aleccionadoras mientras sus ocasionales interlocutores lo observan con arrobamiento. Vos, en tu butaca, pensás: “NO, otra pinche anécdota, NO!” e imaginás pastizales, tu cuerpo recostado lánguido a la orilla de una laguna, el cielo plagado por nubes con formas de animalitos, mientras te ponés unos audífonos y la voz de Lincoln se va apagando…

Luego volvés a la realidad y Lincoln sigue ahí, claro, porque la película dura casi tres horas. Entonces empezás a susurrar: Mátenlo de una vez!

Daniel Day Lewis es un gran actor, GRAN, y ganará el Oscar seguro, penita porque Spielberg y él me hicieron aborrecer a Lincoln un rato, me hicieron extrañar al cazador de vampiros que tanto odié en 3D, ese cazador que ahora ante este retrato casi formológico (de formol) luce tan humano.

El resto del casting no puede ser menos prestigioso, Sally Field da vida a Mary Todd, esposa del presidente americano. Spielberg no confiaba en Sally para hacer el papel, le parecía demasiado mayor para el personaje, pero nuestra amiga se encaprichó en hacerlo y le rogó a SPielberg la oportunidad de leer el guión. Daniel Day Lewis viajó desde Europa para nada más, y una vez ambos leyeron el guión, Steven aceptó que Sally hiciera el papel. ¿El resultado? Sally es buena actriz, subió como 15 kilos para lograr mayor veracidad, pero por momentos se la veía muy teatral y exagerada. No es culpa suya, todos los actores desfilan teatralmente con aire demasiado solemne y de “Oh, qué película seria, histórica, trascendente” estoy haciendo.

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“uy qué históricos nos vemos”

Tommy Lee Jones, por otra parte, consigue que su Thaddeus Stevens tenga matices, parezca humano, y logre quizás la mejor escena de la película con su alegato sobre la esclavitud y lo legal. Lamentable que el personaje con mayor dignidad de la película tenga un cierre tan bochornosamente ñoño. No importa si es real o no, sino cómo fue planteado por Spielberg.

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“menos mal me tocó el mejor texto”

Entre tanto actor bueno, el actor Lee Pace es el que sale peor parado. Interpretando a Fernando Wood se enfrenta a los personajes de la Cámara de Representantes en varias ocasiones, mostrándose desafinado y carente de presencia. Algo similar sucede con la elección del hijo menor de Lincoln.  Un niño exagerado en sus ademanes y poco convincente fue elegido para el papel en un país como Estados Unidos donde tenés actores por montones.

El guión se lo debemos a Tony Kushner, que en el pasado también escribió Munich y cuyo currículum no cuenta con ningún otro largometraje. Según que Kushner desperdició 6  años de su vida escribiendo Lincoln, basándose parcialmente en el libro de Doris Kearns: Team of rivals: The political genius of Abraham Lincoln.  El primer borrador del guión tenía 500 páginas, pero GRACIAS A DIOS y al de abajo, se fue reduciendo y quedó en lo que quedó: Un relato irregular con una primera parte pomposa, una segunda donde más o menos consigue repuntar y un final dramático con metáforas cursis como la vela encendida (o era lamparita?) fundiéndose con la imagen de Lincoln y su discursito pro igualdad social.

La fotografía exquisita, cuidada, la música que nos remite a esas películas en las que se dicen grandes e importantes verdades, una dirección de arte y un diseño de vestuario al que no puede objetársele nada, hacen que sus nominaciones al Oscar no sean tan al pedo. Y no me malentiendan, el filme tiene en su envase o factura una calidad técnica que es sobresaliente, y aún conserva los vestigios de lo mejor que ha tenido Spielberg como director, pero desgraciadamente se queda a medio camino. Es como un yogur vencido.

Lincoln es el mejor ejemplo de esas películas sin alma que gustan tanto a la Academia por esgrimir un discurso facilista, panfletario y ñoño de los cimientos de la sociedad americana.

Lo mejor: diseño de arte y vestuario Lo peor: ñoña, rígida y sin matices La escena: la de Tommy Lee Jones sobre la igualdad y lo legal Lo más falsete: las anécdotas de Lincoln, el aire místico de todo el filme, la escena de los miembros amputados…El mensaje manifiesto: la política es un pozo lleno de mierda El mensaje latente: si te metés al pozo salís pringado El consejo: podés verla o no verla, si no la ves no te perdés gran cosa El personaje entrañable: el de Tommy Lee Jones El personaje emputante: Fernando Wood y Mary Todd El agradecimiento: que dentro de lo larga que es, no la hicieron MAS larga.

CURIOSIDADES

El papel de Lincoln era originalmente para Liam Neeson, quien sabiamente rechazó participar porque se sintió muy viejo para interpretar el personaje.

Spielberg ha pasado 12 años preparando este filme.

Daniel Day Lewis rechazó hacer el papel a través de una educada y amable carta, dicen que fue Leonardo DiCaprio quien convenció al actor de aceptar.

Spielberg estaba decidido a que sea Daniel Day Lewis el actor que encarnara a Lincoln, si no hubiera aceptado el filme no se hacía.

Spielberg trabaja en este filme con sus colaboradores habituales Janusz Kamisnki en la fotografía y John Williams en la música.

Mónica Heinrich V.

Si ya la viste,puntúa la película!

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