LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

CINE: El buen amigo gigante / Nerve/Cuando las luces se apagan/ El especialista

Por: Mónica Heinrich V.

EL BUEN AMIGO GIGANTE

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Estos son los títulos que no mienten. Sé que habrá un gigante, que será bueno y que se convertirá en amigo del protagonista desde cuyos ojos veremos la historia. Es como el dicho ese de si se ve como pato, camina como pato, se escucha como pato, debe ser un pato.

Pues este, estimado lector, es un patote.

Pensé que nuestro Steven (Spielberg, claro) ya estaba por los 80s o 90s, y que con eso justificaríamos la pérdida sistemática de bríos cinematográficos que lo aqueja, pero grande ha sido mi sorpresa al constatar que ni siquiera llega a los 70s. Miro hacia el cielo lleno de humo y pregunto: “¿Qué pasó?, ¿Qué NOS pasó?”

Atrás quedaron el dedo de E.T., los dientes de Tiburón y el abrigo rojo de la Lista de Schindler. Muy atrás.

Este año, Stevie vuelve con una historia sobre una niña huérfana y solitaria que se hace amiga de un gigante.

Pato a la laguna.

Aunque usted no lo crea, el filme ha estado en proyecto alrededor de 25 años. 25 años son un egresado universitario. Un egresado universitario que salió así: mustio y sin chiste.

El guión corrió a cargo de Melissa Mathinson, quien fuera la guionista de E.T. y que murió víctima del cáncer el 2015. Melissa escribió un guión demasiado lineal, sin sorpresas, basado en un famoso libro del inglés Roald Dahl. De este don son Los Gremlins, Charlie y la fábrica de chocolate, Las brujas y Matilda, entre otras. O sea que la expectativa generada en torno a la llegada de The BFG a la pantalla gigante era alta.

Desgraciadamente, se trata de una película que por ahí podrán disfrutar las familias y los seres que aún creen en el amor y en la amistad muy cercana entre un hombre muy mayor y una niña muy pequeña.

Para el resto, será una experiencia desangelada y hasta aburrida.

Sinopsis: El buen gigante secuestra a Sophie (la niña) porque ella lo vio, y técnicamente no quiere que diga nada acerca de la existencia de los gigantes. Una vez “arrancada” del orfanato, la lleva a su casa y la esconde de los otros gigantes “carnívoros” que quieren comérsela. Después de diálogos vacíos, ella decide quedarse a vivir con el anciano lengua chuta de 7 metros, pero el anciano ya tuvo antes un niño viviendo en las mismas condiciones que Sophie y algo muy malo pasó.

Todo muy Rancho Neverland.

El gigante está interpretado por el ganador del Oscar Mark Rylance, quien a pesar de ser un gran actor no puede hacer mucho con el pajeo digital. Dicho pajeo se extiende al mundo de los gigantes y al país de los sueños. País al cual ya entraste mucho antes que llegue la ñoñísima secuencia. ZzzZZzzZZzzz.

La escena que permite no dejarla en el cajón del olvido es la sinfonía de pedos (literal, no figurativo) en la comida de la reina. Gracias, burbusita, gracias.

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Métale, doñita

El final es un God Save the Queen, y un recordatorio sobre la existencia de finales felices. Finales en los que las huérfanas terminan viviendo en hermosos palacios, atentidas por miles de pajes y con amigos gigantes que no quieren comérselas.

Lindo.

Lo mejor: hay cierto público que la disfrutará Lo peor: aburrida y plástica La escena: el país de los sueños estuvo muy bonito a nivel visual y claro, los pedos de la reina Lo más falsete: todo plástico como las maruchan El mensaje manifiesto: Spielberg ya fue El mensaje latente: pero tiene la plata para seguir haciendo películas El consejo: se puede evitar con mucha elegancia El personaje entrañable: las burbusitas El personaje emputante: la reina y su séquito El agradecimiento: por las burbusitas.

NERVE

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Así es niños y niñas. El mundo se divide entre jugadores y observadores. Ariel Schulman debuta como guionista en largometrajes con una historia sobre adolescentes enganchados a un peligroso juego virtual llamado Nerve.

Nerve es un juego top que se acomoda a las necesidades exhibicionistas del nuevo milenio. La gente que se suscribe como jugador recibe un reto y tiene que filmarlo con su mismo celular para que los observadores (personas que también se afilian pero para mirar) decidan cuál es el próximo paso. Por cada misión cumplida se les larga unos quintos.

Andate a un restaurant y besá a un tipo extraño durante cinco segundos. 100 $us.

Robale la pistola a un policía. 500 $us.

Colgate estúpidamente de una grúa de construcción durante 5 segundos con una sola mano. 1000 $us.

Dejá que un perro te lama el aparato durante 10 segundos. 200 $us.

Qué tal si hacemos algo estúpido para la gilada

Vee (Emma Roberts) es una chica ñoña y reprimida, su mejor amiga Sydney (Emily Meade) es todo lo contrario. Rencillas adolescentes van y vienen hasta que nuestra Vee se suelta el moño y en un ataque de rebeldía se suscribe a Nerve como jugadora. En casa está una avejentada Juliette Lewis que como mamá moderna vive absolutamente ajena a lo que la niña anda haciendo.

Sí, Vee necesita una contraparte masculina que sirva a la vez de adonis/villano/prospecto romántico/complemento protagónico, ese sujeto termina siendo el misterioso Ian (Dave Franco). Ian es otro jugador que pronto se encontrará compitiendo con Vee para ganar el primerísimo primer lugar de los tontos que hacen cosas por dinero y fama, mientras otros tontos gastan su dinero por verlo.

La dupla Ariel Schulman y Henry Joost dirige el filme con mimo y ritmo vertiginoso. Se puede percibir amor y pienso en las escenas. Mucho tiene que ver el trabajo de Michael Simmonds que con su fotografía le imprime personalidad y prolijidad a secuencias como el tatuaje, la moto y los 100 Km/hora o la asamblea final.

Sin embargo, Nerve empieza mejor de lo que acaba y es que el final llega en combo y con reflexión sobre el uso de las nuevas tecnologías y la ligereza con la que nos involucramos en espectáculos denigrantes.

Es verdad, la red nos bombardea con imágenes de asesinatos, violaciones, torturas, víctimas de guerra, bromas pesadas, culos, tetas, y huevadas como: “acá casual sacándome una selfie en la orilla del piso 60 a punto de morir como un imbécil”, pero el llamado a la conciencia llega algo tarde. Y más si hemos pagados unos cuantos pesos por ver las aventuras de Vee e Ian en la pantalla gigante mientras comemos pipocas y le metemos al “taste the feeling” de Coca Cola.

Ese rancio bocadillo de seriedad en una película hecha para el entretenimiento no cuaja ni con maizena.

Schulman y Joost concluyen con torpeza Nerve. ¿Jode? No. La película en general es “simpática”, mirable, con aspectos estéticos muy rescatables, pero tan llena de gases como las burbusitas.

Lo mejor: Tiene aspectos estéticos y técnicos muy disfrutables Lo peor: se cae en su afán de ser moralista y dar un mensaje al público La escena: la moto y los 100 Km/hora Lo más falsete: cómo tumban al poderoso Nerve El mensaje manifiesto: hay gente que le encanta ser vista, hay otros que les encanta mirar El mensaje latente: para ambos no existen los límites El consejo: está mirable El personaje entrañable: Juliette Lewis, nuestra asesina por naturaleza favorita hoy en papeles de doña sin chiste El personaje emputante: los mirones y el tal IAN El agradecimiento: porque tiene buenos momentos.

CUANDO LAS LUCES SE APAGAN

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Peter Greenaway ha dicho muchas veces que el cine está muerto. Oh, sí. Caput. Chau cine. Cine malo.

Pareciera que Peter nunca tuvo la alegría de asistir al 2×1 de una proyección cinematográfica.

Así es, un miércoles me metí a ver Cuando las luces se apagan, porque tiene buena puntuación en el Rotten y porque ya habíamos agotado el resto de la cartelera. ¿Resultado? La mejor experiencia del mundo mundial, sala llena y el cine mostrando toda su vida y magia. La película no era una maravilla pero lo que provocaba con sus pocos recursos era divertidísimo.

Este es el debut de David F. Sandberg, un sueco que hasta el momento solo había filmado cortos varios.

Eric Heisserer, guionista relativamente novato, agarra el atávico miedito a la oscuridad y nos mete un fantasma.

No, no hay nada de originalidad. La historia es harto vista: Fantasma atormenta a familia y familia trata de sobrevivir.

SPOILERS

Cuando era niña, Sophie (María Bello) fue internada en un hospital psiquiátrico por una fuerte depresión. Ahí se hizo amiga de Diana, una chica tronadita que luego murió y se convirtió en el fantasma. Desde entonces, la tal Diana aparece cuando Sophie deja de tomar su medicación y se encarga de la gente que quiera desaparecerla. Diana solo puede moverse en la oscuridad, no resiste la luz, por lo que es incomprensible cómo los protagonistas al saber eso no se aprovisionan y se llenan de linternas, lámparas y cualquier elemento luminoso para que la bicha no joda. Yo estaría como arbolito de navidad.

¿Solo tenemos ese pinche neón?
¿Solo tenemos ese pinche neón?

Martin es el hijo de Sophie, anda súper traumado con la situación y recurre a su hermana Rebecca que vive en su propio lugar, huyendo de la disfunción familiar.

Los gritos del público por cada peligro que los protagonistas enfrentaban eran una delicia, así como los aplausos cuando conseguían salvarse.

Al final, Sophie se suicida en presencia de su hija Rebecca para llevarse con ella a Diana, la jodida bicha. Nuevamente, los aplausos se escucharon como un reconocimiento a ese perturbador sacrificio materno. La platea sabe.

FIN DEL SPOILER

Lights out no es una película imprescindible ni de esas que se convierten en clásicos del género, pero en su modesta factura cumple. Es muy tonta, aunque con momentos de tensión bien sostenidos y climas resueltos apropiadamente. Quizás si no la hubiera visto en un 2×1 me parecería más “qué huevada”, pero la receptividad el público me cautivó.

Su efectividad se resume en el adolescente que se cubría la cara con su pipoca para no ver la pantalla y su amiga/novia que lloraba de miedo mientras él le decía: “pa qué venís si vas a llorar”.

Lo mejor: Algunos buenos sustos Lo peor: tonta y típica La escena: el suicidio, definitivamente Lo más falsete: la bicha jodida El mensaje manifiesto: hay cosas que solo viven en tu mente El mensaje latente: morirás como crispín si no reaccionás de acuerdo al peligro: Ejemplo: A la bicha le jode la luz, comprate luces hasta reventar tu tarjeta El consejo: pa qué venís si vas a llorar El personaje entrañable: el público El personaje emputante: la vieja suicida El agradecimiento: porque se deja ver.

EL ESPECIALISTA / Mechanic:Resurrection

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Creo que de todas las películas reseñadas en este post, Mechanic: Resurrection se lleva la palma dorada a la brutez.

En el 2008, el alemán Dennis Gansel lanzaba su película La ola (Die Welle), en la que un profesor de secundaria cansado de sus revoltosos alumnos les imponía un proyecto: Recrear el funcionamiento de un régimen totalitario. ¿Qué mejor que el Tercer Reich? Sí, Gansel se metió en un tema jodidito y quizás no lo supo redondear y/o cerrar, pero en general daba la impresión de un director cumplidor.

Ruben Bladés cantaría como parte del soundtrack: La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios.

Sucedió la gran Florian Henckel von Donnersmarck.

Para quienes no entiendan un carajo, lo pongo así.

Florian Henckel von Donnersmarck es el director de esa bellísima película alemana llamada La vida de los otros (reseñada aquí).

Y, también, Florian Henckel von Doonersmarck es el director de esa huevada al infinito llamada El turista (Johnny Depp / Angelia Jolie ex Pitt-reseñada aquí)

Le llamo la gran Florian Henckel von Donnersmarck al fenómeno de un director que hace una película aceptable en su país de origen y luego hace una huevada en Hollywood.

Así como Dennis Gansel.

Ojo, que Gansel no es el único damnificado de Mechanich:Resurrection, creo que es la peor actuación que le he visto a nuestra amiga Jessica Alba y eso ya es decir mucho porque Jessi nunca ha sido una Meryl Streep.

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Sí, Jason. Nuestra película apesta

La cosa va así: un tipito llamado Bishop (Jason Statham) era el súper matón, digo era porque la película es una secuela y en su primera entrega Bishop se pierde en la nada dispuesto a desaparecer. Fade out.

Bueno, se supone que Bishop es un geniecito en el arte de matar gente y de esconderse. Ahora que ya está en retirada, viviendo la vida loca en Río de Janeiro, detrás de él está un tal Crain que quiere usar sus servicios. Esos que Bishop ya no da.

Crain es un mafioso de aquellos y necesita que Bishop se encargue de tres de sus enemigos. De entrada, es ridículo que Crain que consigue rastrear y embaucar a Bishop (el propio, el sensei) necesite de su ayuda para liquidar a otros tres pelotudos. Ya, digamos que lo necesita. ¿Cómo lo consigue? Tiene chantajeada a Jessica Alba que se hace pasar por mujer golpeada para que Bishop la conozca, la cuide, se enamore de ella y luego la secuestren y lo obliguen a hacer los trabajos a cambio de no matarla.

Sí, nuestro matón se enamora de una doncella en apuros y se deja manejar por Crain en pos de preservar a una fulana a la que acaba de conocer. Tortolitos.

Oh, por Dios, maten a la tipa, a la china, a Bishop, a Crain, a todos.

El debutante Tony Mosher y Philip Shelby (Survivor) nos dan un guión tan tonto que parece escrito por adolescentes en un espeso trip. Está bien, sabemos que es una película hecha para entretener sin culpas, pero desde la escena uno (terraza en Río de Janeiro) es evidente que estaremos ante un fiasco de proporciones épicas.

La única parte más o menos interesante fue la de la piscina colgante, más que nada por lo visual, pero lo demás: el acuerdo, los objetivos, la historia de amor, la resolución, fueron solo una excusa triste y patética para gastar millones de dólares y desperdiciar la estampa de Jason Statham como hombre rudo.

Actuaciones malas, un guión terrible, una dirección por encargo mal ejecutada, hasta problemas de continuidad en cosas básicas como que un día Jessi tiene la espalda lastimada (heridas tipo rasguños) por la refriega con su supuesto abusador y luego, dos o tres días después, en el encame con Bishop las marcas desaparecen por arte de magia.

Salen los créditos y te queda la certeza de que a Mechanic: Resurrection no debieron resucitarla.

Dead film walking.

Lo mejor: la aparición de Tommy Lee Jones y cuando termina Lo peor: la aparición de Tommy Lee Jones y demasiado tonta La escena: la piscina Lo más falsete: el matón enamorado en un 2×3 El mensaje manifiesto: Hay películas por encargo que es mejor rechazar El mensaje latente: Jason debería cazar al guionista El consejo: no gastés tus quintos en esta huevada El personaje entrañable: la piscina El personaje emputante: todos y cada uno de los sujetos y sujetas que aparecían en la película El agradecimiento: cuando concluye.

Si ya la viste,puntúa la película!

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