LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

CINE BOLIVIANO: Averno

Por: Mónica Heinrich V.

Han pasado seis años desde Las Bellas Durmientes (reseñada ACÁ), una película de transición para el director Marcos Loayza que por primera vez filmaba en digital y situaba su historia en Santa Cruz de la Sierra. Averno, su más reciente producción y su quinta ficción, pretende ser una vuelta de tuerca un poco más profunda, una búsqueda, un riesgo, un alocado viaje a las profundidades de la noche paceña y de la mitología boliviana.

Mucho ya se ha escrito o dicho sobre ella, así que para no entrar en círculos viciosos de pajeo mental quizás lo que más resume mi experiencia es: Promesa que nunca se cumple.

Entiendo que la mística que rodea a este submundo paceño atrape a espectadores que vean reflejados en pantalla a un imaginario conocido, porque la idea de la que parte Averno es muy atractiva: Reunir estos personajes míticos bolivianos, tratar de contar la película desde un lustrabotas que tiene que llegar al Averno (un bar en donde pernoctan vivos y muertos), atravesar obstáculos que parecen insalvables, metáforas de luchas internas y navegar en la delgada línea de fantasía vs. realidad. Lo compro. Uno puede entrar en la convención y comprar el universo que Loayza propone.

Por desgracia, el filme se queda solo en la insinuación: los personajes, los ambientes, las situaciones son apenas un bosquejo tenue. No existe tensión narrativa, solo una sucesión de hechos en los que no hay un hilo conductor más allá del que nos lleva de pasaje a pasaje.

Tupah (Paolo Vargas) es un joven lustrabotas que es abordado en la calle por un desconocido. Este desconocido le ofrece dinero a cambio de encontrar a su tío Jacinto. Por unos cuantos pesos Tupah se sumerge en la noche paceña e intenta llegar al famoso Averno y contactar a su tío.

De ahí pa´l frente llueven personajes y escenarios pintorescos, míticos, en una suerte de tributo/homenaje a nuestra cultura que es tan rica.

Es evidente que una película de este tipo requiere una investigación y un respaldo histórico que Loayza se dio el trabajo de hacer-tener. Ese sería uno de los aspectos válidos del filme, el rescate de personajes/leyendas urbanas/mitos que pueden estar nadando en el olvido para las nuevas generaciones. El Kusillo, el Lari Lari, el Anchancho, el príncipe de la noche, Jaime Saenz, etc., asoman su estampa y pueden despertar curiosidad.

El apartado de dirección de arte, vestuario y maquillaje brillan por sí solos, hay un trabajo notorio en las distintas locaciones, recreaciones y vestuarios que llevan los personajes de la película. Un mimo que se agradece aunque no termine de salvar a Averno del naufragio.

Porque todo se queda como ornamentos, excusas para que el personaje principal se vea rodeado de “seres o situaciones interesantes” pero que tienen poco peso real en la trama. Aparecen y desaparecen de manera antojadiza.

A ratos, Averno sigue la tónica de un videojuego esa donde tu jugador pasa de niveles sin ton ni son, simplemente elevando la dificultad del nivel o decorando lo que lo rodea con más esmero, pero sin cambios emotivos.

Tupah tiene la misma cara y energía que si le decís que le vas a regalar un auto cero Km. o que en los próximos segundos morirá. Está empecinado en ir al Averno sin que él mismo sienta su motivación. Cuando los “peligros” aparecen no se cuestiona ni se conflictúa, sigue repitiendo que va a al Averno. Puede morir, misma cara. Lo seducen, misma cara. Pelea, misma cara. Escapa, misma cara. Se ve en otro cuerpo, misma cara. Eso mientras el resto de los personajes aparecen porque sí y lanzan textos de fórmula que intentan ser poéticos, reflexivos, metafóricos. Una catarata de textos dichos, también, con desiguales actuaciones, que reciben de contraparte la unidimensional cara de Tupah y unos cuantos monosílabos sin importancia como respuesta.

SPOILER
Lo que más le juega en contra al filme es que se vuelve predecible desde el inicio porque sabés que: 1) El chico llegará al Averno 2) El chico saldrá del Averno. La gran pregunta que se alza en el aire es  ¿cómo? y la otra gran pregunta sería ¿el viaje para el espectador valdrá la pena?.

Cuando finalmente el personaje se encuentra en las puertas del Averno, clímax de la película, resulta ser el “nivel” más bajo, el menos creativo, el más sin chiste, después de ver pisos inundados de cerveza Paceña (otro personaje principal de la película) el Averno es poco memorable. Más tensión y drama hubo cuando el siempre amado Atreyu llegó a la puerta de las Esfinges en La Historia sin Fin.

Así es, muchachos, esa Promesa con la que entrás a la sala, que está en el poster, en el trailer, al inicio de la película se desinfla del todo y nos quedamos con una resolución fácil y de manual.

FIN DEL SPOILER

No diré que me aburrí, pero sí que me costó disfrutarla, veía los hilos de su costura por todos lados, una fotografía muy convencional para una película que quería ser arriesgada y un tono de oscuridad que nunca envuelve del todo a la película. Escarceos con seres míticos, o con personajes peligrosos que son más bien inofensivos en todos sus momentos. Peleas mal llevadas, haciendo imposible creer que Tupah pueda derrotar a alguien o mejor dicho que NO pueda derrotar a alguien.

La noche que es la boca del lobo a la que se enfrenta Tupah y que tendría que rezumar peligro y misterios, escupe cierto tufillo naif durante el metraje.

Creo que no es un problema la muletilla de lo pintoresco, criollo, local, o el explorar tradiciones o mitos para hacer una película “muy boliviana” o “muy paceña”, si la contás bien podés hacer cien películas sobre Saenz o Vizcarra y se agradecería, podés tocar los temas más clichés y tener los personajes más estereotipados, y si está bien contada/actuada llega a funcionar.

Guion, narrativa y dirección de actores, siguen siendo la pata coja del cine nacional. No puedo recordar una película boliviana de los últimos años que no tenga problemas de actuación.

Al salir del cine y distanciarte del Averno y su derroche de “bolivianidad”, lo que queda resulta tan ligero como esa sensación que te roza el pecho cuando asistís a esos shows para turistas de la Sagárnaga.

Lo mejor: puede que gatille cierta curiosidad por algunos personajes míticos, también el arte es un apartado a resaltar Lo peor: promesa que no se cumple La escena: la de Freddy Chipana Lo más falsete: la ida al Averno y los niveles paceñísticos (no por La Paz sino por la cerveza) El mensaje manifiesto: el que mucho abarca poco aprieta El mensaje latente: seguimos lejos El consejo: para ver sin pedirle mucho El personaje entrañable: el que sabemos ( 😳 ) El personaje emputante: el Averno sin chiste El agradecimiento: a nivel técnico zafa.

Si ya la viste,puntúa la película!

26 Comentarios

  1. Cada cosa es según quien la ve.
    No lo digo por defender a Averno, sino porque tu valoración de un arte tan pésimo, ya te pone en un grupo cinematográfico bastante trucho…

     
    • Realmente sos envidiosa para hablar así de la mejor película del cine nacional! aprende a hacer las cosas bien porque siendo productora de tanta mierda se te ve como una enojona que se muere por hacer un largo lloron

       
      • Larilari pues no me de bola hijo, pa qué me da bola? yo no me daría dos quintos de bola. Si es la mejor peli del cine nacional se defenderá sola. besitos.

         
    • Ay caramba, hay grupos cinematográficos? Y alcanza pa que exista uno trucho como entidad aparte? póngame donde a usted le parezca que no me fatigo por eso. Más besitos.

       
  2. Que onda con esta gente!?!?….es que acaso el cine nacional no puede ser evaluado de manera seria…?!? Por favooorrr!!!!…

    excelente crítica Aullidos de la Calle!!!

     
  3. Me gustó la critica. La gozé la película que se quedó ahí, facilitona sin desarrollar los personajes.De la música una pena se perdió una gran oportunidad de desarrollar la musica boliviana contemporánea.

     
    • Sí! en cuanto a música también pudo ser más arriesgada. Pero bueno, todavía faltan otras películas nacionales a estrenar este año. Ojalá nos llevemos alguna sorpresita. Un saludo.

       
  4. Estos pàrrafos me parecen los màs acertados:
    Creo que no es un problema la muletilla de lo pintoresco, criollo, local, o el explorar tradiciones o mitos para hacer una película “muy boliviana” o “muy paceña”, si la contás bien podés hacer cien películas sobre Saenz o Vizcarra y se agradecería, podés tocar los temas más clichés y tener los personajes más estereotipados, y si está bien contada/actuada llega a funcionar.

    Guion, narrativa y dirección de actores, siguen siendo la pata coja del cine nacional. No puedo recordar una película boliviana de los últimos años que no tenga problemas de actuación.
    Me gustò tu anàlisis!!

     
  5. Exactamente , hasta creo que fuiste muy amable y buena con tu reseña, yo le quise dar una oportunidad a Loayza después del fiasco de LBD, pero ya aprendí nunca más sus película .

     
    • Albaro…pues es que soy buenita! =) hmmmm creo que uno nunca sabe, yo a pesar de los fiascos sigo yendo a ver cine nacional…y voy a seguir. Nunca se sabe che. Saludos!

       
  6. Concuerdo con la crítica. La película no cumple. Como paceño me quedé completamente fuera de lugar porque se vendió como que habla de la noche paceña y, fuera de los nombres: lari lari, kari kari, etc., esos personajes más parecían ser de Alicia en el país de las maravillas (ciudad maravilla?), o hasta amigos de charla del arquitecto de matrix. Como dices, una seguidilla de personajes, sin sentido.

     
    • Sergio, qué bueno coincidir en este mundo donde a veces no se coincide. La verdad es que no sé qué tan cercanos serán los personajes míticos a su origen, pero sí me hizo googlearlos y ver que obviamente también se tomaron algunas licencias, lo no estaría mal si funcionara. En fin, lo bueno es que hay gente que sí la ha disfrutado y mucho.Un saludo!

       
  7. Dime algo, estimada y queridísima Mónica. ¿Llegaste a entender todas las referencias que hizo la película al imaginario colectivo paceño? Porque la verdad es que yo no, y sospecho que eso pudo contribuir a que disfrutara la película aún menos. Existen, naturalmente, muchas debilidades técnicas y narrativas, pero la confusión que me generaron el Minotauro (¿qué hacía el Minotauro en Bolivia?), las personas que bebían echando cerveza al suelo (¿por qué lo hacían?), el tener que volcarse la chompa para entrar al Averno (nuevamente, ¿por qué?). En fin, tantas cosas… Si hubieran introducido a la audiencia a aquel imaginario paceño, no hubiera yo pensado tantas veces en un incómodo “no entiendo”. Pido disculpas por mi ignorancia. Tal vez en verdad sea yo quien deba informarse mejor, ¿o acaso es que la película maneja mal el recurso mitológico, tomando por obvias las cosas que requirieron de una investigación previa?

     
    • S, pues son buenas preguntas las que hacés. En mi caso, la verdad que a mí no me jode entender todas las referencias del imaginario paceño o conocer a los personajes o saber si es verdad lo de la cerveza en el piso o de dónde sacaron al Minotauro en Bolivia o lo de la chompa. Es evidente que Marcos se dio ciertas licencias creativas y está bien. A mí la película no me funciona como un todo, porque a veces podés no entender un carajo y no conocer un carajo pero hay algo que la película genera que va más allá de lo que no entendés o conocés, y ese no es el caso.
      Pero válidas tus inquietudes y supongo que para otras personas esos detalles sí pesan a la hora de disfrutar una película o no.
      Saludos!

       
  8. Esta vez quiero comentar los comentarios Monica. Es una característica tan típica boliviana el evitar criticas y criticar al que critica y no analizar una opinión! Por eso es que es tan dificil crear algo bueno en Bolivia ya que la crítica (por muy constructiva que sea) es considerada hasta como una falta de respeto…!
    No se si tendré la dicha de ver o no esta película pero gracias a tus acertados comentarios me doy una idea de lo que pasa en el ámbito de cine en Bolivia independientemente que es posible que no esté de acuerdo con alguna opinión tuya.

    Menos mal que existen periodistas como tu! ADELANTE!

     
  9. Hola Monica
    Tú siempre acertada en tus palabras. Dá gusto leerte.

    El “made in Bolivia” se ha sobrestimado, parece que no se puede pedir más porque si lo haces los conformistas te atacan.
    Averno no es un mal producto, es un recordatorio de que hay que seguir intentado aunque se tropiece en el camino.

    Monica nunca dejes de escribir, se necesitan más personas como tú con ese agudo sentido del detalle.
    Saludos!

    PD.: “Más tensión y drama hubo cuando el siempre amado Atreyu llegó a la puerta de las Esfinges en La Historia sin Fin.” jajajajajaaaa morí con esaaaa.

     

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

*

Últimos de cine

CINE: I, TONYA

Por: Mónica Heinrich V. Era el 6 de enero de 1994. Nancy
Go to Top