LOST IN CONTEMPLATION OF WORLD

LITERATURA: Autorretrato (Saúl Montaño)

Por: Maximiliano Barrientos

La literatura boliviana, por décadas, se caracterizó por el pudor. Estuvo más preocupada por contar los grandes acontecimientos sociales que lo que sucedía en la alcoba. En los últimos años la situación fue cambiando, y la exploración se centró en el cuerpo, en la intimidad. Bajo esa óptica es interesantísimo el aporte de Autorretrato.

Así como Georges Perec utilizó la estrategia de Joe Brainard para trabajar con la memoria, Saúl Montaño empleó la del fotógrafo y escritor francés Édouard Levé para escribir este estupendo ejercicio de auto examinación.

En las páginas desfilan anécdotas personales, apreciaciones estéticas, manías: una aproximación a la vida propia como si fuera una obra. Esto, como lo sugerí en el principio, sin la más pequeña cuota de pudor o de solemnidad, sin establecer ninguna jerarquía entre el sexo, los recuerdos, el consumo cultural y el registro de la cotidianidad.

Un libro valiente que, en clave de no ficción, constituye un potente artefacto narrativo.

Fragmento del libro Autorretrato:

En mi infancia a la hora de la siesta me metía debajo de las camas a observar con fascinación las pelusas en el suelo doradas por la luz del sol, alguien me había dicho que eran restos de muertos. Al caer la tarde, cuando en la lejanía los perros ladran, escucho mi nombre. Santa Cruz es la mejor ciudad dentro de las posibles para vivir, no me quita el sueño vivir en otra parte del mundo. Una tipa con la que dormí me despachó en la madrugada a mi casa porque yo roncaba demasiado fuerte. Balbuceo a propósito para que la gente no me entienda y me pida que repita lo que dije. Me siento atraído por las mujeres de brazos peludos. Frente a una decisión laboral o de conquista, me digo: qué haría Don Draper en mi lugar. Una mujer me dijo en el chat: “¿todas tus salidas te las escribe Woody Allen?” Un amigo me dijo: “ya no estamos en los noventa, deja atrás el cinismo y la ironía”. Durante varios meses ejercí de abogado sin tener licencia del Estado. Borracho he enviado a mujeres fotos de mi pene, al día siguiente una de ellas me escribió al Whatsapp: “buenos días don pene, ¿cómo amaneció?” No sé en qué momento me duermo cuando duermo. No colecciono nada. No sé dar primeros auxilios. Pido deseos a estrellas fugaces. No entiendo la poesía visual, además me parece un ejercicio estéril. No he gritado ningún gol. No hago regalos. No tengo discos en físico de ningún cantante o banda. He pensado que si estuviese en una guerra yo elegiría llevar heroicamente la bandera a campo través. Si estoy en contacto continuo con una persona adopto sus gestos y actitud. Más que llevar una conversación entre varias personas prefiero intervenirla. Me han dicho que no sé dar abrazos. Si me hablan muy cerca doy un paso a un costado, no hacia atrás. Jamás me antojé recorrer el mundo de mochilero. Fantaseo puteando gente, las humillo con argumentos formidables. La pose sexual misionero la asocio con sexo en las misiones cristianas. En el trabajo, para sentirme en casa, escucho música. Me fijo en la grasa abdominal que dejó el embarazo en el cuerpo de una mujer. Me es fácil que aflore mi lado divertido con una mujer moderadamente divertida que con una aburrida o con una muy divertida. No me considero inteligente, si no alguien con momentos de lucidez. Me define la negación y la pasividad antes que la afirmación y la actividad. Soy diestro. He comprobado que escribiendo con el pie tengo la misma letra que escribo con la mano. Conocí a una mujer en un bar a la que esa misma noche le regalé el dvd de la película Hijo de Saúl, de László Nemes. Días más tarde cogimos, a las semanas me dijo que esperaba un hijo mío, me pareció una broma retorcida del destino que afortunadamente concluyó con sangre menstrual. Evito hablar con mis vecinos de barrio. Uso anteojos: diagnóstico del oftalmólogo: astigmatismo e hipermetropía, ojo izquierdo 1,25, ojo derecho 1,75. No sé si puedo prescindir de la literatura. Asumo que mi primer síntoma de vejez, o de una conciencia de vejez, es reparar en el rostro lozano de jóvenes que encuentro en la calle. De comedias que he visto y que valga la pena mencionar: Seinfeld, Arrested Development, Flying Circus, Curb Your Enthusiasm, 30 Rock, Married with Children, The Simpson, South Park, Family Guy. Dramas: The Wire, The Sopranos, Mad Men, The Night Off, True Detective. Los chistes de El Chavo del ocho todavía me provocan gracia. Me divierte el personaje Pepe Argento, de Guillermo Francella. En mi primera adolescencia decía que en mi vida social debía actuar como Will, el protagonista de El príncipe de Bel Air. He consumido horas y horas viendo la programación de The Warner Channel: Friends, Two and a Half men, Will and Grace, The Middle. Las series que recuerdo de mi infancia son: Alf, La familia Ingalls, Starsky and Hutch, El auto fantástico, Los Magníficos, MacGyver. Animados: Los Picapiedras, Thundercats, Lonney Toones, Los Supersónicos, El Pájaro loco, Súper Campeones, Caballeros del zodiaco. Vi también programas para niños como Nubeluz. En Camiri se veía la programación de canales peruanos, América, Frecuencia Latina. Era normal estar más al tanto de lo que ocurría en la coyuntura peruana que de la nacional. En el canal brasileño Bandeirantes descubrí las películas eróticas. Siento empatía por personajes como Tonny interpretado por Mads Mikkelsen en la película Pusher, de Nicolas Winding Refn, o por Johnny boy interpretado por Robert De Niro en la película Mean Streets, de Martin Scorsese. Terminar de ver una buena película me hace creer que soy una persona sofisticada. Cuando presiento que me estoy dejando llevar emocionalmente por una película, me freno para no salir dañado sentimentalmente. A veces me estorban las risas enlatadas de las series norteamericanas, pero me hacen falta en otras series que no las tienen. No me identifico con ningún personaje de Friends. Admiro la frente amplia de John Cazale. Me conmuevo hasta el borde del llanto con videos que muestran a personas realizando buenos actos en favor de alguien necesitado. En mi habitación entreno golpeando mi imagen en el espejo. En un disco tengo anotado: Proyecto Novela, contiene una colección de cortometrajes de Tinto Brass. Al ver una palmera de tronco delgado o una planta de guineo pienso en mi canilla desnuda golpeando hasta derribarla, igual a Jean Claude Van Damme en la película Kickboxer. Los mejores días de mi vida los he pasado acostado en el sofá de la casa de mis padres mirando televisión. Nunca me he imaginado que podría ser otra persona. Ante la pregunta de ¿por qué nos enamoramos?, respondo: “para sentirnos vivos”. Lo tomé de la película The mirror has two faces, con Bárbara Streinsand. Mis comediantes favoritos son Louis C.K., Larry David, Groucho Marx y Ricky Gervais. Directores que me gustan: John Ford, Hitchcock, Carlos Reygadas, Lucrecia Martel. Tuve mis años de fanático de Tarkovski. Nunca creí en la Virgen María. El mejor cortometraje que he visto es Este es mi reino, de Carlos Reygadas. A veces tengo la sensación de que extraño una cola de simio. Me gusta apretarme la nariz, levantarla hacia arriba para que salga filtrada las grasas por mis poros; lo hago dos veces por día, usualmente luego de bañarme. Prefiero el nombre Andrea para un hombre. Le debo a mi padre el gusto por la lectura. Le debo a mi madre el gusto por la música, el cine y la televisión. En la pared de su habitación podía leerse la frase: “sin música la vida sería un error”. Una tía dice que me parezco a Jack Nicholson. He visto cómo un vehículo atropelló a mi perro, quizás pude evitarlo, pero el segundo se me fue en pensar así: me quitaré una responsabilidad, e inmediatamente pensé en Breaking Bad, en Walter White dejando morir a la novia de Jesse Pinkman. Yo enterré al perro en el patio de mi casa, le eché cemento a su cuerpo para que el cadáver no hediera. Presto atención a las papadas de las personas. Cada dos semanas me hago cortar el cabello al rape con la mascota N° 1.

Pequeña Bio:

Saúl Montaño (Bolivia, 1985) nació en Camiri. Ha publicado los libros de relatos Una bandada de pollos en el firmamento (2012) y Desvelo (2016). Autorretrato (2017) editado bajo el sello Nuevo Milenio es su último libro. Actualmente co-administra el blog cultural Hay vida en Marte.

Sobre la presentación:

El libro se presentará en Santa Cruz de la Sierra este viernes 25 de agosto a las 20:00 en el café cultural y bar Esquina del Cronopio.

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