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DISEÑO: David Carson

David Carson: La vanguardia es así

Por: María José Ferrel Solar

Los estilos van y vienen. El diseño de David es un lenguaje, no un estilo

M. Vignelli

David Carson es el peso más pesado que llega al ring principal del diseño y la industria creativa en Bolivia: la Bienal del Cartel BICeBé. La BICeBé presenta en su congreso internacional una poderosa lista de oradores conformada por la élite del diseño gráfico actual y los proyectos emergentes más interesantes de la región.

Carson dijo alguna vez que sus trabajos forman parte de su personalidad, razón por la cual nadie lo podía suplantar, nadie podría suplir su acervo o experiencia vital. Es así que el ser un defensor de la subjetividad en una vorágine de estereotipos y lugares comunes establecidos convirtieron a este sociólogo tejano en un revolucionario del diseño mundial. De esos seres humanos innovadores que si no se hubieran animado a dar lo que dieron seguramente la actualidad sería diferente, por lo menos, más aburrida.

Formado en “Arts in Sociology” Carson encontró su veta para la transgresion al estudiar en Suiza en los años setenta donde tuvo como profesor y mentor a Hans-Rudolf Lutz, un vanguardista de la tipografia en Europa.

Es ya desde la escena artística y cultural del sur de California, en los setenta, que empieza a formarse la figura del padre de la tipografía grunge y Carson se insertaba en los imaginarios jóvenes con su tipografía sucia intervenida con fotografías, collages e imágenes desenfocadas. A partir de la irracionalidad y el caos en sus composiciones, la firma personal del sociólogo convertido en diseñador empezaba a quedar registrada en el mundo.

En pocas palabras: Carson contribuyó activamente a la re-estructuración de los cánones del diseño establecido en un momento político donde se formaba lo que ahora se conoce como contracultura, la cual impulsó una subcultura en diferentes ámbitos de lo artístico como son la música, la pintura, el graffiti y el cine, entre otros.

En esos momentos Carson dirigía el arte de varias publicaciones de música, skates y surf, siendo la más conocida Ray Gun, revista sobre música y estilos de vida que se difundía a nivel internacional. Su obra en esta revista lo catapultó a la popularidad y en 1995 fundó su propio estudio, David Carson Desing, en Nueva York.

Los trabajos más representativos de esta etapa fueron en las revistas Transworld Skate Boarding (1983-1987), Musician (1988), Beach Culture (1989-1991), Surfer (1991-1992), Ray Gun (los primeros treinta números, 1992).

De contra-cultura a ‘lo mainstream’

Cuando llegan los noventas, Carson estaba en la vanguardia de la tipografía. Pero como siempre pasa en este sistema económico y social, las grandes corporaciones recurren a lo diferente para revitalizar sus marcas, es así que el diseñador de culto se estrena en lo “mainstream” con grandes clientes como son Nike, Ray Ban, Pepsi Cola, Budweiser, Microsoft y Giorgio Armani.

En 1993, se convirtió en consultor de diseño también de Burton Snowboards, Game Net Outdoors, Levis, Gotiche Clothing y Hallmark Corporation. En 1994 y 1995 realizó tareas como director fílmico de comerciales publicitarios para las empresas American Express, Citybank, Coca-Cola, Hardees, MCI, Norton Bank, Ryders Trucks, Sega, Tv Guide y Vans.

Carson indicó alguna vez que estos conglomerados empresariales lo buscaban porque puede comunicar a diferentes áreas a traves del uso del diseño como un lenguaje visual tan importante como el escrito donde primaba lo intuitivo como un tipo de conocimiento, el “conocimiento sensible” y éste sólo es posible de obtener por medio de la experiencia.

También en esa época, Carson creó el logo de la banda Nine Inch Nails (NIN) donde subordinó lo obvio a lo sutíl, algo revolucionario y subversivo, ya que enfatizaba la obra de arte sobre el anuncio, es decir: la intuición sobre el análisis.

Son cuatro libros los publicados por el “enfant terrible” del diseño: End of print (1995), best seller con más de 200.000 copias traducido a cinco idiotas, 2nd Sight (1997), referente sobre el cambio de perspectiva común de lo que se entiende por diseño gráfico, Fotografiks (1999), con el que ganó el premio al mejor uso de fotografía y Trek (2000). Además de su trabajo en el ensayo de “The art and discipline of creativity con John Kao, profesor de Harvard, con The History of Graphic Design con Philip Meggs y en The Encyclopedia of Surfing con Matt Warsaw.

Un dato no menos importantes, para los profesionales del rubro es que fuera de su prolífica obra ensayística –siendo un artista gráfico- Carson logró el noveno puesto en el ranking mundial del surf logrando así tambien escalar en el podio de su otra pasión que es el deporte de la tabla: el surf.

El diseño aquí y ahora

Como todos, Carson también tiene sus detractores de los cuales se defiende demostrando que el trabajo personalizado es el que marca la diferencia. Los últimos años ha sido un fuerte critico del diseño digital que desde su mirada ha homogenizado al rubro.

Este 2017 Carson fue parte de una campaña para salvar la pesca de aletas de tiburón y en también de un proyecto llamado Win the Future o WTF para apoyar los movimientos políticos emergentes progresistas.

En sus charlas sobre diseño y creatividad alrededor del mundo siempre mantiene un talante optimista indicando que el actual es el mejor momento para interesarse por hacer diseño. Ha repetido hasta el cansancio que debido a diferentes softwares el trabajo del diseñador se volvió genérico y automático, por eso cree que si se tiene pasión, es muy fácil llevarse por delante una industria que se ha tornado aburrida.

Con 62 años llenos de irreverencia Carson sigue demostrando que la vanguardia es así, vive en las islas vírgenes junto a su familia desde donde sigue siendo prolífico y marcando tendencia.

TELEVISIÓN: El cuento de la criada (The Handmaid´s Tale)

Por: Mónica Heinrich V.

Todos nos hemos preguntado alguna vez ¿Cómo carajos pasó eso?

Guerras civiles, guerras internacionales, los nazis, las Torres Gemelas, Osama Bin Laden, Siria, Trump, un solitario gringo en el piso 32 de un hotel de Las Vegas acribillando gente, el desfalco del Banco Unión, hay muchos, muchos momentos que requieren una explicación.

La escritora canadiense Margaret Atwood nació en 1939 y creció sabiendo lo que era una guerra, lo que significaba perder el orden de lo establecido. En los 80s vivía en Berlín Occidental rodeada del famoso Muro. Desde ese entorno es que escribió El cuento de la criada (The Handmaid´s tales), alternando apuntes a mano y tecleos en una vieja máquina de escribir alemana.

La novela se publicó en 1985 y el 2016 se convirtió en serie televisiva. La versión literaria es considerada un clásico y la versión de la caja boba ha ganado numerosos premios incluidos 7 Emmys.

No es para menos, el mundo creado por Atwood es atrapante. En su tétrica novela narra la desaparición de la democracia americana y la implantación de una dictadura teocrática. Esta dictadura teocrática surge, en teoría, como respuesta a una infertilidad masiva. La falta de hijos hace que un grupo tome el poder y reparta a las hembras fértiles entre familias pudientes para que tengan descendientes asegurados. Estas mujeres son las llamadas criadas y como tales su única función es la reproducción.

Para maquillar las violaciones sistemáticas a las que las criadas son sometidas, las familias que las acogen llevan a cabo un ritual Biblia en mano, porque en esta vida todo se puede justificar si tenés un libro sagrado en la mano. El abuso se disfraza de bien común y designio divino. A las mujeres, además, no se les permite leer, maquillarse, o llevar cualquier tipo de existencia realmente productiva (no he dicho reproductiva). Porque sí, la sociedad está muy jerarquizada y la mujer se encuentra en la base de la pirámide. ¿Deja vu?

Cuando en la serie el personaje principal se pregunta ¿cómo carajos pasó eso? nos cuenta el proceso lento que aclimató a la sociedad y la volvió totalitaria. Parece difícil, pero no lo es. Se empiezan a restringir derechos, se niegan pequeñas cosas, y así de a poco se controla a las personas para que normalicen una vida que antes no tenían. O sea, la gente se ahuevona.

En la novela, el nombre de la protagonista nunca se sabe a ciencia cierta, solo la conocemos por su nombre de criada Defred (Offred en inglés) una composición que viene del término posesivo “de” y el nombre del hombre de la casa: Fred. O sea, la mujer llamada Defred pertenece a Fred.

En la serie sabemos que Defred se llama June desde el episodio uno.

Esto ya te dice algo importante, el libro es una obra de arte y la serie es un producto comercial y como tal tiene que ajustarse a ciertos paradigmas.

Una de las más grandes discusiones que la producción de la serie tuvo con Atwood (que funge como consultora) fue la incorporación de personajes afromaericanos a la trama. En el capítulo 14 de la novela se explica que los afroamericanos han sido separados de la comunidad blanca y viven bajo otras normas en una suerte de apartheid, tal como una sociedad puritana lo requiere. Atwood defendió hasta donde pudo esa idea, sin embargo en un medio donde actualmente se exige la cuota de “diversidad”, para los productores era impensable y peligroso no poner personajes negros en la serie.

Al final, ganó la corrección política televisiva y se incorporaron personajes afromaericanos en papeles claves de la trama.

La novela es más sutil y de mayor densidad en cuanto a argumento. Tiene alrededor de 324 páginas dependiendo de la edición y se compone de 46 capítulos. La serie se vuelve muy discursiva en tan solo 10 episodios.

Lo mejor de El Cuento de la Criada versión televisiva está en sus episodios iniciales donde conocés Gilead, te emputás con los pendejos violadores, con la sociedad que permitió que eso suceda y con la situación de todas las tipas, las que son las esposas y las que son las criadas. Ya cuando llegás a la mitad del recorrido los paradigmas del producto comercial empiezan a jalar más que cualquier aspiración literaria y la serie se pone cacofónica.

Si bien estamos ante una hermosa puesta en escena, quizás una de las series más hermosas del año a nivel visual, ese constante remarcado termina cansando y haciendo que añoremos la sutileza de Atwood a la hora de describir Gilead.

Eso no significa que no nos llevemos algunas sorpresas. Una de ellas es la presencia de Alexis Bledel, más conocida como Rory Gilmore y a quien se la subestimaba como la chica nerd de Stars Hollow. Yo empecé a ver  la serie por curiosidad sobre Alexis, siempre me pareció una actriz muy más o menos pero con este papel demuestra que los años Roryrianos sirvieron para algo. Alexis ganó un inesperado Emmy con su representación de la atormentada Ofglen.

Otra sorpresa es la gran Madeline Brewer y su Janine, el personaje con el que quizás se empatiza más por su fragilidad e indefensión. Y, de hecho, mi personaje favorito. Ella me mantuvo viendo hasta el final, porque Defred ya me tenía un poco harta. Te queremos Janine.

Jospeh Fiennes como el autoritario Fred e Yvonne Strahovisky como la desquiciada Serena Joy, conforman un casting de lujo. A ellos se suma Elisabeth Moss, actriz ya conocida por ser la Peggy Olson de Mad men, y que muy al estilo de series como Grey´s Anatomy nos relata en voz en off todo lo que le sucede a Defred.

El cuento de la criada es una fotografía del horror, de cómo el ser humano puede mutar en una bestia y bajo esa óptica es un relato atractivo. Nada como afianzar tu creencia anti Rousseau sobre la naturaleza humana.

Ideológicamente habría que repasar la obra de Atwood para champarse en la piscina de si su trabajo es feminista o no. La escritora tiene una abierta ruptura con el movimiento y en el mismo libro deja claro que el personaje principal es contrario al feminismo siendo rechazado por su madre por haberse casado con un hombre. También, y siguiendo el hilo de la historia, es un hombre el que define el destino final de Offred.

Gente de la producción de la serie se ha distanciado del mote feminista, asegurando que están contando la historia de una mujer, y que no son derechos de la mujer sino derechos humanos lo que defienden.

Lo cierto es que su versión papel traerá un rato de buena literatura, de un elegante relato y de la precisión quirúrgica de un buen narrador. Atwood este año estuvo nominada al Premio Nobel y es ya ganadora del Man Booker Prize en el 2000, entre muchos reconocimientos.

En el caso de la serie, su paleta de colores grises y rojizos, su diseño de luces, el arte, el vestuario, el ya mencionado casting, hacen que valga la pena verla a pesar de sus evidentes falencias narrativas y de que conforme avanza pierde en intensidad y gana en efectismo.

El libro y la primera temporada de El Cuento de la criada terminan exactamente igual. Le tocará a la serie mantenerse con una segunda temporada que bajo el asesoramiento de Atwood puede tener un repunte o correr la suerte de series como Juego de Tronos que al no tener su par literario navegan sin rumbo.

Lo mejor: Visualmente hermosa, con un arte, vestuario y una corrección de color espectacular Lo peor: se cae mientras más avanza, se pone cursi y facilona La escena: todas las de Janine Lo más falsete: como presentan el tema de Nick, el manejo del relato paralelo sobre el marido, que la reconozcan a la tipa en la cocina El mensaje manifiesto: la sociedad se ahuevona y la pisan como un tractor El mensaje latente: solo sucede lo que uno permite que suceda El consejo: para verla y debatirla El personaje entrañable: Janine El personaje emputante: Defred, el Comandante, Serena,la vieja “ama” de Janine El agradecimiento: por una experiencia visual intensa.

Acá el libro digital en Word de la novela:Atwood-Margaret-El-Cuento-de-La-Criada

CURIOSIDADES

Los trajes rojos son un guiño a María Magdalena y los azules a la virgen María.

A excepción del episodio 4 y 5, todos los episodios han sido dirigidos por mujeres.

En febrero de este año un grupo de mujeres en Texas protestaron vestidas como las criadas de la novela ante la inminente aprobación de una ley que permite a los doctores mentir a las mujeres embarazadas si detectan anomalías en el feto y creen que saber esa información las podría llevar a abortar.

La escritora canadiense Margaret Atwood aparece brevemente en el Episodio 1. Atwood interpreta a una las las tías: nada más y nada menos que quien abofetea a Offred.

El libro está ambientado en Cambridge, Massachusetts, sin embargo, por asuntos de presupuesto, la serie se grabó en Cambridge, Ontario, en la natal Canadá de la autora del libro.

La adaptación corre a cargo de Bruce Miller (Los 100, Alphas, Los 4400) y de Ilene Chaiken (The L Word, Empire) que teniendo a la propia Atwood de consultora han conseguido reordenar las tres líneas temporales de la novela: el presente de Offred en su nueva casa, la captura de Offred y su llegada al centro donde la internan para educarla como criada y su vida en el pasado; así como la importancia de los diferentes personajes.

En la novela Serena y el Comandante son personas de la tercera edad.

DOCUMENTAL: Get me Roger Stone

Por: Mónica Heinrich V.

El año pasado le preguntaron a un mono chino quién sería el nuevo presidente de Estados Unidos, ante él tenía dos fotos de los candidatos: Hilary Clinton y Donald Trump. El mono (que ya había anticipado al campeón de la Eurocopa) corrió sin atisbo de duda a agarrar la foto de Trump.

La anécdota generó más burlas que preocupación, en ese momento era imposible pensar que Trump ganaría realmente las elecciones presidenciales.

Porque, admitámoslo, muchos vieron la candidatura de Trump como un error, como una suerte de fantochada o de capricho del magnate que nunca llegaría a buen puerto.

¿Construir un muro pagado por mexicanos?¿Un plan de recorte de impuestos fuera de proporción? ¿Prohibición total de entrada de musulmanes a territorio americano? ¿Derogar y reemplazar el Obamacare? ¿Deportar masivamente a inmigrantes? ¿Meter presa a Hilary Clinton? Esas eran algunas de sus promesas electorales más controvertidas y, sin embargo, ahí en la sacrosanta intimidad del voto secreto, la gente marcó casillas suficientes para que el oxigenado y bronceado Trump alcanzara la presidencia.

El documental Get Me Roger Stone (que se puede ver en Netflix) revela que no, no fue un error, no fue una fantochada, no fue un capricho, sus propuestas no fueron producto de su perfil alocado, ni siquiera la masa votante lo escogió por “accidente” o por no pensar con claridad en sus opciones. El documental nos dice que la candidatura de Trump obedece a una coyuntura propicia y a una estrategia política largamente planeada cuya génesis se puede encontrar en los 80s.

“Mi nombre es Roger Stone y soy un agente provocador” dice uno de los asesores políticos más oscuros de la historia política americana. Otros lo han llamado con justa razón “El señor de las tinieblas”, ha metido sus narices directa o indirectamente en momentos claves de su país.

Roger Stone es un dandy, un fan de Nixon, tan fan que tiene su cara tatuada en la espalda y posee la mayor colección de memorabilia existente sobre el único presidente americano que ha dimitido al cargo.

El “señor de las tinieblas” se involucró en la política desde muy joven y escaló gracias a su postura inescrupulosa y amoral. Se sentía atraído a personajes como Nixon, por lo que fue parte de su equipo con solo 19 años, así conoció a Roy Cohn. Cohn era un despiadado abogado que fue mano derecha de McCarthy y tuvo una participación activa en al persecución de los comunistas de la época. Cohn era abogado de Trump. A mediados de los 80s él sería quien presentaría a Trump con Stone. A partir de entonces se inició una estrecha relación de amistad y confianza que perdura hasta la fecha.

En el documental vemos a un Roger Stone práctico, cínico, fascinado consigo mismo y sabiendo qué carta jugar y cómo presentarla. Hasta tiene el mismo look de Trump: cabello teñido y excesivo bronceado.

Stone fue uno de los socios de la empresa de cabildeo (lobby) más poderosa de USA, con esa empresa obtuvo millones de dólares en ganancias. Esas fotos que uno ve de presidentes americanos estrechando las manos de dictadores o genocidas, son logradas a través de cabildeos. Acuerdos gracias a la influencia de los lobbistas en la administración del presidente de turno y que no concluyen solo con la foto o el estrechón de manos, son acuerdos multimillonarios que inician guerras o las sostienen. “El libertador de unos es el torturador de otros”, respondió Manafort (otro de los socios de Stone) ante los cuestionamientos éticos y morales.

Si bien el trabajo de los realizadores Morgan Pehme, Daniel Dimauro y Dylan Blank intenta abarcar la vida de Stone, en realidad el personaje sirve para cubrir las últimas elecciones y explicar el ascenso de Trump.

El “Make America Great Again” concepto calcado de la campaña de Reagan; el uso del término “La mayoría silenciosa”, otro concepto usado por Nixon, Reagan, Franco; el pedido del certificado de nacimiento de Obama para demostrar que secretamente es musulmán; Hilary enferma e incapaz de asumir el cargo; los mails que comprometían a Hilary liberados por Wikileaks; los nexos con Putin, todo eso se le atribuye a Roger Stone.

En algun momento de la campaña y como parte obvia de su estrategia, Donald Trump despidió a Stone cuando aún faltaban meses para las elecciones. Stone siempre ha jugado desde las sombras y desde ellas maquinó aún más a gusto, se relacionó con personajes como Alex Jones, resaltando que Jones tenía más audiencia que la CNN y la NBC juntos.

Alex Jones es un mediático periodista de extrema derecha. Tiene un programa llamado InfoWars que llega a más de 60 estaciones de radio y abarca al público que precisamente le dio el triunfo a Trump. Stone aparecía casi a diario en el programa de Jones, porque claro, una de las cosas en las que hacía hincapié era la llegada que tenía el magnate a un público clase media-baja.

“Usa el rencor de blancos resentidos para manejar la agenda de gente rica”, dijo Jane Mayer colaboradora habitual del New Yorker, que también brinda su testimonio en el documental junto a personajes como Jeffrey Toobin, Tucker Carlson, Matt Labash, Paul Manafort.

Sí, es verdad los tejemanejes, el maquiavelismo, la falta de escrúpulos, las declaraciones y actitudes de jugador de ajedrez, la guerra sucia, el lobby, los negociados no son ajenos a la política en general, a ese pantano en que el se sumerge cualquiera que ingresa a ese mundo.

Quizás Get me Roger Stone produce cierta repulsión al ahondar en ese pantano y ver de cuerpo entero a uno de los pioneros, un tipo que se ufana de ser el que normalizó la guerra sucia en las elecciones americanas, el que hizo del lobby una forma de vida, el que dice haber jugado un papel clave en la derrota a Al Gore, y que ahora tiene entre sus infamias el ser el arquitecto de Donald J. Trump como presidente.

El documental, en todo caso, le da demasiado crédito a Stone porque el problema no es solo Trump o Stone. Hay un sistema que los crea y que los alimenta. Un país que ha iniciado guerras contra extremistas ahora sufre el más dramático incremento de grupos de odio ligados al Ku Klux Klan y al movimiento supremacista blanco. Esto no viene con la administración de Trump es un caldo de cultivo que empezó a cocerse después de la caída de las Torres Gemelas.

Los recientes acontecimientos de Charlottesville son el corolario de una política de Estado sostenida que alimentó el odio y el temor al otro durante décadas. Un conflicto que encuentra en su actual presidente, Donald Trump, a un dignatario incapaz de lidiar con un fuego que él mismo atizó durante su campaña.

Get me Roger Stone lo explica claro y contundente, habrá que esperar a ver si el tatuaje de Nixon en la espalda de Stone no se convierte en una premonición. Hace unas meses y poco después de que Trump despidiese a James Comey, director del FBI, el señor de las tinieblas publicó un tweet: “En algún lugar Richard Nixon está sonriendo”.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE MARROQUÍ: Les Chevaux de Dieu – Los caballos de dios

Por: Mónica Heinrich V.

Hace unas semanas el mundo se conmovía por el atentado terrorista en Barcelona. Como suele suceder, las redes sociales se  llenaron de mensajes de odio hacia los musulmanes y los jóvenes involucrados. Días después una profesora española decía estar con el corazón roto por sus “niños”. Ella fue maestra de siete de los chicos que participaron en el atentado.  Ella los conoció, supo qué querían ser de grandes, cuáles eran sus condiciones de vida, “¿Cómo puede ser Younes …? Me tiemblan los dedos, no he visto a nadie tan responsable como tú”, se lamentaba en referencia al conductor del vehículo que arrolló a decenas de personas en Las Ramblas.

La película marroquí Los Caballos de Dios hace referencia a personas como Younes. A las bombas humanas.

El director franco-marroquí Nabil Ayouch ofrece una mirada descarnada a la génesis de la radicalización de jóvenes musulmanes. Narra desde la infancia la vida de un grupo de niños que nacen y crecen en las afueras de Casablanca, en las barriadas marginales de Sidi Moumen.

Alrededor de 200 mil personas viven amontonadas en chabolas y rodeadas de un vertedero donde no hay otra opción que la de tratar de huir a países europeos en busca de una mejor vida o sumergirse en la delincuencia.

El guion se basa en el libro de Mahi Binebine llamado Las estrellas de Sidi Moumen. En el 2003 cinco atentados terroristas golpearon a Casablanca y causaron 45 muertos contando los 12 hombres bomba que se inmolaron en puntos estratégicos de la ciudad. Las investigaciones arrojarían que los 12 chicos de entre 18 a 23 años provenían de Sidi Moumen. Binebine quiso saber qué había pasado para que este grupo de amigos-conocidos terminen como “caballos de Dios” (término con el que los yihadistas designan a los elegidos para ser mártires).

La película respeta a los personajes del libro (lo leí, no son más de 150 páginas) pero se reviste de solemnidad mientras que la obra de Binebine relata un mundo en el que hay mucha miseria pero en el que también hay risas, juegos, esperanza, humor.

Ambos (película y libro) muestran en concreto la vida de Hamid y su hermano Yashin. En un principio Hamid es la oveja negra de la familia, siempre metido en líos y contrabandeando droga, su hermano Yashin es el débil, al que los demás abusan o pasan por alto. A Hamid lo meten a la cárcel por dos años y es ahí donde alguien “lo capta”. Sale de la cárcel radicalizado y termina influyendo en su hermano y amigos para que sigan sus pasos.

La historia parte en 1994 y termina en el 2003. El proceso de radicalización de los chicos abarca un periodo de dos años, tiempo más que suficiente para que oscuros personajes les hablen del paraíso que les aguarda siempre y cuando defiendan a los verdaderos musulmanes de los excesos, persecuciones, abusos y crímenes a los que son sometidos día a día.

Binebine escribió su novela durante cinco años en los que visitó muchas veces Sidi Moumen y habló con los familiares de los terroristas. El libro es desgarrador, como lo son las conclusiones del escritor: “El Estado es terrorista, en cierto modo. También es responsable esa mafia (yihadista), que nada tiene que ver con la religión y que se instala en Sidi Moumen sobre la miseria, financiados por dinero de Arabia Saudí. También lo es la burguesía, que da 150 euros para vivir a una familia de 10 hijos”, afirma en las entrevistas.

La película, por su parte, consigue recrear la miseria de Sidi Moumen y a sus jóvenes “estrellas”, un mérito del director Ayouch que deja a la pupila momentos muy poéticos. Habrá quien diga que bordea la “humanización” de personas que no deberían ser humanizadas, pero el resultado es más que eso.

Estos chicos de barrios pobrísimos viven una existencia que nosotros desde nuestra comodidad occidental jamás nos imaginaríamos vivir. Esa misma comodidad nos permite verlos solo como monstruos que representan a toda una religión.

Ok. Esos son barrios marginales donde la “excusa” de una vida miserable puede servir para explicar lo inexplicable ¿qué sucede con los musulmanes que están insertados en sociedades occidentales, que como Younes llevan una vida alejada del Corán y que de un día para otro dejan de ser los niños de una profesora que los vio crecer y se convierten en asesinos?

Es difícil saberlo. Siempre hay un emir, un imán, un alguien (financiado por intereses más grandes) que los captó de alguna manera y que de sus debilidades construyó un caballo de Dios.

Sufrí mucho esta historia tanto en el libro como en la película. El libro es hermoso.

La película, sin embargo, no es perfecta: peca de excesivas aéreas, algunas actuaciones están regulares, el último tramo se vuelve un poco redundante y posee cierta cosa naif.

A pesar de sus imperfecciones Los caballos de Dios es poderosa, movilizadora.

Aunque sabía el final no me di cuenta en qué momento me envolví tanto en la historia que cuando finalizó me sentí abatida. Solo podía pensar en eso que en el libro es una de las frases más lindas que dice Yashin: Me voy a rondar por el cielo de mi infancia.

Lo mejor: Movilizadora, y trata de entender una terrible situación Lo peor: al final se alarga mucho y redunda en el discurso yihadista sin darle otra mirada La escena: la violación del niño contra el niño me pareció algo gratuita, otra escena es la llegada de los chicos a la ciudad, esa mirada que descubre por primera vez un mundo ajeno a ellos y bueno, toda la secuencia del final es jodida Lo más falsete: hay muchas alusiones homesexuales o referencias a violaciones homosexuales, puede que sea parte de la cultura pero cinematográficamente se podría matizar mejor El mensaje manifiesto: un caballo de Dios no nace se hace El mensaje latente: no todos los musulmanes son caballos de Dios El consejo: para verla y debatirla El personaje entrañable: todos los que consiguen sobreponerse a la tentación de radicalizarse y un día hacerse estallar  El personaje emputante: los emires e imanes del mundo que manipulan a estos chicos para que hagan el trabajo sucio El agradecimiento: por una película conmovedora y con muchas capas.

CURIOSIDADES

Tuvo un presupuesto estimado de 3.000.000 de dólares. Hasta el 2015 solo ha recaudado 150.000 $us.

Se filmó con la Arri Alexa y la Red One.

Fue seleccionada en el Festival de Cannes.

Binebine y Ayouch creen que la única solución para el terrorismo es la educación y juntos han creado grupos de apoyo en  Sidi Moumen. Hacen ciclos de cine, talleres de escritura, de pintura, de arte, cualquier cosa que logre que estos chicos se den cuenta que pueden tener un futuro, una vida lejos de los extremistas.

El director Ayouch nació en París , el padre marroquí musulmán y madre judía tunecina , paso la mayor parte de su infancia en la localidad de Sarcelles . Estudió teatro en París durante tres años (1987-1990).

El escritor Binebine estudió Matemáticas en París pero más tarde decidió dedicarse a la pintura, la escultura y la literatura. Algunas de sus obras forman parte de la colección permanente del Museo Guggenheim de Nueva York, ciudad en la que residió durante varios años. La detención de su hermano Aziz por su participación junto a un grupo de jóvenes oficiales en el fallido golpe de Estado contra el rey Hasán II y su brutal encarcelamiento le marcaron profundamente.

Sobre el casting, Ayouch dijo: Fue un proceso bastante largo, pasé dos años y medio en los barrios populares de los alrededores de Casablanca; me reunía con asociaciones y con jóvenes para intentar entender lo que estaba ocurriendo y cómo algunos de ellos podían alcanzar tal nivel de desesperanza. Durante este periodo, digamos que sobre el terreno, conocí a ciertos jóvenes que me parecieron interesantes y en los que me basé para rodar esta película.

En total se detuvieron a 3.000 personas, de las que unos 1.000 fueron inculpados y 17 condenados a penas de muerte y un número no determinado a penas de cárcel. El principal acusado de coordinar los atentados, Abdalhak Mul Sebbat, fue detenido el 25 de mayo y murió al día siguiente cuando iba a ser trasladado a un hospital desde las dependencias policiales. En abril de 2008 se fugaron de la prisión de Ketira nueve de los terroristas condenados: uno a pena de muerte, cuatro a cadena perpetua y el resto a diferentes años de prisión.

El libro se puede comprar en físico o en ebook en Amazon. Vale mucho la pena leerlo. Alfaguara en su promoción dice: Antes de opinar sobre terrorismo, lee la novela que ha deslumbrado al premio Nobel Le Clézio, ha obtenido el Premio de Novela Árabe y ha sido llevada al cine. Muy linda novela, se lee rápido y se queda con vos un buen tiempo.

Si ya la viste,puntúa la película!

LITERATURA: Autorretrato (Saúl Montaño)

Por: Maximiliano Barrientos

La literatura boliviana, por décadas, se caracterizó por el pudor. Estuvo más preocupada por contar los grandes acontecimientos sociales que lo que sucedía en la alcoba. En los últimos años la situación fue cambiando, y la exploración se centró en el cuerpo, en la intimidad. Bajo esa óptica es interesantísimo el aporte de Autorretrato.

Así como Georges Perec utilizó la estrategia de Joe Brainard para trabajar con la memoria, Saúl Montaño empleó la del fotógrafo y escritor francés Édouard Levé para escribir este estupendo ejercicio de auto examinación.

En las páginas desfilan anécdotas personales, apreciaciones estéticas, manías: una aproximación a la vida propia como si fuera una obra. Esto, como lo sugerí en el principio, sin la más pequeña cuota de pudor o de solemnidad, sin establecer ninguna jerarquía entre el sexo, los recuerdos, el consumo cultural y el registro de la cotidianidad.

Un libro valiente que, en clave de no ficción, constituye un potente artefacto narrativo.

Fragmento del libro Autorretrato:

En mi infancia a la hora de la siesta me metía debajo de las camas a observar con fascinación las pelusas en el suelo doradas por la luz del sol, alguien me había dicho que eran restos de muertos. Al caer la tarde, cuando en la lejanía los perros ladran, escucho mi nombre. Santa Cruz es la mejor ciudad dentro de las posibles para vivir, no me quita el sueño vivir en otra parte del mundo. Una tipa con la que dormí me despachó en la madrugada a mi casa porque yo roncaba demasiado fuerte. Balbuceo a propósito para que la gente no me entienda y me pida que repita lo que dije. Me siento atraído por las mujeres de brazos peludos. Frente a una decisión laboral o de conquista, me digo: qué haría Don Draper en mi lugar. Una mujer me dijo en el chat: “¿todas tus salidas te las escribe Woody Allen?” Un amigo me dijo: “ya no estamos en los noventa, deja atrás el cinismo y la ironía”. Durante varios meses ejercí de abogado sin tener licencia del Estado. Borracho he enviado a mujeres fotos de mi pene, al día siguiente una de ellas me escribió al Whatsapp: “buenos días don pene, ¿cómo amaneció?” No sé en qué momento me duermo cuando duermo. No colecciono nada. No sé dar primeros auxilios. Pido deseos a estrellas fugaces. No entiendo la poesía visual, además me parece un ejercicio estéril. No he gritado ningún gol. No hago regalos. No tengo discos en físico de ningún cantante o banda. He pensado que si estuviese en una guerra yo elegiría llevar heroicamente la bandera a campo través. Si estoy en contacto continuo con una persona adopto sus gestos y actitud. Más que llevar una conversación entre varias personas prefiero intervenirla. Me han dicho que no sé dar abrazos. Si me hablan muy cerca doy un paso a un costado, no hacia atrás. Jamás me antojé recorrer el mundo de mochilero. Fantaseo puteando gente, las humillo con argumentos formidables. La pose sexual misionero la asocio con sexo en las misiones cristianas. En el trabajo, para sentirme en casa, escucho música. Me fijo en la grasa abdominal que dejó el embarazo en el cuerpo de una mujer. Me es fácil que aflore mi lado divertido con una mujer moderadamente divertida que con una aburrida o con una muy divertida. No me considero inteligente, si no alguien con momentos de lucidez. Me define la negación y la pasividad antes que la afirmación y la actividad. Soy diestro. He comprobado que escribiendo con el pie tengo la misma letra que escribo con la mano. Conocí a una mujer en un bar a la que esa misma noche le regalé el dvd de la película Hijo de Saúl, de László Nemes. Días más tarde cogimos, a las semanas me dijo que esperaba un hijo mío, me pareció una broma retorcida del destino que afortunadamente concluyó con sangre menstrual. Evito hablar con mis vecinos de barrio. Uso anteojos: diagnóstico del oftalmólogo: astigmatismo e hipermetropía, ojo izquierdo 1,25, ojo derecho 1,75. No sé si puedo prescindir de la literatura. Asumo que mi primer síntoma de vejez, o de una conciencia de vejez, es reparar en el rostro lozano de jóvenes que encuentro en la calle. De comedias que he visto y que valga la pena mencionar: Seinfeld, Arrested Development, Flying Circus, Curb Your Enthusiasm, 30 Rock, Married with Children, The Simpson, South Park, Family Guy. Dramas: The Wire, The Sopranos, Mad Men, The Night Off, True Detective. Los chistes de El Chavo del ocho todavía me provocan gracia. Me divierte el personaje Pepe Argento, de Guillermo Francella. En mi primera adolescencia decía que en mi vida social debía actuar como Will, el protagonista de El príncipe de Bel Air. He consumido horas y horas viendo la programación de The Warner Channel: Friends, Two and a Half men, Will and Grace, The Middle. Las series que recuerdo de mi infancia son: Alf, La familia Ingalls, Starsky and Hutch, El auto fantástico, Los Magníficos, MacGyver. Animados: Los Picapiedras, Thundercats, Lonney Toones, Los Supersónicos, El Pájaro loco, Súper Campeones, Caballeros del zodiaco. Vi también programas para niños como Nubeluz. En Camiri se veía la programación de canales peruanos, América, Frecuencia Latina. Era normal estar más al tanto de lo que ocurría en la coyuntura peruana que de la nacional. En el canal brasileño Bandeirantes descubrí las películas eróticas. Siento empatía por personajes como Tonny interpretado por Mads Mikkelsen en la película Pusher, de Nicolas Winding Refn, o por Johnny boy interpretado por Robert De Niro en la película Mean Streets, de Martin Scorsese. Terminar de ver una buena película me hace creer que soy una persona sofisticada. Cuando presiento que me estoy dejando llevar emocionalmente por una película, me freno para no salir dañado sentimentalmente. A veces me estorban las risas enlatadas de las series norteamericanas, pero me hacen falta en otras series que no las tienen. No me identifico con ningún personaje de Friends. Admiro la frente amplia de John Cazale. Me conmuevo hasta el borde del llanto con videos que muestran a personas realizando buenos actos en favor de alguien necesitado. En mi habitación entreno golpeando mi imagen en el espejo. En un disco tengo anotado: Proyecto Novela, contiene una colección de cortometrajes de Tinto Brass. Al ver una palmera de tronco delgado o una planta de guineo pienso en mi canilla desnuda golpeando hasta derribarla, igual a Jean Claude Van Damme en la película Kickboxer. Los mejores días de mi vida los he pasado acostado en el sofá de la casa de mis padres mirando televisión. Nunca me he imaginado que podría ser otra persona. Ante la pregunta de ¿por qué nos enamoramos?, respondo: “para sentirnos vivos”. Lo tomé de la película The mirror has two faces, con Bárbara Streinsand. Mis comediantes favoritos son Louis C.K., Larry David, Groucho Marx y Ricky Gervais. Directores que me gustan: John Ford, Hitchcock, Carlos Reygadas, Lucrecia Martel. Tuve mis años de fanático de Tarkovski. Nunca creí en la Virgen María. El mejor cortometraje que he visto es Este es mi reino, de Carlos Reygadas. A veces tengo la sensación de que extraño una cola de simio. Me gusta apretarme la nariz, levantarla hacia arriba para que salga filtrada las grasas por mis poros; lo hago dos veces por día, usualmente luego de bañarme. Prefiero el nombre Andrea para un hombre. Le debo a mi padre el gusto por la lectura. Le debo a mi madre el gusto por la música, el cine y la televisión. En la pared de su habitación podía leerse la frase: “sin música la vida sería un error”. Una tía dice que me parezco a Jack Nicholson. He visto cómo un vehículo atropelló a mi perro, quizás pude evitarlo, pero el segundo se me fue en pensar así: me quitaré una responsabilidad, e inmediatamente pensé en Breaking Bad, en Walter White dejando morir a la novia de Jesse Pinkman. Yo enterré al perro en el patio de mi casa, le eché cemento a su cuerpo para que el cadáver no hediera. Presto atención a las papadas de las personas. Cada dos semanas me hago cortar el cabello al rape con la mascota N° 1.

Pequeña Bio:

Saúl Montaño (Bolivia, 1985) nació en Camiri. Ha publicado los libros de relatos Una bandada de pollos en el firmamento (2012) y Desvelo (2016). Autorretrato (2017) editado bajo el sello Nuevo Milenio es su último libro. Actualmente co-administra el blog cultural Hay vida en Marte.

Sobre la presentación:

El libro se presentará en Santa Cruz de la Sierra este viernes 25 de agosto a las 20:00 en el café cultural y bar Esquina del Cronopio.

DOCUMENTAL: Finders Keepers

Por: Mónica Heinrich V.

Esta es la historia de dos hombres y un pie.

El 2004 John Wood sufrió un accidente de avioneta en el cual además de perder a su padre, perdió su pie izquierdo.

Por algún motivo, y a pesar de que al padre no se le ofreció ningún tipo de velatorio y solo se lo cremó, John quiso conservar su pie.

En realidad, lo que tenía en mente era quedarse con los huesos pero un malentendido dio paso a que el pie sea embalsamado o momificado.

Los problemas de Wood iban más allá de su amputación, el hombre era drogadicto y alcohólico. Cuando tuvo dificultades económicas y no pudo pagar más su casa, metió todas sus pertenencias a un depósito que luego entró en subasta pública.

Lo que nadie se imaginaba era que Wood había dejado su pie dentro de una parrilla y dicha parrilla fue comprada (cerrada) en la subasta por Shannon Whisnant.

Shannon encontró el pie, llamó al 911, la policía se lo dio a la funeraria local. Cuando (tras una investigación) se descubrió que era de John y hubo revuelo mediático, Shannon quiso recuperar lo que según él le pertenecía. No olviden que ganó la parrilla en una subasta, tenía el recibo y según las cláusulas de ese tipo de compra las ventas incluyen el contenido de los artículos.

Esto parece un disparate pero ocurrió de verdad, tanto Wood como Whisnant disputaban la custodia del pie amputado. El primero porque era SU pie y el segundo porque quería sacarle rédito y exponerlo a cambio de unos dólares.

Finder Keepers es un alocado documental sobre una alocada situación. Codirigido por Bryan Carberry (debutante) y Clay Tweel (Make Believe, Print the legend), te hace ver a estos dos excéntricos personajes como seres humanos.

En una era donde reina el reality, parte del hype de la anécdota consistió en hacer lo que hemos visto hacer en algunos medios locales con personajes excéntricos: darles sus 15 minutos de fama mientras existe una burla solapada o una especie de bullyng que convierten a los invitados en caricaturas.

Ajá. Los medios no se ríen con vos sino de vos. El documental, en cambio, nos muestra el lado humano de lo freak. Por un lado Shannon un americano marginal cuyo padre lo maltrató tanto de niño que solo sueña con ser famoso, y por otro John, que tuvo privilegios y que no los supo aprovechar.

Al principio uno ve el documental riéndose un poco de la situación y pensando: “qué cojuda que es la gente”, porque sí, la gente a veces es muy cojuda, pero los realizadores tuvieron el cuidado de no convertirlo en circo, aunque tenga nariz de payaso y zapatos gigantes.

Hay muchas reflexiones en la historia de vida de estos dos personajes. Las expectativas de las personas, lo que significa la atención (cualquiera que sea esta), los sueños, la fama, la adicción a los reflectores, el juego mediático, los espectadores que disfrutan cuando los leones entran a la arena y el despiadado olvido.

Aunque parezca cómico también es un documental sobre la tragedia. Dos personajes unidos por un pie y salpicando a sus dos familias con las decisiones que se toman alrededor de la custodia del mismo.

Disfruté Finders Keepers, lo único que me saturó un poco fue su excesivo énfasis en las secuencias finales. No necesitás que los personajes te digan qué aprendieron o qué no del asuntito del pie. Está a la vista.

De todas formas es un trabajo que vale la pena ver por su delicadeza y complejidad. Maneja de tal manera lo freak y el absurdo que deja cierta tristeza en el corazón.

Lo mejor: conmovedora y es más que la historia de un pie mutilado Lo peor: descubrir que el pobre Shannon murió el año pasado a los 42 años de un infarto sin alcanzar la fama que tanto añoraba La escena: Una de las últimas de Shannon donde sentado en su sofá en la semioscuridad dice que lo único que lo hará feliz es ser famoso, otra donde Shannon se da cuenta que lo tienen de payaso en un reality y claro: el juicio Lo más falsete: … El mensaje manifiesto: hay que dejar ir El mensaje latente: los medios no ríen con vos se ríen de vos El consejo: para mirarlo en Netflix, vale la pena El personaje entrañable: creo que todos El personaje emputante: los padres que marcan a sus hijos negativamente El agradecimiento: por todo lo que deja.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE POLACO: The Lure / Córki dancingu

 

Por: Mónica Heinrich V.

Los gringos la titularon The Lure (El señuelo) pero la traducción literal del polaco sería: Hija del baile. Creo que ambas son aproximadas y ad hoc a lo que veremos en pantalla.

Esta es una revisión del conocido cuento de Christian Andersen “La Sirenita”. ¿Lo recuerdan? la historia triste y patética de este ser mitad humano mitad pez que anda babeando por un príncipe y que siente cierta añoranza por lo que no es: humana.

Disney nos entregó algo edulcorado con final feliz, tal cual lo necesitamos teniendo en cuenta que en la vida real los finales felices son más bien esquivos.

La cineasta Agnieszka Smoczynska tiene una visión aún más sórdida que la de Andersen. Olvídense de Ariel y su cepillo-tenedor, o del carismático cangrejo cantando “Bajo el mar”, nuestras sirenitas (son dos) actúan como femmes fatales, los humanos las ven como objetos sexuales (más animales que personas) y bajo toda esa apariencia núbil, las sirenitas tienen colmillos y los usan.

Una familia de músicos se encuentra ensayando a la orilla de una playa y se topa con un par de hermanitas sirenas: Golden y Silver. El encuentro pinta a las sirenas como adolescentes juguetonas y a la familia como oportunistas que rápidamente intentarán sacarle partido a las chicas.

En ese interludio sabremos que las sirenas pueden transformar su cola en piernas a su antojo y que solo basta regarles un poquito de agua a las piernas para que la viscosa cola aparezca de nuevo. También veremos que no tienen orificio vaginal, ahí donde deberían ir sus cositas femeninas está tapado como cuerpo de muñeca.

Adoptadas por el cabaret donde la familia trabaja, Silver queda prendada del rubio hijo de la matriarca de la banda. Golden le advertirá que no puede enamorarse de un humano. Siguiendo la línea argumental de Andersen si ella se enamora de un humano y el desgraciado se casa enamorado de otra mujer, ella se convertirá en espuma.

Smoczynska lanza esta ópera prima con el guion del experimentado Robert Bolesto que el año pasado tuvo créditos como guionista en The Last Family.

Una de las sorpresas del filme llega cuando te das cuenta que estás ante un musical, un musical muy raro y extravagante. Otra sorpresa es que el musical va mutando a comedia negra, a thriller y a gore. Es un filme multigénero con los riesgos y fallas que eso conlleva.

A esa cosa divertida y alocada en cuanto a propuesta, se le suma las actrices Marta Mazurek como Silver, y Michalina Olszanska como Golden, dos chicas polacas talentosísimas y versátiles.

The Lure está inmersa en los 80s y las sirenitas son caníbales. Hay en la historia una analogía al abuso que sufren los inmigrantes y también se remite a los despertares a situaciones amorosas, sexuales y laborales.

Mención aparte la dirección de arte y el vestuario, mucho cariño y pienso en esta película.  El logrado efecto de las colas y la fotografía son otros dos puntos que nos reconcilian con cierto “apuro” para concluir el filme.

Lo que quizás aleja al espectador de una sensación más satisfactoria es que el golpe de efecto musical de esta versión de La Sirenita (que es también una historia de amor, de vampirismo y de sacrificio) pierde fuelle muy rápido. Su aspiración a abarcar muchos géneros termina pasándole factura y dejando un resultado global más bien irregular.

La salva la sordidez y una suerte de originalidad a pesar de estar contando una historia tan vista y manoseada.

Lo mejor: arte, vestuario, personajes excéntricos y situaciones alocadas Lo peor: no terminó de cuajar La escena: la de la doña con las sirenitas y ellas mamando y la operación Lo más falsete: es una película de extremos así que tiene más licencia para jugar con lo falsete El mensaje manifiesto: no te safriqués por pelotudeces El mensaje latente: NO TE SAFRIQUÉS POR PELOTUDECES El consejo: para verla una tarde de domingo El personaje entrañable: las hermanitas El personaje emputante: el choco de mierda y el dueño del cabaret El agradecimiento: por una experiencia interesante que difícilmente olvidaré.

Si ya la viste,puntúa la película!

CINE: Dunkirk / Dunkerque

Por: Mónica Heinrich V.

En el filme Their Finest (2016) se aborda con humor el rodaje de una película post-Operación Dynamo diseñada para manipular a la opinión pública sobre la mayor retirada militar de la historia. El protagonista que interpreta a un guionista dice: “Alguien tiene que escribir la bazofia”, con bazofia se refiere al argumento propagandístico de las películas de la época. En dichos argumentos intervenían hasta los ministros para asegurarse de un correcto y útil uso del cine. Ese mismo personaje se verá ante la disyuntiva de contar una “mentira” y crear héroes ficticios reconstruyendo lo sucedido en Dunkerque. Para justificarse dirá con cinismo: “todos escogemos nuestras verdades”.

Es evidente que Cristopher Nolan con su Dunkirk también escogió la suya.

Antes de evaluar el resultado global de la película de Nolan, vale la pena reconocer que estamos ante un hermoso filme. Visualmente cuidado, fotografiado con la magia y el talento del suizo Hoyte Van Hoytema (Her, Interstellar, Spectre), un notable departamento de arte y vestuario con excelentes recreaciones y además la música machacona del gran Hans Zimmer imprimiendo angustia y desazón en los momentos indicados.

Nolan, por su parte, dirige esta película sin perder su impronta: el juego de los tiempos tantas veces visto en su filmografía, el privilegiar el efecto sobre el contenido y un sólido manejo de la tensión.

Así, el cineasta inglés toma el “milagro de Dunkerque” y lo convierte en película.

Se conoce como “el milagro de Dunkerque” a la evacuación exitosa de casi 400.000 soldados ingleses, franceses y belgas de las costas francesas durante la Segunda Guerra Mundial.

Dunkirk está narrada desde tres escenarios, tres temporalidades, tres grupos de hombres: 1) Soldados en Dunkerque en tierra luchando por sobrevivir en el transcurso de una semana 2) Un trío de rescatistas civiles a bordo de una embarcación en el transcurso de un día y 3) Un trío de pilotos ingleses en el transcurso de una hora tratando de controlar los cielos mientras el rescate se consigue.

Hay aciertos en las decisiones de Nolan a la hora de presentar su historia: uno de los más grandes es la presencia abstracta de los nazis como sinónimo de amenaza y muerte; en esa misma línea la ausencia de un montaje paralelo de oficinas o cuarteles con políticos y grandes generales tomando las decisiones también es destacable, porque para los soldados en peligro esas figuras eran nombres en los que no se pensaba cuando solo se trataba de sobrevivir; otro punto alto es el protagonista que no es un protagonista descollante, que es uno más de los 380.000 esperando el rescate; funciona, también, la historia entrelazada entre la playa, el mar y el aire, la guerra abarcándolo todo y hasta el juego de los tiempos demostrando que la guerra en una semana, un día, una hora, sigue siendo igual de jodida y peligrosa.

Este guion lleva en la mente de Nolan veinticinco años, aunque por su magnitud decidió esperar y ganar más experiencia haciendo otras películas antes.

El británico sabía lo que quería: una película compacta (es su película más corta junto con Following (1998), su ópera prima), sin sangre a borbotones y anclada en el suspenso y la supervivencia.

Los primeros 30 o 40 minutos de Dunkirk son emoción, sugestión, y sutileza en partes iguales. Nolan te mete de a poco en la impotencia de esa gente atrapada y abandonada a su suerte. Es a partir del último tramo donde Nolan adopta el camino más convencional ya conocido del género: ir cerrando la historia de tal manera que el halo heroico caiga aunque estés tratando de decir que en la guerra todos perdemos.

Los personajes terminan de volverse en contra del guion cuando este intenta desarrollarlos, por ejemplo el chico al que le chantan el detalle telenovelesco pero que tiene tiempo para contar anécdotas sobre su deseo de trascender como héroe: escena más cercana al último cine pipoquero y decadente de Spielberg. Lo mismo sucede con Tom Hardy como Farrier. Sus últimas secuencias donde renuncia a hacer lo más lógico y sucede algo más bien improbable, son el remarcado a un estoicismo barato que vende. Finalmente, el cierre del filme solucionado con la lectura del periódico o el discurso de Churchill, fue un recurso muy facilista para una película que prometía más riesgos.

Si bien cuenta con actores más que cumplidores (Mark Rylance, Kenneth Brannagh, Tom Hardy, Cyllian Murphy) hay pocos diálogos pero los pocos que se dijeron se me antojaron cursis, discursivos y forzados.

Con esto no quiero decir que no vale la pena ver Dunkirk, Nolan a pesar de los peros a su trabajo filma con maestría un gran espectáculo. Porque esa es la palabra que se le acomoda: “espectáculo”. Un espectáculo al servicio de una emoción básica como es el arraigo al hogar. El trailer de la película no deja lugar a dudas: “Cuando 400.000 soldados no pudieron regresar al hogar, el hogar fue por ellos”.

En la realidad, esa más descolorida y menos heroica, el milagro de Dunkerque fue la hasta hoy inexplicable decisión de los altos mandos nazis de no “rematar al enemigo”. El ejército de Hitler pudo dar una estocada mortal a los aliados y no lo hizo. Hay muchas teorías: su incapacidad estratégica, las ganas de Hitler de esperar a su escuadrón favorito para continuar y llevarse la gloria, reservar las fuerzas de sus tropas para una operación más importante o llegar a un acuerdo diplomático con Inglaterra.

Sí, ya sé: esta es una ficción no una lección de historia, pero como una película que usa la muletilla de “basada en una historia real” crea sí o sí imaginarios sobre hechos históricos. También está claro que la grandilocuencia de Nolan no aspira a hacer una película sobre la guerra, él mismo lo ha dicho en entrevistas, su visión es más bien la de un thriller de supervivencia,  aunque esas sean las intenciones verbalizadas del director el jolgorio de la llegada con que se recibe a los soldados, las tomas de las pequeñas embarcaciones acompañadas de música épica hacen exactamente lo que la película tibiamente cuestiona: sirven de inspiración unificadora para seguir mandando hombres al frente de cualquier batalla: Si nuestros soldados tienen problemas no importa el tipo de guerra que sea, hay que apoyarlos, eso es ser héroes.

Entiendo que el contrapunto es el trauma del personaje de Murphy, el shock de los soldados al verse recibidos como héroes a pesar de que es obvio que se trata de una derrota. La luz de la película, sin embargo, elige dirigirse a los civiles que uno rescatan a sus soldados y dos los reciben con amor en su retorno a casa.

Mientras Nolan concluye su filme con un sentimiento patriótico sobre el gran espíritu inglés (muy acorde a estos tiempos del Brexit) podemos olvidar un segundo que las embarcaciones civiles no solo fueron inglesas, también mandaron sus embarcaciones Francia y Bélgica. Olvidaremos también que el perímetro que posibilitó el rescate era sostenido por siete divisiones de soldados franceses, muchos de los cuales fueron capturados o asesinados por los nazis después de la evacuación exitosa de la Operación Dynamo. No se mencionará la significativa contribución de las tropas indias. No vale la pena saber que los soldados varados fueron reclutados entre los millones de desempleados británicos, que estaban pobremente armados y no tenían motivación alguna para morir en una guerra que aún no entendían. Tampoco interesa que semanas después, y lejos de heroísmos, Paris fue invadida por los alemanes.

Nada de eso importa, lo que pasó a la historia es la creencia hábilmente construida por Churchill del “espíritu de Dunkerque”, Nolan escoge esa verdad y la lleva hermosa pero algo vacía a la pantalla gigante.

Lo mejor: un acabado hermoso. Lo peor: cierta cosa patriotera disfrazada de relato thrillerintimista de la guerra La escena: la secuencia inicial que define el tono de la película, y por tensión la escena cuando se descubre que Gibson es francés  Lo más falsete: la ceguera al pedo del chico, la actitud del personaje de Rylance todo preocupado por los soldados y que le importa tres carajos el chico herido, la subida del grupo al barco encallado en zona enemiga, el espíritu de Dunkirk El mensaje manifiesto: se escogen las verdades El mensaje latente: es fácil manipular a los demás para que crean tu verdad El consejo: ¡Vela en versión subtitulada! Además de las opciones siempre en VIP y más costosas del Cinemark, el Multicine está poniendo horarios hermositos para ver películas subtituladas. Nada como el cine en versión original. El personaje entrañable: los 40.000 soldaditos que se quedaron defendiendo el boliche mientras el resto se evacuaba El personaje emputante: los hombres que toman las decisiones que terminan con la vida de tanta gente  El agradecimiento: porque es una película filmada impecablemente.

CURIOSIDADES

  • Sabiendo que los soldados que estuvieron en Dunkirk eran jóvenes sin experiencia, Nolan quiso contratar para sus soldados actores desconocidos.
  • A Nolan se le pagó 20.000.000 de dólares y el 20% de la taquilla, el mejor acuerdo logrado por un director desde el que consiguió Peter Jackson en el 2005 cuando hizo King Kong.
  • La película usó cerca de 50 embarcaciones reales, la mayor cantidad de barcos puestos en escena hasta la fecha.
  • Es el tercer filme escrito enteramente por Christopher Nolan: los otros fueron Following (1998) e Inception (2010).
  • Michael Caine sale en Dunkirk. Su voz se escucha en los intercambios por radio con el piloto que interpreta Tom Hardy. Esta sería la séptima participación de Caine en un filme de Nolan.
  • El sonido del reloj que se escucha en la película fue grabado por Hans Zimmer de un reloj de bolsillo que usa Nolan.
  • Cuando la emergencia de Dunkerque ocurrió, Churchill levaba como Ministro apenas 16 días.
  • Es la quinta participación de Cyllian Murphy en un filme de Nolan.
  • Es la sexta participación de Hans Zimmer en un filme de Nolan.
  • El guión tenían 76 páginas.
  • Se usaron alrededor de 1000 extras.
  • Cuatro contingentes de soldados indios participaron en la resistencia de Dunkerque.
  • Es la décima película de Nolan, sin contar un corto y un documental que hizo. Es la primera película ambientada en una guerra y la primera que hace basada en un hecho real.
Si ya la viste,puntúa la película!
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