Los otros

Por: Mónica Heinrich V.

Peter Jackson.
A estas alturas, cómo no sentir simpatía por este ex-gordo?
Su ópera prima, Bad Taste, ya nos mostraba que el tipo la tenía más clara que Sprite.
Lo amé, al punto de querer hacerle un estatua en el jardín de mi casa, cuando vi Criaturas Celestiales…

Después, medio que se nos descalabró… para volver por la puerta grande con la trilogía de El Señor de los Anillos, dándonos la versión fílmica de Gollum…_(delicioso personaje, diría el Señor Burns).

Más tarde, vendría King Kong (No WOW, pero se le perdona), y desde hace rato que escucho la amenaza de Halo, situación que me hace entrar en un cuadro de relativa ansiedad, cada vez que se menciona el tema…

Toda esta cháchara para decir que cuando supe que Peter Jackson, MI Peter…produjo, así con gran alboroto, Sector 9, al punto que todo el marketing se basaba en ¨Peter Jackson, presenta…¨, me dije que la cosa, a fuerzas, tenía que ser de decente para arriba.

Antes me había topado en yahoo con una publicidad que decía: «La nueva pelìcula culto del gènero ciencia ficciòn¨, palabras fuertes…más fuertes que una nueva candidatura a la presidencia de este país. No quise saber nada más…Ondeé la bandera de la ilusión y con la cara pintada de color esperanza, me fui al cine…sí, acompañada de dos sujetos que no tenían ni zorra idea de lo que veríamos, y a quienes atraje bajo la misma excusa de: «no jodan, es un proyecto de Peter Jackson¨.

En tono docu-reportaje, el filme nos presenta una situación que manejada de otra manera pudo rozar el ridículo, pero que gracias a una acertadísima dirección nos hace creer lo inaudito.

Nos encontramos en Sudáfrica, una nave espacial lleninga de alienígenas quedó suspendida sobre Johannesburgo. Era un aparatango, que después de meses de estar estacionado ahí en pleno cielo sudafricano, ante la mirada paranoica del mundo entero, es abordada por humanos. Los crispines entran a la nave y se encuentran con que los bichos están desnutridos, enfermos y en estado deplorable.

Como pasa en la vida y en TNT, deciden trasladarlos a una zona X, que se transforma en el Sector 9. Amontonan a los aliens, que rápidamente se convierten en una especie de damnificados, con todo lo que conlleva.

Esto es narrado mediante testimoniales de gente relacionada a lo que luego genera especialistas en el tema, ya sea sociólogos, científicos, ONGS y otros…

Al tener un look similar al de los langostinos…serán denominados así de forma despectiva, un guiñito a todas esas palabras que el ser humano ha creado en base a características físicas para discriminar al prójimo.

Nuestro protagónico (el que NOS representa) es Wikus Van Der Merwe, un fulano empleado de MNU (Multi-National United), empresa cuyo interés son las armas que los aliens han traído y que sólo pueden manejar mediante ADN alienígena.

En un principio vemos a Wikus como el ñoñazo, ese típico crispín que en la vida real entrega órdemes de desalojo con una sonrisa en la cara, pensando que está haciendo un gran trabajo al dejar en la calle a gente que vive en condiciones desesperadas.

La historia empieza realmente, cuando pasan los años y al estar los bichos hacinados, gracias a las políticas paupérrimas que los líderes de turno decidieron para manejar la situación, experimentan los problemas comunes de la pobreza y el maltrato: violencia, nulo control de natalidad, prostitución, contrabando…etc…
En la vida real, qué sucede?

No, nadie dice pongan escuelas, aliméntenlos, denles mejor calidad de vida, paren la discriminación…claro que no, aquí no es diferente…se llega a la ¨feliz¨ conclusión que el Sector 9 tiene que ser relocalizado, las condiciones serán peores…pero lo que desean es librarse de los ¨langostinos»..que les salga barato y que no los tengan delante.

Por otro lado, está Christopher (su nombre de esclavo, podríamos decir) un alien que representa a todos esos seres marginados que sueñan con la emancipación, el retorno al hogar y el deseo de ayudar a su gente a salir de tanta miseria.

Tenemos al personaje antipático: Wikus; tenemos al personaje por el que podemos sentir empatía: Christopher; tenemos científicos oportunistas y líderes que se moverán siempre de acuerdo a sus intereses; tenemos una sociedad convulsionada por la presencia de estos seres diferentes a los que nadie acepta, ni da la bienvenida; tenemos a Sudáfrica como escenario, sudáfrica símbolo del apartheid, lugar de nacimiento del director del filme…

El docu-reportaje agarra el airecito a película de acción como a la mitad de la trama, no sin dejar los tintes dramáticos ante los vejámenes a los que son sometidos los «langostinos».

Imposible no conmoverse ante la escena del hijo de Christopher, cuando pregunta por su padre…o habla con añoranza del «hogar».

El ritmo es in crescendo, al principio si has ido con otras expectativas, te parecerá todo muy aburrido y monótono, pero ese tiempo es necesario para pintar los personajes. Más adelante…cuando la cosa empieza a subir, sube en serio, sufrís con los protagonistas y maldecís 100 veces a los militares que controlan el área, preguntándote internamente por qué nadie recibe a un Langostino en su casa, adopta a uno de esos seres o lo ayuda a componer la pinche nave.

Todo contado de manera precisa, sin pretensiones, sin planos que dicen:¨Mirá, estudié cine¨. Lo que ha hecho Neill Blomkamp, el director, es traer un soplo de frescura a un género abarrotado de historias superficiales, vacías, cuyo único objetivo es entretener. Que no está mal, pero se agradece si dicho entretenimiento viene acompañado de una férrea crítica al sistema.

Que le pongo unos cuantos peros, como por ejemplo que a pesar de tener un contenido súper interesante, tampoco consigue hilar del todo el argumento para hacerlo más potente, es cierto. Que el final, abierto como una puerta de hangar, nos hace adivinar que habrá segunda parte o que por lo menos eso se espera, es cierto también, cosa que no me entusiasma. Que hay detalles tiradísimos de los pelos (dentro de lo irreal de la trama), que caen en el lugar común, no lo vamos a negar tampoco…pero por encima de todo, es una propuesta arriesgada, llamativa, bien filmada, bien actuada…que nos devuelve la fe en el género, las ganas de vivir y la ilusión de que vendrán tiempos mejores.

Con un presupuesto bajo para un filme de este tipo (apenas 30 millones de dólares), los efectos especiales que a algunos les parecen pobres, a mí me parecieron muy buenos, y claro…el director es un experto en 3D, así que aquí no podrá aplicarse el dicho de en casa de herrero, cuchillo de palo.

Sharlton Copley que encarna a Wikus resulta una sorpresa, ya que es un actor desconocido, pero que en este rol demuestra tener un gran talento y a quien, definitivamente, valdrá la pena volver a ver en el futuro.

Sector 9, una muy buena película. De lo mejorcito del año, que hará palidecer a más de uno con el festín de sangre y despelote de sus minutos finales. Pero que sobre todo, a través del drama de los Langostinos, nos recuerda lo peor del ser humano…esa naturaleza propensa a categorizar la especie de acuerdo al color de piel, a la nacionalidad, a la religión. Esa faceta ruin que en sus peores momentos hizo que alguien como vos, o como yo, se atreviera (sin ascos) a colgar letreros que rezaban: ¨Prohibida la entrada a perros y judíos¨…

CURIOSIDADES

District 9 desarrolla la idea que Blomkamp ya filmó en su primer cortometraje, Alive in Joburg, rodado en 2005.

Blomkamp estaba trabajando con Jackson en la adaptación de HALO, película basada en un famoso videojuego, pero desgraciadamente el proyecto se truncó y Jackson decidió apoyar a Blomkamp en este proyecto.

El 60% de Sector 9 está filmada con la cámara RED ONE, el otro 40% es una mezcla de SONY EX1 y otras cámaras digitales como HS100 o SONY F950 para las tomas áreas.

El director tiene tan solo 29 años, y ha filmado numerosos cortos, spots televisivos y algún videoclip.

El actor que interpreta a Wikus, es amigo de la infancia del director y hasta fue productor del corto en el que se inicia la idea del filme.

La filmación se hizo en una locación perfecta en Tshiawelo, en las márgenes de Soweto. Lugar similar a una favela, donde las autoridades locales desplazaron a los residentes a 20km del lugar, destruyendo sus chabolas. La basura, los alambres de púas, eran ya parte del sitio.

Lo mejor: fresca y muy bien lograda
Lo peor: cae en algunos lugares comunes
La escena: toda la secuencia del alien niño que pregunta por su padre y lo que sigue después
Lo más falsete: la conversión (no digo más)
El mensaje manifiesto: El ser humano puede ser muy hijo de puta.
El mensaje latente: Lets go out from this planet
El consejo: Hay que verla.
La pregunta: ¿Una segunda parte, irá a dar la talla?

EXTRAS

DUPLICITY: Película protagonizada por Julia Roberts y Clive Owen. El director es Tony Gilroy, el mismo crispín que nos mareó con Michael Clayton (su ópera prima) y también el mismo infeliz que hizo los guiones de Armageddon, Prueba de vida (Asco, asco, asco), El Abogado del diablo, y todas las Bournes. Aquí es director y guionista. La idea es la siguiente, Julia es ex agente de la CIA, Clive es ex agente del M16, se conocen, se encaman y se inicia una relación llena de desconfianza mutua y de rivalidades. Ella comienza a trabajar para una importante empresa farmaceútica y él es contratado por la competencia para averiguar la fórmula secreta. ZzzzzZZZZZzzzz al principio no está mal, pero los intentos de ¨sorprender¨ se vuelven demasiado chapuceros. Una película entretenida a ratos por la solvencia de sus protagonistas y actores secundarios, pero que entre tanta cosa oculta, pierde verosimilitud. El giro final nos hace pensar que más que peligrosos agentes de inteligencia, son un par de pelotudos.

LA DECISION MAS DIFICIL: NIck Cassavetes es el hijo de John Cassavetes, conocido actor y director hollywoodense. A cargo de Nick, estuvo la dirección de John Q., donde Denzel Washington tomaba un hospital de rehén para que le hicieran un transplante de corazón a su hijo. También dirigió la archiconocida NoteBook (Diarios de una pasión) que sorprendentemente aún no veo completa…Es ineludible su vocación por lo lacrimógeno, y aquí lo confirma. La decisión más difícil pudo ser un filme que reinvindicara un tema harto manoseado, pero Nick se va por el lado fácil. No hay que negar que el conflicto planteado, en un inicio consigue enganchar. Familia americana promedio, descubre que su pequeña hija tiene cáncer, un cáncer muy agresivo, al no ser compatibles…tienen un bebé in vitro diseñado genéticamente para que pueda servir de donante a la hija enferma. La historia arranca cuando la hermana donante ya tiene como 11 años, la enferma de cáncer entre 16 a 18, y la donante busca a un abogado para emanciparse médicamente de sus padres. La situación de la enferma hace necesario un transplante de riñón, y la hermana donante ya no quiere ser sometida a procesos quirúrgicos. Contada a través de una fotografía muy lograda, nos golpea la dureza del tema. Muy bien actuada por Cameron Diaz, y una sorprendente Sofia Vassilieva (conocida por ser una de las hijas del personaje de Arquette en la serie Medium) en el papel de la cancerosa, no está mal…

Tiene escenas muy lindas, aunque termina convirtiéndose en ese tipo de filme que quiere buscar ya no la lágrima, sino el llanto a moco tendido…demasiado musicalizada para mi gusto, buena en su factura, pero le sobran como 15 minutos y una ¨vuelta de tuerca¨, que vuelve algo arriesgado en más de lo mismo.

LA CRUDA VERDAD: La crítica especializada ha deshecho esta película, diciendo que es boba, que no es cómica, que no vale el dinero de la entrada y que el DVD para lo único que servirá será para posavasos. Hoy, doy un paso al costado y digo sin rubores que La cruda verdad, me entretuvo y me hizo reír. Ajá. No es nada nuevo bajo el sol, se asienta en todos los clichés del género comedia romántica, se va al chancho al final, pero qué carajos…me hizo reír y eso ya es suficiente. Protagonizada por Katherine Heigl y Gerard Butler (el de 300), Katherine da vida a una productora de TV ñoñaza, que gracias a sus pequeñas obsesiones no consigue tener pareja. Gerard Butler es un conductor de TV, tiene un programa llamado La cruda verdad, donde despedaza las relaciones románticas y da por sentado que cualquier intercambio entre hombre y mujer está basado en el sexo, en el sexo y en el sexo. Teniendo a su cargo una frase que será una revelación para algunas: LOS HOMBRES SON SIMPLES.

Para pasar un rato medio boludo, pero que arrancará una que otra risita culpable.

PRESAGIO: Conocida también como Señales del Futuro, esto pintaba bien. Dirigida por Alex Proyas, a quien le agradezco profundamente El Cuervo y Dark City…Proyas el 2004 hizo Yo, Robot (parece que fue ayer!) y ahora, 5 años después regresa con Knowing…su título en inglés. Para dicho trabajito contrata a Nicolas Cage, actor al que le tengo una antipatía inexplicable…que se extiende a Clive Owen, a quien veo emputantemente parecido. Bueno, resulta que Nicolás Cage tiene su hijo, en la escuela de su hijo habrá un acto para desenterrar unos dibujos que hicieron niños de la misma escuela, hace 50 años, sobre cómo sería el futuro.

Uno de esos dibujos (el que le toca a su hijo), son números que representan tragedias que han sucedido a lo largo de ese tiempo. Catástrofes, unidas al número de muertos…nuestro avispado personaje, interpretado por Cage, empieza a obsesionarse al descubrir el hallazgo. De ahí todo comienza a desmoronarse como un castillo de naipes, agarra tintes mesiánicos y hacen que uno se pregunte en la oscuridad, si lo que se fumaron no les hará daño en el futuro. Entretenida, pero nada más.

THE TAKING OF PELHAM 1 2 3: Empezaremos diciendo que esto es un remake, y yo odio los remakes. La original es de los 70s y Tony Scott (hermano de Ridley) pensó que él era el más apropiado para darnos una nueva versión.

Tony nos ha dado películas como Top Gun (con Tom Cruise), El fan (Robert De Niro y Wesley Snipes), Spy Game (Brad Pitt), True Romance (de sus mejorcitas) y Man on fire (denzel Washington y Dakota Fanning) entre otros…

Ahora repite Denzel Washington y convoca como antagonista a John Travolta. Con un montaje frenético, el filme se vuelve predecible, ñoño y con diálogos entre Denzel y John, más falsos que una respuesta del Miss Bolivia.

Denzel Washington es un controlador de metro, y John Travolta un delincuente que decide tomar de rehén todo un vagón buscando dinero. El conflicto es así de sencillo, y el guión es tan vacío que Tony Scott lo maquilla bajo una edición que a pesar de su caótico ritmo consigue aburrir a quien desesperadamente intenta encontrarle un sentido al sinsentido.

Boba, por decirlo suavemente…una película que a pesar de tener mucho dinero invertido y contar con un gran elenco, no pasará a mayores.

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